El pasado domingo 23-f, quizá menos 23-f que
nunca, Jordi Évole arrasó en el panel televisivo llevándose a su cuota de
pantalla 5,2 millones de espectadores, casi un 24 por ciento de la audiencia
total del pentágono peninsular. No es que no esté mal sino al contrario, está
muy bien. Hasta ahí, chapeau. Éxito completo.
Objetivo cumplido. Los chicos de la productora El Terrat pueden sentirse
satisfechos de su excelente trabajo. Sin embargo, no todo son números fríos de
los que enorgullecerse lisa y llanamente.