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Nº 676.- Viernes. 17 de noviembre de 2023. Ha pasado ya más de una
semana. He demorado a propósito la transcripción de la entrevista de hoy. Por
otra parte, mucho tiempo esperada. Como si pretendiese que las palabras
cogieran poso. Solera. De ninguna manera quería que el recuerdo perdiera la
magia del momento inolvidable. Esa misma magia que llevó a Luis Mateo Díez,
Premio Cervantes 2023, a asistir a la V Edición del Golem Fest celebrada en
València, donde además fue premiado. Pero ya es hora de poner, negro sobre
blanco, las palabras que Luis Mateo dejó suspendidas en el recuerdo del Café La Placita, en la plaza de San Sebastián, muy
próxima al Botànic, donde se celebraba el Golem. El escritor de Villablino es
la liturgia de la sencillez. Un maestro en la literatura, en la conversación,
en la calma, en el deseo de ponérselo fácil al entrevistador. Aconteció a esa
hora imprecisa de la media tarde. La luz del Café, amarilla, alumbró nuestro
encuentro. La charla. Como telón de fondo su última novela, ‘Mis delitos como
animal de compañía’ (Galaxia Gutenberg), la vida, su vida, sus personajes, sus
inviernos, sus desvanes, sus páramos, sus
ciudades de sombra, Celama, siempre Celama… Decía el otro día Ana Merino, que
conoce bien a Luis Mateo, que Celama, «con su bruma fantasmal que habita en lo
soñado, con sus innumerables personajes que murmuran jubilosos» estaba de
fiesta por la concesión del Cervantes a Luis Mateo Díez. Me atrevería a decir,
antes de comenzar a darle a la tecla, que al otro lado de la ficción, en la
realidad de los que le leemos, también se ha recibido con enorme alegría este
éxito suyo. Piloto rojo de la grabadora encendido. Nacho Marín, también
presente con su cámara, listo para tomar las fotos. Nihil obstabat illud,
pues. Iniciamos la conversación.
HC. Luis, en primer lugar, enhorabuena por el Premio
Cervantes, un galardón que se otorga a toda una obra, a una trayectoria, a un
buen hacer literario.
LMD.
Muchas gracias, la verdad es que estoy encantado con el premio.
HC. Desde niño parecía inevitable que Vd se dedicara a un
oficio que alimentase su espíritu. Y escogió la literatura, un arte que se
ejerce en soledad.
LMD.
Sí, creo que es un oficio que se relaciona crucial y obviamente con la
escritura, con la memoria, con la imaginación y su destino es asumir tu propia
conciencia, tu propia sensibilidad, y tus particulares percepciones de cómo ves
el mundo. Pero siempre mirando dentro de ti mismo, intentando ser tú el espejo
de lo que hay fuera.