«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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martes, 7 de marzo de 2023

Eider Rodríguez: «De no haber escrito esta novela sobre mi padre, creo que no habría podido avanzar en la escritura»

Nº 653.- La segunda mascletà de 2023 recién ha finalizado. Se percibe hambre de Fallas. Los asistentes, numerosos, se diluyen por las calles y callejas que envuelven la Plaça de l’Ajuntament. Como ramales de un río. Caudalosos. El aire huele a pólvora. A Eider Rodríguez le ha encantado. «Es la primera vez que veo una mascletà. Mañana volvería a por otra», dice. Nos sentamos a una mesa del Federal Café. Lleno. Barullo de platos, cubiertos y voces. Como si no hubiera crisis.  Esto de la crisis va por barrios. En unos momentos se deja ver. En otros muestra su ausencia. Pero está ahí. Latente. Eider tiene un nuevo título en las librerías, ‘Material de construcción’ (Random House). Una novela con veranos, cigarrillos, piscinas, hospitales, caballos, azulejos, cartas, fuego, vacaciones, amores, mentiras, verdades, vergüenza y también alcohol, que impregna cada página. El protagonista, su padre, es alcohólico. En consecuencia, ella es hija de un alcohólico. Convivencia familiar difícil. Sobresaltada. Sobre este ejercicio de auto ficción, atrevido y sincero, valiente aunque ella diga que no, comenzamos a hablar. La grabadora, convidada no de piedra, dio fe de la conversación.  

Eider, hasta ahora habías escrito en territorio cuento, ahora has pasado a la novela, ¿por qué este cambio?

Es verdad que he trabajado diferentes géneros, pero yo me considero cuentista. El relato me encanta como escritora y como lectora. Y hasta ahora, todas las historias que había escrito siempre habían cabido en este formato. De hecho, había terminado un cuento y me disponía a comenzar otro nuevo, pero algo me ocurría. Mientras consultaba mis notas, me di cuenta de que no sentía el impulso, el pálpito o la pulsión, no sé bien como llamarlo, necesario para arrancar. El cuerpo me pedía escribir sobre mi padre. Sin embargo, era algo que ni siquiera consideraba, porque yo, aunque haya escrito algún ensayo, no hago no ficción. Un día, hablando con mi editora, me preguntó sobre lo que llevaba entre manos. Le respondí que había terminado un relato y que no encontraba la manera de iniciar otro. Le conté que me apetecía escribir sobre mi padre y fue ella quién me dijo que lo hiciera. Y me puse a ello.