«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 13 de mayo de 2020

'La deshonra de Sarah Ikker' de Yasmina Khadra. Otra cultura, otra corrupción, otra policía


Tras haber publicado una obra extensa, entre cuyos títulos podemos citar ‘Lo que el día le debe a la noche’, ‘El atentado’, ‘Las golondrinas de Kabul’, ‘Las sirenas de Bagdad’, ‘Lo que sueñan los lobos’, ‘El escritor’, ‘Los corderos del señor’, ‘La última noche del Rhais’ o ‘Khalil’, Yasmina Khadra (Argelia, 1955), un exmilitar del ejército argelino, cuyo verdadero nombre es Mohammed Moulessehoul, termina de sacar al mercado una nueva novela, que lleva por título ‘La deshonra de Sarah Ikker’, editada por Alianza Literaturas, primera de una trilogía, cuyo escenario es la ciudad de Tánger. En ella nos presenta como protagonista al teniente Driss Ikker, un policía que se encuentra en el mejor momento de su carrera y quizá también de su vida. Goza de un feliz matrimonio con Sarah, hija de un alto cargo de la policía marroquí, y le han dado un destino cómodo, sin complicaciones, en la citada ciudad. Sin embargo, todo eso va a cambiar y ese destino idílico, ese mundo perfecto se vendrá abajo una noche, la noche en que encuentra a Sarah en la cama, desnuda y maniatada. Al ir a ayudarla, Driss recibe un fuerte golpe que le deja inconsciente. Cuando recupere la consciencia,  comprenderá que su mujer ha sido violada. A partir de ahí, el teniente sentirá desprecio por sí mismo a causa de lo ocurrido y su única obsesión será averiguar quién cometió tan salvaje agresión. El recuerdo de lo ocurrido le persigue día y noche, le roba el sueño y rompe su existencia. Para ello no le importará llevar a cabo sus propias pesquisas, al margen de los conductos policiales habituales, a pesar de que, como policía, Driss Ikker se revela como un tipo sólido, incorrupto, bien considerado por sus propios compañeros y superiores, entre los que también tiene enemigos. La policía marroquí, la de Tánger en este caso, se conduce en el procedimiento como lo haría cualquier departamento de crímenes y homicidios de una policía occidental, corruptelas de poder incluidas. Pero la cultura de las pesquisas, del operativo y de la investigación y, sobre todo los tiempos, son otros. Podríamos decir que el ambiente social sobre el que trabajan y se mueven estos agentes también son otros.

sábado, 16 de abril de 2016

Yasmina Khadra: «Gadafi fue un hombre devorado por una gran ansiedad»


El escritor argelino Yasmina Khadra participó el viernes 15 de abril en una conferencia, organizada por la Universitat de València, sobre los ‘Rostros de la Francofonía 2016’. Khadra es conocido en medio mundo y cuenta con numerosos seguidores en países de tradición lectora tan arraigada como Alemania, Estados Unidos, Francia o el Reino Unido. Poco antes del inicio del acto, al abrigo de las columnas dóricas del claustro de la calle de la Nave, con tráfago de público, invitados y asistentes a la charla, tuve la oportunidad de conversar con él sobre su más reciente libro, ‘La última noche del Rais’, editado en octubre de 2015 por Alianza Literaria, en el que, a través de la ficción, recrea la figura del dictador libio Muamar Gadafi, situándolo en el escenario de la noche del 19 al 20 de octubre de 2011, la última noche de su vida.

Para Yasmina Khadra un escritor ha de convertirse en un actor pluridisciplinar ya «que debe ser capaz de interpretar todos sus personajes, apropiarse de su vida y situarlos en el escenario correspondiente. Solo de esta manera se consigue que resulten más creíbles». Precisamente por eso, ‘La última noche del Rais’ la ha escrito en primera persona y quien desee rastrear su huella personal por la novela lo tiene fácil, ya que «estoy por todas partes, porque Muamar Gadafi soy yo». La novela, que no es excesivamente larga, está construida con un lenguaje violento y sutil, con cambios temperamentales y mayoría de frases y párrafos cortos, que dotan a la narración de un dinamismo muy vivo y singular.