El escritor madrileño acaba de publicar ‘Qué estoy haciendo
aquí,’ su libro de
copyrigh@JuanTomás
memorias, donde recoge sus vivencias con escritores y artistas,
desde la Generación del 27 hasta nuestros días.
Nº 720. Primer viernes de junio. Tres cuartos para las once. Calorcito. Soportable. Afortunadamente, ningún camión de bomberos, coche de policía o ambulancia pasa por la avenida haciendo sonar sus sirenas. Como acostumbran hacer con frecuencia. Benjamín Prado descuelga el teléfono raudo. Vamos a conversar sobre su nuevo libro, ‘Qué estoy haciendo aquí’ (Alfaguara), título sin interrogante. Sus memorias, sus vivencias, sus trabajos. Las personas de la República de las Letras, centenares, que han pasado por su vida y han dejado huella. De las que no, nada dice. No son memorias nostálgicas. Bueno, algún puntito puede haber. Pero poco. Mínimo. Casi nada. Hay humor. Sutil. Del que suele gastarse el escritor madrileño. No se lo digo, pero es el aniversario del día de mi comunión. Hace sesenta años de eso. Iglesia de Santa Lucía. Manos orantes. Juntas. Devotas. De marinero raso. A mi lado, otro neocomulgante vestido de mariscal de campo, insignias incluidas. A Benjamín le han diagnosticado la enfermedad de Parkinson. Lo hizo público en una entrevista con Carles Francino hace unos días. No muchos. Afortunadamente, sigue a lo suyo: dando recitales, participando en tertulias, recomendando libros. Y escribiendo. Poemas y novelas. Y publicando también. Ahora estas memorias. Este ‘Qué estoy haciendo aquí’. Valiente. El piloto rojo de la grabadora me hace un guiño. Estoy listo, me dice sin hablar. No hace falta. Nos entendemos. Comenzamos a charlar. Benjamín, desde su casa en Madrid. Yo, desde la mía en València.





.jpeg)
.jpg)

.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)

