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| Vicente Sos |
Nº 543.- Vicent Sos Soler, profesor de instituto y entrenador del
Club Balonmano Castellón, es un técnico
de la casa. De toda la vida. Lo conocí hace
mucho tiempo, en los años ochenta del pasado siglo, cuando se desempeñaba como preparador
del desaparecido S.P. Castellón. Ha caído mucha agua desde entonces, pero él,
con los avatares propios del oficio de existir, continúa vinculado al deporte
del cuarenta por veinte y ahora en primera línea, ya que fue el artífice, junto
con sus jugadoras, del ascenso a la División de Honor-Liga Guerreras Iberdrola,
la máxima categoría del balonmano nacional femenino.
La temporada en la nueva división está resultando dura y, a
falta de seis jornadas para terminar la competición, ha llegado la hora de
hacer balance, hablar de esta experiencia y también de las posibilidades reales
del equipo castellonense para mantenerse una temporada más en la División de
Honor.
Vicent, ¿cómo te
introdujiste en el balonmano?
Empecé un poco tarde, en octavo de Básica, con trece años.
Un día, al salir del colegio, vi a mis compañeros hablando con un señor al que
no conocía de nada. Veinticuatro horas después estaban jugando al balonmano y
me animaron a que me uniera a ellos. Y eso hice. Aquel desconocido era Juan
Carda, árbitro de balonmano y de fútbol ya fallecido, un enamorado de nuestro
deporte, que nos animó a todos a practicarlo.
Por lo tanto tu etapa
de formación fue breve.
Sí, estuve tres años jugando en el Colegio Obispo Climent y
luego formamos el primer equipo juvenil del antiguo S.P. Castellón, que ya
tenía como presidente a Rafa Martí. Fueron dos temporadas muy divertidas, muy
bonitas, pero luego llegó mi lesión y lo tuve que dejar. Eso ocurrió en 1986.
Y diste el «salto» de
la pista al banquillo, un salto breve, apenas unos pasos, pero importante.
Comencé a entrenar porque mis amigos también lo hacían.
Recuerdo que Manolo Mundina, Ramón Mas y yo, sentados en una cafetería, nos
repartíamos los equipos que íbamos a entrenar cada uno. Hice el curso de
monitor y el territorial y, en 1991, Ramón Mas y yo decidimos marchar a Madrid
para estudiar el Nacional. Sin duda, fue una de las mejores decisiones de mi
vida. Luego me casé y estuve unos años de parón, hasta que me llamaron del
Balonmano Onda para el equipo de Primera Nacional. De ahí pasé al Puerto de
Sagunto y ahora al C.Bm. Castellón.
¿Esta es la primera
ocasión que entrenas un equipo femenino?
No, no, el S. P. Castellón comenzó a funcionar sólo con el balonmano
masculino, pero el entrenador Quique Ramil decidió crear un equipo femenino sénior
con las alumnas del instituto y después otro cadete, al que entrené durante dos
años en Liga Autonómica. Después estuve con los chicos y ahora he vuelto con las
chicas..