«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Enrique Vaqué: «La literatura era una asignatura pendiente para mí»

El mundo medieval está agonizando. Hasib ibn Al-Sharif, adolescente musulmán de origen humilde, entra al servicio de un famoso médico de la familia real nazarí en busca de una vida tranquila en su Córdoba natal. Sin embargo, su destino se verá bruscamente alterado cuando dos caballeros de la Orden de Calatrava acuden a casa de su señor solicitando sus servicios. Deberán acompañarles para tratar a una dama francesa que se encuentra enferma en el castillo de la Orden, lugar siniestro donde nada parece lo que realmente es. Empieza entonces para él un largo viaje, que le llevará desde los parajes de la Castilla en guerra civil hasta Granada, pasando por La Meca, Pakistán y Constantinopla. Hasib conocerá los desiertos sin límites, los peligros del mar, la sensualidad insaciable de las odaliscas y las insidias de las cortes de Oriente y Occidente. Pero, sobre todo, conocerá a los hombres y mujeres, que ostentan el poder en su tiempo. Bajo estos parámetros, Enrique Vaqué presenta su segunda novela, titulada ‘Los señores del fin del mundo’, editada por Almuzara, sobre la que conversé con él en Valencia hace unos días.
¿Qué hace un licenciado en Ciencias Químicas y Máster en Administración de Empresas como tú escribiendo novela histórica?
Desde niño, la literatura ha constituido parte integrante de mi vida. Con el futuro resuelto y los hijos mayores, llega un momento que te planteas la posibilidad de escribir. Era ahora o nunca. Para prepararme, he asistido a cursos y talleres y me ayudo con la lectura de otros autores. Mi objetivo es mejorar constantemente mis escritos, tanto a nivel de argumentos como de personajes.
Por lo tanto, para ti la escritura tiene algo de segunda oportunidad.
Sin duda. Creo que la mejor manera de definir mi situación es la de aprobar una asignatura pendiente.