«¡Claro que quiero ser joven! ¡Claro que
quiero que la gente me diga «Está usted hecho un chaval». Porque eso será señal
de que no me da la gana aceptar lo que me digan unos cuantos viejos de menos, y
de más, de cincuenta años, esterilizadores de ilusiones, que solo quieren
vender a los jóvenes odio, desencanto, quejas y afanes de venganza. Y a los
jóvenes, eso no nos gusta» Estas son las últimas líneas del Epílogo de ‘Yo de
mayor quiero ser joven’, publicado por Espasa, la nueva obra de Leopoldo Abadía, en la que el escritor
zaragozano, con 82 años muy jóvenes, recoge sus reflexiones sobre todo lo que
significa enfrentarse a un mundo de mayores con la mentalidad fresca y
entusiasta de un chaval como él.
Leopoldo, cada día
le veo más joven.
Cuando alguien me dice «por usted no pasan
los años», les respondo que me lo cuenten a mí [risas]. A la juventud no hay
que denostarla, ni a la madurez, ni a la vejez, en todas las etapas hay tontos
y listos. Los mayores tenemos el peligro de que las cosas han cambiado mucho en
los últimos diez años y podemos quedarnos atrasados. Para evitar ese problema, la
solución es hablar con jóvenes y ver lo bueno que hay en ellos, que también
tienen cosas malas como cualquier hijo de vecino.

