«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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martes, 29 de octubre de 2024

Ignacio Martínez de Pisón: «Toda mi vida he podido hacer lo que más deseaba: escribir. Y eso es algo que no se paga con dinero»

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Nº 688.- Comienzos de octubre. Jueves. El centro de la semana. Mañana soleada. Se avecina la hora de comer. Conversar con Ignacio Martínez de Pisón, con cuyos artículos amanezco cada lunes en la cadena SER, siempre resulta fácil. Hace diez años que lo entrevisté por primera vez y desde aquella fecha se estableció una especie de entendimiento tácito que todavía perdura. Entonces fue en un hotel. Ahora en otro. Siempre cuando visita la ciudad del Túria para presentar sus libros. El aragonés termina de publicar ‘Ropa de casa’ (Seix Barral), donde recopila sus memorias de escritor y alguna cosa más. No es ficción. Es la biografía parcelada de un trozo, extenso, de su vida. Un trabajo de este tipo siempre entraña un cierto riesgo ante el lector acostumbrado a sus ficciones. Sin embargo, ‘Ropa de casa’, literatura de la realidad y del recuerdo, se lee del tirón, se degusta con placer, el placer que permite conocer los entresijos de la forja de un escritor,  sus relaciones con otros colegas y las confluencias que han contribuido a la formación de su modo narrativo. Tres ciudades enmarcan su vida: Logroño, Zaragoza y Barcelona. Cada una en una década diferente, las tres modelaron su narrativa y están presentes en ella. De una forma u otra. Estamos frente a un relato sereno y sugerente, el de una persona que siempre supo que sería escritor. Y que lo logró. Vaya que sí. Acompañados por dos botellas de agua mineral, dio comienzo nuestra charla, mientras por la plaza del Ayuntamiento de València las gentes transitaban, urgentes, en pos del yantar. Piloto rojo de la grabadora encendido. Comenzamos la conversación.

Ignacio, por qué surge ahora la necesidad de escribir unas memorias? Quizá para descansar un poco de un trabajo tan copioso como ‘Castillos de fuego’?

No, en realidad tiene más que ver con la edad que con otra cosa. De alguna manera, en un momento dado, necesitas reordenar los recuerdos de tu familia y tu pasado. Si a esto le añades la circunstancia de que, mientras escribía ‘Castillos de fuego’ murió mi madre, está ya todo dicho. Lo tenía tan claro que, cuando me vine a dar cuenta, ya había efectuado averiguaciones, mirado fotografías y sentado a escribir. Algunos me preguntan por qué escribir tan pronto unas memorias. Y lo cierto es que no es pronto, es la edad. Uno de los poetas de los que hablo en el libro, Carlos Barral, publicó las suyas cuando no tenía ni cincuenta años y yo lo he hecho con sesenta y tres.  

martes, 14 de marzo de 2023

Ignacio Martínez de Pisón: «Los que vivimos el final del franquismo sabíamos que era una dictadura cruel y sin libertades, pero nada comparado con lo que fueron sus primeros seis años»

Nº 654.- Ignacio Martínez de Pisón escribió su nueva novela, ‘Castillos de fuego’ (Seix Barral), durante la pandemia, encerrado como todos en su casa. El libro, un fresco de casi setecientas páginas sobre la posguerra española, abarca desde 1939 hasta 1945 y coincide también con el desarrollo de la II Guerra Mundial. Es novela coral, en cuyo interior palpita una galería de personajes que sufrieron ese tiempo, esa época que les tocó vivir. Gracias a ellos, el lector asiste a la corrupción del régimen, al estraperlo, a la lucha clandestina, a la doble vida de los luchadores comunistas, a las miserias morales, a la religión omnipresente, al enchufismo y a las disputas intestinas entre los propios gobernantes. Y casi todo sucede en Madrid, una ciudad con cicatrices, miedo, detenciones y fusilamientos. El escritor aragonés pasó por València cuando las Fallas, omnipresentes, comenzaban ya a adueñarse de las calles de la capital del Túria. Fue el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. En el Coffee of Day, junto a la antigua Estación del Trenet, edificio emblemático actualmente destinado a usos policiales, pude hablar con Martínez de Pisón, acompañados por un café y una Coca-Cola. El piloto rojo de la grabadora se iluminó algo después del mediodía. Y la conversación empezó a desgranarse. Fluida. Reveladora. Veraz. Al fondo, lo consustancial: algarabía de platos y vasos, tazas, cucharillas y palabras a media voz.

Ignacio, cuando un escritor termina una obra de casi 700 páginas, ¿cómo se encuentra? ¿Hay sensación de vacío?

Me quedo un poco triste por abandonar a mis personajes. Pero al mismo tiempo tengo la sensación de que he creado varias vidas, una sociedad entera de personas que se relacionan entre sí, un mundo coherente y orgánico. Es una percepción muy bonita para un escritor.

sábado, 23 de junio de 2018

‘Filek. El estafador que engañó a Franco’ de Ignacio Martínez de Pisón. Un libro bien alejado de la ficción.


‘Filek’, subtitulada ‘El estafador que engañó a Franco’, es por ahora la última entrega del escritor aragonés Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960). Editada por Seix Barral, ‘Filek’ recoge las andanzas de un tipo peculiar, Albert von Filek, un auténtico sinvergüenza, un obstinado timador de nacionalidad austríaca y de profesión químico, que engañó descaradamente al mismísimo Dictador. Claro que, para que ello sucediera, se produjeron unas circunstancias extremadamente propicias, la más importante el terco empeño del victorioso golpista por encontrar un tipo de combustible que, en los atroces tiempos de la posguerra y de la II Guerra Mundial, permitiese a España subsistir de modo autosuficiente y alcanzar el triunfo inapelable de la autarquía económica tan anhelada por el gobierno franquista.

Filek, al que Martínez de Pisón descubrió a través de la biografía de Franco escrita por Paul Preston, presumía de orígenes nobiliarios y militares. Su pasado venía jalonado por una serie de estafas de mayor o menor calado. Allí por donde había pasado, perduraban dolorosas huellas de su «buen» quehacer delictivo. Por esta circunstancia, visitó las cárceles republicanas españolas, en cuyas celdas trabaría conocimiento con Ramón Serrano Suñer, con quien compartiría la tensión y los nervios del miedo a ser fusilado en alguna de las frecuentes sacas que condujeron a la muerte a buen número de prisioneros. Concluida la Guerra, su pretendida amistad con el cuñadísimo del Dictador actuaría como pasaporte para que este timador huérfano de cualquier tipo de escrúpulos cumpliera parte de sus objetivos y estuviera a punto de alcanzar el éxito total.

jueves, 15 de junio de 2017

Ignacio Martínez de Pisón: «Ahora la Transición atraviesa por un momento de injusto desprestigio»

Nº 519.- Al tiempo que pasa de la infancia a la edad adulta en una España en pleno proceso de apertura tras la Transición, en el interior de Ángel, el protagonista,  late la imperiosa necesidad de dotar de sentido a las cosas, de encontrar un orden, dado que su familia ha sido un modelo de inestabilidad y desorden. El padre, también de nombre Ángel, errático actor de películas de serie B e imitador de Demis Roussos, tiene una irrefrenable tendencia a la huida. Sus apariciones y desapariciones estelares dejan huellas invisibles pero indelebles en cada uno de sus cuatro hijos. Lucía, la madre, por su parte, es una mujer enamorada que, harta de creer en él, tendrá que hacer esfuerzos sobrehumanos para tomar las riendas de su propia vida en una España que aún no ha despertado del todo del franquismo. Bajo estos parámetros espaciotemporales, Ignacio Martínez de Pisón ha enhebrado ‘Derecho natural’, su nueva novela, editada por Seix Barral. Para hablar sobre ella quedé con Ignacio un martes por la tarde, poco antes de que marchase a impartir una conferencia en una conocida escuela valenciana de diseño. A las cinco en punto, Martínez de Pisón acudió a nuestra cita y comenzamos a charlar.
Ignacio, si alguien te dijera que no le ha gustado una novela tuya, pero que no ha podido dejar de leerla por cómo está escrita, ¿qué pensarías?
Ya me gustaría que me dijeran eso. Con las palabras uno puede crear música como los encantadores de serpientes y pensar que sólo con ellas, igual que los músicos con sus notas, puedes conseguir que alguien siga hipnotizado y no pueda dejar de leer lo que has escrito, aunque no le guste la historia o los personajes le resulten cargantes, no deja de estar bien.
Y ¿cómo definirías tu estilo?
La literatura es un arte, pero dentro de ella hay múltiples escuelas y cuando uno crea un producto artístico tiene muchos modelos a los adscribirse. El mío es el menos solemne, porque para mí la gran tradición literaria es la de los narradores realistas del siglo XIX. Creo que hoy se puede escribir siguiendo su estela, porque aunque el siglo XX amplió los horizontes de la novela no elimino el realismo de toda la vida. De hecho, en Estados Unidos es el estilo que más funciona.

martes, 6 de mayo de 2014

FIRA DEL LLIBRE VALÈNCIA 2014 (IV). Ignacio Martínez de Pisón, escritor: “La prosa ostentosa, a veces, es una confesión de ineficacia narrativa. Creo que el primer compromiso del escritor con el lector es contarle bien una buena historia”.


Samuel y Mercedes contemplan con preocupación el futuro de sus dos hijas, Miriam y Sara, ante la inminente descolonización de Marruecos y el regreso de los españoles del Protectorado a la Península. Estamos en Melilla, son los años cincuenta y, en ese contexto de cambio e incertidumbre, el matrimonio decide viajar a Málaga para establecerse en una España que comienza a abrirse lentamente a la modernidad. De la mano de cinco miembros de una misma familia, los Caro, esta saga recorre treinta años de nuestra historia y transita por ciudades como Melilla, Tetuán, Málaga, Zaragoza o Barcelona. Los deseos e ilusiones de Samuel y Mercedes, de sus hijas y de sus nietos se verán condicionados por secretos inconfesables en una vida que transcurre fugaz e inesperada. 'La buena reputación' es la última entrega de Ignacio Martínez de Pisón, editada por Seix Barral, una novela sobre la herencia que recibimos del pasado y sobre el sentimiento de pertenencia y la necesidad de encontrar nuestro lugar en el mundo. El escritor aragonés acudió a la Fira del Llibre de València para presentarla. Minutos antes del acto, pudimos charlar un rato sobre su novela, mientras el helicóptero de la policía sobrevolaba el cielo de la ciudad, oteando el desarrollo de la manifestación conmemorativa del 25 d’abril.
Ignacio, ‘La buena reputación’ la has dividido en cinco novelas y en su contenido aparece la comunidad de judíos melillenses, ¿la has estructurado así recordando los cinco libros que componen el Pentateuco?
[Sonrisa] Está bien esta observación, pero la estructura no responde a nada de esto. Sin embargo, sí que he de manifestar que mientras me documentaba para escribirla, observé que muchos personajes de la Biblia podrían explicar la actitud de algunas personas que viven hoy. Sin ir más lejos, las historias de Miriam y Sara perfectamente podrían ser las equivalentes a la parábola del hijo pródigo.

sábado, 21 de abril de 2012

Ignacio Martínez de Pisón, Premio Nacional de la Crítica

A finales de 2011, El Eco de las Voces eligió dos novelas que, a su juicio, eran las mejores de todas las que, de un modo u otro, habían desfilado por este blog a lo largo del año: Jo confesso de Jaume Cabré y El día de mañana de Ignacio Martínez de Pisón. La primera fue elegida mejor novela del año por el diario EL MUNDO y ahora, El día de mañana ha sido galardonada con el Premio Nacional de la Crítica. Justo premio, sin duda. Lo publicó el diario EL PAÍS del día de ayer. Ambas han sido novelas que han entrado despacio, sin alharacas, con poca promoción editorial, de esas que el lector, y la crítica, han tenido que ir a buscar a las mesas de novedades de las librerías, apoyándose en su propia intuición. Quien regenta este blog, todavía espera la oportunidad de poder entrevistar al escritor aragonés afincado en Barcelona. Tiempo al tiempo.

Herme Cerezo

viernes, 30 de diciembre de 2011

'El día de mañana' de Ignacio Martínez de Pisón, tercero en la lista de El Cultural

No sólo ha sido Jaume Cabré, también Ignacio Martínez de Pisón, con su novela 'El día de mañana', muy apreciada en El Eco de las Voces, como ya he dejado escrito por alguna parte, ha entrado en la lista de mejores novelas de 2011 del suplemento El Cultural del periódico 'El Mundo'. 'El día de mañana' es otra de esas novelas bien escritas y mejor construidas, que se cuelan por la puerta de atrás, sin grandes campañas mediáticas, pero que cuando las lees te marcan de alguna manera. El pasado revisitado y lo poco usual del personaje, un confidente policial, contado todo ello de modo coral, sencillo pero implacable, tienen buena parte de la culpa del éxito del libro. A lo largo de 2012 intentaré entrevistar a su autor por uno u otro medios, si él se presta, claro.

Herme Cerezo

lunes, 20 de junio de 2011

‘El día de mañana’ de Ignacio Martínez de Pisón. Una de las novelas del año, creo.

‘El día de mañana’. Puede que sea ésta una de las novelas del año. A lo mejor no, a lo mejor soy demasiado vehemente y me equivoco. Sin embargo, dos poderosas razones avalan mi afirmación: la singularidad del protagonista, Justo Gil, y el modo narrativo - las voces - escogido por su autor, Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), a la hora de ponerse a escribir.

‘El día de mañana’ cuenta la historia de un pobre diablo, Justo Gil, que, a mediados de la década de los años cincuenta, emigra de su pueblo natal a Barcelona. Nada tiene y poco sabe Justo Gil. Lo elemental apenas. Las cuatro reglas. Quizá ni eso. Viene con su madre, una enferma impedida, inconsciente, un vegetal, que depende exclusivamente de su hijo y que no recuperará la salud a lo largo de todo el libro.