Vivimos en 2020, año azaroso, pandémico, triste, y
también el del primer centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós (Las
Palmas, 1843-1920). La reedición de sus libros, al menos de los más importantes,
porque la magnitud de su obra es grande, parece un hecho casi obligatorio. Con
tal motivo, Alianza Editorial acaba de lanzar la primera serie de sus ‘Episodios
Nacionales: La Guerra de la Independencia’.
Los que de esto saben afirman que la creatividad de
Galdós era inagotable y los ‘Episodios Nacionales’ confirman plenamente este
aserto a través de las 46 novelas que los integran, casi la mitad de su
producción novelística, escritas entre 1872 y 1912 y divididas en cinco series.
Con anterioridad, con su novela ‘La fontana de oro’, Galdós ya introdujo sus
presupuestos sobre la novela histórica. En palabras del fallecido Donald Leslie
Shaw, la intención de don Benito no era «reconstruir descriptivamente el pasado
distante, sino interpretar el pasado reciente de un modo didáctico para
descubrir los orígenes de los procesos ideológicos, políticos y sociales
operantes en la España de la época». Y nada más reciente para él que la España
del siglo XIX, concretamente los setenta y cinco años que van desde 1805 hasta
1880, que retrató en sus Episodios Nacionales, la gran novela de la historia.
La primera serie, ‘La Guerra de la Independencia’, corresponde
al periodo comprendido entre el año 1805, batalla de Trafalgar, y el año 1812,
batalla de los Arapiles. Curiosamente, el bloque completo fue escrito en tan
solo dos años, entre 1873 y 1875. Salvo la novela que lleva por título
‘Gerona’, las otras nueve están protagonizadas por Gabriel de Araceli, que
sirve como narrador e hilo conductor de las historias de esta primera serie. «Yo
nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, ni menos era
antes, academia de buenas costumbres». Así se define el propio Gabriel al
comienzo del episodio dedicado a Trafalgar, cuyas peripecias, incontables, y su
relación amorosa con Inés, salpicada de sobresaltos, se entrelazan a lo largo
de la también llamada Guerra del Francés, la contienda que el escritor canario
vivió de pequeño y conoció gracias al relato que le hizo su padre, un militar
que participó en ella. Esta misma técnica del narrador testigo, implicado en la
acción, la utilizó Galdós en el resto de sus Episodios Nacionales.
Precisamente, el mayor problema técnico que presentaba una obra tan vasta como esta,
un enorme friso narrativo, era el del equilibrio entre los sucesos históricos,
los hechos y la ficción de unos personajes, criaturas imaginarias al completo,
que desarrollaban sus vidas inmersas en esos avatares históricos.
