«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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martes, 12 de julio de 2022

Andrés González-Barba: «He tratado de mostrar la personalidad más oscura de Agatha Christie, con sus miedos, dudas y debilidades»

Fotografía: Esther Ramírez Ortiz®

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Nº 637.- Desde su Sevilla natal, Andrés González-Barba ejerce el periodismo cultural y la literatura. En el territorio de la ficción ha conseguido abrirse ya un hueco consistente, frecuentado tanto por lectores jóvenes como adultos. Su fascinación por los clásicos del género policiaco le ha llevado a profundizar en su conocimiento y a rendir homenaje con sus novelas a autores tan señalados como Arthur Conan Doyle o Robert Louis Stevenson. Sin embargo, parecía que a este binomio británico le faltaba algo. Así que para cerrar el círculo, según me cuenta, termina de publicar ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ (Algaida), centrada en los once días que la escritora Agatha Christie anduvo desaparecida. Desde el 3 de diciembre de 1926, tras una fuerte discusión con Archie, su primer marido, nada se sabía de ella. Los medios de comunicación de la época, Scotland Yard y centenares de voluntarios desplegaron una actividad sin límites para averiguar el paradero de la famosa escritora. Los rumores de suicidio se sucedieron, e incluso de asesinato, pero nada se podía confirmar porque el cuerpo de la autora no aparecía por ningún lado. ¿Dónde estuvo Agatha Christie? ¿A qué se dedicó durante ese tiempo? A su desaparición hay que sumarle el asesinato de un irlandés, Patrick O’Connelly, acaecido en el Swan Hydropathic Hotel, el balneario donde la autora de ‘El misterioso caso de Styles’ había buscado refugio. Sobre esta ficción, bañada en los aromas del thriller, y algunos otros aspectos de la vida de la escritora más vendida del mundo pude conversar con Ángel González-Barba un martes del mes de julio, con la grabadora conectada, una botella de agua fresca al lado y el ventilador a pleno funcionamiento. En el fondo, un ruido de truenos presagiaba la tormenta que iba a caer sobre València, pero que finalmente cambió de rumbo.

Andrés, ¿cómo surge la idea de escribir esta novela?

Surgió porque Agatha Christie es una autora muy reconocida en su faceta literaria, la segunda escritora británica más leída detrás de Shakespeare, y a mí me llamaba la atención la existencia de ciertos episodios de su vida que no están suficientemente relatados, como su desaparición en el año 1926, reflejada en los periódicos de entonces y de la que ella, cuando reapareció, nunca quiso hablar. De hecho, ni siquiera lo contó en su propia autobiografía. Así que comencé a documentarme y se me ocurrió escribir una interpretación de lo que pudo suceder durante esos días.

Has escrito novelas relacionadas con autores británicos como  Arthur Conan Doyle, Roberto Louis Stevenson y ahora Agatha Christie, ¿qué te atrae de ellos para que bucees en sus atmósferas literarias y construyas esos homenajes tuyos tan interesantes?

Mira, ha sido una etapa que creo haber cerrado con esta novela. Agatha Christie me atrae mucho, porque todos los buenos lectores siempre hemos tenido unos referentes, digamos dentro de la cultura popular, que nos han influido. Nadie puede escapar a la influencia de personajes tan clásicos como Sherlock Holmes, el Doctor Jekyll, John Silver, Hercule Poirot o Miss Marple. Y esta es una forma de rendirles un homenaje a ellos y a sus autores.  

En un mundo de literatura negra, cuajado de violaciones, abusos, corrupción y cadáveres descuartizados se agradece una novela detectivesca al viejo estilo, una novela problema. ¿Resulta fácil para un escritor actual ceñirse a este tipo de estructura literaria y nadar contra corriente?

Lo que planteas es cierto. Hoy el que no publica una novela negra parece que va un poco por detrás de las exigencias del mercado, de las editoriales y de los propios lectores. ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ es una novela clásica, en la que establezco un juego. A lo largo de la lectura, yo le voy suministrando al lector una serie de pistas y él ha de resolver el problema para ver quién está detrás del asesinato de Connolly. Por tanto, es una novela muy deudora con el modelo clásico policial y, al mismo tiempo, también le rinde homenaje.

Sin embargo, ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ también tiene un puntito de novela histórica, porque a fin de cuentas retrata un momento determinado de la historia inglesa.

Sí, he intentado ser lo más fiel posible al ambiente de los años veinte, pero sin abrumar al lector con demasiados datos. Doy unas cuantas pinceladas, por ejemplo, cómo vivía esa sociedad, sus aficiones (el golf se estaba poniendo de moda en aquel momento) o que Agatha Christie conducía un coche. Me interesaba una novela lo mejor contextualizada posible, pero sin que ello se convirtiera en un elemento determinante. Solo pretendía que esos detalles ayudaran a mejorar la historia y el desarrollo de los acontecimientos.

Me ha llamado la atención comprobar que Agatha Christie practicó el surf. Por algún sitio he visto alguna fotografía de ella con una tabla.

Sí, es un dato real. Lo leí en su autobiografía. Ella viajó con Archie, su marido, a una gira de trabajo por el Pacífico Sur y lo que cuento en la novela sucedió realmente. Practicaron el surf en Hawái y estuvo a punto de ahogarse. Creo que fue una de las primeras mujeres británicas que se atrevió a hacerlo, lo que nos proporciona una idea de lo adelantada que estaba esta mujer para su época.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Andrés González-Barba: «He intentado escribir una historia que explique el interés de Stevenson por la dualidad del ser humano»

Fotografía: Richard Torres Hernández

Nº 595.- Última semana de diciembre. Faltan pocos días para que concluya 2019, un año interesante desde el punto de vista literario. Es mediodía y, al otro lado del teléfono, se encuentra Andrés González-Barba (Sevilla, 1974),  que acaba de publicar ‘El testamento de Mr. Hyde’, su cuarta novela, donde da rienda suelta a su fascinación por la figura de Robert Louis Stevenson y lo hace a través de su famosa obra ‘El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde’, en la que el escritor escocés abordó dos de sus más acuciantes obsesiones: el tema del doble y el conocimiento de cómo cada ser humano libra una batalla interior entre el bien y el mal. ‘El testamento de Mr. Hyde’, editada por Algaida, es una novela de aventuras, de introspección, de búsqueda, de misterio y fantasía, que también esconde entre sus páginas una romántica historia de amor. González-Barba es también autor de un par de libros de relatos, así como de varios títulos de literatura infantil y juvenil, sin olvidar su vertiente de poeta. Justo antes de comenzar, la grabadora se quedó sin batería. ¡Vaya por Dios! Reanimada con nuevas energías, léase con dos pilas sin estrenar, apreté la tecla del rec, se iluminó el piloto rojo y arrancamos a conversar. Al fondo, sonaba un cierto aroma de literatura gótica, arropado por un frufrú de levitas, la niebla londinense y las madrugadas del Edimburgo del siglo XIX.

Andrés, ¿qué significa la literatura para ti?
Bueno, me dedico a la literatura porque es mi gran pasión desde que era pequeño. Como otros escritores, me inicié en la lectura de muchos libros y, a partir de ahí, me entró el deseo de crear mis propias historias y mis propios universos. Escribí mis primeros textos como adolescente, continué haciéndolo mientras estudiaba la carrera y en el año 2010 conseguí publicar mi primera novela.

¿Cómo surgió la idea para escribir ‘El testamento de Mr. Hyde?
Surgió por el icono del personaje de Mr. Hyde. Todos tenemos una imagen suya a través de las películas y de los libros de Stevenson, un escritor al que admiro y al que pensé que valía la pena reivindicar. Así que decidí darle una vuelta de ciento ochenta grados a su novela sobre Hyde.

Esta novela encierra varios géneros: aventuras, misterio, intriga, viajes, amor…
Sí, es un poco de todo eso que dices, porque a mí, desde que comencé a escribir, me ha gustado mezclar géneros en mis obras y no limitarme a uno solo. Por eso la novela tiene misterio, viajes, aventuras, amor… Es una obra caleidoscópica en la que, sobre todo, he pretendido sorprender al lector con los giros y saltos que se producen durante el transcurso de la narración, que va cambiando de género continuamente.