«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

domingo, 24 de enero de 2021

Ian McGuire: «Me interesaba saber si podemos escapar del pasado, a nivel individual y también político»

Ian McGuire
(Fotografía (C) Paul Wolfang Webster.
Nº 613.- La conexión ha sido fácil. Rápida. Es el signo de las entrevistas literarias de 2021, segundo año del covid-19, segundo año de la pandemia. En la pantalla del portátil brillan dos ventanas no muy grandes. Rectangulares.  Por la de la izquierda, rodeado de libros sobre un fondo de paredes blancas, se asoma Ian McGuire, el escritor británico que termina de publicar ‘El abstemio’ (Seix Barral), novela que aborda la lucha entre dos hombres: James O’Connor, un policía irlandés que trabaja en una comisaría inglesa, y Stephen Doyle, un mercenario, contratado por una fraternidad feniana para vengar la ejecución de tres compatriotas en Manchester. Los hechos suceden en 1867, dentro del amplio marco de la lucha por la independencia de Irlanda. McGuire y su esposa viven confinados en su casa de Manchester. «Por ahora la situación es mala en Inglaterra – dice desde la ventana de la izquierda –. Todo permanece cerrado, los colegios, las tiendas, excepto las de alimentación, las cafeterías… Es bastante horroroso y, como todo el mundo, tengo unas ganas locas de que esto acabe y podamos volver a la normalidad».

¿Por qué escribe Ian McGuire?

Es una buena pregunta y seguramente muchos autores deben contestar lo mismo. Escribir es algo que sientes la necesidad de hacer. No es una opción, es una pulsión. Llevo escribiendo tanto tiempo que me resulta difícil concebir la vida sin hacerlo. Uno escribe por muchos motivos y algunos de ellos no son admirables. Escribir es comunicar, expresarse, compartir las propias experiencias. Es también un intento de crear algo que le aporte algún placer al lector. Esa es la belleza de la escritura y es lo que yo siento.

¿Cómo se tropezó Vd. con la historia que da pie a ‘El abstemio’?

Fue por casualidad. Mientras leía algo que necesitaba para concluir mi anterior novela, me topé con el incidente de la ejecución de los tres irlandeses y del asesinato que la precedió. Me sorprendió porque llevo mucho tiempo viviendo en Manchester y, aunque en su momento fue algo crucial para la vida de la ciudad, yo no lo conocía. El hecho de que se hubiera olvidado y de que no se hubiera estudiado me excitó la curiosidad, porque me parecía que daba perfectamente para escribir una novela. Sin duda era una buena oportunidad para reactivar el asunto. Por otro lado, cuantas más vueltas le daba, más me parecía que era un tema que conectaba con el presente, porque, aunque se trata de una historia de 1867, guarda mucha sintonía con temas actuales como la violencia política o la existencia de personas dispuestas a cometer un acto violento para defender sus ideas o un nacionalismo. Y eso me llevó a pensar que era una historia que funcionaría bien para el público actual.

¿’El abstemio’ es una novela histórica disfrazada de thriller o un thriller disfrazado de novela histórica?

Ambas cosas, creo. Estas etiquetas no sé si encajan bien con mi novela, porque en todo lo que escribo últimamente tiro de varios géneros y los combino. En parte es un thriller, en parte es novela policiaca y novela literaria también. No digo que esas etiquetas no sean útiles, pero tampoco hay que tomarlas muy en serio. Combinar todos esos elementos, si sabes cómo hacerlo, me parece bueno a la hora de escribir.

Las novelas, especialmente las históricas, requieren un proceso de documentación. ¿Cómo disfruta Vd. más: documentándose o escribiendo?

Personalmente prefiero el momento de la escritura, me gusta más. Hay algunos autores que disfrutan con la investigación y yo lo pasó bien, sí, pero lo que realmente me satisface es escribir, darle forma a una historia, conseguir que vaya cogiendo cuerpo, trabajar los personajes, decidir qué va a pasar con ellos… En ocasiones, a medida que avanzas, te ves obligado a parar, porque te das cuenta de que hay una parte de la historia sobre la que no sabes suficiente y vuelves a recabar información. Ese momento resulta un poco frustrante para mí, así que sin duda disfruto más escribiendo, sin olvidar que documentarse es fundamental para construir una novela histórica.

jueves, 14 de enero de 2021

María Oruña: «La leyenda de los nueve anillos la llevaba mucho tiempo en mi mente»

Nº 612.- 
Fotografía cedida por la editorial.
Cuando comenzamos nuestra charla telefónica el segundo lunes del mes de enero de  2020, la escritora María Oruña me cuenta que está sentada en su estudio de Vigo, cerca del mar y junto a una chimenea encendida. El frío que campea, victorioso, por la Península Ibérica durante estos días, no le afecta mucho por tanto. «Aquí raramente llega la nieve, apenas la vemos», dice. La conversación, por tanto, transcurre de punta a punta, del este al oeste de nuestro país. Y su origen es ‘El bosque de los cuatro vientos’, la última novela publicada por la escritora viguesa, editada por Destino y que ha alcanzado un importante éxito tanto de ventas como de crítica.
 En ella, su protagonista, Jon Bécquer, un inusual antropólogo, que se dedica a localizar piezas históricas perdidas, invierte sus vacaciones en la búsqueda de nueve anillos de otros tantos obispos gallegos, enterrados en el monasterio de Santo Estevo, cuyo paradero se desconoce y a los que se les atribuyen numerosos milagros. En su devenir, Bécquer trabará amistad con Amelia, la restauradora del archivo diocesano de Orense, con la que desarrollará un medio romance de incierto desenlace. Al mismo tiempo, en el libro conoceremos a Marina Vallejo, la hija del doctor Vallejo, médico del monasterio de Santo Estevo, que llegó a tierras gallegas en el año 1830. Dos historias paralelas que discurren por el mismo terreno, pero no durante la misma época. ‘El bosque de los cuatro vientos’ arranca con la muerte, en extrañas circunstancias, de Alfredo Comesaña, un actor que trabaja en Santo Estevo como guía turístico. Su fallecimiento le proporciona al texto un innegable tinte policial.

María, ¿qué significa para ti la escritura?

Supongo que es como una catarsis, un refugio. Cuando escribo creo que soy mejor que en la vida real, porque doy lo máximo de mí misma, o al menos lo intento. Me sumerjo en un mundo aparte, sin normas, en el que yo impongo el juego. Desde luego la escritura es siempre un refugio que me invento y que es real mientras escribo, ya que me introduzco en cada escenario y permanezco ajena a todo lo que sucede a mi alrededor.

¿Hubo alguna imagen o alguna frase que diese pie a la escritura de ‘El bosque de los cuatro vientos?

En todos los libros que escribo me sucede lo mismo: hay una frase, un palpito, que no sé de dónde procede, que siempre me ronda. En esta novela fue la leyenda de los nueve anillos. Desde hacía muchos años la tenía metida en mi cabeza y me preguntaba qué podía haber pasado con ellos y, sobre todo, por qué nadie se había puesto a buscarlos.

La novela presenta la envoltura aparente del género negro, pero la historia que cuentas funcionaría perfectamente bajo cualquier otro disfraz literario.

Nunca me identifico con la etiqueta de novela negra. De hecho, cuando publiqué ‘Puerto Escondido’ y vi que en la faja ponía novela negra, le pregunté a mi editor: ¿O sea que yo escribo novela negra? No era consciente de ello y considero que en realidad escribo literatura híbrida, un mestizaje entre la novela de misterio, la histórica y a veces la científica. ‘El bosque de los cuatro vientos’ es una novela histórica porque su contenido, deliberadamente, lo es, al igual que su ritmo, que es más lento y acompaña al lector al siglo XIX, y carece de giros imposibles en la trama. Tampoco se enclava en un entorno urbano sino rural y por eso hago intervenir a la Guardia Civil. Creo que toda mi saga de ‘Puerto Escondido’ debería ser catalogada con mayor propiedad como novela de misterio.

sábado, 2 de enero de 2021

Concierto de Año Nuevo 2021 desde Viena

Riccardo Muti - 79 años le contemplan - ha dirigido el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. La presente edición ha sido realmente especial por la forzosa ausencia de público. Resultaba insólito observar como los filarmónicos vieneses, en lo alto del escenario de la Musikverein, tocaban para un patio de butacas y palcos completamente desiertos. Un reto especialmente difícil, porque la sensación entre los intérpretes ha debido de ser bastante rara. 

El concierto en sí ha sido maravilloso. La Filarmónica de Viena ha sonado mejor que nunca - si es que semejante aserto puede decirse a estas alturas - con interpretaciones absolutamente impecables. Creo que su Danubio Azul ha sido de inmejorable ejecución, y el momento más temido, el de la Marcha Radetzky de Johann Strauss padre, lo han superado con sobresaliente, a pesar de la falta de los tradicionales aplausos de acompañamiento. 

Riccardo Muti y un solista de la orquesta, micrófono en mano, han expresado sus deseos de que 2021 sea mejor que su predecesor, al tiempo que exhortaban a los gobiernos a no olvidarse del mundo de la cultura y de la música, algo más que un mero entretenimiento, ya que son inherentes a la naturaleza humana y son necesarios para vivir. En todo caso, el covid-19 no ha conseguido paralizar la tradición de este concierto inaugural. Ya con violines, trompas, flautas y timbales en silencio, hemos podido escuchar los aplausos de los televidentes, al tiempo que la televisión austriaca proyectaba en pantalla los varios miles de fotografías recibidas en señal de soporte y acompañamiento a los músicos vieneses.

Tras Riccardo Muti, el 1 de enero de 2022, el director invitado será Daniel Baremboin (Buenos Aires, Argentina, 1942), que ya ha dirigido a la Filarmónica de Viena en algunas ediciones anteriores del concierto, y que tendrá la oportunidad de volver a hacerlo de nuevo. Le deseamos mucha suerte en su cometido y esperamos que la sala del Musikverein se encuentre repleta del enfervorizado público acostumbrado, visitantes japoneses incluidos. 







jueves, 31 de diciembre de 2020

Happy New Year 2021 - Feliç Any Nou 2021 - Feliz Año Nuevo 2021

Este año, para felicitar el año nuevo, publicamos la portada del Almanaque Humorístico del Tebeo del año 1982, dibujada por Salvador Mestres.




Happy New Year 2021 - Feliç Any Nou 2021 - Feliz Año Nuevo 2021


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Noruega, campeona de Europa de balonmano femenino Dinamarca 2020

A pesar de la pandemia, el balonmano femenino internacional acudió a su cita de cada año. En 2020 fue el Campeonato de Europa el que concitó nuestra atención frente a la televisión. Se celebró en Dinamarca durante los días 3 al 20 de diciembre. A pesar de la frialdad de los pabellones, carentes de público y repletos de asientos vacíos por culpa del covid, resultó un torneo vibrante, con partidos brillantes y una gran final en la que la selección de Noruega, dirigida desde el banquillo por Thorir Hergeirsson y en la pista por Stine Oftedal, se impuso a la exigente Francia por 22 a 20, en un encuentro en el que quizá el técnico noruego no tuvo una de sus más brillantes direcciones técnicas. A pesar de ello el título europeo voló de nuevo a las vitrinas nórdicas. En la final resultó decisiva la gran actuación de la portera Silje Solberg, así como el buen trabajo colectivo del equipo noruego - qué bonitos son sus equipajes -, que supo capear con veteranía y serenidad los momentos difíciles planteados por la selección gala de Olivier Krumbholz
.  La gran noticia del nuevo campeón fue el regreso de su lateral zurda Nora Mork, después de una complicada lesión, que la ha mantenido alejada de las pistas durante mucho tiempo. De todos modos, si Noruega quiere reeditar sus éxitos con la frecuencia acostumbrada, deberá aplicarse en la renovación del equipo nacional, en el que como nuevo valor ha destacado la lateral Reistad, jugadora de tan solo 21 años con la que habrá que contar en el futuro, sobre todo tras su destacada actuación en este europeo. Enhorabuena a Noruega y a perseverar en su trabajo y en su estilo de juego. 

De la Selección Española solo decir que tuvo una más que discreta participación. La ausencia de Sandy Barbosa, por todo lo que aporta al juego y a la dinámica de partidos, se dejó notar considerablemente. A esta circunstancia habría que sumarle el hecho de que quizá alguna jugadora no convocada debería haber participado en el campeonato. Pero cada uno llevamos un seleccionador nacional dentro y para gustos los colores. En el preolímpico del próximo mes de marzo, si llega a celebrarse con permiso del virus, España tiene una buena prueba de fuego para enmendar la plana, sin olvidar tampoco que la renovación de la selección es algo más que urgente. Las edades no perdonan.



miércoles, 23 de diciembre de 2020

Bon Nadal - Merry Christmas - Feliz Navidad

El Eco de las Voces desea Bon Nadal - Merry Christmas - Feliz Navidad a todos aquellos lectores que se adentran por sus páginas.




Benjamín Prado: «En la Segunda República se realizó un gran esfuerzo para que las mujeres adquiriesen derechos que no tenían. Cuando llegó la Dictadura todo eso se acabó»

Fotografía cedida por la editorial.
Nº 611.- La entrevista con Benjamín Prado tuvo lugar el mismo día en que se anunció la noticia del fallecimiento de John Lecarré, para el que el escritor madrileño tuvo unas palabras de recuerdo: «Aunque no soy muy aficionado a este tipo de literatura, he leído sus novelas y me gustaron mucho. Lecarré afirmaba ser diplomático, pero seguro que era un espía». A Benjamín Prado, poeta y novelista, le podemos escuchar cada lunes y viernes en el programa ‘La Ventana’ de la Cadena SER, donde se ocupa de la literatura y de los libros. Se nota que los adora, lee y colecciona. También los escribe. Justo ahora acaba de publicar su nueva novela, ‘Todo lo carga el diablo’, editada por Alfaguara, una historia protagonizada por su «detective literario», Juan Urbano, que recibe el encargo de seguir el rastro de las dos primeras españolas que participaron en los Juegos Olímpicos de 1936 y de una tercera, que desapareció en tiempos de la Dictadura. Estas mujeres estudiaron y vivieron el Madrid de la Segunda República. Al acabar la Guerra Civil, su mundo deportivo fue sustituido por la casta gimnasia de la Sección Femenina y sus nombres quedaron proscritos. No importaba que fueran de izquierdas o de derechas. Les aplicaron el mismo rasero. La conversación con Benjamín Prado tuvo lugar a través del teléfono, cumpliendo el nuevo ritual de entrevistas impuesto por el covid-19.

Benjamín, la verdad es que ‘Todo lo carga el diablo’ es una novela que engancha, que se resiste a dejar de ser leída.

Me alegra oír eso. Más allá de las valoraciones literarias o históricas, lo que más me gusta es que me digan que se lo han pasado bomba con el libro o que no podían dejar de leerlo. Para mí el lector ideal es el lector con ojeras, ese que pierde horas de sueño porque le apasiona lo que está leyendo.

Esta es una novela temporalmente larga, aunque comienza en los tiempos de la Segunda República.

A veces veo con sorpresa que la gente dice que se trata de una novela de los años treinta. Y eso es verdad, pero también lo es que abarca un espacio de tiempo mucho más grande y llega hasta nuestros días. En este caso el escritor corre el riesgo de contar menos de lo que debiera sobre determinadas épocas y de que la trama pierda verosimilitud por su extensión. Para mantener a los lectores atentos e intrigados he tenido que utilizar recursos propios de la novela negra, un género del que creo que este libro bebe bastante.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Mejor libro del año 2020 para El Eco de las Voces: ‘Regreso al Edén’, el nuevo cómic de Paco Roca. Sencillamente, maravilloso.

Maravilloso. Es la única palabra que se me ocurre para calificar ‘Regreso al Edén’, el nuevo tebeo, cómic, álbum, novela gráfica o como prefieran denominarlo, de Paco Roca. Editado por Astiberri, a partir de una fotografía familiar virada en sepia, que, según luego descubriremos, resulta estar incompleta, Roca cuenta la historia de Antonia, su madre, aunque tal vez sería mejor decir que tenemos entre manos el retrato de su familia materna completa, en los inicios de los años cuarenta. No hay que olvidar que anteriormente, el dibujante valenciano dedicó ‘La casa’, otro de sus trabajos, a su padre.

La de Antonia fue una más de los miles de familias que sufrieron las consecuencias del golpe de estado del 18 de julio de 1936, el inicio de una guerra que tantos proyectos de futuro truncó y tantas vidas segó, no solo durante la contienda, sino sobre todo en la posguerra. ‘Ha estallado la paz’ titularía, con gran acierto, José María Gironella una de sus novelas sobre este mismo tiempo y asunto. La victoria de los sublevados impuso, manu militari y también eclesiástica, un puñado de «valores», creencias y adoctrinamientos que fueron indispensables para reconstruir una sociedad destrozada por los tres encarnizados años de lucha y represalias, que sirvieron para que los golpistas arrasaran con el legítimo régimen republicano, estableciendo una dictadura que se prolongaría durante cuarenta negros años.  

jueves, 3 de diciembre de 2020

Sandra Barneda, finalista Premio Planeta 2020: «No acostumbro a plantearme el futuro. Dejé de hacerlo ya hace tiempo»

Fotografía cedida por Planeta
Nº 610.- El pasado 15 de octubre, Sandra Barneda se proclamó finalista del Premio Planeta 2020 con ‘Un océano para llegar a ti’. La escritora, periodista y presentadora de realities televisivos ha construido una novela tierna y atrevida sobre los secretos familiares y las emociones silenciadas, protagonizada por la difunta Greta, Gabriele y Félix. La familia es un filón argumental, uno de los temas favoritos en la carrera literaria de Sandra, origen de conflictos y situaciones que pueden, y deben, ser retratadas por la literatura. ‘Un océano para llegar a ti’ es una historia coral tejida mediante una trama sentimental y realista, con emotivos sobresaltos. A causa de los condicionantes impuestos por el covid-19, este año el Premio Planeta no ha podido llevar a cabo su acostumbrada gira promocional. Por tanto, la entrevista con la finalista barcelonesa tuvo lugar a través de una llamada telefónica, grabadora y manos libres mediante.

Enhorabuena, Sandra, ¿cómo una persona tan atareada como tú, presentadora de programas televisivos, de realities, puede escribir una novela? ¿De dónde sacas el tiempo para hacerlo?

Gracias. El secreto radica en que el reality en sí no me lleva tanto tiempo. Son programas en directo que no me exigen ser rigurosa con la actualidad y que tampoco son diarios. Así que trabajo dos días a la semana y el resto gozo de tiempo para la escritura. No hay más.

¿Qué te aporta la aporta la literatura y qué te aporta tu trabajo televisivo en tu vida diaria? ¿En algún momento sientes deseos de huir de la realidad a través de la literatura?

Son dos elementos que me aportan muchas cosas y me ayudan a equilibrar la complejidad de mi propia personalidad. Por un lado, satisfago la necesidad de estar hacia afuera y de relacionarme con gente a través de la televisión, y por otro, el mundo de la escritura cubre el deseo de indagar sobre mí y de desinhibirme.   

sábado, 28 de noviembre de 2020

Falleció Juan de Dios Román

Acaba un día muy triste. La noticia del fallecimiento de Juan de Dios Román Seco ha conmocionado al mundo del balonmano. Una pérdida terrible. Irreparable. Adjunto el enlace del escrito que le he dedicado y que ha sido colgado en la página web de la Federación de Balonmano de la Comunidad Valenciana. RIP Juan de Dios.

Herme Cerezo

viernes, 27 de noviembre de 2020

'Un tributo a la tierra’ de Joe Sacco


En 2010 Canadá creó la llamada Comisión de la Verdad y la Reconciliación. A primera vista, este nombre denota preocupación por conocer ciertos hechos, desconocidos o quizá falseados, y por recomponer y restañar heridas. Ahora bien, ¿por qué la administración canadiense se vio en la obligación de constituir esta Comisión?

Joe Sacco, un estadounidense nacido en Malta en 1960, autor de cómics que a estas alturas no necesita ningún tipo de preámbulo, acaba de publicar ‘Un tributo a la tierra’ (Reservoir Books-Penguin Random House), su trabajo sobre el genocidio sufrido por los indios dene, a causa de la explotación de su territorio por empresas petrolíferas y las repercusiones que ello ha tenido – y tiene – en su cultura y modo de vida. Sacco es toda una referencia en el cómic periodístico universal, un género de costoso cultivo porque requiere un gran despliegue de recursos técnicos. Sus obras anteriores  (‘Gorazde’, ‘Palestina’ o ‘Notas al pie de Gaza’) fueron una buena prueba de ello y ‘Un tributo a la tierra’ también lo es.

La narración se plantea como un viaje que el propio Sacco realiza junto con Shauna Morgan, su guía, subidos a un todoterreno del que sus propios amigos dudan de que sea capaz de permitirles su llegada al Noroeste de Canadá, un territorio en el que los propios ríos, helados, permiten avanzar como si de una carretera se tratase durante el duro invierno. La estructura gráfica que utiliza el autor maltés (Malta siempre tiene resonancias importantes en el mundo del cómic, baste recordar a Corto Maltés, el singular marino de Hugo Pratt), es la de páginas unitarias, sin márgenes, en las que el concepto de viñeta tradicional queda superado. La presencia de recuadros en la obra se limita a primeros planos de las personas que Sacco entrevista. El dibujo es marcadamente realista, en blanco y negro, minucioso, si exceptuamos los «cameos» del propio dibujante, cuyo rostro aparece caricaturizado, en claro contraste con el del resto de personajes que desfilan por las doscientas ochenta páginas del cómic. El resultado final es el de un extenso reportaje televisivo o un documental, salpicado por las voces de los entrevistados y la del propio narrador. Hay mucho de transmisión oral y de experiencia vivida in situ en ‘Un tributo a la tierra’.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Eva García Sáenz de Urturi, ganadora del Premio Planeta 2020: «El Premio Planeta da prestigio, es emérito, como un título nobiliario de literatura».

Fotografía cedida por la editorial.
Fotografía cedida por la editorial.
Nº 609.- El Premio Planeta 2020 pasará a la historia como una edición especial en la que el tradicional acto de entrega del galardón se vio mediatizado por el covid-19, que rompió el protocolo habitual de cada 15 de octubre. Tanto la ganadora, Eva García Sáenz de Urturi, con su novela ‘Aquitania’, como la finalista, Sandra Barneda, con ‘Un océano para llegar a ti’, no pudieron brillar juntas sobre el escenario del Palau de la Música Catalana, a causa de la pandemia. Sin embargo, el virus no fue capaz de alterar ni un ápice la calidad de ambas novelas. En consecuencia, la acostumbrada promoción de las obras también se ha modificado y las habituales ruedas de prensa y entrevistas personales han sido reemplazadas por conversaciones mediante móviles. «A través del teléfono – dice Eva García Sáenz de Urturi – se pierde un poco el contacto humano, pero al menos puedo continuar con la gira y siento que el mundo no se ha detenido. Lo que de momento sí se han perdido son las firmas del libro para no poner en riesgo a nadie». Aunque la escritora vitoriana no necesita presentación, debido al éxito de crítica y ventas de sus títulos anteriores, ganar el Premio Planeta supone un hito muy importante en su carrera. «El Planeta es un premio emérito, que te da prestigio. Sabes que tu novela tiene calidad, porque lo afirman los escritores del jurado. Siempre llevaré con orgullo el hecho de haberlo ganado. Es como un título nobiliario de la literatura, un apellido añadido tal y como dijo en su día Javier Sierra». En la entrega del galardón y con referencia a ‘Aquitania’, Juan Eslava Galán, reconocido escritor y miembro del jurado, manifestó que «si una novela es una construcción como una iglesia, a su autora le ha salido una catedral», lo que sin duda constituye un halago enorme, digno de ser tenido en cuenta. «Que alguien como Eslava Galán afirme eso de tu novela – señala Eva – te anima y estimula. Seguro que si, a lo largo de mi carrera, atravieso algún momento de bloqueo, el recuerdo de que lectores tan ilustrados como él se han emocionado con una novela mía me ayudará a proseguir». 

viernes, 6 de noviembre de 2020

Mathias Enard: «Seguramente, el oficio de sepulturero es el más antiguo del mundo»

Nº 608.- Para trabajar en su tesis doctoral sobre la vida en el campo hoy día, el etnógrafo David
Mazón ha dejado París y se ha instalado durante un año en un remoto pueblo, rodeado de marismas, en la costa oeste de Francia. Mientras supera las incomodidades del mundo rural, David establece contacto con los pintorescos lugareños que frecuentan el café-colmado para entrevistarles. Los encabeza Martial, el alcalde-enterrador, y el anfitrión del tradicional banquete de los miembros de la Cofradía de los Sepultureros. En este festín pantagruélico, la Muerte les ofrece, curiosamente, tres días de tregua. Durante el resto del año, cuando se apodera de alguien, la Rueda de la Vida lanza su alma de nuevo al mundo, futuro o pasado, para su reencarnación… Y hasta ahí puedo contar. Este es el punto de partida de ‘El banquete anual de la Cofradía de Sepultureros’, la nueva novela que Mathias Enard (Niort, Francia, 1972) termina de publicar en Literatura Random House. Son las diez de la mañana del primer viernes de noviembre. El portátil está encendido. Hay silencio en la casa. La pandemia gobierna Barcelona, València, Sevilla, Asturias, León, Albacete, Salamanca... Impone sus propias reglas para vernos, comunicarnos y hacer entrevistas. La llamada telefónica de mi móvil encuentra pronta respuesta. Apenas dos zumbidos, tal vez tres, y Enard contesta al otro lado de la línea, en Barcelona, donde reside. Brilla el piloto rojo. La grabadora ya está en marcha. La conversación se inicia. El silencio de la casa se quiebra. Recordamos la última vez que nos encontramos,
face to face, en la cafetería del Hotel Astoria de València. Brevemente. Lo demás surge espontáneo, despacio, consecuentemente. Sólo son palabras.

Mathias, ¿cómo se cruza esta historia en tu trayectoria literaria?

Este libro lo llevaba en la cabeza desde hace unos diez años. Siempre quise volver a mi región natal a través de la literatura y no sabía muy bien cómo hacerlo. De repente, concebí la idea de que tenía que regresar como si fuese un forastero, alguien que no conocía la región, y me imaginé que era un etnólogo joven, que llegaba para escribir su tesis doctoral. Fue de este modo como pude adentrarme en la historia.

De algún modo, la lectura de ‘El banquete anual de la Cofradía de Sepultureros’ me ha recordado al ‘Decamerón’ de Boccaccio o a ‘Los Cuentos de Canterbury’ de Geoffrey Chaucer.

Digamos que mi libro consta de varias partes y que se inicia con el diario del etnólogo, escrito en primera persona, al que sigue una parte central con narrador omnisciente, donde se encuentra el banquete de los sepultureros. Entre todas ellas hay unos interludios, que son canciones populares francesas adaptadas a cuentos cortos. Es una estructura múltiple, con muchas formas de narrar que pueden recordar, cómo no, libros con contenidos fraccionados como el de Geoffrey Chaucer. Pero realmente, la literatura medieval está representada en el texto a través de Rabelais, que es un poco mi modelo en esta historia. 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Presentación de ‘Gloria bendita’, la nueva novela de Juan Madrid (Alianza Editorial).

El martes, 3 de noviembre, en la madrileña sede de Alianza Editorial, tuvo lugar la presentaciónde la novela de Juan Madrid, titulada ‘Gloria bendita’. El acto, por imperativos del covid-19, se celebró mediante una vídeo conferencia. Este tipo de eventos no es igual que un cara a cara con el escritor, pero permite a las editoriales acercar a los lectores los nuevos libros de sus autores favoritos. ‘Gloria bendita’ puede, tal vez, considerarse el retrato imaginario de un país podrido o la confirmación novelada de nuestras peores sospechas. La novela habla de María, una ex deportista que sobrevive como puede y que ha llamado la atención del Emérito. Una maquinaria oculta se pondrá en marcha para satisfacer sus deseos, bajo la batuta certera del comisario Romero, personaje que, junto con su fiel esposa, maneja los hilos en la sombra, trajinando negocios normalmente ilícitos, pero habitualmente lucrativos. Mientras tanto, Juan Delforo, conocido álter ego del escritor malagueño, se documenta para escribir un libro, que trata del peligro comunista en el siglo XX. En su acopio de información, Delforo se acerca a ciertos personajes, cuyas actividades encubiertas propiciaron acciones registradas por la historia oficial de un modo distinto, hasta tal punto que ningún hecho parece estar a salvo de la intervención de estructuras paralelas del estado y del poder.

Tras la introducción, a cargo del actor Imanol Arias y de Valeria Ciompi, directora editorial de Alianza, Juan Madrid afirmó que «he podido escribir y concluir la novela a pesar del ictus que sufrí. Para mí era un reto importante comprobar si era capaz de volver a escribir. Pero se han quedado muchas cosas por contar, porque son demasiadas y dejo esta tarea para otros escritores. Esta novela es hija de la furia, de estar hasta las narices… El nuestro es un país siniestro, de gente sin moral, de ladrones y la única forma en que puedo canalizar mi furia es escribiendo una novela. Juan Delforo, además, me permite decir ciertas cosas que mi otro personaje conocido, el policía Toni Romano, no puede contar a causa de su profesión».

Preguntado sobre la actual situación de la monarquía, Madrid respondió que «llevo ocupándome de la Casa Real desde que trabajaba en Cambio-16, sobre todo tras la primera crisis con Suárez, que pasó de ser una persona elegida a alguien que les salió rana, porque empezó a actuar como si fuese de izquierdas, mientras que el rey, los americanos y los franquistas querían que se crease una democracia controlada en todo momento. Pretendían destruir la Transición mediante el golpe del 23-F, en verdad un falso golpe de estado,  −algo parecido a lo que en Francia ocurrió con la llamada Operación De Gaulle−,  en el que colaboró Carrillo y una parte de la izquierda. Hubo una periodista, Pilar Urbano, que estudió este asunto y publicó libros absolutamente claros sobre el 23-F, a pesar de que los intelectuales manifestasen que el golpe era cosa de unos guardias civiles locos y que el gran salvador de la democracia era el rey, algo que es absolutamente falso. Todo esto lo sabíamos o lo barruntábamos los periodistas de entonces, pero queda fuera de mi libro, porque no cabe en él».

Sobre la degradación de la sociedad española, Juan Madrid dijo que «Santiago Montero Díaz, mi profesor de Historia Antigua, me explicó que, con la degeneración del Imperio Romano, había gente que iba detrás de las legiones, gente sin personalidad que vivía a su costa y perdía su dignidad. Él decía que a la sociedad española le había ocurrido lo mismo desde la Transición, por la presencia sin ningún control de una burguesía capitalista, salvaje, que lo que quería era ganar dinero por encima de cualquier otra cosa».

En cierto modo, para el escritor malagueño el covid-19 ha resultado beneficioso, ya que ha podido terminar ‘Gloria bendita’. «He escrito la novela en plena pandemia. Me llamaban y me preguntaban que cómo estaba y yo les respondía que magnífico, que escribiendo. Y así empecé a contar la podredumbre de este país. Creo que ahora, con la epidemia, se está dando como una vuelta atrás, una especie de reflexión, que es de donde salen todos estos barros sobre la Transición. Estamos creando dudas sobre lo que ha pasado en este país: ¿Por qué se ha roto? ¿Quién lo ha roto?

Como no podía ser de otro modo, en ‘Gloria bendita’ hay experiencias personales de Juan Madrid. «Eso lo hago siempre desde que escribí ‘Un beso de amigo’, mi primera novela. Cualquier escritor hace lo mismo y yo introduzco cosas personales, las transformo y también hablo sobre el ictus. En mi novela sale gente normal, personas reales que tienen sus problemas. Las mujeres que aparecen son mujeres de hoy, fuertes, que tiran para delante y eligen su pareja».

Para concluir, el escritor malagueño manifestó que «en mi novela la gente habla como lo hace habitualmente, como lo hacía Cervantes en ‘Don Quijote’, salvando las distancias. Hay que reflejar las cosas como son y aunque los diálogos no son reales, han de parecerlo. En una novela la sensación de verosimilitud ha de conseguirse siempre».

Herme Cerezo/Diario SIGLO XXI, 05/11/2020



 

jueves, 1 de octubre de 2020

Juan Ramón Biedma, ganador XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones: «En general, mis personajes son gente poco atractiva, que cultiva el mal»

 

Nº 607.- Sevilla. Las Tres Mil Viviendas. Uno de los suburbios más peligrosos de Europa. Por las puertas de un templo evangélico, acordonado por los antidisturbios, salen los trabajadores del instituto anatómico forense empujando el cuerpo, mutilado y torturado, de una mujer. La inspectora Perpetua Carrizo se interna en el barrio para desentrañar el asesinato. El abogado Set Santiago, tras pasar cinco años a la sombra, sobrevive como puede en el turno de oficio y efectúa cobros para un prestamista. Él será el encargado de la defensa del presunto asesino. En su trabajo se tropieza con Sacramento, la abogada que ejerce la Acusación Popular. Tras esta propuesta inicial, durante seis días, se desencadena una investigación policial preñada de sobresaltos y nuevos descubrimientos. Aquí nadie es lo que parece y, en el fondo, Las Tres Mil Viviendas sevillanas y todo lo que sucede en Ciudad Juárez guardan una innegable similitud. Con este argumento, el escritor Juan Ramón Biedma armó ‘El sonido de tu cabello’, una novela publicada por Alianza Editorial, que respira género negro, pero también fantástico y gótico, y con la que el escritor sevillano ganó el XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones. Desde la distancia impuesta por la postpandemia, la nueva realidad en la que dicen que vivimos, entre Sevilla y València entablamos una conversación sobre su novela, en la que también se mezclaron otras cuestiones literarias. A la 1.30 p.m., el rec de la grabadora comenzó a registrar palabras. Mientras, septiembre apuraba sus últimas horas.

Juan Ramón, en primer lugar, enhorabuena por el premio. Que una novela de género negro, gótico o fantástico gane un premio literario generalista parece una buena señal, ¿no?

Muchas gracias. Sí, es muy importante. Cuando hablo sobre esto, siempre digo que, hasta hace poco tiempo, los premios considerados como muy literarios estaban vedados para los autores de género. Este derrumbamiento de fronteras entre sectores literarios, que se ha producido últimamente, me parece muy importante y demuestra que la literatura se puede dar en cualquier contexto narrativo.

¿Qué significa la escritura para ti?

Bueno, es difícil responder a eso porque es algo que he hecho desde siempre. Nunca quise ser otra cosa que escritor. No me he formado intelectual y académicamente para nada más. Incluso mis experiencias personales me han ayudado también en ello y, aunque en largos periodos  he tenido que vivir de otras actividades, lo único que tenía en mi horizonte era ser escritor. Por lo tanto, sin el hecho de considerarme como tal no me entendería a mí mismo.

¿Cómo te cruzas tú con la historia que da pie a ‘El sonido de tu cabello’? 

No te puedo decir que haya un núcleo a partir del que aparece la novela. Yo funciono más bien con una conjunción de ideas, de escenarios, de intenciones… En este caso tenía claro que era el momento de escribir una novela más estrictamente policiaca que las que había escrito hasta ese momento. Quería recoger en ella algunas de las lacras que ocurrían en mi mundo de entonces. Tenía presentes las Tres Mil Viviendas que, de forma latente, me pedían una novela, igual que Ciudad Juárez, sin olvidar que Set Santiago, un personaje recurrente para mí, quería aparecer de nuevo en una historia… La mezcla de todas esas cosas fue lo que dio paso a ‘El sonido de tu cabello’.