«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 28 de noviembre de 2015

Jimina Sabadú, ganadora del premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla 2015: «El acoso siempre beneficia a alguien»


La madrileña Jimina Sabadú se ha alzado con el Premio Ateneo de Sevilla Joven 2015 con su novela ‘Los supervivientes’, cuyo argumento se desarrolla al comienzo del curso escolar en el colegio Agustín de Foxá de Madrid. Los alumnos regresan de sus vacaciones y se saludan en un ágape organizado por los padres. Para Miguel Sanz supone volver al infierno; para la nueva profesora de literatura, María Victoria, es el comienzo de una gran singladura profesional; para Don Marcial significa el año de su jubilación. Sobre todos ellos se cierne una gran amenaza: los dueños del Foxá quieren vender el centro. Con este futuro incierto, los personajes se enfrentan, sin saberlo, a decisiones que les harán convertirse en quienes son realmente, mientras el colegio se hunde. ‘Los supervivientes’ es una novela coral que nos acerca a las responsabilidades que eludimos, a nuestra juventud y nuestro presente y que aborda también el tema del acoso escolar.

Para Jimina Sabadú haber sido premiada con el Ateneo de Sevilla Joven significa tranquilidad, un espacio propio para escribir. «El premio supone un alivio enorme, el alivio de no tener que preguntarme qué va a ser de mí o de saber si voy a publicar de nuevo o no». Y es que la literatura ocupa un lugar muy importante en su vida. «Escribir es mi forma de comunicarme, nada más. Otro alivio enorme. Habitualmente la gente no te permite hablar y si lo haces por escrito es posible que nadie se lo lea, pero al menos no te interrumpen».

‘Los supervivientes’ es un proyecto en el que Jimina llevaba pensando algún tiempo. «Todo nació a raíz de una broma pesdaa, casi una putada, que le gastaron a una persona. Durante mucho tiempo estuve madurando la idea, porque quería averiguar de dónde partió todo. Fui creciendo con temas de tolerancia y de los límites de la crueldad. Con esta novela he querido retratar un mundo que va desapareciendo poco a poco, pero que existió». La novela es un noventa por ciento real y el diez por ciento restante de ficción y está narrada en tercera persona «porque escribir en segunda es una proeza muy difícil de conseguir y hacerlo en primera también es complicado, ya que resulta muy difícil escaparse de una misma para narrar. Tengo la impresión de que si uso la primera siempre es el autor quien habla, por eso prefiero la tercera y además en tiempo presente, aunque en este caso he escogido el tiempo pasado».