«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

viernes, 24 de abril de 2026

Sergio del Molino: «Rosario Weiss fue una pintora y retratista de primer nivel. Pero murió demasiado joven»

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Nº 716. Después de más de veinte años de entrevistar escritoras y escritores, de gozar con la lectura de
sus textos, a veces te preguntas si tiene sentido lo que haces, es decir, sentarte frente a una señora o un señor que ha escrito un libro, algo que está muy bien, y freírles a preguntas sobre su trabajo. Un señor o una señora que te llega  ya entrevistado por decenas de colegas que hacen lo mismo que tú en otros rincones del estado español. Y mientras rumias si merece la pena seguir en el oficio, o colgar la grabadora, el papel y el bolígrafo, de repente, te sale al encuentro Sergio del Molino. Entonces todo se viene abajo. Sin estrépito. Con amabilidad. Y te das cuenta de que realmente sí vale la pena disfrutar con su presencia y escuchar sus palabras durante unos minutos, porque dice cosas con sentido, al tiempo que descubres que su libro, contado por él, cobra otra dimensión, otro sabor. De repente, te sientes afortunado, muy afortunado, por dialogar con el escritor madrileño, mientras la grabadora, que siempre te acompaña, registra sus respuestas. Del Molino acaba de publicar un nuevo libro, no me atrevo a llamarle solo novela, no me atrevo a llamarle solo ensayo, que lleva por título ‘La hija’, editado por Alfaguara, donde aborda la figura de Rosario Weiss, posible hija del pintor Francisco de Goya, a la que vemos emerger sobre las más de seiscientas páginas de un volumen que mide cuatro centímetros de lomo sin cajo, a través de las que nos hablan Juan Antonio Rascón, protagonista de la primera parte, territorio de la ficción, y Sergio del Molino, protagonista de la segunda, donde el ensayo cabalga a sus anchas, sobre la figura de la retratista Weiss. Todo un acercamiento biográfico. La historia arranca en la fascinación provocada por el autorretrato de Rosario durante muchas visitas giradas por el escritor madrileño al Museo del Prado. Son las seis de la tarde en València, a medio sol, a medio calor, cuando la cafetería del Hotel Mercat Vincci Lys, regada por una luz breve, acoge nuestra conversación. La grabadora, piloto rojo encendido, se despereza lentamente de su siesta – la primavera, ya se sabe – y comienza a trabajar.

Sergio, dice Rascón que él escribe «porque no puedo hacer otra cosa más que escribir», escribir es una enfermedad?

Creo que sí lo es, una patología que, por suerte, todavía no ha sido identificada como tal y, en lugar de internarnos en la López Ibor, nos permiten ganarnos la vida con ello. Pero el día que lo descubran de verdad, seguramente se nos habrá acabado el chollo.

Presentación de València Negra 2026, XIV Edición

 

UN ASESINO ENTRE NOSOTROS:

ANTONIO MANZINI, JUAN GÓMEZ-JURADO, YRSA SIGURDARDÓTTIR, LORENZO SILVA Y HENRIK FEXEUS, ENTRE LOS SOSPECHOSOS DE UN VLCNEGRA QUE CELEBRA A AGATHA CHRISTIE
 
Del 18 al 24 de mayo, el festival pone en marcha su decimocuarta entrega homenajeando a la reina del crimen en el 50 aniversario de su muerte
Valencia, 21 de abril.- Si alguien quiere descubrir por qué Agatha Christie está considerada la reina de la novela criminal, puede echar un vistazo al capítulo 14 de Asesinato en Mesopotamia (1936), el caso número 14 de su detective más emblemático: Hercule Poirot. En él, el perspicaz investigador de origen belga realiza uno de sus famosos interrogatorios, en el que los diferentes sospechosos de un crimen exponen sus coartadas mientras él trata de averiguar cuál de ellos sería capaz de cometer un asesinato. Todo ello, por supuesto, envuelto en el lenguaje directo y adictivo de la escritora más traducida y vendida de todos los tiempos.

En 2026, se cumple medio siglo de la desaparición de Agatha Christie y VLCNEGRA ha querido preparar una edición a la altura de su leyenda. De este modo, del 18 al 24 de mayo, el Festival Internacional de Novela Negra de Valencia dedicará su nueva edición -que, ya que estamos, será la número 14- al legado inabarcable de la escritora que elevó el homicidio a la excelencia literaria. “Cuando llegan estas fechas, llevamos mucho tiempo trabajando: seleccionando autores, diseñando actividades, acordando espacios y atendiendo a cientos de detalles que, finalmente, dan forma al festival”, ha señalado uno de los directores de VLCNEGRA, Jordi Llobregat. “Después de todos estos meses de preocupaciones y esfuerzo, todo está listo por fin. VLCNEGRA es muy similar a las fallas, trabajamos durante todo un año para poder ofrecer a la ciudad una maravillosa fiesta cultural durante una semana. Nuestra ventaja es que nosotros no cortamos calles”.

miércoles, 1 de abril de 2026

Gutmaro Gómez Bravo: «El general Ungría reorganizó el Sistema de Información Militar del ejército de Franco»

(Fotografía cedida)
Nº 715. Durante muchos años hemos comprado la idea de que el final de la Guerra Civil Española fue
un episodio presidido por la traición y el caos en el seno del bando republicano, cuando realmente su desenlace fue fruto de una estrategia orquestada por el Cuartel General golpista, cuyo Servicio de Información Militar fue capaz de controlar la propaganda y la descomposición de las tropas gubernamentales desde su propio interior, en un hábil ejercicio de espionaje. Basándose en documentación inédita hasta ahora, procedente de los principales archivos españoles e internacionales, Gutmaro Gómez Bravo, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, investigador y escritor, acaba de publicar ‘Cómo terminó la Guerra Civil Española’, editado por Crítica, donde revela cómo la «Victoria» se preparó entre la ocupación de Barcelona y la posterior rendición de Madrid. Salpicada por un insaciable tronar de petardos, que subía desde la calle, ocupada por aprendices de pirotécnicos, nuestra conversación telefónica, se desarrolló durante la tarde del segundo viernes de marzo, día trece por más señas. La grabadora, piloto rojo encendido, acusó explosiones y registró palabras, sin detenerse a discriminar una cosa de la otra. Faltaría más. Era tiempo de Fallas.

Gutmaro, has centrado tus trabajos en la guerra civil, la posguerra, la violencia y la represión, qué te indujo a interesarte por todo esto? 

Al terminar la carrera, mi tesis doctoral versó sobre la violencia en el siglo XIX y creo que acabé tan harto que juré no regresar a aquella época. Pero la metodología que aprendí entonces la apliqué después al siglo XX. Sobre la guerra civil se ha escrito mucho, aunque quizá no tanto desde la perspectiva de la violencia prolongada o comparada y eso, unido al problema que tenemos con los archivos en España, hace que con todo lo que va apareciendo se generen cosas nuevas y podamos aportar luz sobre determinados aspectos de la contienda.

martes, 10 de marzo de 2026

El Eco de las Voces: 200.000 visitas

Ayer, 9 de marzo de 2026, al filo de las 22.00 horas, El Eco de las Voces alcanzó su visita número 200.000. Una aventura informativa que se inició por el año 2009, que tuvo sus antecedentes en otro blog, El Kiosco de Dolan, ha llegado a una cifra de visitantes que siempre pareció más una ilusión que otra cosa y que, sin embargo, anoche se convirtió en realidad. No llevo controlados los autores y autoras que han pasado por aquí, ni tampoco los artículos y reseñas escritos, pero en su conjunto suman 1.499 publicaciones, incluida esta, de las cuales 714 son entrevistas, con más de 5.000 páginas de ordenador escritas y bastantes más fotografías tomadas. Desde aquí simplemente dar las gracias a todas y todos las/los que os habéis animado a recorrer las páginas de este Eco, siempre escritas con cariño y alimentadas con la esperanza de encontrar lectores para ellas, porque lo que más le gusta a quien escribe es que le lean. Y nada más: REPITO: MUCHAS GRACIAS POR VUESTRA ATENCIÓN.


domingo, 8 de marzo de 2026

Carlos Zanón: «Todos somos objetos perdidos hasta que alguien nos encuentra»

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Nº 714. Suena una música setentera. Al fondo. Invisible. I love to love de Tina Charles disfraza el silencio del Hotel Vincci Mercat. Calle de la Linterna. València. La luz del sol de la media tarde, inencontrable por las nubes y la lluvia del dos de marzo, se filtra a través de la cristalera exterior. Junto al hall, una mesa amplia, rectangular, acoge mi encuentro con Carlos Zanón, que termina de publicar ‘Objetos perdidos’, editado por Salamandra. En estos ‘Objetos perdidos’ conocemos a Álex Gual, un abogado que duerme en Excalibur, un hotel inexistente, y al que le cuesta más encontrar personas que perder cosas. A duras penas, el leguleyo sobrevive sobre los restos de su relación con Lola K., una pintora en horas bajas, y se mueve en el sórdido mundo que habita Señor Paco, un tipo que maneja lo más turbio de Barcelona. Claro. Con Zanón siempre Barcelona. La muerte de un jugador de rugby australiano y la desaparición de otro británico, Andy Cox, desatan la atención mediática. Señor Paco huele el negocio. Y la pasta. Y Álex Gual se ve impelido a la búsqueda de Cox, en la que se encontrará con Inés, la camarera del Donna Summer, el garito de Señor Paco, y la dolorosa posibilidad de perder cosas para recuperar su capacidad de ser alguien. Y no hay más. Hasta aquí debo contar. Consumimos unos minutos conversando de cosas particulares, hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y arrancamos la entrevista. Como siempre, echo una ojeada a la grabadora para constatar que su piloto rojo, su aviso para navegantes, se ilumina al accionar la tecla rec. En efecto: nihil obstat una vez más. Comenzamos nuestra charla. Nos acompañan un cortado y una botella de agua sin gas. Tina Charles sigue a lo suyo.

Carlos, escribir es una enfermedad?

Incurable. Es una enfermedad incurable. No tiene remedio y es lo que te ordena, lo que le da un sentido a lo que vives y piensas.  

martes, 3 de marzo de 2026

Marina Sanmartín: «Para mí la literatura significa trastocar la realidad, malearla y proyectarla hacia el futuro»

Nº 713. 

copyright@Isabel Wagemann/Random House
Diecinueve de febrero. Jueves. Poco antes del mediodía. Contacto con Marina Sanmartín. Una valenciana afincada en Madrid, pero que hoy se encuentra en León para promocionar ‘La doble desaparición de Abril del Pino’ (Salamandra), su nueva novela, y asistir a un club de lectura. La periodista, escritora y librera, no necesariamente por este orden, vive con intensidad la promoción de su libro, en el que nos cuenta una historia que acontece durante los días navideños, alumbrada por guirnaldas de colores, escaparates brillantes, sonrisas y sueños de felicidad. En medio de tanta algarabía, la autora de novela negra más leída y vendida del país, Abril del Pino, se esfuma sin dejar rastro. Su ático no presenta síntomas de haber sido ultrajado y de su paradero nada se sabe. Se encargará de la investigación del caso José Manuel Castillo, un inspector de  policía que atraviesa una situación delicada en lo personal. Sus pesquisas le llevarán hasta la librería Las Palabras Mágicas, regentada por Ágata Caballé. Pocos días atrás, la misteriosa sociedad literaria Rame-Tep ha celebrado allí su cena anual con la escritora superventas como invitada de honor. Desaparece justo entonces y Castillo comienza sus pesquisas. Tras los saludos preliminares y el reconocimiento de lugares comunes, la ciudad de València y alrededores, conecté la grabadora y Marina Sanmartín y quien suscribe comenzamos nuestra conversación telefónica sobre su nueva propuesta policial, ante la atenta mirada del piloto rojo de la grabadora, siempre encendido.

Marina, qué hace una valenciana como tú en un Madrid como ese?

Llevo aquí desde dos mil uno y lo cierto es que todo surgió por azar. Yo estudié periodismo en el CEU de València y al terminar comencé con el doctorado sin ánimo de ejercer la profesión. Pero mi familia se empeñó en que lo intentase y, pásmate, yo que he sido y soy de letras puras toda mi vida conseguí una beca de periodismo científico. Viví un año en Madrid y, aunque descubrí que el periodismo informativo no me gustaba nada, descubrí también que la ciudad me encantaba, tal vez porque fue el primer lugar donde me sentí independiente. Y allí me quedé. Pero visito València muy a menudo para ver a mi familia y a mis amigas. 

domingo, 22 de febrero de 2026

Juan Manuel Gil: «Procuro que cada página resulte disfrutona, que la construcción de su oralidad sea lo más mimada y verosímil posible, pero también me preocupo mucho del hilo conductor de la novela»

Nº 712. 

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Discurre la mitad de febrero. Hay un primer acercamiento para tomar unas fotos del escritor. La ciudad: València. El lugar: la cafetería de un establecimiento comercial con sucursales por toda la península. Despachadas las instantáneas, quedamos emplazados para hablar la semana siguiente. Por teléfono. El escritor no es otro que Juan Manuel Gil (Almería, 1979), que acaba de publicar ‘Majareta’ (Seix Barral), donde traza el retrato de Leo Almada Sapena, un conserje de instituto misterioso, construido mediante los testimonios de unas cuantas, en realidad, bastantes, personas que lo conocieron. La peripecia se desencadena a raíz de un incidente, cuando Almada sube al tejado del centro escolar para inspeccionar el estado del pararrayos, los estudiantes cierran la trampilla con un candado, retiran la escalera y lo dejan allí arriba. Uno de ellos chivatea al conserje el nombre del alumno que tuvo la ocurrencia y, días después, Leo le golpea hasta hacerle perder la visión. A partir de ahí, una cuarentena de personajes se sucede ante el lector, o mejor dicho ante el supuesto autor del libro, para contar su versión de los hechos o de lo que conoce del conserje. Todos parecen tener algo que compartir acerca de sus hábitos, un tanto inquietantes, sus secretos y los motivos por los que siempre fue considerado uno de los tipos más raros del barrio, a la vez que también uno de los más buenos, tiernos, discretos y generosos. A lo largo de los distintos testimonios, nos adentramos en esta ficción para desentrañar la oscura realidad que se amaga detrás de todas estas apariencias verbales. Y hasta aquí puedo llegar, pero Juan Manuel Gil ha construido una novela de difícil olvido, que remueve las tripas del lector, con risas y alguna angustia, hasta sus últimas páginas, una de las joyas literarias de este 2026 sin duda. Siete días más tarde ratificamos el pacto alcanzado en la cafetería del conocido centro comercial, donde las fotos. Y, a través de nuestros adminículos telefónicos respectivos, él desde Almería, y el que suscribe desde València, conversamos sobre ‘Majareta’, mientras que por las calles de València el viento silbaba y un día más, desafiante, se enseñoreaba de árboles, esquinas, bancos, parques y aceras. Pulsé el rec de la grabadora, que me respondió del modo habitual, esto es, encendiendo su piloto rojo, nihil obstat. A continuación comenzó a registrar nuestra charla.

jueves, 8 de enero de 2026

Ana Trigo: «En círculos restringidos, mostrar una obra de arte robada le aporta valor añadido»

Nº 711. Hace un par de veranos, en una plataforma digital archiconocida vi ‘The Duke’, una película dirigida por el británico Roger Michell, sobre el robo de un retrato del Duque de Wellington pintado por Goya y expuesto en la National Gallery de Londres. Se basaba en un hecho real, acaecido en 1961. La singularidad del caso y la peculiaridad de los motivos que adujo, Kempton Bunton, el ladrón, un taxista de 60 años, para sustraer el lienzo atraparon mi atención y mi interés con facilidad. De hecho, he vuelto a verla un par de veces más. Mi interés rebrotó al descubrir que Ana Trigo, tasadora de Arte, licenciada en Humanidades, especializada en Patrimonio Histórico-Artístico, graduada en Derecho, escritora de ficción y también ensayista, acababa de publicar ‘Ladrones de arte’, editado por Ariel, donde junto con otros veintiocho relatos tropecé de nuevo con el robo del taxista inglés. En ‘Ladrones de arte’, Ana Trigo da cuenta de las sustracciones más importantes, acaecidas en el mundo artístico desde el Antiguo Egipto hasta la actualidad. Entre sus poco más de trescientas páginas, encontramos las historias, en realidad, verdaderas tramas detectivescas, que se esconden detrás de esos golpes perpetrados tanto por ladrones especializados como por delincuentes comunes. Y todo ello nos va a permitir descubrir que el tráfico de obras de arte robadas se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos y, tal vez, menos conocidos del planeta. Fue a mediados del pasado mes de diciembre cuando tuvo lugar nuestra entrevista a través del teléfono, ya saben, piloto rojo encendido, y todo listo para conversar. La publicación de esta charla se ha demorado a causa de la ola de gripe que nos invade. Los entrevistadores también enfermamos. Qué le vamos a hacer! A menudo los designios de los dioses son inevitables. E inesperados.    

Ana, eres experta en arte, tasadora y escritora de ficción y ensayo, qué te atrajo de este mundo para convertirlo en tu profesión?

Qué buena pregunta para empezar, aunque difícil de responder. Cursé Humanidades con la especialidad de Patrimonio Histórico-Artístico porque desde bien pequeña me atraía el arte. Recuerdo que mi tía tenía una colección de piezas de plata y a mí, con tres o cuatro años, me gustaba ponerme a limpiarlas con ella. Me encantaba mirar los cuadros y libros que había en su casa.  Pero no sabría decirte por qué me gustaban. Es como si hubiera nacido con esa afición, porque yo provengo de un medio muy humilde y en mi casa no había ni libros, ni cuadros, ni plata. La suerte que he tenido después es que, tal vez porque me gusta tanto todo eso, se me ha dado muy bien y gozo del privilegio de poder dedicarme a ello.

jueves, 1 de enero de 2026

Feliz 2026. Un comienzo espectacular de año con la Filarmónica de Viena

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No ha podido comenzar mejor el año 2026 musicalmente hablando. El New Year's Concert from Vienna con la Orquesta Filarmónica Vienesa dirigida por Yannick Nézet-Séguin ha significado un cambio de rumbo, ya veremos si con continuidad, un baño de frescura necesario a todas luces. Porque la música clásica, sin perder un ápice de su calidad intrínseca, puede resultar divertida, es divertida de hecho, y participativa. 

El director canadiense ha escogido unas partituras muy dinámicas y animadas, muy apropiadas para comenzar el año con optimismo y vitalidad, algo que buena falta nos hace a todos. Ya llegará en la Semana Santa el tiempo de las pasiones, misas y oratorios de Bach y otros compositores para ponernos serios y estupendos. 

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Además de incluir piezas divertidas como el 'Galope del ferrocarril a vapor de Copenhague' de Hans Christian Lumbye, donde la orquesta ha exhibido un elenco de instrumentos poco frecuentes: pitos, campanas de tren, planchas de madera o rascadores metálicos, sin olvidar las gorras de jefe de estación, Nézet-Séguin ha recuperado 'La marcha egipcia' de Johann Straus hijo, que hacía muchos años que no sonaba en el Musikverein, alegre, movida y con mucho ritmo, y en la que, además, los músicos han intervenido también como cantores. Hay que destacar igualmente la incorporación al repertorio de dos partituras de Josephine Weinlich, austríaca, y Florence Price, afroamericana, con las que son ya tres las compositoras que han visto interpretadas sus obras en este concierto tan emblemático.

Desde el primer compás se ha podido observar que este Uno de Enero la música caminaría por otros derroteros. Yannick Nézet-Séguin ha dirigido sin el auxilio de la partitura, de memoria, repertorio bien aprendido, con batuta o con sus dedos, incorporando a su código de señales giros de cabeza, amagos como si de un boxeador se tratase, expresividad en sus ojos y contorsiones de su cuerpo, denotando que, además de una buena condición física, las notas fluyen por sus venas y habitan su cuerpo. En el tradicional parlamento, el director ha pedido paz: paz en los corazones de cada uno, paz en el entorno de las personas y paz entre los países de este mundo. 

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El final ha sido tremendo, cuando al comenzar la 'Marcha Radetzki', sin el director en su peana, este ha aparecido por una puerta lateral de la sala y ha empezado a dirigir al público en sus aplausos de acompañamiento. Se ha olvidado de la orquesta, que sabe tocar sola como ha ha demostrado en muchas ocasiones, y ha manejado a los asistentes a su antojo. Una culminación apoteósica que le he erigido en la verdadera figura de este New Year's Concert 2026. Ojalá que no se demore mucho una nueva participación suya en este evento tan indispensable. Igual que el debut de alguna directora al frente del elenco vienés en una cita tan señalada como esta. Lo dicho. Los filarmónicos vieneses han escogido la buena senda, pero hay que perseverar, darle continuidad y avanzar con paso firme hacia nuevos modelos, sin por ello perder la tradición que tanto les gusta a ellos y a nosotros. Por último, no puedo olvidar los ya imprescindibles comentarios de Martín Llade, con su toque poético incluido, que ya lleva nueve años al frente de la retransmisión del concierto por parte de RTVE. Happy New Year/Feliç Any Nou/Feliz Año Nuevo!!! 

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domingo, 21 de diciembre de 2025

Javier Castillo: «Escribir es jugar, crear algo que se convierta en un juego»

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Nº 710.- Se anunciaba la hora de la comida. Ya muy próxima. Me encontraba en la cafetería del Hotel Only You de la plaza Rodrigo Botet, el antiguo Hotel Astoria, donde entrevisté a tantos escritores durante muchos años. Es el último jueves de noviembre y una luz envejecida, aguijoneada por los primeros adornos navideños, alumbra nuestro encuentro. El entrevistado de hoy, Javier Castillo, no necesita presentación. Dos millones y medio de ejemplares vendidos en España le contemplan. Le avalan, además, sus traducciones a veinticuatro idiomas, la difusión de su obra a lo largo de más de noventa países y la conversión de algunos de sus títulos en series televisivas a cargo de la plataforma Netflix. El género negro parece no esconder secretos para él. Pulsa sus teclas con seguridad. Castillo se había acercado a València para promocionar ‘El susurro del fuego’, editado por Suma de Letras, un nuevo thriller de su cosecha, en el que nos cuenta la historia de Mario y Laura Ardoz, hermanos mellizos, que visitan las islas Canarias. Mario trata de recobrarse de una intervención quirúrgica de cáncer, pero al salir del hospital descubre que su hermana ha desaparecido y el móvil traza su presencia en un paisaje desolado por la lava. Problema servido. Dos miembros de la Policía Judicial, Candela Oramas y Álex Quintana, se ponen en marcha para descubrir qué ha ocurrido. Con el piloto rojo de la grabadora encendido, comenzamos nuestra conversación. Agua y un café sobre la mesa. Nihil obstat. Todo Ok.

Javier, después de más de dos millones y medio de libros vendidos en España, cómo se consigue llevar una vida normal? La vanidad se controla bien?

Se controla gracias a una abuela genial que tengo, siempre con los pies sobre el suelo, muy cercana. Cuando de repente le cuento que acabo de publicar una novela, con una edición monumental, que está la número uno en la lista de libros más vendidos en España, ella me dice «Venga, va, vamos a cocinar», porque le concede cero importancia a esas cosas. Por otro lado, tengo la suerte de mantener mis pilares de toda la vida, mi barrio, aunque me he cambiado de casa, mi familia y mis amigos, lo que me produce la sensación de que nada ha cambiado. Es verdad que tengo más dinero en la cuenta del banco, pero pienso en las mismas cosas que antes.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Julio Llamazares: «Las guerras solo las ganan los que las provocan, los que las dirigen y los que se benefician de ellas»

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Nº 709. Fue un viernes novembrino. Temprano. Frío por las calles. Algo casi insólito por estas 
latitudes, tan azotadas por el cambio climático. Estaba citado con Julio Llamazares para entrevistarle. Para hablar de su nuevo libro, ‘El viaje de mi padre’, editado por Alfaguara. Para que me contara algunas cosas de ese viaje y de los motivos que le llevaron a escribirlo. Era esta una de esas ocasiones en las que nuestros progenitores se borran de la vida sin haber contado nada, o muy poco, de sus pasos por la tierra? Qué pensaron, qué hicieron, cómo vivieron, qué sintieron…? Al padre de Llamazares, y a su amigo Saturnino, la guerra civil los movilizó a los dieciocho años. Aunque los sorprendió a los dieciséis. Se enrolaron voluntarios para elegir destino en el bando nacional y ambos viajaron, ora en tren, ora en convoy militar,
 desde La Mata de Bérbula (León) hasta la Sierra de Espadán (Castellón), armados con un aparato de radio de telegrafista y una antena. Su misión, en consecuencia, fue la de transmitir las órdenes o los relatos que sus superiores les encomendaban. Llamazares ha traducido a la literatura el viaje diagonal de ambos amigos, para más inri maestros ambos, que discurrió rodeado de peligros hasta llegar al frente de Teruel, donde, por primera vez en su vida, se asomaron a la guerra de verdad, no a la de la trastienda sino a la de la primera línea de combate, la del frente donde la vida valía poco. Justo lo que una bala. En el hall del Vincci Mercat Hotel de València, sentados frente a frente, con la grabadora lista, piloto rojo encendido, comenzamos a conversar.

sábado, 29 de noviembre de 2025

‘Historia de la guerra en infografías’ de Bernard, Peltier y Touchard. Editorial Crítica

Vicent Bernard, historiador especializado en temas militares, Julien Peltier, diseñador de datos e historiador, y Laurent Touchard, redactor durante varios años en la revista Défense et Sécurité Internationale, son tres especialistas en temas militares y asuntos de guerra. Tras haber participado en diversos proyectos editoriales por separado, presentan ahora de manera conjunta esta ‘Historia de la guerra en infografías’, editada por Crítica, en la que abordan los conflictos humanos, bélicos, acaecidos desde los más primitivos tiempos hasta la actualidad, cuando las tecnologías digitales ocupan un destacadísimo lugar en el desarrollo y resolución de estrategias, guerras y batallas.

‘Historia de la guerra en infografías’ es un libro tremendamente visual. Bonito de ver. Placentero a pesar del tema. Como un oxímoron. Ahí radica un porcentaje muy elevado de su atractivo: el valor añadido de las infografías. Una simple mirada nos aporta una visión panorámica detallada y nos pone en antecedentes de los aspectos más relevantes de cada conflicto bélico. Y esta es una información valiosa tanto para el experto como para el lector profano actual, que quiere saber cosas con poco tiempo ─ unos breves minutos son suficientes ─, y que mediante un simple vistazo puede entrar en situación sobre lo que le interesa. El libro se divide en seis partes bien elocuentes, ya que sus enunciados señalan los elementos fundamentales que definen las guerras que se nos van a presentar a continuación. Como muestra, veamos el índice: Parte I: Del Neolítico al Siglo V. De la piedra al hierro; Parte II: Del Siglo V al siglo XV. Del hierro al fuego; Parte III: Del siglo XV al siglo XIX. Del fuego al acero; Parte IV: Del siglo XIX a 1945. Del acero al átomo; Parte V: De 1945 hasta nuestros días. Del átomo a la digitalización; y Parte VI: Constantes y permanencias. La guerra eterna.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Martí Domínguez: «Me interesa una literatura de combate, que lo que cuentes interpele al lector»

Nº 708. 
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En el año 1941 un reputadísimo profesor y rector de la universidad de València fue 

sentenciado a muerte por un consejo de guerra sumarísimo. Los denunciantes fueron sus propios compañeros y colegas de la universidad. Con estas premisas como punto de partida, el escritor Martí Domínguez acaba de publicar ‘Ingrata pàtria’, editado por Proa, novela escrita en valenciano en la que relata las tres últimas horas en la vida del doctor Peset y las circunstancias que le condujeron a morir, junto a otros tres condenados a muerte, frente a un pelotón de fusilamiento. Con un discurso coral, Domínguez aborda las angustias de los reos, sus últimos pensamientos, el ambiente y modos de vida de una prisión franquista en plena posguerra, gobernada por Ramón de Toledo Barrientos, un director que se consideraba a sí mismo un avanzado innovador de la pedagogía carcelaria. Las voces de un médico castrense, del funcionario Manzanedo, de dos capellanes, don Juan y don José, y de los cuatro condenados a muerte, Ferrús, Leo, Casaca y el propio Peset, emergen desde el coro penitenciario para perfilar el dibujo de un terrible cuadro de época. En blanco y negro. Obviamente. A eso del mediodía de un jueves de noviembre, día 13 por más señas, Martí Domínguez, doctor en Biología y profesor de Periodismo en la Universitat de València, me recibió en su despacho de la revista científica ‘Mètode’, donde repasamos algunos pormenores de su novela, abrigados por la calma y el silencio del Jardín Botánico de la calle Quart de la capital del Túria. La grabadora, tácitamente, tal y como acostumbra, nos autorizó a comenzar nuestra conversación con su piloto rojo encendido.  

sábado, 8 de noviembre de 2025

‘Astérix en Lusitania’, la serie se conserva muchísimo más fresca que el pescado que vende Ordenalfabétix.

Fue mi amigo Rafa Valero el que a los once o doce años me mostró el primer álbum de Tintin
que leí, ‘El cangrejo de las pinzas de oro’. Un tiempo después fue otro amigo, Guillermo Camps, quien me hizo leer ‘Astérix legionario’, presentándome al pequeño héroe del bigote amarillo, siempre acompañado por su inseparable Obélix, junto con los demás locos de la aldea gala (nunca tuve claro del todo si los locos eran los romanos o los propios galos). Eran las dos series de moda en mi infancia y juventud, acompañados, claro está, por Mortadelo y Filemón. Esto de Astérix, más o menos, vino a coincidir con el tiempo en que estudiábamos el bachillerato, últimos años sesenta y primeros de los setenta. Por un lado, estaban los alumnos de ciencias, los de la física, la química y las matemáticas, y, por otro, los de letras, los del latín y el griego, que éramos nosotros, los «letreros», una especie ahora en riesgo de extinción. En un colegio religioso como el nuestro estaba mejor visto ser «letrero» que aprendiz de científico, químico o matemático. Si, además, te gustaba el básquet, miel sobre hojuelas. O eso me parecía a mí.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Vicenç Villatoro: «Escribir ‘Polonesa’ en primera persona, con un protagonista que miente, resultaba un reto difícil, pero muy interesante»

Nº 707. Vicenç Villatoro (Terrassa, 1957) es político, periodista y escritor. Galardonada con
profusión su extensa obra – más de treinta libros publicados –, su interés por el tema de la identidad la recorre transversalmente. Así lo demuestra su trilogía formada por ‘L’home que se’n va’ (El hombre que se va), ‘El retorn dels Bassat’ (El regreso de los Bassat) y ‘La casa dels avis’ (La casa de los abuelos). Profundizando si cabe más en esta obsesión, Villatoro acaba de publicar ‘Polonesa’, escrita en catalán y editada por Proa, donde aborda la historia de un espía crepuscular israelí tras la caída del telón de acero. El protagonista de la novela, Saul Shalev/Andrzej Zelig/Klaus Steinberg, que posee tres identidades diferentes, reflexiona sobre el oficio de espía, un oficio del que nunca uno termina de jubilarse, al tiempo que intenta resolver un negocio de compraventa de material «delicado» que sus antiguos colegas acaban de proponerle. Dándole otra vuelta de tuerca al asunto, Saul/Andrzej/Klaus se interroga a lo largo del texto, no podía ser de otro modo, sobre el tema de la identidad, algo que le obsesiona particularmente a causa de su trabajo, porque en su cometido la falsedad, la mentira y las apariencias son definitivas para sobrevivir y tener éxito. Pasado el media día,
a dos quarts d’una, Vicenç, desde Matadepera, y yo, desde València, anduvimos conversando acerca de esta ‘Polonesa’ y de algunas particularidades de su trayectoria como escritor. Establecida la comunicación tras los timbrazos preliminares del móvil, el piloto  de la grabadora, encendido en rojo, nos avisó de que podíamos comenzar nuestra charla. Y a eso nos aplicamos.

Vicenç, aunque llevas mucho tiempo dándole a la tecla, cuando entrevisto por primera vez a un escritor casi siempre comienzo con la misma pregunta: qué significa escribir para ti?

Hace muchos años que escribo. Es una actividad centrada en mi propia vida. En un momento determinado, decidí que yo me relacionaría con el mundo de dos maneras a la vez: viviendo y escribiendo. Pensaba vivir y escribir todo lo que me pudiera deparar mi existencia. Pero no iba a narrarlo todo, sino a relacionarme con la vida a través de la escritura que es una cosa distinta. De esta manera, cuando tengo una preocupación o siento dudas, emoción o esperanza me surge siempre una escritura que puede ser poética, ensayística, narrativa…