«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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domingo, 3 de junio de 2018

María Fernanda Ampuero: «Escribir un cuento requiere una tensión brutal. Hay que narrar muchas cosas en muy poco espacio»


Nº 549.- María Fernanda Ampuero (Guayaquil, Ecuador, 1976) pasó por la Fira del Llibre de València tal vez de un modo fugaz. Primero participó en un acto sobre cuentos en el aula abierta de la feria, invadidas las palabras de los autores por el sonido de un grupo rockero, empeñado en que la gente menuda bailase y cantase sin importarles lo que los cuentistas intentaban explicar a su audiencia, tampoco muy numerosa. Esta ciudad no termina de aprender nunca y deja escapar interesantes minutos culturales que no menudean en su agenda cultural anual. Al acabar, la escritora ecuatoriana se acercó a la caseta de Organización para conversar sobre su primera incursión en el mundo literario, donde ha debutado dentro del género del cuento, con el volumen titulado ‘Pelea de gallos’, editado por Páginas de Espuma.

Como señala la contraportada del libro, ‘Pelea de gallos’ narra desde diferentes voces el hogar, ese espacio que construye –­o destruye– a las personas, aborda los vínculos familiares y sus códigos secretos, las relaciones de poder, el afecto, los silencios, la solidaridad, el abuso... Es decir, todos los horrores y maravillas que se encierran entre las cuatro paredes de una casa: el espanto y la gloria de nuestras vidas cotidianas. A todo ello sólo cabe añadir que María Fernanda Ampuero, periodista de profesión, ha escrito unos cuentos estremecedores, latinoamericanos, polifónicos, como si llevara publicando  ficción toda su vida y no hay que olvidar que estamos ante su ópera prima. ‘Pelea de gallos’ consta de ciento quince páginas y trece cuentos, trece, un número interesante, pero también maldito. «Quizá haya un elemento de fetiche ahí – dice María Fernanda –, pero tampoco fue una obsesión alcanzar ese número. Salió así y estoy contenta por ello».
¿Por qué escribe María Fernanda Ampuero?
No sé por qué lo hago, supongo que tengo preguntas y respuestas y también algunas puertas cerradas en mi vida, a las que no puedo entrar y esa es una forma de abrirlas. Pero escribir no es una actividad placentera, ni tampoco una especie de catarsis para cerrar una herida, simplemente se trata de la pulsión de ver qué se oculta detrás de algo.