«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

lunes, 15 de abril de 2019

'Esa bruma insensata’, la nueva novela de Enrique Vila-Matas


«No fue sino mucho después cuando, habiendo ya reentrado en el caserón, oí en la radio que acaban de proclamar la República catalana». La proclamación de la República por parte de la Generalitat de Catalunya del 27 de octubre de 2017 sirve a Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), como telón de fondo para su nueva novela ‘Esa bruma insensata’, editada por Seix Barral. Aún tendrá tiempo, páginas más tarde, el escritor barcelonés de bañar este suceso, este hecho, este acontecimiento, con un punto de irrealidad: «Poco a poco, a lo largo de aquella misma mañana, se empezó a comprobar que la proclamación de la República había sido una simulación, algo con estructura de ficción, si acaso un «relato» -como lo llamaban los mismos políticos  que lo habían inventado-, urdido por unos cargos públicos que buscaban primordialmente mantener la base de un electorado que les fuera fiel por mucho tiempo».
‘Esa bruma insensata’ habla de la relación entre Simon Schneider y su hermano, el escritor de gran éxito, y difícil (¿imposible?) accesibilidad, Gran Bros, un tipo que escribe y vive oculto en Nueva York desde hace años, hundido en el anonimato más absoluto, que le ha llevado a ser un escritor de culto. Bros ha alcanzado un enorme éxito tras la publicación en Estados Unidos de cinco novelas de no muy larga extensión, lo que contrasta con el escaso interés que despertó su obra de su etapa barcelonesa. En primera persona, Simon narra desde Cadaqués, «un pueblo al que siempre vuelven los que se fueron de una forma u otra».

jueves, 11 de abril de 2019

Juan Manuel de Prada: «He escrito una novela de intriga, con presupuestos estéticos argumentales muy distintos del thriller»


Nº 568.- Finales de marzo. València. Un martes por la tarde. La primera vez que entrevisté a Juan Manuel de Prada fue en la cafetería del Hotel Astoria, ahora presa de reparaciones y reformas. Fue una charla interesante, donde resultó inevitable hablar, aunque sólo fuera de pasada, de la primera novela suya que leí: ‘Las máscaras del héroe’, un auténtico «obrón». Recuerdo que Juan Manuel depositó la grabadora sobre la meseta de su abdomen para soslayar, en lo posible, el barullo de voces, o algarabía, que había en el local. Tres años después, se repitió la entrevista, esta vez en un bareto miserioso, perdido entre el dédalo de calles del centro de València, poco apropiado no el dédalo, sino el bareto miserioso, para hablar de Santa Teresa. El lugar previsto en principio, un garito de más caché, incomprensiblemente cerraba aquella tarde. Así que hubo que improvisar. La tercera vez ocurrió tan sólo un año más tarde. Hablamos en un lugar agradable, muy próximo a la estatua del rey Jaume I. Sin embargo, nos ubicaron en una esquina mínima, y dos tipos de nuestras respectivas envergaduras hubimos de constreñirlas al espacio disponible para conversar. A la cuarta, por fin, sentados en torno a una mesa redonda, en el Hotel Vincci Lys, pudimos desenvolvernos un poco más a nuestras anchas. El motivo de esta cita fue la promoción en València de su reciente novela, ‘Lucía en la noche’, editada por Espasa, en la que nos habla de Alejandro Ballesteros, un escritor cuya decadencia y falta de inspiración le han llevado a renegar tanto de sí mismo como del mundo que le rodea. Cuando una noche de humo y alcohol, conoce a Lucía, siente que la vida con todos sus misterios, ilusiones y desengaños, vuelve a valer la pena. Pero, ¿quién es esta mujer? Después de un año de relación, Lucía desaparece y, a partir de este instante, se desencadena una búsqueda febril, salpicada de revelaciones inesperadas sobre la muchacha.  
Juan Manuel, otra vez en València y con nueva novela debajo del brazo, ¿cómo surgió la idea para escribirla?
Surgió porque llegué a conocer la historia, acaecida en un lejano país, de una persona que pasó por las mismas vicisitudes que soporta Lucía, la protagonista femenina de la novela, que vive oculta y en circunstancias muy duras. Esta situación me impresionó mucho, fui madurando la idea y, finalmente, decidí narrarla aunque en otro contexto.

domingo, 7 de abril de 2019

‘¿Quién quiso la guerra civil? Historia de una conspiración’ de Ángel Viñas. Los movimientos clandestinos de la conjura que precedió a la guerra civil.

Ángel Viñas (Madrid, 1941), el historiador de la pajarita, es uno de esos investigadores, hay más, afortunadamente, que no pretende reinventar la Historia, pero que sí quiere ampliar suficientemente el horizonte, a través de la localización de documentos inéditos, que permitan disponer de una imagen mucho más nítida, y precisa, de cómo sucedió todo. «No siento ningún remordimiento en desautorizar a los charlatanes e incluso a los historiadores que se han dejado llevar por posturas apriorísticas, cuando no ideológicas. Siempre habrá autores inasequibles al desaliento en defensa de sus, a veces, absurdas posiciones e incluso a las pruebas documentales más contundentes, pero que chocan con sus preconcepciones y trayectorias. Tales autores creen estar en posesión de la verdad y con la verdad, evidentemente, no se juega», afirma Viñas.

sábado, 6 de abril de 2019

Kate Mosse: «Me gusta mucho la dialéctica que se establece entre la historia personal y la Historia con mayúscula»


Nº 567.- Aceras mojadas y gente apresurada. Llueve. Son las 17.15 horas del primer viernes de abril. Gorra en ristre, camino hacia la cafetería donde he quedado citado con la escritora Kate Mosse (Sussex, Reino Unido), que acaba de publicar en España su nueva entrega, ‘La Ciudad del Fuego’, editada por Planeta, una novela de género histórico con estructura de thriller, en la que la escritora británica nos habla de Minou Joubert, una mujer obligada por las circunstancias a ponerse al frente de la librería de su padre en pleno siglo XVI. Cierta mañana recibirá una carta anónima, sellada con el emblema de una poderosa familia, en la que hay escrita una sola frase: «Ella sabe que estás viva». Descifrar el significado de la misiva, en un ambiente de  perturbaciones y tribulaciones sociales, de guerras y aventuras, de luchas entre católicos y hugonotes, no se antoja una tarea fácil para Minou, a la que el destino pondrá delante la figura del valiente Piet Reydon, un joven converso en cuyo poder obra una reliquia de valor incalculable. Kate Mosse se encuentra en València porque ha venido a participar en la I edición del  festival Torrent Histórica, dedicado al género que ella cultiva con tanto éxito, que ha sido posible llevar a cabo gracias al inestimable patrocinio del Ayuntamiento de Torrent. Con la ayuda, indispensable sin duda, del traductor Jakob Gramss,  comenzamos nuestra charla.
Kate, le ruego que me disculpe por no hablar inglés.
No se preocupe, yo tampoco hablo español [risas].
Siempre hago esta misma pregunta en una primera entrevista con escritores: ¿qué significa para Vd. la escritura?
[Risas] Es una muy buena cuestión. Escribo porque me encanta contar historias. Cada una de mis novelas es como una carta de amor dirigida a los lugares que me gustan, como por ejemplo, Carcasona o Toulouse. Cuando estoy en uno de esos sitios, empiezo a imaginar qué hacen y cómo viven las personas de allí. Me fascina la Historia con mayúscula, pero me apetece más contar las vivencias de la gente normal y corriente como nosotros, no me interesa la de los reyes, ni la de las personas que mandan.

viernes, 5 de abril de 2019

Eloy Tizón: «En ‘Herido leve’ he pretendido hacer literatura a partir de los libros»


Nº 566.- ‘Herido leve’ es el nuevo libro de Eloy Tizón (Madrid, 1964), editado por Páginas de Espuma. Como título, ‘Herido leve’ quizá pueda resultar algo equívoco porque Tizón lo es todo menos un «herido leve» de la literatura. Tal vez el subtítulo del volumen, ‘Treinta años de memoria lectora’, ponga al lector en el camino correcto para saber qué es lo que sostienen sus manos. Evidentemente, alguien que lleva leyendo treinta años, seguro que algunos más en el caso de este novelista, cuentista, articulista y profesor de literatura madrileño, no puede calificarse como «herido leve», sino más bien irremediable, gozoso, irreversible, eso que desde hace tiempo se conoce como un letraherido. ‘Herido leve. Treinta años de memoria lectora’ puede considerarse una biografía intelectual de Tizón, trazada desde su amor inagotable a la literatura, o como él mismo dice, «un paraguas literario contra la adversidad».

¿Cómo lee un escritor? ¿En qué aspectos se fija? ¿A qué abismos se asoma? ¿De qué manera las ficciones atrapan y modifican nuestra mirada? Todas estas cuestiones, y muchas otras que a menudo apetece conocer por la curiosidad del lector, comparecen en este ensayo literario, articulado en torno a ocho constelaciones temáticas, que se pueden seguir al pie de la letra o «picotear», en las que creadores y libros dialogan entre sí, se complementan, discuten o colisionan, siguiendo la máxima del autor según la cual: «Diamante corta diamante». Tras este hilvanado de frases y con el auxilio de dos cafés con leche, «con sacarina, por favor», comenzamos nuestra conversación Eloy Tizón y quien esto suscribe, animados por una soleada mañana. Lugar: el centro de València. Hora: pocos minutos antes de las diez. Encendido, el piloto rojo de la grabadora dio la señal de partida.

Eloy, ¿aquello que teníamos olvidado, porque lo escribimos hace mucho tiempo, a veces nos sorprende?
Claro, de lo que escribí entonces en algunos artículos ni me acordaba y, al leerlos, miras, te sorprendes y te preguntas «¿Yo dije esto?» En unos casos, la sorpresa es agradable, porque descubres que con veinticinco años ya tenías una cierta visión sobre la literatura, pero en otros sucede que ahora no coincides exactamente con lo que habías escrito. Es así como he dejado fuera del libro varios textos y otros los he corregido para incluirlos.

jueves, 28 de marzo de 2019

Ana García Herráez: «Trato de atrapar al lector a través de las emociones que transmiten los personajes»


Nº 565.- Marzo. Viernes, doce y media de la mañana. Calor por València. Apenas hace tres días que las fallas fueron reducidas a cenizas por las llamas, pero la ciudad no termina de desperezarse. Bosteza aún. La primavera quiere disfrazarse de verano antes de tiempo. La plaza de la Reina se muestra repleta de visitantes, gente de la casa, gente de fuera, sentados, ante una cerveza, ante un café, caminando sin pausa. Finnegans of Dublin es la cervecería con aroma irlandés donde quedé citado con Ana García Herráez, la escritora segoviana, afincada en València, que acaba de publicar su primera novela, ‘El sendero de la palabra’, editada por Apache Libros, en la que cuenta la peripecia de Connell, un profesor universitario, cuya familia procede de Irlanda, que intenta encontrar su identidad en un mundo que no siente como suyo propio. Su afición por narrar historias, heredadas de su madre, y la trágica muerte de su hermana, precipitarán su marcha a la tierra de sus antepasados. Una vez allí, la fuerza de la amistad y el amor contribuirán a enseñarle un camino, que se resistía a tomar, y la memoria comenzará a moverse de nuevo. ‘El sendero de la palabra’ fue galardonada con el Premio Tagus de Novela, organizada por La Casa del Libro en 2017.

Ana, ¿una pinta de cerveza, como la que estamos bebiendo aquí, sabe igual en València que en Irlanda?
No, no, por mucha imaginación que le eches no sabe igual. Tal vez sea cosa del agua, aunque imagino que llegará ya elaborada. Lo cierto es que una cerveza en Irlanda significa muchas otras cosas: el ambiente, el cielo, la conversación y la música en vivo mientras la bebes. En un pub irlandés se produce un hermanamiento entre músicos y parroquianos que aquí no se da. 

martes, 26 de marzo de 2019

Alianza Literaturas, la nueva propuesta lectora de Alianza Editorial. «La buena literatura siempre tiene varios niveles de lectura»

Valeria Ciompi y Marta Barrio (Alianza Editorial)
Nº 564.- Alianza Editorial fue fundada en 1966 y su primera   colección,  ‘El libro de bolsillo’, tenía como finalidad servir a las aspiraciones intelectuales de la sociedad española  del momento y constituirse como referencia para venideras generaciones de lectores. Un propósito loable y no demasiado difícil de alcanzar en aquella España de la Dictadura, donde no menudeaban ofertas culturales tan interesantes como ésta, aunque de dificultosa realización a consecuencia de las trabas «legales», léase censura, que imponía la administración franquista. Por aquella colección de volúmenes con tamaño reducido, desfilaron autores tan importantes como Kafka, Borges, Baroja, «Clarín», Proust, Jean Rostand, Hesse, Bulgákov, Delibes, García Lorca, Camus, Brecht o Heine. Veintidós años más tarde, en 1988, apareció ‘Alianza Cuatro’, que inauguró su singladura por el mundo de la cultura escrita con la publicación de ‘León el Africano’ del escritor franco-libanés Amín Maalouf. En esta colección encontraron refugio una gavilla de autores que gozan de un enorme prestigio en la actualidad como son Yasmina Khadra, Tariq Ali, Sarah Hall, Juan Madrid, Yukio Mishima o Ismaíl Kadaré, entre otros muchos. Y es precisamente del cogollo de esta colección, de donde Alianza ha extraído los parámetros básicos para diseñar ‘Alianza Literaturas’, su nueva oferta, lectora y plural, en la que los autores serán los protagonistas, también en el aspecto formal. Para hablar sobre este hecho, pude contactar con Valeria Ciompi, directora de Alianza Editorial, y Marta Barrio, responsable de 'Alianza Literaturas', que respondieron mis preguntas al alimón. 

jueves, 21 de marzo de 2019

Bach: Una Vida Apasionada



Hoy se ha conmemorado el nacimiento de Johan Sebastian Bach, 21 de marzo de 1685. Como homenaje a esta efeméride fundamental para la Historia de la Música Clásica, sólo puedo dejar el enlace de este magnífico documental elaborado por la BBC, titulado Bach: una vida apasionada, comentado por el director británico John Elliot Gardiner sobre la figura del músico de Eisenach. Se trata de un resumen ilustrado con piezas, narración e imágenes de la biografía que el propio Gardiner publicó en Acantilado hace unos años. A disfrutarlo.



martes, 19 de marzo de 2019

Pere Cervantes, escritor: «Mi novela ‘Golpes’ es un combate existencial»

Foto Quique Igual
Nº 563.- Hace unas semanas tuve la oportunidad, y la fortuna, de compartir con Pere Cervantes (Barcelona, 1971) la presentación de su novela ‘Golpes’ (Premio Letras del Mediterráneo y Premio Qubo de Narrativa de 2018), editada por Alrevés. El acto tuvo lugar en El Corte Inglés de Colón de la ciudad de València. De aquel evento surgió esta charla, una entrevista, quizá postergada demasiado tiempo. Basada en un hecho real, ‘Golpes’ es la historia de Alfa, un tipo que, tras pasar 444 noches en prisión, decidió visitar en su casa al escritor barcelonés, también policía como él, para contarle su historia bajo la premisa de «no soy inocente, pero hay una gran diferencia entre ser un delincuente o ser un tipo que comete delitos». La novela habla de la pérdida de identidad, de la soledad, de la imposibilidad de querer, de la importancia de disponer de alguien que te acoja en las esquinas del cuadrilátero de la vida y de la capacidad de encajar y, en cierta medida, devolver, los golpes de una existencia dura. Las similitudes entre el boxeo y la vida de Alfa son constantes, se reflejan en la novela y en la conversación que sigue a continuación., pasaste unos años en Bosnia y Kosovo, trabajando para la O.N.U., ¿la soledad, la distancia de tu tierra fueron los disparadores de tu vocación por escribir?

No lo sé. Kosovo me pillo con veintiocho tacos. Allí estuve dos años y otro más en Bosnia, pero es tal el cúmulo de experiencias que te proporciona una situación así, que en ese momento sólo piensas en sobrevivir. Luego, ya en casa, uno recopila datos, memorias e incluso, mucho tiempo después, aún percibe influencias de todo aquello. Lo que sí tengo claro es que me gustaba mucho leer y que mi impulso creador viene de antes. Yo quería escribir pero en 1990, cuando entré en la universidad, no había una carrera específica de Contador de historias. Existía Filología Hispánica, pero no pude acceder a ella y estudié Derecho.

Entonces, en tu caso la escritura no tiene tanto de terapéutico como yo pensaba.

No, terapéutica fue mi primera novela, ‘Trescientos sesenta y seis lunes’, que quedó en silencio porque estaba mal escrita. Describía nuestro primer año en Kosovo y el título proviene de una frase que utilizábamos mucho allí: «cada día es lunes». El protagonista era un casco azul, al que le atribuíamos todo lo que hacíamos. Creo que aquello está superado, pero bueno, a lo mejor no es así. 

Un relato para el Centenario del Valencia C.F.

Ayer, 18 de marzo de 2019, se hicieron públicos los relatos finalistas en el concurso convocado por el Valencia C.F. para conmemorar su Centenario. A dicho evento quien esto suscribe había enviado el cuento titulado En la frontera, que no fue seleccionado entre los quince escogidos. De conformidad con lo expuesto en el apartado número 14 de las bases que regían el concurso, «La organización no tendrá ningún derecho sobre los relatos no seleccionados», soy completamente libre de hacer con él lo que me apetezca y, lo que me apetece es colgarlo en este blog de literatura y otras cosas, que vengo gobernando desde hace diez años.

EN LA FRONTERA

La guardé entre las páginas del diccionario de lengua castellana, justo en la frontera donde acaba la i y comienza la jota. Lleva ahí muchos años. De vez en cuando la miro, la repaso, una y otra vez. Es rectangular, ligeramente alargada, impresa con tintas roja y verde sobre fondo blanco, como se hacían entonces. Es la entrada de un partido de fútbol para el Estadio Luis Casanova. Corresponde a un enfrentamiento entre el Valencia C.F. y el Real Club Deportivo de la Coruña, sector 19, número 093. No lleva fecha, pero no hace falta, la recuerdo como si fuera hoy mismo: cinco de diciembre de mil novecientos setenta y uno. La entrada se mantiene incólume, ni siquiera ha amarilleado por las esquinas. Ha envejecido bien. El papel es de buena calidad. Todavía conserva el doblez que le hice con la uña para que los porteros la cortaran sin desgarrarla. Soy muy maniático en eso, demasiado perfeccionista quizá. Guardo muchas entradas. Me gusta el sabor que el paso del tiempo proyecta en ellas. Tengo ejemplares interesantes como una del campo del Chelsea, Stamford Bridge, y varias de choques del Valencia C.F. contra el Real Madrid, el F.C. Barcelona o el Atlético de Madrid, incluso de una eliminatoria de la Copa de la UEFA contra los rumanos del Arges Pitesti. La mayoría son de Mestalla, aunque también hay del Manzanares y del Bernabéu. Pero la del Deportivo es especial porque se trata de un objeto inacabado, incompleto frustrado.

miércoles, 13 de marzo de 2019

‘Carlos V. Una nueva vida del emperador’ de Geoffrey Parker. Monumental biografía.


A lo largo del tiempo, la escuela historiográfica británica ha producido una serie de hispanistas de gran nivel. Raymond Carr, Paul Preston, Hugh Thomas, John Elliott, Henry Kamen o Geoffrey Parker son una muestra de ello. Precisamente Geoffrey Parker (Nottingham, Reino Unido, 1943), reconocido especialista en los siglos XVI y XVII, alumno aventajado de Elliot (durante mi etapa universitaria Elliott era autor de obligada lectura y consulta), con más de treinta títulos en su haber, acaba de poner a la venta en las librerías su hasta ahora último trabajo: ‘Carlos V. Una nueva vida del emperador’, publicada por Planeta. Los libros de Parker se han erigido en obras de referencia, indispensables para cualquier ser humano que se acerque a un periodo histórico tan interesante como la Edad Moderna que, no lo olviden, comprende desde Colón y su descubrimiento, hasta la revolución francesa y sus guillotinados. Centradas varias de sus publicaciones (‘La gran estrategia de Felipe II’, ‘Felipe II; la biografía definitiva’ o ‘El rey imprudente, la biografía esencial de Felipe II’) en la figura del monarca español Felipe II, es ahora, en 2019, cuando ha visto la luz una monumental biografía, en el que aborda la figura de su padre, Carlos V. Las novecientas noventa páginas que componen el volumen, incluido, un índice onomástico y una copiosa bibliografía (cincuenta y nueve páginas), están divididas en cuatro partes (El joven Carlos; Juego de tronos; «Soberano desde donde sale el sol hasta el ocaso»; y Caída) y unos Apéndices.

jueves, 7 de marzo de 2019

‘Los lobos de Praga’ de Benjamin Black. Paisaje, conspiración, intriga, asesinatos… Eso y mucho más.


Quizá frío sea la palabra más adecuada para describir Praga, donde los copos de nieve susurran tras los cristales, las calles lucen blancas y grises y azuladas y las chimeneas devoran, uno tras otro, interminables troncos para combatir ese frío tan intenso. Praga es también una ciudad «llamativa, siniestra y deforme», descripción que cuadra a la perfección con el enano Jeppe Schenkel, uno de los personajes secundarios, e importantes, de la nueva novela de Benjamin Black, que lleva por título ‘Los lobos de Praga’,  publicada por Alfaguara en España. Schenkel ya apareció en otra novela suya, aunque firmada como John Banville, en 1981 y que giraba en torno  al astrónomo Johannes Kepler.

Quizá miedo, otra palabra, sea la que mejor pueda definir al protagonista de la novela, el joven Christian Stern, hijo bastardo del príncipe-obispo de Ratisbona, alquimista, erudito y ambicioso que llega a la capital checa durante el invierno de 1599. Stern, que recibirá el encargo de investigar el asesinato de una joven degollada, con cuyo cadáver tropezará él mismo en la nieve, es también un investigador torpe, poco imaginativo, al que los acontecimientos desbordan en principio. En Praga reina Rodolfo II de Habsburgo, Archiduque de Austria, rey de Hungría y de Bohemia y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, un soberano extraño, caprichoso, nigromante, amante de la alquimia y de las artes ocultas, rodeado por una corte especialmente tenebrosa de cuyos principales cortesanos desconfía el propio Rodolfo.

La novela pretende pertenecer al género negro, pero quien esto suscribe no tiene tan clara su pertenencia. Hay un primer asesinato, y un segundo, y un tercero y una persona encargada de averiguar quién es el asesino, o sea, un detective o un agente que se mueve por palacios, casas y calles a finales del siglo XVI. Sí, todo eso es cierto, pero no creo que la investigación y solución del problema sea el primer objetivo de Benjamin Black/John Banville. ‘Los lobos de Praga’ tiene otros valores más destacados, sin ir más lejos la presencia de una extraordinaria gavilla de personajes que, como dice el propio Black en su Nota del autor, se nutre de seres reales, Rodolfo II, John Dee o Edward Kelley; inventados, Christian Stern, Jeppe Schenkel, Felix Wenzel, Magdalena Kroll, Jan Madek, sir Kaspar, el paje Norbert o la dulce Serafina; e hibridados, es decir, inspirados en seres reales que vivieron aquellos momentos, como el nuncio Malaspina, Philipp Lang, Caterina Sardo o don Giulio, pero moldeados según los intereses de la acción. Son algunas libertades que se ha tomado el irlandés a la hora de construir su ficción checa. 

miércoles, 27 de febrero de 2019

Elvira Navarro: «Mientras escribo me siento desasosegadamente feliz»


Nº 562.- Barrio de Russafa. La fachada, cinco alturas, conjuga colores blanco yO’clock. El cielo está raso y el sol, lentamente, inicia su retiro. La escritora Elvira Navarro (Huelva, 1978), tejanos y suéter azul marino, acude a nuestra cita. Sentados en los sofás del hall y alentados por la luz que atraviesa el cristal de uno de sus laterales, comenzamos a charlar sobre su nuevo libro, ‘La isla de los conejos’, publicado por Penguin Random House, un volumen de once relatos que transmite inquietud, misterio y desasosiego al lector.
salmón, verticales. Es un edificio sobrio, antiguo, de toda la vida, ahora restaurado y convertido en el Hotel Petit Palace. Ocupa un amplio chaflán. Cada día, cada noche, la línea 7 de  autobuses urbanos bordea su puerta principal. Son las seis de la tarde.
De ‘Los últimos días de Adelaida García Morales’ a ‘La isla de los conejos’, o lo que es lo mismo, de la novela al cuento, ¿por qué ese viaje, ese cambio?
En realidad, no es tanto cambio porque la novela sobre Adelaida García Morales iba a ser el relato que cerrase este volumen. Sin embargo, se me fue de formato y me descompensaba el libro. En la novela ya había, por llamarlo así, una deriva fantástica que se encuadraba perfectamente en el ambiente común de los restantes cuentos.
Elvira, ¿afrontas igual la escritura de un cuento que la de una novela?
Me cuesta bastante menos escribir un cuento. Una vez que tengo la pulsión de escritura definida y la idea clara, lo escribo rápido sin conocer el final. Sin embargo, para cada novela escribo mucho más de lo que termino publicando, ya que me gusta  quitar, ir al hueso de la historia y eso requiere tomar decisiones y un enorme trabajo. Soy una persona muy desordenada, le doy muchas vueltas a la estructura hasta que la encuentro.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Recuperando El Kiosco de Dolan: «La familia Cebolleta y la familia Ulises: una comparación irremediable»

Este artículo fue publicado en el Diario SIGLO XXI y en la extinta web El Kiosco de Dolan el 9 de abril de 2009. 

La colección Clásicos del Humor de RBA sigue su particular (y exitosa) singladura entre los amantes del Cómic. Ahora le ha tocado el turno a todo un clásico - perdonen la redundancia porque todos los de la colección lo son, de ahí su nombre -, con solera contrastada: ‘La familia Cebolleta’, una creación del fallecido dibujante Manuel Vázquez (Madrid, 1930-1995) para la revista ‘DDT’. En sus páginas se concitan los seis miembros de este clan peculiar: Rosendo, el protagonista; Leonor, su esposa; la hija, Pocholita, que desapareció pronto del núcleo familiar; Diógenes, el hijo; el abuelo, sin nombre propio, popularmente conocido como "el abuelo Cebolleta", y el loro Jeremías con ciertos efluvios a profeta bíblico.



Portada del cómic.

A lo largo del tiempo, los roles de los personajes van definiéndose poco a poco hasta quedar nítidamente fijados hacia 1967, uno de los momentos más brillantes de la serie. Rosendo, el padre, oficinista de profesión, sólo vive preocupado por huir del tráfago familiar, leer el periódico, especialmente la sección de deportes, y pagar las facturas domésticas; Leonor, teóricamente, conduce el hogar, pero su verdadera vocación es gastarse los duros que ingresa en casa el cabeza de familia; la hija, Pocholita, es mujer de curvas imponentes y modelitos de diseño, cuyo objetivo principal es maridar con alguien; Diógenes, el hijo, alterna blancos y negros en sus historietas: buenas notas y fracasos escolares, travesuras y bondades; el abuelo Cebolleta, con su sempiterna pierna vendada a causa de una pertinaz gota, vive instalado en el pasado y en perpetua lucha para encontrar algún incauto a quien contar sus batallitas, "y yo con mis cipayos del 7º de Borneo". En realidad, hace lo mismo que centenares de ancianos: buscar comprensión y oídos pacientes; por último, Jeremías, el loro verde (¿borde?) de la familia, además de hablar, piensa, razona, apostilla y fuma puros. Todo un prodigio entre las aves prensoras.

martes, 19 de febrero de 2019

‘Pío XII y el Tercer Reich’ de Saul Friedländer. Un clásico recuperado. Ed. Península


De pequeño tuve sobre la mesilla de noche una suerte de capilla de plástico, con puertas abatibles y color malva, en cuyo interior figuraba la imagen de S.S. Pío XII para que velase mis sueños. La había comprado mi padre en su viaje a Roma, donde actuó con la Orquesta de Cámara Ferroviaria de València ante el propio papa en su residencia de Castengandolfo. Su aspecto, verdaderamente serio, de alguna manera me intimidaba así que, la mayoría del tiempo, lo cerraba para no ver su rostro. En mi cabeza de entonces bullía la contradicción del porqué un hombre santo tenía aquel rictus tan ¿tétrico? Quizá fue en aquellos años cuando me prometí a mi mismo que algún día averiguaría cosas sobre él.

Durante mucho tiempo esta promesa vivió en el olvido, hasta que me lo tropecé en la película ‘Amén’, del director franco-griego Constantinos Costa-Gavras, donde su nombre no se cita textualmente pero, por la imaginería con la que el cineasta reviste su figura y la severidad de sus gestos, además de por la época en que se encuadra el film, la II Guerra Mundial, sabemos que se trata de él. En movimiento, en la ficción política del cineasta franco-griego observé el mismo tono sombrío que desprendía la fotografía de mi capilla de niño.