«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Ángeles Caso, escritora: “El poder continúa siendo un coto cerrado por el que se mueven unos cuantos que están colocados ahí no por sus capacidades, sino por su habilidad para medrar”

Sobremesa en la plaza Rodrigo Botet de Valencia. Cielo nublado. Run run de hélices sobre nuestras cabezas. Una conferencia de Ministros del Interior de países iberoamericanos ocupa una buena parte de la jornada en la capital del Turia. El helicóptero policial sobrevuela la ciudad protegiéndola de posibles alteraciones del orden público y de algún ignoto enemigo. Por instantes el ruido es intenso. Incluso apaga el alegre murmullo del agua que mana de la fuente de la plaza. Con ese trasfondo cada vez más habitual, comenzamos nuestra conversación con Ángeles Caso que presenta su nueva obra ‘Donde se alzan los tronos’, editada por Planeta, una novela con decorados históricos que, a través de su protagonista, Mariana de Trémoille, princesa viuda de los Ursinos, nos habla de la época de Luis XIV de Francia, de la llegada de Felipe V a España para suceder en el trono a Carlos II El Hechizado, de la Guerra de Sucesión, de la nobleza de ambos reinos y, sobre todo, del poder en términos absolutos.

Ángeles, ¿por qué no es una novela histórica ‘Donde se alzan los tronos’?
El adjetivo histórico me da un poco de miedo. ‘Donde se alzan los tronos’ no es una novela histórica en el sentido que mi objetivo era trazar un fresco sobre el poder que, además, fuese una especie de espejo donde se reflejen otras cosas que también suceden ahora. Lo que más me interesaba es que el lector haga una lectura actual del libro.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Premios Planeta 2009: Emilio Calderón, finalista, y Ángeles Caso, ganadora

‘Contra el viento’ de Ángeles Caso y ‘La bailarina y el inglés’, dos novelas interesantes, distintas, atractivas

Herme Cerezo/SIGLO XXI, 30/1/09 

Han transcurrido ya algunos días desde que comenzaron su periplo por el pentágono peninsular y la promoción empieza a pesar en el cuerpo, que no en el ánimo, de Ángeles Caso y Emilio Calderón, ganadora y finalista, respectivamente, del Premio Planeta 2009. Sin embargo, ellos se lo toman bien, al menos esa sensación flotaba el pasado miércoles en el Hotel Astoria de Valencia donde presentaron sus obras.

Tras la sesión de flashes, – siempre hay alguien que les pide a los autores que posen con sus libros recién estrenados entre las manos – y siguiendo el mismo orden que, tradicionalmente, gobierna la ceremonia de entrega del premio, en primer lugar tomó la palabra el finalista, Emilio Calderón, para decir que su bailarina y su inglés conformaban una novela "escrita con vocación de libro de aventuras, ambientada en un país exótico como es la India". En principio, el nombre pensado, ‘El inglés y la bailarina’, alteraba los términos del título definitivo, pero "como caballero británico que se le supone que es, el protagonista le cedió el paso a la bailarina". Además de ellos dos, en la novela intervienen otros personajes secundarios, "un hombre cazador de tigres, un tigre cazador de hombres y un maharajá excéntrico, como todos los maharajás", que proporcionan el armazón necesario para construir la obra. El protagonista, Henry Masters, "es un británico nacido en la India, que no conoce la metrópoli, Inglaterra, lo que le crea un problema de identidad, a la vez, que le proporciona un indudable reconocimiento entre sus conciudadanos". Ella, Lalita Kadori, la protagonista femenina, "es una mujer india distinta de sus compatriotas del mismo sexo, ya que tuvo acceso a la cultura porque de pequeña fue vendida a un templo para ser casada con un dios". Aunque claro no es oro todo lo que reluce, porque detrás de esto "se esconde un problema de abusos por parte de la clase sacerdotal". Precisamente gracias a esta circunstancia, "Lalita aprendió a leer, a escribir, a recitar poesía y a tocar instrumentos musicales, y pudo adquirir una cierta formación cultural". Más adelante, esto se reflejará en su personalidad y la bailarina "cobrará conciencia política y de su condición de mujer". El resto, como dijo el escritor, "está en la novela".