«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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jueves, 23 de febrero de 2023

Men Marías: «Hay una serie de fuerzas, que intervienen en la vida del ser humano, de las que no podemos escapar»

Fotografía: Vicente Carvajal
Nº 651.- Febrero, jueves, casi en el centro del mes más corto del año. Hace no mucho
recibí ‘Lo que arrastra la lluvia’ (Penguin Random House), la nueva novela de Men Marías, que poco tiene que ver con su anterior publicación. La escritora granadina nos cuenta ahora la historia de Marina, una mujer que ha visto destrozada su vida y que habita la mendicidad. Ha perdido a su marido, su hija, su casa, sus ahorros, malvive en un parque público y vaga por las calles de la ciudad. Un día, Carmen Salvaterria, una mujer de existencia acomodada y preocupada por temas sociales, se apiada de ella y decide incorporarla a su vida familiar. Marina acepta su generosidad, pero luego, paulatinamente, su devenir adquiere otro rumbo que la conducirá hasta los arrabales del alma humana. El agradecimiento ya no es tal, se torna en envidia, agravios comparativos y sospechas. No es necesario revelar más detalles de la trama. Cinco minutos para conectar por zoom con Men Marías. Preliminares, presentación, saludos, grabadora lista, tecla rec pulsada, piloto rojo encendido… Empezamos.  

martes, 27 de julio de 2021

Men Marías: «Cuando llegaron los norteamericanos, Rota tenía cuatro calles cubiertas de charcos cuando llovía, era un sitio muy pequeño»

Men Marías (Fotografía: Luis Rodríguez)
Nº 627.- Los termómetros han subido. Otra jornada bochornosa. A través del teléfono móvil, me cuenta la escritora Men Marías que en su Granada natal «de un momento a otro comenzará a salir fuego del suelo». Discurre el miércoles 21 de julio. Mediodía. En València, además, la humedad pegajosa dicta su ley. Así que esta entrevista parte con dos puntos en común: la literatura y el calor. Men acaba de publicar ‘La última paloma’, editada por Planeta, un thriller con una estupenda aceptación por parte de la crítica y de los lectores. La acción se centra en el horroroso asesinato perpetrado en la persona de Diana Buffet, una joven cuyo cuerpo aparece salvajemente mutilado y con unas enormes alas cosidas a su espalda. El suceso acaece en la población gaditana de Rota, frente a la base naval norteamericana, un territorio singularmente opaco. Pronto entrarán en escena Patria Santiago y Sacha Santos, los dos guardiaciviles encargados de esclarecer este crimen, que huele a psicópata omnibus lateribus. Antes de que la grabadora se derrita, pulso el rec, se ilumina el piloto rojo y comenzamos a conversar.

Men, suelo empezar mis entrevistas con la misma pregunta: ¿por qué escribe un escritor? Sin embargo, tu caso es distinto, porque en la Nota de la Autora del final de ‘La última paloma’ podemos leer: «Escribir es una cuestión de crueldad para con uno mismo y la crueldad, como cualquier forma de dolor, no es necesariamente mala. La rechazamos de manera instintiva porque no la entendemos…»

La verdad es que escribir es exactamente eso. Yo no creo en el tópico de escribir para uno mismo, algo que me parece un acto de ego a los que se presta cualquier actividad artística. Pienso que se escribe para los demás, igual que trabajan un cirujano o un abogado. En este sentido, lo que hay que ofrecer al público es algo muy honesto y para que el texto sea honesto uno ha de esforzarse mucho, detectar qué heridas le están sangrando y escribir desde ahí. Por eso, para mí se trata de un acto de crueldad, porque va dirigido hacia esa parte tuya en la que no quieres estar.

Tu verdadero nombre no es Men Marías, ¿por qué utilizas seudónimo para escribir?

Por nada especial. Yo no me escondo detrás de un seudónimo, aparezco en fotos y vídeos sin ningún problema. Lo he hecho simplemente porque me sentía más cómoda dentro de ese nombre. Al final, igual que uno se cambia de ropa, ¿por qué no se ha de cambiar de nombre?

¿Cómo surge la idea que dio pie a esta historia?

Tenía muy claro que quería escribir una novela con un contenido más bien turbio y que aconteciera en la parte sur de Andalucía. Fue de esta manera como di con Rota.

‘La última paloma’ es un thriller bastante claro, ¿por qué te interesa este género?

Me interesa porque es un lugar perfecto para analizar el comportamiento humano. El thriller es el género que más se presta a buscar las motivaciones que tienen los personajes para cometer ciertos actos, catalogados como criminales. Trato de observar las causas por las que las personas son como son o si, por el contrario, es que ya nacieron así.

¿Al comenzar a escribirla conocías ya el desenlace de la historia o te has dejado llevar por la propia inercia del proceso creativo?

Soy una escritora-mapa. Soy muy maniática y hasta que no sé qué es lo que va a suceder en cada escena no escribo ni una sola palabra.  

¿La novela está basada en hechos reales?

Sí. Estamos ante una historia de ficción basada en el pasado de Rota, del que no hay nada de documentación. Todo lo que he podido encontrar me ha llegado a través de información oral. El gran choque cultural, que supuso la llegada de los norteamericanos al pueblo, me lo han contado los vecinos de la zona y el asunto de la desaparición de mujeres es real, lo que ocurre es que nunca se ha investigado.

Supongo que la falta de información a la que aludes se debe precisamente a la presencia de la base.

Sin lugar a duda. Todo lo que tenga que ver con los norteamericanos es de difícil acceso.

¿Hubo muchas desapariciones de mujeres como la que sucede en ‘La última paloma’?

Sí, efectivamente, hubo casos de desaparición de mujeres en Rota. Muchos. Y nunca se investigaron. Los vecinos del pueblo me contaban que todos los días desaparecía alguna mujer y jamás se hizo nada al respecto. Fue una época de impunidad absoluta.

La protagonista de ‘La última paloma’ es Patria Santiago, sargento de la Guardia Civil, un nombre que se presta a juegos de vocabulario.

Lo cierto es que el nombre de Patria lo había escuchado como sustantivo común, pero una señora mayor me enseñó una orla de su facultad donde figuraba una compañera que se llamaba así. Me llamó mucho la atención especialmente al adjudicárselo a un personaje como ella, que se siente un ser tan desarraigado. Además guarda relación con el emblema de la Guardia Civil: «Todo por la patria».