«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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domingo, 17 de septiembre de 2023

Manuel Ríos San Martín: «Los animales tienen un alto concepto de la justicia, pero nosotros la sofisticamos mucho más»

Copywright: Hermezo

Nº 670.- Ha recorrido ya media geografía española con la promoción de su nueva novela.
Manuel Ríos San Martín acaba de publicar ‘El olor del miedo’ (Planeta), un thriller singular, en el que la policía debe aclarar el asesinato – perdón, no sé si se puede denominar así – de Blanca, una elefanta albina del Bioparc de València. Con ese punto de partida, Elena, una veterinaria de dicho centro, ayudada por su pareja, Cristina, y por su compañero Sidy, trata de averiguar qué se oculta detrás del crimen. Pero la policía, representada por los inspectores JP y Violeta, un veterano de colmillo algo retorcido y una casi debutante, también tercia en el asunto e investiga lo sucedido. Por en medio, la trastienda, las bambalinas de unos personajes que no son de trampa ni cartón, sino criaturas que viven su propia existencia al margen de su oficio policial. A las cinco de la tarde de un martes de septiembre, mientras por la calle ululaban las sirenas de los vehículos policiales o de los bomberos, tan usuales por la zona que habito, comenzamos nuestra conversación.
 

Manuel, ¿cómo surge la idea para escribir ‘El olor del miedo’?

Desde niño me fascinan los animales. En vez de libros infantiles, mi madre me leía enciclopedias de Félix Rodríguez de la Fuente. Por lo tanto, es algo que siempre he llevado en mi cabeza. En una estancia en València, coincidí con Pepa Crespo, responsable de comunicación del Bioparc. Me interesó lo que le escuché decir y le pregunté si podría visitar la instalación. Abusando de su amabilidad conviví junto a los cuidadores durante tres o cuatro días. Así conocí la operativa habitual con los animales. Pasé una noche allí y se me quedó la imagen de un lugar misterioso, lleno de ruidos nocturnos. Sin duda daba pie a contar un policíaco que se desarrollase en aquel entorno. La muerte de la elefanta era el nexo de unión de todas las ideas que había ido almacenando en mi cabeza.  

Tú eres director de cine, guionista y escritor, ¿los procesos creativos son muy distintos?

Digamos que el inicio es muy parecido, pero en cuanto te sientas a escribir es muy diferente, porque un guion cinematográfico es algo muy escueto, con poca acción y muchos diálogos. Después un montón de personas, actores, músicos, etcétera, va a mejorar tu trabajo, mientras que en un libro solo estás tú, con tu imaginación, y el lector, al que has de proporcionarle todos los datos, ya que nadie lo va a hacer por ti.

Imagino que eres consciente de que ‘El olor del miedo’ es una novela muy visual, muy para la gran pantalla.

Lo que me gusta de la literatura es que el lector vea en su cabeza lo que yo le cuento. No me interesa una escritura que le deje fuera. Siempre intento que se sienta como en el escenario donde están mis personajes. Para eso he de recrear también la parte visual. Por ejemplo, si están en un zoológico por la noche y los personajes pasan miedo, pretendo que el lector lo perciba también. Por tanto, en ese sentido, mi forma de escribir sí es muy visual.  

‘El olor del miedo’ tiene 549 páginas, divididas en 136 capítulos bastante cortos, ¿por qué has escogido esa estructura?

Me salieron un poco así, pero es verdad que vivimos una época en la que todo es muy inmediato, muy breve. Nos movemos por las redes sociales, por los tuits o por Tik-Tok y la gente se ha acostumbrado a mantener la atención durante periodos cortos. En consecuencia, esa estructura funciona muy bien. También es una pequeña trampa que los escritores tendemos a los lectores, que consumen lectura muy deprisa y que, cuando acaban un capítulo, piensan que necesitan leer otro, que también es corto, y de este modo leen unos cuantos más.  

Como has anticipado, la novela se inicia con la muerte de Blanca, una elefanta albina del Bioparc de València, ¿los elefantes albinos son una especie escasa?

Sí, hay pocos, pero los hay. Y también leones y tigres. No es que sean blanquísimos, tienen un tono rosado, pero se percibe bien que son albinos. En Barcelona tuvimos el ejemplo de Copito de Nieve, que era un gorila blanco y esa especie sí que escasea.

En España matar a un animal no se considera asesinato. ¿La policía investiga esos casos con procedimientos análogos a los que utiliza en las muertes de los seres humanos?

Antes de escribir la novela me puse como condición hablar con la policía. Formulé la consulta y me respondieron que este caso concreto lo investigarían exactamente igual que si se tratara de un ser humano. Y bajo esta premisa comencé a trabajar. Luego es cierto que el castigo es mucho menor, porque creo que la pena por matar a un animal como el que nos ocupa es de unos dieciocho meses. Una cosa distinta es que el inspector, que he introducido en la novela, resulta un tanto descreído por tener que investigar la muerte de un bicho, aunque a medida que avanza en sus pesquisas su punto de vista cambia un poco.