Fray Julián de Chaguazoso, santo de la Iglesia muerto en el siglo XVI,
nos cuenta su vida, azarosa y llena de fortunas y adversidades, apoyándose en los
dibujos que fray Tadeo de la Aguadilla hiciera sobre él siglos después, y que
fueron recogidos en un libro que alguien olvidó en los bancos de una iglesia;
este hallazgo es tomado como pretexto para desarrollar el argumento de ‘El
beato’ de Alfredo Conde, obra con la que ha conquistado el LXXII Premio de
Novela Ateneo Ciudad de Valladolid, editada por Algaida. Con este motivo, Conde pasó por Valencia y
en el Rodrigo Café de la calle dels Trànsits pudimos conversar durante unos
minutos sobre este Fraile Chaguazoso y otras quimeras histórico-ficticias,
sumergidas en la fina ironía del escritor gallego.
En primer lugar, Alfredo, enhorabuena
por el Premio de Novela Ateneo de Valladolid.
Gracias.
¿Por qué es importante haber
ganado este premio para ti?
En principio, un premio es un ejercicio de verdad, porque te expones al
criterio de unas personas, que generalmente no conoces y que pueden opinar lo
que les venga en gana sobre lo que tú haces. Cuando el premio te cae a ti, lo
valoras en sí mismo, independientemente de que se trata de un concurso
literario muy prestigioso y antiguo. Valoras también la lectura que han hecho del
libro y, en mi caso, su dotación económica, que me está sirviendo para eliminar
las goteras del techo de mi casa.
