Nº 593.- Cristina
López Barrio (Madrid, 1970), finalista del Premio Planeta 2017, regresa a las
librerías con una novela ambientada en el monte Abantos, en la sierra del
Guadarrama, en un lugar tan cargado de leyendas como San Lorenzo de El
Escorial. ´Rómpete corazón’, su nuevo título, es un thriller contemporáneo
donde suspense e intriga policial se entremezclan con el poder de los lazos
familiares, la magia de los cuentos de hadas y las trampas de la pasión
amorosa. ¿Fantasía, relato policial, historia de amor…? Un poco de todo. En la
novela nos tropezamos con personajes femeninos de personalidad arrolladora, un
matriarcado, cuyas integrantes se mueven por los lindes de la locura. Fue el
último jueves de noviembre, poco después del mediodía, cuando pude conversar con
la escritora madrileña sobre los pormenores de su nueva criatura literaria.
Días más tarde, el play de la grabadora, me devolvió nuestra charla, que
ahora transcribo.
Cristina, aunque nos conocimos en el año dos mil diecisiete durante la rueda de prensa del Premio Planeta, ésta es la primera vez que te entrevisto. Así que el comienzo es obligado: ¿qué significa para ti la literatura?
Creo que escribir es mi forma de vivir,
porque la escritura está muy unida a la lectura y desde que yo era niña he
leído mucho. De aquellas historias brotó mi amor hacia los libros por la
sensación de belleza y evasión que encierran. Fue mi forma de conocer,
cuestionar y reflexionar sobre el mundo. Siempre he sido muy fantasiosa, veo la
vida a través de la historia y he tratado de sobrellevar la existencia a través
de la lectura. Tal vez podría vivir sin escribir, pero no sin leer. Empecé con
poemas y cuentos a los doce años y
surgió como algo natural, algo orgánico. Nunca me he planteado por qué lo hago.
Sin embargo, cuando empiezas a probar el proceso creativo, donde sufres mucho,
tienes una sensación verdaderamente adictiva, en la que te olvidas de quién eres,
y surgen los personajes, que son como una especie de posesión tuya, y todo
fluye.
¿Haber
sido finalista del Planeta en dos mil diecisiete cambió tu vida como escritora?
Como
escritora pública sí, porque la difusión y repercusión que tiene han supuesto
para mí un espaldarazo. El Planeta me ha permitido ser más conocida, ya que he
tenido acceso a gran cantidad de medios de comunicación. Me ha hecho estar más
presente en la vida cultural a través de charlas y otras actividades
relacionadas con la literatura. Y, por supuesto, me hizo visible para muchos
lectores ya que, aunque en dos mil diecisiete ya tenía publicados cuatro
libros, había mucha gente que no me conocía y que, gracias al Premio, se ha
interesado por esos otros libros.