En 1939, el S.S. Saint Louis, en el que viajaban novecientos judíos que habían logrado huir de Alemania, pasó varios días fondeado frente a La Habana en espera de que se autorizara el desembarco de los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tío aguardaron en el muelle a que descendieran sus familiares, confiados en que éstos utilizarían ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que pertenecía a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó y el barco regresó a Alemania, llevándose consigo toda esperanza de reencuentro. Muchos años después, en 2007, cuando ese lienzo sale a subasta en Londres, el hijo de Daniel, Elías, viaja desde Estados Unidos a La Habana para aclarar qué sucedió con el cuadro y con su familia. Sólo alguien como el investigador Mario Conde podrá ayudarle. Elías averigua que a Daniel le atormentaba un crimen. Y que ese cuadro, una imagen de Cristo, tuvo como modelo a otro judío, que quiso trabajar en el taller de Rembrandt y aprender a pintar con el maestro. Con estos jugosos mimbres, y extensos, Leonardo Padura ha construido, tras más de cuatro años de trabajo, su nueva novela, ‘Herejes’, que presenta ahora en España. El escritor cubano, que lleva unos días viajando por el estado español, aterrizó en Valencia por espacio de unas horas y tuve la oportunidad, y la enorme suerte, de compartir con él la sobremesa de un viernes, caluroso, de septiembre al abrigo de la sombra intermitente de los árboles de la plaza de Rodrigo Botet.Blog de literatura, entrevistas, libros, cómics, balonmano, recuerdos y otras cosas.
«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 21 de septiembre de 2013
Leonardo Padura: “Como escritor siento que estoy en otra etapa y que me tengo que retar”
En 1939, el S.S. Saint Louis, en el que viajaban novecientos judíos que habían logrado huir de Alemania, pasó varios días fondeado frente a La Habana en espera de que se autorizara el desembarco de los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tío aguardaron en el muelle a que descendieran sus familiares, confiados en que éstos utilizarían ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que pertenecía a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó y el barco regresó a Alemania, llevándose consigo toda esperanza de reencuentro. Muchos años después, en 2007, cuando ese lienzo sale a subasta en Londres, el hijo de Daniel, Elías, viaja desde Estados Unidos a La Habana para aclarar qué sucedió con el cuadro y con su familia. Sólo alguien como el investigador Mario Conde podrá ayudarle. Elías averigua que a Daniel le atormentaba un crimen. Y que ese cuadro, una imagen de Cristo, tuvo como modelo a otro judío, que quiso trabajar en el taller de Rembrandt y aprender a pintar con el maestro. Con estos jugosos mimbres, y extensos, Leonardo Padura ha construido, tras más de cuatro años de trabajo, su nueva novela, ‘Herejes’, que presenta ahora en España. El escritor cubano, que lleva unos días viajando por el estado español, aterrizó en Valencia por espacio de unas horas y tuve la oportunidad, y la enorme suerte, de compartir con él la sobremesa de un viernes, caluroso, de septiembre al abrigo de la sombra intermitente de los árboles de la plaza de Rodrigo Botet.
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