«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

lunes, 15 de abril de 2019

'Esa bruma insensata’, la nueva novela de Enrique Vila-Matas


«No fue sino mucho después cuando, habiendo ya reentrado en el caserón, oí en la radio que acaban de proclamar la República catalana». La proclamación de la República por parte de la Generalitat de Catalunya del 27 de octubre de 2017 sirve a Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), como telón de fondo para su nueva novela ‘Esa bruma insensata’, editada por Seix Barral. Aún tendrá tiempo, páginas más tarde, el escritor barcelonés de bañar este suceso, este hecho, este acontecimiento, con un punto de irrealidad: «Poco a poco, a lo largo de aquella misma mañana, se empezó a comprobar que la proclamación de la República había sido una simulación, algo con estructura de ficción, si acaso un «relato» -como lo llamaban los mismos políticos  que lo habían inventado-, urdido por unos cargos públicos que buscaban primordialmente mantener la base de un electorado que les fuera fiel por mucho tiempo».
‘Esa bruma insensata’ habla de la relación entre Simon Schneider y su hermano, el escritor de gran éxito, y difícil (¿imposible?) accesibilidad, Gran Bros, un tipo que escribe y vive oculto en Nueva York desde hace años, hundido en el anonimato más absoluto, que le ha llevado a ser un escritor de culto. Bros ha alcanzado un enorme éxito tras la publicación en Estados Unidos de cinco novelas de no muy larga extensión, lo que contrasta con el escaso interés que despertó su obra de su etapa barcelonesa. En primera persona, Simon narra desde Cadaqués, «un pueblo al que siempre vuelven los que se fueron de una forma u otra».

jueves, 11 de abril de 2019

Juan Manuel de Prada: «He escrito una novela de intriga, con presupuestos estéticos argumentales muy distintos del thriller»


Nº 568.- Finales de marzo. València. Un martes por la tarde. La primera vez que entrevisté a Juan Manuel de Prada fue en la cafetería del Hotel Astoria, ahora presa de reparaciones y reformas. Fue una charla interesante, donde resultó inevitable hablar, aunque sólo fuera de pasada, de la primera novela suya que leí: ‘Las máscaras del héroe’, un auténtico «obrón». Recuerdo que Juan Manuel depositó la grabadora sobre la meseta de su abdomen para soslayar, en lo posible, el barullo de voces, o algarabía, que había en el local. Tres años después, se repitió la entrevista, esta vez en un bareto miserioso, perdido entre el dédalo de calles del centro de València, poco apropiado no el dédalo, sino el bareto miserioso, para hablar de Santa Teresa. El lugar previsto en principio, un garito de más caché, incomprensiblemente cerraba aquella tarde. Así que hubo que improvisar. La tercera vez ocurrió tan sólo un año más tarde. Hablamos en un lugar agradable, muy próximo a la estatua del rey Jaume I. Sin embargo, nos ubicaron en una esquina mínima, y dos tipos de nuestras respectivas envergaduras hubimos de constreñirlas al espacio disponible para conversar. A la cuarta, por fin, sentados en torno a una mesa redonda, en el Hotel Vincci Lys, pudimos desenvolvernos un poco más a nuestras anchas. El motivo de esta cita fue la promoción en València de su reciente novela, ‘Lucía en la noche’, editada por Espasa, en la que nos habla de Alejandro Ballesteros, un escritor cuya decadencia y falta de inspiración le han llevado a renegar tanto de sí mismo como del mundo que le rodea. Cuando una noche de humo y alcohol, conoce a Lucía, siente que la vida con todos sus misterios, ilusiones y desengaños, vuelve a valer la pena. Pero, ¿quién es esta mujer? Después de un año de relación, Lucía desaparece y, a partir de este instante, se desencadena una búsqueda febril, salpicada de revelaciones inesperadas sobre la muchacha.  
Juan Manuel, otra vez en València y con nueva novela debajo del brazo, ¿cómo surgió la idea para escribirla?
Surgió porque llegué a conocer la historia, acaecida en un lejano país, de una persona que pasó por las mismas vicisitudes que soporta Lucía, la protagonista femenina de la novela, que vive oculta y en circunstancias muy duras. Esta situación me impresionó mucho, fui madurando la idea y, finalmente, decidí narrarla aunque en otro contexto.

domingo, 7 de abril de 2019

‘¿Quién quiso la guerra civil? Historia de una conspiración’ de Ángel Viñas. Los movimientos clandestinos de la conjura que precedió a la guerra civil.

Ángel Viñas (Madrid, 1941), el historiador de la pajarita, es uno de esos investigadores, hay más, afortunadamente, que no pretende reinventar la Historia, pero que sí quiere ampliar suficientemente el horizonte, a través de la localización de documentos inéditos, que permitan disponer de una imagen mucho más nítida, y precisa, de cómo sucedió todo. «No siento ningún remordimiento en desautorizar a los charlatanes e incluso a los historiadores que se han dejado llevar por posturas apriorísticas, cuando no ideológicas. Siempre habrá autores inasequibles al desaliento en defensa de sus, a veces, absurdas posiciones e incluso a las pruebas documentales más contundentes, pero que chocan con sus preconcepciones y trayectorias. Tales autores creen estar en posesión de la verdad y con la verdad, evidentemente, no se juega», afirma Viñas.

sábado, 6 de abril de 2019

Kate Mosse: «Me gusta mucho la dialéctica que se establece entre la historia personal y la Historia con mayúscula»


Nº 567.- Aceras mojadas y gente apresurada. Llueve. Son las 17.15 horas del primer viernes de abril. Gorra en ristre, camino hacia la cafetería donde he quedado citado con la escritora Kate Mosse (Sussex, Reino Unido), que acaba de publicar en España su nueva entrega, ‘La Ciudad del Fuego’, editada por Planeta, una novela de género histórico con estructura de thriller, en la que la escritora británica nos habla de Minou Joubert, una mujer obligada por las circunstancias a ponerse al frente de la librería de su padre en pleno siglo XVI. Cierta mañana recibirá una carta anónima, sellada con el emblema de una poderosa familia, en la que hay escrita una sola frase: «Ella sabe que estás viva». Descifrar el significado de la misiva, en un ambiente de  perturbaciones y tribulaciones sociales, de guerras y aventuras, de luchas entre católicos y hugonotes, no se antoja una tarea fácil para Minou, a la que el destino pondrá delante la figura del valiente Piet Reydon, un joven converso en cuyo poder obra una reliquia de valor incalculable. Kate Mosse se encuentra en València porque ha venido a participar en la I edición del  festival Torrent Histórica, dedicado al género que ella cultiva con tanto éxito, que ha sido posible llevar a cabo gracias al inestimable patrocinio del Ayuntamiento de Torrent. Con la ayuda, indispensable sin duda, del traductor Jakob Gramss,  comenzamos nuestra charla.
Kate, le ruego que me disculpe por no hablar inglés.
No se preocupe, yo tampoco hablo español [risas].
Siempre hago esta misma pregunta en una primera entrevista con escritores: ¿qué significa para Vd. la escritura?
[Risas] Es una muy buena cuestión. Escribo porque me encanta contar historias. Cada una de mis novelas es como una carta de amor dirigida a los lugares que me gustan, como por ejemplo, Carcasona o Toulouse. Cuando estoy en uno de esos sitios, empiezo a imaginar qué hacen y cómo viven las personas de allí. Me fascina la Historia con mayúscula, pero me apetece más contar las vivencias de la gente normal y corriente como nosotros, no me interesa la de los reyes, ni la de las personas que mandan.

viernes, 5 de abril de 2019

Eloy Tizón: «En ‘Herido leve’ he pretendido hacer literatura a partir de los libros»


Nº 566.- ‘Herido leve’ es el nuevo libro de Eloy Tizón (Madrid, 1964), editado por Páginas de Espuma. Como título, ‘Herido leve’ quizá pueda resultar algo equívoco porque Tizón lo es todo menos un «herido leve» de la literatura. Tal vez el subtítulo del volumen, ‘Treinta años de memoria lectora’, ponga al lector en el camino correcto para saber qué es lo que sostienen sus manos. Evidentemente, alguien que lleva leyendo treinta años, seguro que algunos más en el caso de este novelista, cuentista, articulista y profesor de literatura madrileño, no puede calificarse como «herido leve», sino más bien irremediable, gozoso, irreversible, eso que desde hace tiempo se conoce como un letraherido. ‘Herido leve. Treinta años de memoria lectora’ puede considerarse una biografía intelectual de Tizón, trazada desde su amor inagotable a la literatura, o como él mismo dice, «un paraguas literario contra la adversidad».

¿Cómo lee un escritor? ¿En qué aspectos se fija? ¿A qué abismos se asoma? ¿De qué manera las ficciones atrapan y modifican nuestra mirada? Todas estas cuestiones, y muchas otras que a menudo apetece conocer por la curiosidad del lector, comparecen en este ensayo literario, articulado en torno a ocho constelaciones temáticas, que se pueden seguir al pie de la letra o «picotear», en las que creadores y libros dialogan entre sí, se complementan, discuten o colisionan, siguiendo la máxima del autor según la cual: «Diamante corta diamante». Tras este hilvanado de frases y con el auxilio de dos cafés con leche, «con sacarina, por favor», comenzamos nuestra conversación Eloy Tizón y quien esto suscribe, animados por una soleada mañana. Lugar: el centro de València. Hora: pocos minutos antes de las diez. Encendido, el piloto rojo de la grabadora dio la señal de partida.

Eloy, ¿aquello que teníamos olvidado, porque lo escribimos hace mucho tiempo, a veces nos sorprende?
Claro, de lo que escribí entonces en algunos artículos ni me acordaba y, al leerlos, miras, te sorprendes y te preguntas «¿Yo dije esto?» En unos casos, la sorpresa es agradable, porque descubres que con veinticinco años ya tenías una cierta visión sobre la literatura, pero en otros sucede que ahora no coincides exactamente con lo que habías escrito. Es así como he dejado fuera del libro varios textos y otros los he corregido para incluirlos.