«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 1 de marzo de 2023

Juan Ramón Biedma: «Al lector no hay que acercarse solo con afán pedagógico, hay que presentarle una historia que pueda apasionarle»

Nº 652.- En octubre de 1936 Sevilla es una ciudad en guerra que no vive la guerra. La capital hispalense se encuentra en la retaguardia de la zona rebelde. No hay bombardeos, pero sí represión. Detenciones, fusilamientos, delación, miedo… Queipo de Llano controla el escenario. En esa situación, un tríptico del siglo XV, obra del flamenco Jan Van Eyck, ha desaparecido. Crisanta, la protagonista, recibe un encargo peligroso: localizar la tabla a cambio de un pasaje para un avión que la conducirá fuera de España. Junto a Crisanta se mueven los miembros de la Sociedad Mediúmnica de Sevilla, el capitán Mayordomo, el padre Serrador, excapellán legionario, y algunos otros personajes, todos iluminados por la magia creadora de Juan Ramón Biedma. A grandes rasgos esta es la trama de ‘Crisanta’ (Alianza editorial), la nueva novela de este singular escritor sevillano, del que la crítica ha dicho que «recuerda a James Ellroy» y que «es el mejor Caravaggio de la literatura negra española contemporánea». Víspera del Miércoles de Ceniza, bien pasado el mediodía, a través de zoom, pude conversar con él acerca de su novela. La grabadora, sin tenebrismo alguno, registró nuestra conversación.

Juan Ramón, ¿necesitas tenerlo todo bien atado antes de sentarte a escribir?

Yo planifico hasta la obsesión. Procuro que las tramas, los personajes e incluso algunos fragmentos de diálogo estén bien perfilados. Soy incapaz de ponerme a trabajar en algo que no tenga un título, aunque no sea el definitivo. Y este es el método que enseño a mis alumnos. Es la mejor manera de no encontrarse nunca con el problema, tan traído y llevado, de la página en blanco. Una vez con la escaleta terminada, comienza la labor de ingeniería para armarlo todo y llega el momento de pelearse con la voz, con la palabra.  

¿Hay alguna imagen que diera pie a la escritura de ‘Crisanta’?

Tenía una idea y un escenario. Albergaba la vieja pretensión de escribir sobre lo que fue la retaguardia durante la Guerra Civil en Sevilla. Además de lo que sabía sobre ella, intuía que había mucho más de lo que habíamos aprendido en los manuales de Historia, que casi siempre se quedan en la superficie. Ese era mi punto de partida. Lo que ocurre es que, una vez que comienzas a ahondar y a trabajar los personajes, has de tener bien claro que, ante todo, debe primar el hecho novelesco. Al lector no debes acercarte únicamente con un afán pedagógico, sino que has de presentarle una historia que pueda apasionarle y en la que pueda sumergirse, porque no podemos olvidar que hablamos de una novela y todo lo demás debe quedar supeditado a eso.

jueves, 1 de octubre de 2020

Juan Ramón Biedma, ganador XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones: «En general, mis personajes son gente poco atractiva, que cultiva el mal»

 

Nº 607.- Sevilla. Las Tres Mil Viviendas. Uno de los suburbios más peligrosos de Europa. Por las puertas de un templo evangélico, acordonado por los antidisturbios, salen los trabajadores del instituto anatómico forense empujando el cuerpo, mutilado y torturado, de una mujer. La inspectora Perpetua Carrizo se interna en el barrio para desentrañar el asesinato. El abogado Set Santiago, tras pasar cinco años a la sombra, sobrevive como puede en el turno de oficio y efectúa cobros para un prestamista. Él será el encargado de la defensa del presunto asesino. En su trabajo se tropieza con Sacramento, la abogada que ejerce la Acusación Popular. Tras esta propuesta inicial, durante seis días, se desencadena una investigación policial preñada de sobresaltos y nuevos descubrimientos. Aquí nadie es lo que parece y, en el fondo, Las Tres Mil Viviendas sevillanas y todo lo que sucede en Ciudad Juárez guardan una innegable similitud. Con este argumento, el escritor Juan Ramón Biedma armó ‘El sonido de tu cabello’, una novela publicada por Alianza Editorial, que respira género negro, pero también fantástico y gótico, y con la que el escritor sevillano ganó el XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones. Desde la distancia impuesta por la postpandemia, la nueva realidad en la que dicen que vivimos, entre Sevilla y València entablamos una conversación sobre su novela, en la que también se mezclaron otras cuestiones literarias. A la 1.30 p.m., el rec de la grabadora comenzó a registrar palabras. Mientras, septiembre apuraba sus últimas horas.

Juan Ramón, en primer lugar, enhorabuena por el premio. Que una novela de género negro, gótico o fantástico gane un premio literario generalista parece una buena señal, ¿no?

Muchas gracias. Sí, es muy importante. Cuando hablo sobre esto, siempre digo que, hasta hace poco tiempo, los premios considerados como muy literarios estaban vedados para los autores de género. Este derrumbamiento de fronteras entre sectores literarios, que se ha producido últimamente, me parece muy importante y demuestra que la literatura se puede dar en cualquier contexto narrativo.

¿Qué significa la escritura para ti?

Bueno, es difícil responder a eso porque es algo que he hecho desde siempre. Nunca quise ser otra cosa que escritor. No me he formado intelectual y académicamente para nada más. Incluso mis experiencias personales me han ayudado también en ello y, aunque en largos periodos  he tenido que vivir de otras actividades, lo único que tenía en mi horizonte era ser escritor. Por lo tanto, sin el hecho de considerarme como tal no me entendería a mí mismo.

¿Cómo te cruzas tú con la historia que da pie a ‘El sonido de tu cabello’? 

No te puedo decir que haya un núcleo a partir del que aparece la novela. Yo funciono más bien con una conjunción de ideas, de escenarios, de intenciones… En este caso tenía claro que era el momento de escribir una novela más estrictamente policiaca que las que había escrito hasta ese momento. Quería recoger en ella algunas de las lacras que ocurrían en mi mundo de entonces. Tenía presentes las Tres Mil Viviendas que, de forma latente, me pedían una novela, igual que Ciudad Juárez, sin olvidar que Set Santiago, un personaje recurrente para mí, quería aparecer de nuevo en una historia… La mezcla de todas esas cosas fue lo que dio paso a ‘El sonido de tu cabello’.