«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
Mostrando entradas con la etiqueta Ismaíl Kadaré. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ismaíl Kadaré. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de noviembre de 2016

‘La muñeca’ de Ismaíl Kadaré. El recuerdo de su madre, tamizado por la literatura.

La primera vez que oí hablar de Ismaíl Kadaré (Gjirokastér, Albania, 1936) fue en la presentación en Valencia de ‘El amante albanés’, novela con la que Susana Fortes se proclamó finalista del Premio Planeta en el año 2003. En aquel libro, la escritora gallega se permitía un pequeño guiño hacia este escritor, uno de sus autores favoritos. Ahora, trece años después cae en mis manos la nueva novela publicada por  Kadaré en España: ‘La muñeca’, editada por Alianza Literaria. Por su extensión, 128 páginas, probablemente resulte más adecuado etiquetarla como nouvelle o novela corta, modelo narrativo que Cortázar definió como «un género a caballo entre el cuento y la novela». 

La acción, como en otras obras anteriores de Kadaré, discurre en Gjirokaster, cuna del escritor, donde una joven de diecisiete años, La muñeca, procedente de la familia de los Dobi, es casada al modo tradicional, es decir, sin solicitar su consentimiento, con un miembro del clan de los Kadaré, un linaje que conoció tiempos mejores. La muñeca deja la casa familiar para alojarse en el nuevo hogar, una mansión fría y austera, desmesurada, que incluso alberga un calabozo propio, donde su suegra impone la ley de la convivencia. De este matrimonio nacerá Ismaíl Kadaré, protagonista de la novela.

En la casa, la relación entre ambas no resultará sencilla y La muñeca se verá obligada a representar un papel de mujer sin criterio, sencilla en exceso, simplona casi, que lo acepta todo tras un rostro tan pálido como la porcelana, de ahí su apodo. La tensión establecida generará situaciones conflictivas y pillará en medio al marido de La muñeca, que se convertirá en juez de los litigios. Sus decisiones no discurrirán por derroteros esperados, ya que la abuela, su madre, no entenderá jamás que él, su hijo, la rebaje al mismo nivel que a su nuera.