«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 2 de noviembre de 2019

Inés Plana: «Me importa mucho la profundidad y la hondura de mis personajes, quiero hacerlos creíbles»


Nº 589.- Inés Plana Giné (Barbastro, 1958) es licenciada en periodismo. Ha desarrollado su carrera profesional en Madrid donde reside. Asaltada por una capacidad fabuladora desbordante, desde pequeña su vocación siempre fue la escritura. Devoradora contumaz de novelas policíacas y también decimonónicas, en el año 2018 dio el salto a la República de las Letras con su primera novela, ‘Morir no es lo que más duele’, protagonizada por Julián Tresser, teniente de la Policía Judicial de la Guardia Civil, galardonada con los Premis Continuará 2018 de TVE en Catalunya y finalista de los certámenes literarios València Negra y Morella Negra. Ahora presenta ‘Antes mueren los que no aman’, editado por Espasa, en el que este singular benemérito ha de enfrentarse al asesinato de una funcionaria de la Seguridad Social y a la búsqueda de Luba, una cría de doce años que desapareció misteriosamente veinticuatro meses antes y cuya pista se recupera ahora. La peripecia de la novela es atractiva e interesante, pero sin duda lo que más llama la atención de la voz de Inés Plana es su capacidad para construir personajes verosímiles, tanto secundarios como principales, y ofrecer al lector una completa radiografía de sus reflexiones, actuaciones y temperamento. Fue un lunes de octubre, pasado el mediodía, cuando Inés Plana y quien suscribe nos sentamos a una mesa del hotel Vincci Lys de València para conversar sobre su nuevo título. La grabadora, piloto rojo encendido, comenzó a registrar preguntas y respuestas. Por este orden. Sin más dilación. Sin cortes.

Inés, ¿qué significa escribir para ti?
Escribir es una necesidad, es alimento, es algo con lo que convivo toda la vida porque siempre quise hacerlo. Nací con ese aliento, con ese impulso. Al principio escribía poemas, relatos y cuentos sin parar. Es algo superior a mí.

Como muchos otros escritores provienes del periodismo, ¿por qué decidiste dar el salto a la ficción, quizá para compensar la dura realidad de la prensa diaria?
No, no, la escritura no es una compensación para mí. Vivo pegada a la realidad, bien cuando trabajo en un periódico o cuando escribo una novela. Pero el tratamiento es diferente. En la prensa, la verdad es obligatoria y en la literatura escribo desde mi propia verdad. De alguna manera en ambos medios siempre revoloteo en torno a la verdad, objetiva o subjetiva.

En tu caso, al sentarte a escribir ‘Antes mueren los que no aman’, tu segunda novela ¿ha existido miedo al papel en blanco?
No, la verdad es que no. Empalmé la escritura de la segunda novela con la primera y, cuando se publicó ‘Morir no es lo que más duele’, ya llevaba escritas más de ciento cincuenta páginas de ‘Antes mueren los que no aman’. Me puse a escribirla sin conocer si la primera tendría éxito o no. Lo que sí he percibido ha sido responsabilidad conmigo misma por hacer las cosas bien. Nada más. Sabía que la segunda novela se mira con lupa, porque es el comienzo de la consolidación de la carrera de una escritora.

¿De tu primera novela aprendiste algo que has aplicado aquí?
Todo, he aplicado todo lo que aprendí en la primera, que me proporcionó más soltura y osadía a la hora de concebir las tramas. Las de esta segunda novela son más complejas. La experiencia de que te publiquen es maravillosa, igual que la promoción, el contacto con los medios, con los lectores… Todo es estupendo, es un mundo de sensaciones muy gozoso y me considero una privilegiada al verme premiada por mi esfuerzo. Tengo muchas ganas de continuar escribiendo, porque eso es lo que me hace feliz.

Hace unas semanas, la periodista Marina Sanmartín, en un artículo publicado en ABC Cultural, te incluía dentro de las grandes promesas del género negro de este país, ¿cómo se lleva eso con tan solo dos novelas publicadas?
Me colma de alegría que me incluyera dentro del grupo de escritoras de novela negra, que cita en su artículo. Ignoraba que iba a publicarlo y, cuando me encontré al lado de otras autoras y leí que decía que la proporcionalidad existente entre la intriga y el delirio en mi novela resultaba impecable, pues pensé que era lo más bonito que se podía decir sobre mi escritura.

¿Por qué elegiste el género negro para comenzar a escribir?
Desde pequeña me atrae mucho la truculencia, lo escabroso, lo mórbido y, de alguna manera, el argumento que elegí para mi primera novela era una historia criminal. No me gusta el gore, pero sí me interesan ciertas atmósferas que se crean a su alrededor. Me apasiona el cine negro de los 40 y las novelas negras. Considero a Patricia Higsmith mi maestra. Me encanta esa extraña sensación que percibo de que, a sus personajes, gente normal y corriente, de repente, les sucede algo extraordinario o doloroso. Creo que nadie es absolutamente bueno, nunca. Todos tenemos una parte oculta, que me seduce explorar. Me interesa descubrir cómo una persona pasa al otro lado y qué es lo que le impulsa a ello.