«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Carmen Martín, jugadora de la selección española de balonmano: «En el Mundial espero que lleguemos de nuevo a la final»

Con autorización RFEBM.
La Selección Española de balonmano tiene a la vista un futuro inmediato apasionante. Del 5 al 20 de diciembre, en Dinamarca se disputa una nueva edición del Campeonato del Mundo, al que España acude con vitola de candidata para clasificarse en lo más alto del podio. A un mes vista del evento, sin duda es un buen momento para conversar con una de sus  jugadoras más emblemáticas, Carmen Martín, extremo derecha, excelente finalizadora y especialista desde el punto de los 7 metros.

El balonmano se cruzó muy pronto en la vida de esta jugadora almeriense, tanto es así que comenzó a practicarlo a los 7 años en el Colegio Público Llanos de Marín de Roquetas de Mar. De condición zurda, por sus características antropométricas y tras jugar algún tiempo en la primera línea como lateral, pronto fue redireccionada a la posición de extremo, lugar en el que se ha convertido en una de las mejores jugadoras del mundo.

Carmen, ¿qué entrenadores han sido importantes a lo largo de tu carrera como jugadora de balonmano?
Considero que todos mis entrenadores han sido importantes, cada uno de ellos me ha hecho aprender y mejorar tanto en aspectos deportivos como personales. Desde joven fui afortunada, ya que el balonmano en Roquetas de Mar ha sido siempre un deporte muy valorado, por ello contábamos y contamos con entrenadores de muy buen nivel que hoy en día siguen ayudando a las bases. Por supuesto, tanto mis entrenadores nacionales como los de otros lugares donde he estado me han inculcado diferentes aspectos del juego, tales como tener los pies en la tierra, sentir hambre de ganar y saber utilizar la cabeza en esos momentos del partido, donde la fuerza o calidad física no valen tanto como usar el cerebro.