«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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lunes, 18 de mayo de 2026

Santiago Díaz: «Jotadé es un personaje que me procura tranquilidad. Me divierte mucho darle vida»

El escritor madrileño habla sobre su nueva novela, titulada ‘El amo’, donde prosiguen las peripecias de Jotadé, su policía gitano.

copyright@hermezo2026
nº 718. Antes del mediodía. Es un caluroso lunes de mayo, tengo a Santiago Díaz a mi izquierda, con un ejemplar de su nueva novela, ‘El amo’, publicada por Alfaguara, en la que continúan las andanzas y desandanzas de Jotadé, ese peculiar inspector de policía, gitano de nacimiento, visto con recelo en la comisaría, visto con recelo entre los suyos, que no terminan de tener claro qué pinta un policía calé, rodeado por tanto payo. ‘El amo’, no lo olvidemos, se enmarca en una trilogía y continúa la historia que dejó entrever en el desenlace de su anterior entrega. Con un arranque impactante, marca de la casa, asistimos al hallazgo del cadáver de una adolescente en una parada de autobús del extrarradio madrileño, desaparecida misteriosamente años atrás, y asesinada tras dar a luz. Es la última de una larga lista de secuestradas a las que han matado justo después de ser madres. Bajo ese planteamiento, Santiago Díaz da rienda suelta a su imaginación a lo largo de cien capítulos cortos, que prometen una lectura ágil, puesto que los zarandeos a los que somete al lector cautivan su interés por seguir leyendo, una página tras otra. Es otra marca de la casa, la misma que esperan sus incondicionales, que en esta ocasión agotaron la primera edición en preventa, antes de llegar a las librerías, un fenómeno poco habitual. València, Hotel Meliá de la Plaça de l’Ajuntament. Cierto trasiego de huéspedes y ruido de trolleys. Es lo suyo. Una mesa cuadrada, Papel y bolígrafo, dos aguas minerales y la grabadora echando humo, con el piloto rojo encendido.

Santiago, es lógico que aspires a vender muchos libros. Eres escritor y vives de ello, pero que la primera edición se agote antes de que una novela pise la calle, no es muy frecuente.

Fue una sorpresa. Cuando me llamaron para decírmelo, no lo entendía, porque aún faltaban once días para ponerla a la venta. Y ocurrió porque las reservas en las librerías fueron enormes, tanto que, para cubrir la demanda, tuvieron que sacar una segunda edición. Te puedes imaginar la alegría. Pero eso no significa que llegues más tranquilo a la fecha de publicación, porque luego te entran otras dudas como preguntarte si, realmente, estás a la altura de la expectación despertada.

Pienso que, si ocurre eso, es porque los lectores confían en ti a ciegas.

Exacto, y ese creo que es un poco el problema, lo que te hace sentir esa presión: están confiando en mí sin haber leído una palabra, con lo cual las expectativas son muy altas. Y me siento muy afortunado, porque parece que la gente está satisfecha con el libro. De hecho, hay una frase muy puñetera que leo en algunas reseñas, que dice: «Acabo de leer la última novela de Santiago Díaz y no me ha decepcionado»… Esas palabras significan más presión sobre el escritor, porque presupone que el crítico esperaba decepcionarse, cosa que no ha sucedido afortunadamente. En todo caso, es una presión que a los escritores nos encanta.

Un buen guion, capítulos cortos y acción trepidante: ¿esas son tus señas de identidad literaria?

Es el sello de lo que aprendí en mi etapa como guionista y es lo que funcionaba, lo que necesitaba hacer entonces para que los espectadores no se fueran a otra cadena. Y eso mismo lo aplico en las novelas. Por eso hay mucha acción, mucho giro, mucho diálogo; es, creo, una marca de guionista.

martes, 1 de julio de 2025

Santiago Díaz: «Me gusta, escribir sin tener limitaciones de ningún tipo y eso lo consigo con la novela».

copyright:diegodelafuente.
Nº 703. Cuando hablo con Santiago Díaz, al que conocí en València Negra 2025, lo encuentro satisfecho con
su presencia en la Feria del Libro de Madrid, donde ha cosechado una gran afluencia de lectores, ávidos por conseguir su firma y compartir unos minutos con él. Ha sido «una verdadera locura, un lleno absoluto, no me puedo quejar», me explica al otro lado del hilo telefónico. Tras cerrar la trilogía policiaca, protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y escribir ‘Los nueve reinos’, una más que interesante incursión en el género de la novela histórica, Santiago regresa ahora al territorio negro con ‘Jotadé’, publicada por Alfaguara, donde nos presenta la azarosa existencia del subinspector Jotadé Cortés, el único policía gitano de su comisaría, un sujeto imprevisible, dotado de una certera habilidad para resolver los casos que surgen y que esquiva las normas como le conviene. El libro presenta un arranque muy potente, en el que dos hombres son destripados y arrojados al vacío desde un puente de la M-30, al más puro estilo de los ajustes de cuentas entre clanes del mundo de la droga. Discurre la media tarde de un lunes de junio, caluroso, cuando conecto la grabadora, despliego las preguntas que llevo preparadas y comenzamos nuestra conversación. El piloto rojo, atento vigilante,
  luce encendido, siempre encendido. Siempre vigilante.

Santiago, en ocasiones voces envidiosas dicen de algún escritor que «escribe dolorosamente bien». Si yo te digo eso mismo referido a ti, a qué te suena?

Me lo tomo como un halago, porque para mí esto es un premio. Mi carrera como escritor, igual que la de guionista, comenzó por casualidad. Yo era profesor de Educación Física y una vez escribí un guion como podía haber construido una maqueta de barco. Se me dio bien, me contrataron y todo comenzó ahí. Y lo mismo me ocurrió con mi carrera de escritor: hice una prueba, a la gente le gustó, he ido aprendiendo y ahora disfruto de una profesión que no conocía de nada, hasta que se me plantó delante. Y los halagos los agradezco, pero con los pies en el suelo, sin creérmelo demasiado.