«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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viernes, 7 de abril de 2023

Miguel Ángel Hernández: «’Anoxia’ es una novela de personaje, una historia viva y de segundas oportunidades»

En la librería Bangarang de València, Miguel Ángel Hernández presentó su nueva novela, la historia de una mujer que encuentra su segunda oportunidad en la vida a través de una práctica olvidada: la fotografía de difuntos. 

Nº. 658.- Habíamos quedado una hora antes de la presentación en València de su nueva novela,
‘Anoxia’, editada por Anagrama. Miguel Ángel Hernández llegó puntual a la puerta de El Café Duco, situado a poco menos de cincuenta metros de la librería Bangarang, lugar previsto para el encuentro literario. Le vi desde la otra acera, alto, vestido de negro, con la barba y gorra que le otorgan su perfil inconfundible. Recordamos nuestra anterior entrevista. Brevemente. Ocupamos una mesa frente a la barra. Agua mineral con gas y unos cafés para conversar. ‘Anoxia’ cuenta la peripecia de Dolores Ayala, fotógrafa profesional, quien tras la muerte de Luis, su pareja, lleva diez años algo alejada del «mundanal ruido». Un día, un desconocido, Clemente Artés, le formulará un encargo insólito: retratar a un difunto antes de recibir sepultura. La obsesión de Clemente por perpetuar esta antigua tradición la conducirá hasta los arcanos de una práctica olvidada. Dolores experimentará el tiempo, a veces infructuoso, siempre lento, del daguerrotipo y aprenderá que las imágenes permiten recordar a quienes ya no están, al tiempo que descubrirá que algunas de ellas guardan secretos que nunca deberían ser olvidados. Con todos los adminículos ya dispuestos, dio comienzo la entrevista. El piloto rojo de la grabadora, encendido, indicaba la señal de partida. Y partimos.

Miguel Ángel, Gustavo Rodríguez, ganador del Premio Alfaguara 2023, me contaba el otro día que se lo había pasado tan bien con los personajes mientras escribía, que durante la promoción de su novela disfrutaba con su reencuentro. ¿Te ocurre a ti algo parecido?

No, no, [sonrisa]. Lo de ahora no tiene nada que ver con lo que sucedió con ‘El dolor de los demás’, cuya promoción me despertaba un trauma dormido y cada entrevista casi era para acudir al psicólogo. Cuando uno acaba una novela, quisiera cerrarla en ese momento para ponerse a otra cosa. Te lo has pasado muy bien mientras escribías, pero la diversión acaba ahí. Sin embargo, no la puedes cerrar del todo, hay que seguir porque durante la promoción reflexionas una y otra vez sobre lo que has escrito. No supone una pesadilla para mí. Forma parte de todo esto y te brinda la oportunidad de acceder a aspectos que, quizá, no quedaron cerrados en la novela. Tal vez eso que algunos autores llaman pasar el duelo después de acabar la escritura, signifique acompañar a la novela durante unos meses.

lunes, 31 de diciembre de 2018

'El dolor de los demás' de Miguel Ángel Hernández, mejor novela del año 2018 para El Eco de las Voces.

Para el Eco de las Voces, la mejor novela publicada a lo largo del año 2018 es 'El dolor de los demás' de Miguel Ángel Hernández, editado por Anagrama. Desde hace años, los que entráis por aquí de vez en cuando, ya sabéis que este es un título honorífico, sin ninguna dotación económica, pero al menos queda constancia de que es el mejor libro leído por el gobernante de este blog a lo largo de los doce últimos meses.

La novela de Miguel Ángel Hernández me ha parecido un texto profundamente humano, que ha sacado a la luz pública una historia escondida, tal vez sea mejor decir larvada, en la mente del escritor murciano durante veinticinco años, que le afectó directamente ya que la vivió en carne y hueso en una fecha especialmente señalada: el 24 de diciembre.

Enhorabuena, Miguel Ángel Hernández

domingo, 16 de septiembre de 2018

Miguel Ángel Hernández: «Creemos que lo sabemos todo de todos y no conocemos nada de nadie»


Nº 553.- Miércoles por la tarde. 12 de septiembre. La cita era en la Llibreria Ramon Llull de València, ese espacio de ficción tapizado de libros, estanterías, jazz, cuadros y mesas, que Almudena Amador regenta en la calle de la Corona, en pleno barrio del Carmen, junto al Mercado de Mossén Sorell, un rincón de los de toda la vida, de los que cambian poco aunque les laven la cara. Había quedado con Miguel Ángel Hernández (Murcia, 1977), el autor de ‘El dolor de los demás’, una de las mejores novelas publicadas en el estado español en lo que va de año, una historia extraída con dolor, golpes de teclado y malos sueños, de las entrañas del escritor murciano, que la protagoniza. El argumento es breve y duro a la vez. Viene incluido, íntegro, en el primer párrafo del capítulo 1: «Hace veinte años, una Nochebuena, mi mejor amigo mató a su hermana y se tiró por un barranco». Miguel Ángel Hernández tenía dieciocho años, igual que Nicolás, su amigo cuando ocurrió aquello. A esa edad – y probablemente a cualquiera – un suceso así, marca huella para siempre y deja también una deuda en la memoria. Probablemente esa deuda, esa herida, esa cicatriz todavía abierta, sean responsables de la escritura de esta novela. Miguel Ángel, gorra calada, vaqueros, deportivas y camisa oscura de un azul por determinar, fue puntual. Nos sentamos a la mesa donde unos minutos después presentaría ‘El dolor de los demás’. Sobre ella una botella de agua y dos vasos de cristal. Pulsé el rec de la grabadora, se iluminó el pilotito rojo y comenzamos a charlar, a compartir lecturas y alguna sensación literaria. Como siempre la primera pregunta era obligada: Miguel Ángel, ¿Qué significa escribir para ti?
Para mí es un acto de comunicación. Como digo en las presentaciones y a mis alumnos de los talleres literarios, no escribo para mí mismo sino para comunicar algo. Escribir es una forma de iniciar un diálogo para establecer una relación con otras personas, algo tan natural como el hablar. Además, como en general tengo poca capacidad de improvisación, la escritura me permite tomarme el tiempo necesario para reflexionar sobre lo que quiero decir.

Tus anteriores novelas (‘Intento de escapada’ y ‘El instante de peligro’) versaban sobre el mundo del arte, ésta resulta más personal y en ella haces introspección y te conviertes en protagonista.
A simple vista parece un cambio, pero en el fondo no lo es tanto. Significa un cambio en cuanto a la apariencia. Las dos primeras novelas tienen como referencia el mundo del arte o del ensayo, pero en ambas hay una presencia muy fuerte del yo, que se parece mucho a mí pero que no termina de ser yo del todo y me parecen más autoficción. Sin embargo, esta última es mucho más autobiográfica, en el sentido de que la ficción no está presente, pero si el yo. ‘El dolor de los demás’ tiene mucho que ver con que últimamente he estado escribiendo, unos diarios públicos, donde el yo, sin tapujos, está muy presente. En el fondo se trata de un proceso de descubrimiento y de interiorización del discurso del arte. Pero si te fijas, en ella también encuentras las mismas reflexiones que en las anteriores: la memoria, la violencia de las imágenes, el modo en que el pasado llega al presente… Es la culminación de un proceso que he ido naturalizando.