SOBRE LA
PROMOCIÓN
Hace unos días, Rafel Nadal anduvo por
Valencia para presentar ‘El hijo del italiano’, porque desde siempre – Charles
Dickens ya lo hacía – los escritores también promocionan sus libros, aunque
algunos eso no lo llevan muy bien. «Es verdad, los escritores no debemos
renunciar a ello, no podemos decir que estamos al margen y que nuestro trabajo
concluye con la escritura. Al final, las librerías son un milagro, igual que
las editoriales. Se lo debemos todo a libreros y editores y hay que ayudarles. Tampoco
hay que olvidar a los clubes de lectura a donde acudimos para hablar de
nuestras novelas. Son muy importantes. Los miembros de los clubes son personas
que llevan muchos años leyendo, saben muy bien lo que buscan en un libro y lo
que quieren preguntarle a su autor». En ocasiones, los mismos clubes le han
facilitado su tarea a Rafel Nadal, aunque sea de modo involuntario. «A lo largo
de mi carrera literaria, los lectores me han proporcionado muchas historias. No
soy uno de esos escritores que dicen que no les importa el público. Yo no me
escondo, a mí los lectores me importan mucho. Me encanta que se introduzcan en
la historia y se sientan interpelados por lo que escribo. Sin ellos escribiría
igual, porque es algo que no puedo evitar, pero mientras trabajo pienso que hay
personas que se pueden emocionar con lo que les cuento y eso me produce un gran
placer».