«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
Mostrando entradas con la etiqueta Pere Cervantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pere Cervantes. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de junio de 2022

Pere Cervantes: «Desde hace muchos años me sentía con la obligación moral de escribir una novela sobre los Balcanes»

 

Nº 635.- Bal-kan significa miel y sangre en turco. De ahí procede la palabra Balcanes. Y precisamente casi eso, miel y sangre, es lo que vamos a encontrar en la nueva novela de Pere Cervantes, ‘La espía de cristal’ (Destino), en la que el corresponsal de guerra, Manu Pancorbo, alias Panco, acompañado por Olga Balcells, reportera gráfica, regresan al territorio ya conocido de Pristina, para localizar a Taibe Shala, también periodista e intérprete de las Naciones Unidas, una mujer «con el alma helada», que ha desaparecido en 2019. Veinte años antes Panco y Taibe habían mantenido una relación imposible que terminó rompiéndose. Corría entonces la posguerra y aquel era un territorio donde resultaba complicado sobrevivir. Ese mismo territorio lo pisó Pere Cervantes como observador de paz de las Naciones Unidas. Probablemente, Pere ha escrito una novela que ha llevado dentro, agazapada, durante muchos años y que justo ahora, incontenible, ha aflorado a la superficie de la tinta negra sobre el papel blanco, desatando una oleada de recuerdos y sentimientos encontrados. Nuestra conversación tuvo lugar en el hall del Hotel Vincci Lys de València, lugar habitualmente tranquilo, en especial a media tarde. Las paredes grises y los muebles decapados en blanco roto fueron mudos testigos de la entrevista.  El piloto rojo de la grabadora, encendido, nos avisó de que podíamos comenzar.

Pere, en las primeras cuatro o cinco páginas de ‘La espía de cristal’ suenan los Balcanes, los Beatles, el Barça, Tintín, la ciudad de Barcelona... ¿Nos encontramos ya contigo nada más empezar?

No, no, para nada… Bueno, algo sí hay. Pero la creación del personaje Manu Pancorbo está hecha a propósito. Yo podía haber construido la historia con un observador de paz policial en lugar de un reportero de guerra, pero precisamente me planteé tomar distancia para narrar. Es Manu Pancorbo quien está enamorado de Tintín, yo tan solo soy un lector suyo. No es una novela autobiográfica, aunque es cierto que muchas experiencias mías se las he pasado a Manu, porque a fin de cuentas nosotros compartíamos mucho tiempo con los reporteros de guerra y lo que yo vi, ellos también lo vieron.

¿Por qué escribir esta historia precisamente ahora?

Llevaba mucho tiempo dentro la idea de escribir una novela sobre los Balcanes. Y no sabía cómo. Pero es algo fácil de explicar. Cuando escribí ‘El chico de las bobinas’, me documenté sobre la posguerra en Barcelona y empecé a descubrir elementos en común entre aquella posguerra y la que yo había vivido en los Balcanes. Entonces me planteé por qué no escribir sobre aquello. Además, habían pasado veinte años, creía que ya había madurado o digerido todo lo que viví y, como escritor, disponía de una cierta seguridad que antes no tenía.

Desde que regresaste, ¿has vuelto a Kosovo alguna vez?

No. Lo intenté a final de 2019, pero hube de posponer el viaje para el año siguiente. Entonces llegó el covid y ya no pude ir. Para escribir la novela me he nutrido de contactos y de gente de allí que conozco y me ha pasado información, fotografías y vídeos de cómo es aquello ahora.

Aunque físicamente no has vuelto, de alguna manera sí lo has hecho. En ‘La espía de cristal’ juegas con dos escenarios. Uno actual y otro situado en 1999. ¿A través de toda la documentación recibida y del propio proceso de escritura has tenido la sensación de despertar temores antiguos?

¡Imagínate! Yo me vuelvo muy obsesivo con las cosas que escribo y me he pasado dos años casi recluido en los Balcanes. Podía haber escogido no documentarme y basarme únicamente en mi experiencia personal. Pero no me fío de mi memoria y de lo que ella haya podido borrar de mis recuerdos. Así que tiré de un compañero que estuvo en Kosovo conmigo, que es un aficionado absoluto a la fotografía y me envió una carpeta repleta de fotos nuestras. Seguí perfiles de Twitter de políticos y periodistas kosovares, bosnios y también información relacionada con esa zona. He leído más de veinticinco libros de documentación, ensayos de Ismail Kadaré y textos de Peter Handke. He intentado acudir a todos los puntos de vista para luego hacer una mezcla con mi propia experiencia.

martes, 19 de marzo de 2019

Pere Cervantes, escritor: «Mi novela ‘Golpes’ es un combate existencial»

Foto Quique Igual
Nº 563.- Hace unas semanas tuve la oportunidad, y la fortuna, de compartir con Pere Cervantes (Barcelona, 1971) la presentación de su novela ‘Golpes’ (Premio Letras del Mediterráneo y Premio Qubo de Narrativa de 2018), editada por Alrevés. El acto tuvo lugar en El Corte Inglés de Colón de la ciudad de València. De aquel evento surgió esta charla, una entrevista, quizá postergada demasiado tiempo. Basada en un hecho real, ‘Golpes’ es la historia de Alfa, un tipo que, tras pasar 444 noches en prisión, decidió visitar en su casa al escritor barcelonés, también policía como él, para contarle su historia bajo la premisa de «no soy inocente, pero hay una gran diferencia entre ser un delincuente o ser un tipo que comete delitos». La novela habla de la pérdida de identidad, de la soledad, de la imposibilidad de querer, de la importancia de disponer de alguien que te acoja en las esquinas del cuadrilátero de la vida y de la capacidad de encajar y, en cierta medida, devolver, los golpes de una existencia dura. Las similitudes entre el boxeo y la vida de Alfa son constantes, se reflejan en la novela y en la conversación que sigue a continuación., pasaste unos años en Bosnia y Kosovo, trabajando para la O.N.U., ¿la soledad, la distancia de tu tierra fueron los disparadores de tu vocación por escribir?

No lo sé. Kosovo me pillo con veintiocho tacos. Allí estuve dos años y otro más en Bosnia, pero es tal el cúmulo de experiencias que te proporciona una situación así, que en ese momento sólo piensas en sobrevivir. Luego, ya en casa, uno recopila datos, memorias e incluso, mucho tiempo después, aún percibe influencias de todo aquello. Lo que sí tengo claro es que me gustaba mucho leer y que mi impulso creador viene de antes. Yo quería escribir pero en 1990, cuando entré en la universidad, no había una carrera específica de Contador de historias. Existía Filología Hispánica, pero no pude acceder a ella y estudié Derecho.

Entonces, en tu caso la escritura no tiene tanto de terapéutico como yo pensaba.

No, terapéutica fue mi primera novela, ‘Trescientos sesenta y seis lunes’, que quedó en silencio porque estaba mal escrita. Describía nuestro primer año en Kosovo y el título proviene de una frase que utilizábamos mucho allí: «cada día es lunes». El protagonista era un casco azul, al que le atribuíamos todo lo que hacíamos. Creo que aquello está superado, pero bueno, a lo mejor no es así. 

domingo, 17 de febrero de 2019

Pere Cervantes presentó su novela 'Golpes' en València


El pasado jueves, 14 de febrero, tuve la oportunidad de acompañar a Pere Cervantes en la presentación de Golpes, su última novela publicada, doblemente galardonada con el Premio Letras del Mediterráneo 2018 y el Premio Qubo 2019. El acto, que tuvo lugar en El Corte Inglés de la calle Colón de València, resultó distendido y entretenido y permitió al escritor barcelonés comentar a la concurrencia bastantes pormenores de la obra sin descubrir demasiados entresijos claves. Enrique Igual reportajeó el acto con su cámara. Gracias a él podemos ver estas imágenes.






lunes, 25 de julio de 2016

Pere Cervantes: «Todos somos un misterio que, a la vez, resulta fascinante y depresivo».

Tras el éxito alcanzado con ‘No nos dejan ser niños’, protagonizada por los policías María Médem y
Roberto Rial, la pareja vuelve a encontrarse en la isla de Menorca para aclarar el atroz asesinato del hijo de un reconocido editor y de otros participantes de la Primera Semana Negra, que se celebra en la apacible localidad de Ciutadella. Ambos, Médem y Rial, conviven con sus cuitas particulares. La investigadora pelea denodadamente por conseguir la custodia de su hijo y el inspector jefe ha de vérselas con una noble y arrogante mujer madrileña, que le conmina a olvidarse de la exhumación de un cadáver a cambio de una suculenta cantidad de dinero. La última foto tomada a John Lennon poco antes de morir a manos de Mark David Chapman se cruzará en la investigación y, de alguna manera, contribuirá al esclarecimiento del caso. A grandes, enormes, rasgos, este es el contenido de ‘La mirada de Chapman’, la nueva novela de Pere Cervantes, publicada por Ediciones B. Con Pere tuve la suerte de conversar en la cafetería de un hotel de la ciudad de Valencia. Testigo mudo de la conversación fue la fuente de la Pantera Rosa, sometida durante estos días a los rigores y servidumbres de unas prolongadas obras de remodelación, bendecidas por transparentes, y obstinados, rayos solares.
Pere, ‘La mirada de Chapman’ parece mucho más compleja que tu anterior novela, ¿no?
Sí, a nivel de estructura es más compleja y la he trabajado de forma enfermiza. Para ello he utilizado una intrincada escaleta que me permite diferenciar con claridad las tramas de las subtramas. Este proceso es muy laborioso, pero a la hora de escribir la redacción es mucho más sencilla. Soy un escritor de mapa puro, de guión total. Admiro a los que escriben sin conocer cómo va a terminar una novela, porque a mí esa sensación me produce ansiedad. Ya que en la vida no controlamos nada, solo me queda ejercer el control en la literatura. Y lo hago.
¿Cómo surge la idea para escribir esta novela?
El origen es un texto de ‘Alicia en el país de las maravillas’ que dice lo siguiente: «La Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas. – Ahí lo tienes – dijo la reina-. Está encerrado en la cárcel cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final». Leer esta frase sobre la rabia que provoca la injusticia me puso en marcha y se convirtió en la idea matriz que ha hecho funcionar la novela.

lunes, 27 de octubre de 2014

Pere Cervantes, escritor: “Soy un obsesivo del desarrollo psicológico de mis personajes”.

Es mediodía. Octubre y sábado. Nos citamos al pie de la torre de la Iglesia de San Valero, en pleno cogollo del Barrio de Russafa de Valencia. Allí encuentro a Pere Cervantes, un escritor que debuta en el género negro con ‘No nos dejan ser niños’, publicado por Ediciones B, la historia de los crímenes cometidos por un psicópata en la isla de Menorca, al que debe dar caza la protagonista, María Médem, una policía que, además es madre y tiene que atender también sus asuntos domésticos. Como María, Pere es policía, más de veinte años en servicio activo, lo que sin duda matiza de modo especial su actividad creadora. El sol no hace justicia a la estación que vivimos. Al contrario, se muestra con un poderío insultante más propio del mes de agosto. Caminamos despacio hasta Pan Aria, una panadería-cafetería próxima a la iglesia, en la que compartimos unos cafés equivocados y charlamos sobre su trayectoria literaria. Y de la policial, claro, sin descuidar la novela.
Pere, ¿qué le aporta la ficción a la vida de un policía?
La ficción le aporta entusiasmo y pasión, es un refugio seguro. Supongo que también hay una parte terapéutica en esta actividad, me di cuenta de ello al escribir la primera novela que publiqué tras mi experiencia personal en Kosovo. Con el paso del tiempo, además, la escritura se ha convertido en una vía de escape de la que me siento plenamente dependiente.