«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

jueves, 13 de mayo de 2021

Jorge Fernández Díaz: «Remil es un héroe infame de la nueva novela negra latinoamericana. No se parece a ningún otro»

Jorge Fernández Díaz (Fotografía cedida por la editorial)
Nº 623.- Con su novela ‘El puñal’, protagonizada por Remil, una suerte de agente de la inteligencia argentina, un tipo profesional y carente de escrúpulos, Jorge Fernández Díaz
(Buenos Aires, 1960) inició la escritura de una serie de novelas protagonizadas por este sujeto. Recientemente, acaba de aparecer por las librerías la tercera de ellas, titulada ‘La traición’, editada por Destino, donde narra una trama de alto espionaje político, que destapa los vínculos secretos entre el falso progresismo, la corrupción de la clase política y los poderes de la Iglesia. En medio de este berenjenal, encontraremos a Remil, rodeado de mujeres, cuanto menos inquietantes, y sacudido por inesperados giros que obligan al lector a devorar con avidez las poco más de doscientas treinta páginas que tiene el libro. En esta ocasión no fue posible conversar por teléfono con el escritor argentino y la entrevista se construyó con tinta y papel, usando la computadora como medio interrelacional. Fernández Díaz se apuró en su trabajo y sus respuestas, tan interesantes como su novela, llegaron rápidas y sin jet lag. Lean si no.

Ya es costumbre que la primera vez que entrevisto a un escritor o escritora, casi siempre suelo comenzar por esta cuestión: ¿qué significa la escritura para Jorge Fernández Díaz? 

Desde los 12 años, cuando leyendo a Conan Doyle descubrí que ésa era mi vocación, la literatura fue un refugio de la vida. Como lector y como escritor. Y con el correr del tiempo, la ficción me permitió también contar lo incontable de la vida privada y del poder. Llegar a esos lugares donde el periodismo no consigue llegar.  

domingo, 9 de mayo de 2021

Juan Ramón Barat: «José Romeu es un personaje cautivador que lo tiene todo para convertirse en un mito»

Copyright@JuanRamonBarat
 Nº 622.- Hace unos días se cumplió el bicentenario del fallecimiento de Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena. El emperador francés anhelaba tener Europa en su puño y para eso, entre otros territorios, trató de anexionarse la Península Ibérica. En su empeño tropezó con el empecinamiento de los nativos, que no querían dejarse dominar. Resultaba imposible para el ejército nacional, si es que entonces se le podía denominar de esta manera, plantar cara a la temible Grande Armée napoleónica, así que los españoles optaron por tender multitud de escaramuzas y emboscadas, eso que en el ambiente castrense se conoce como la guerra de guerrillas. Muchas fueron las partidas que a esto se dedicaron y muchos los cabecillas que las dirigieron. Uno de ellos, José Francisco Pelegrín Romeu y Parras, natural de Morvedre, antiguo nombre de la ciudad de Sagunto, les plantó cara a lo largo de varios años con un puñado de fieles valientes. Dotado de una inteligencia táctica singular, a pesar de que no era militar de oficio, logró infligir numerosas pérdidas a los franceses a través de sus incursiones. Juan Ramón Barat (València, 1959) ha dedicado su esfuerzo a conocer la figura de este hombre y, recientemente, ha publicado su nueva novela, ‘Jaque al emperador’ (Algaida), en la que glosa y recupera las andanzas de Romeu durante la llamada Guerra del Francés. Fue un lunes de mayo, temprano, cuando mediante el teléfono, la grabadora y un puñado de notas, comenzamos a conversar sobre tan singular personaje.

Juan Ramón, ¿qué hace un poeta como tú escribiendo una novela histórica, un género que cultivas desde hace tiempo?

Como dices, en el fondo yo soy poeta. Me he dedicado a la poesía durante muchos años. He publicado poemarios y ganado premios, pero un día un amigo y editor me propuso el reto de escribir una novela sobre Joan Bautista Basset. Me puse a investigar sobre él y descubrí que era un tipo nacido en Alboraia, pueblo de mi madre, que había participado en la Guerra de Sucesión española. Pronto me identifiqué con Basset, porque se preocupaba por los humildes, los «maulets», gente campesina y labradora y me puse a escribir sobre él. El libro tuvo bastante éxito y me encontré muy a gusto con el género histórico. Para alguien como yo, a quien le interesaba la literatura y la historia, podía ser un filón interesante. A partir de ahí, fui tirando del hilo y fueron apareciendo otros personajes, como José Romeu.  

martes, 27 de abril de 2021

Suso de Toro: «Ramón Baltar fue un señor, con las connotaciones de calidad humana y de clase social que tiene esa palabra»

Fotografía P.Cosano/Anaya
 Nº 621.- Esta es una entrevista distinta. Sucede de vez en cuando. Todo se puso en funcionamiento mientras tecleaba el número telefónico de Suso de Toro (Santiago, 1956), al tiempo que pulsaba la tecla rec de la grabadora. Mi llamada venía motivada por la publicación de ‘Un señor elegante’ (Alianza Literatura), el nuevo libro del escritor gallego, un texto de difícil clasificación, donde nos encontramos con el retrato de Ramón Baltar, un resistente, un republicano irredento, un amante de la cultura gallega y también un cirujano que gozó de gran prestigio en Galicia, desde la República hasta los albores de la democracia. Pero, como reza en la portada del libro, Ramón Baltar fue un personaje sorpresa, con una cara A y una cara B marcadamente diferenciadas, alguien que consiguió mantener inalterable su situación y principios mediante una seguridad y entereza increíbles, a pesar de que los vientos que soplaban en la Dictadura de Franco fuesen peligrosos, represivos y beatos. ‘Un hombre elegante’ es un libro que impone su ritmo de lectura, porque invita a cuestionarse e informarse sobre muchas cosas del pasado. Como no podía ser menos, la entrevista también impuso su propio tempo, un tempo distinto al que el entrevistador había previsto a priori. Comenzó como siempre, con saludos protocolarios y noticia del clima de Santiago de Compostela, «agradable y levemente caluroso» aquella tarde, según Suso de Toro. A los pocos minutos comprendí que lo mejor era olvidar el cuestionario propuesto. Que la charla fluyese sola. Y eso hice.

Suso, entre otras cosas, ‘Un señor elegante’ es un libro que nos habla del nacionalismo gallego, un movimiento político no demasiado conocido hasta hace poco tiempo.

En verdad, como hizo con tantas otras cosas, el franquismo no solo eliminó con la muerte y el exilio un proyecto cívico propio, pensado desde Galicia, sino que además nos privó de esa parte del relato, del conocimiento de esa realidad. Precisamente, en Galicia el libro se está revelando como una fuente de información novedosa para muchas personas, porque la versión que nos contaron fue la del NO-DO, la de un país que se desangró y sufrió una emigración masiva, que destruyó el tejido social gallego. A finales de los años cincuenta, los nacidos aquí se asomaron al nacionalismo, dentro de un movimiento asociado al de liberación de los pueblos del tercer mundo, de ideología marxista-leninista. Sin embargo, lo hicieron habiendo interiorizado también la visión de que los gallegos éramos un país atrasado, pobre y casi iletrado, que fue como Franco planificó nuestra sociedad, eliminando a sus cuadros dirigentes e imponiendo una dirección franquista.

En la página 24 de ‘Un hombre elegante’ podemos leer: «escribimos literatura de lo que no sabemos, para conocer. Y con la literatura llenamos los huecos de la vida tal como nos llega». ¿Es este tu caso? ¿Qué significa para ti la escritura?

Bueno, siempre enfoco un libro como una tarea a realizar, como un trabajo. Cuando escribo historias imaginadas, con personajes ficticios, lo que hago es desvelar, como decía Platón, algo que preexistía. Es como si los personajes se me manifestaran. Sé de qué va la historia, pero no lo sé todo de ellos ni de la trama. En este caso, escribir es una suerte de investigación y de desvelamiento. Pero en ‘Un hombre elegante’ es distinto, porque los personajes eran seres que habían vivido y la historia a contar eran cosas que habían sucedido. Así que mi cometido consistió en hacer el trabajo puramente policial: investigar lo ocurrido, saber cómo fueron esas personas a las que yo no había conocido en vida. Para ello disponía de documentación y, sobre todo, del testimonio de sus descendientes, Y precisamente ahí me encontré con algo muy específico, complejo, como era obligar o conducir a los descendientes en un proceso casi psicoanalítico de reconocimiento de quiénes eran sus padres y sus abuelos. Es un trabajo delicado, porque si cualquiera de nosotros hiciera lo mismo, se sorprendería del resultado. Ellos fueron muy valientes en verdad, porque es una situación incómoda, y en algún caso me ofrecieron miradas distintas.  

jueves, 8 de abril de 2021

Lorena Franco: «Escribo las novelas que, como lectora, yo devoraría en veinticuatro horas»

Fotografía cedida por la editorial.
 Nº 620.- Nora Roy, una paciente del psiquiátrico Vera de la Cruz, asesina a su psiquiatra y a una
de las enfermeras del centro. Nadie se explica cómo fue capaz de hacerlo y de huir sin ser descubierta. Peor aún: nadie conoce su paradero. Otra mujer, Eva, alquila una habitación de su piso a Charlotte, una parisina discreta y poco habladora. Una noche Eva conocerá a Adrián en una discoteca y acabarán en su piso en lo que, aparentemente, suena a una cita prometedora. A la mañana siguiente, Adrián no está, Charlotte ha desaparecido y las paredes de su cuarto están teñidas de sangre. En medio de todo esto, se cruza la periodista Alicia Bastán, que ha publicado un libro de éxito titulado ‘El psiquiatra’, que le da una vuelta de tuerca a la trama. Esta es la sinopsis de ‘Todos buscan a Nora Roy’ (Ed. Planeta), la nueva novela de Lorena Franco, una escritora que debutó en el mundo de las letras a través de Amazon, donde alcanzó el respaldo de miles de lectores. A través del teléfono, conversé con la propia Lorena Franco unos días antes del inicio de la Semana Santa. Apenas un par de timbrazos bastaron para que la escritora barcelonesa descolgase − es un decir, porque ahora se aprieta la tecla verde de los móviles −, se iluminase el piloto rojo de la grabadora y comenzásemos nuestra charla.

Lorena, una mujer joven como tú, pero con dieciocho títulos ya publicados debe tener poco miedo al folio en blanco, ¿no?

Ese temor y respeto a la página en blanco existe cada vez que termino una historia y quiero empezar otra, porque yo necesito sumergirme en una nueva historia de manera continua. Sin embargo, cuando tengo la primera imagen de lo que quiero contar, las palabras me salen de muy adentro y comienzan a fluir. Solo entonces desaparece esa sensación de miedo, que a priori siempre está ahí.

domingo, 28 de marzo de 2021

Javier Cercas: «Un escritor, que no corre riesgos, no es un escritor, es un escribano»

Javier Cercas
(Fotografía Daniel Mordzinski)
Nº 619.- Son las siete de la tarde de un día de marzo. La primavera ha comenzado a esparcir sus miasmas. Las tardes se prolongan más de lo acostumbrado en el invierno. Todavía brilla la luz natural mientras telefoneo a Javier Cercas, que termina de publicar ‘Independencia’, la segunda novela protagonizada por ese peculiar mosso d’esquadra que es Melchor Marín, al que ya conocimos en ‘Terra Alta’, su anterior entrega. En esta ocasión, Marín regresa a Barcelona para investigar un vidrioso caso: el chantaje sexual al que alguien está sometiendo a la alcaldesa de la ciudad condal. Con su inflexible sentido de la justicia y su rocosa integridad moral, Melchor tratará de desmontar esta extorsión y descubrir a las personas, o persona, que están detrás de ella. Para conseguirlo no le quedará otra opción que adentrarse en los círculos de poder, un espacio donde moran el cinismo, la brutalidad corrupta y la ambición carente de límites y escrúpulos. Cuando todo esto sucede transcurre el año 2025, y apenas resuenan los ecos del covid-19, ya diluidos en el olvido humano. Mientras pulso la tecla rec y el piloto rojo de la grabadora se ilumina, Cercas me cuenta que en algún tiempo practicó el balonmano, un deporte del que yo fui entrenador durante casi quince años. «Jugaba de central – dice – y también de lateral, ya que entonces era corpulento. Pero luego me fui quedando pequeñito, porque crecí demasiado pronto». A partir de este momento, su novela y la literatura acapararon nuestro tiempo. Era de lo que se trataba.

Javier, cuando un escritor decide dar un giro a su carrera, como hiciste tú con la novela ‘Terra Alta’, y es capaz de reinventarse, se debe a alguna causa muy justificada, ¿por qué se produjo ese cambio?

Por obligación moral. El peor peligro que puede correr un escritor, sobre todo a cierta altura de su trayectoria, es convertirse en un imitador de sí mismo y, si eso ocurre, desde ese mismo instante está muerto y yo no quiero morirme como escritor. Ya sé que la inmensa mayoría de escritores lo hace, pero a mí no me da la gana apoltronarme. Por otro lado, era un riesgo que yo quería correr, porque un escritor que no corre riesgos no es un escritor, es un escribano. Borges decía que todas las novelas eran novelas policiacas y creo que, a su manera, todas las mías lo eran porque planteaban un enigma que había que resolver. Y en eso consiste básicamente el género policial, aunque no sé si esto que escribo es policiaco y, además, me da exactamente igual. Te puedo adelantar que, en la siguiente entrega de esta serie, Melchor Marín ni siquiera será policía. En el fondo, solo hay dos tipos de novelas: las buenas y las malas, todo lo demás es palabrería.

lunes, 22 de marzo de 2021

Toni Hill: «Esta novela pueden leerla los aficionados al género negro clásico, pero también es una historia de personajes con muchos interrogantes»

Toni Hill (fotografía cedida por la editorial).
Nº 618.- Once de marzo. Me cuenta Toni Hill que en Barcelona luce un sol primaveral, un día luminoso que apetece pasear. Igual ocurre en València, la ciudad desde la que le telefoneo para entrevistarle. ¿Motivo? Podría ser cualquiera, pero en este caso es la publicación de su nueva novela, titulada ‘El oscuro adiós de Teresa Lanza’ (Grijalbo), en la que el escritor barcelonés nos habla de Castellverd, un lugar idílico, residencial, burgués, cercano a la ciudad condal,   de anchas avenidas y cuidados jardines, donde nunca pasa nada hasta que una mañana se ve invadido por unas extrañas esquelas, pegadas en los árboles, las verjas y las puertas de las casas, a las que se asoma la fotografía de una muchacha, acompañada por una cruz negra y una pregunta dirigida a nadie y a todo el mundo a la vez: ¿Quién mató a Teresa Lanza? Con el piloto rojo de la grabadora ya encendido y sin más preámbulos, comenzamos a conversar sobre este universo de ficción que, a lo largo de tres años, Hill ha tejido y destejido para contar su nueva historia de intriga.

Toni, ¿cómo te cruzas tú con esta novela?

La verdad es que fue una cosa un poco rara. Fue como el nacimiento de una imagen, la de Teresa muerta, una inmigrante hondureña que, de alguna manera, seguía yendo a las casas donde había limpiado mientras vivía. Surgió con mucha fuerza, tanta que la novela está montada en torno a ella, ya que los demás personajes nacieron porque Teresa existía.

A lo largo de tu trayectoria como escritor, has visitado distintos momentos históricos, ¿te gusta cambiar de época?

En realidad, cambiar de época solo lo hice en ‘Tigres de cristal’, pero en mi anterior novela viajé a los años setenta y es algo que me gusta, porque creo que me activa y me obliga a escribir de una forma distinta. También me interesa la actualidad y por eso siempre estoy navegando entre esas dos aguas, el pasado y el presente. De alguna manera, cada proyecto te embarca en un viaje distinto.

Has empleado un estilo calmado, mayoritariamente en tercera persona, envolviendo al lector, sin prisa por captar su atención, ¿ese es tu sello de identidad como escritor?

Creo que un poquito, sí. Siempre ha de haber un anzuelo al principio, que el lector debe morder, pero a mí me gusta que las novelas tengan su tempo, que la gente se interese poco a poco, porque así es como se involucra de verdad y puede empatizar con los personajes y comprender sus puntos de vista. Es mejor que la trama te vaya atrapando a medida que avanza la novela. Si esto no ocurre, entramos en uno de esos libros de consumo rápido y que, una vez acabados, no dejan mucho poso en el lector. Yo los empiezo a llamar libros Netflix, porque los lees y dices ¡mira qué bien!, pero al día siguiente no sabes si los has leído o no, porque todos son muy parecidos.

lunes, 8 de marzo de 2021

Un relato de Manuel Jabois

A lo largo de la entrevista sobre su novela 'Miss Marte', Manuel Jabois habla del personaje José Antonio Ventín, el director de un periódico gallego al que le aterra la actualidad, las exclusivas, las primicias, y que solo quiere publicar noticias que sus lectores ya han leído en otros medios. Jabois escribió un relato breve sobre este personaje en el periódico El País el 24 de agosto de 2015. Se titula El tiempo que hizo ayer. Y dice así:

El director Ventín deseaba publicar todos los días en portada lo que sus lectores supiesen

José Antonio Ventín era el director del periódico en Pontevedra, un hombre pálido y delgado que tenía estampa de cirio. Entraba todas las mañanas a las once con cara de funerario y se encerraba en su despacho con la cabeza hundida entre los brazos vigilando la puerta por si alguien la abría a traición. Ventín tenía una peculiaridad hermosa: detestaba las noticias. Cada vez que alguien traía una exclusiva lo primero que tenía que hacer era convencer a Ventín. El director se ponía unos anteojos extravagantemente grandes, que debieron de pertenecer a su bisabuelo, y miraba con cara de morsa al redactor. Cuando el redactor terminaba, Ventín abría la boca en tembleque.

Manuel Jabois: «Miss Marte es como una marciana que aterriza en el pueblo de Xaxebe»


Manuel Jabois (Fotografía: María Contreras)
Nº 617.- No es un libro de risa, pero es un libro con sutiles toques de humor. No es una novela policíaca, pero es una novela con una intriga bien dosificada. Tampoco es una historia de amor, pero en sus páginas late un enamoramiento de verano. No es un texto coral, pero sus personajes, principales y secundarios, son de los que dejan huella. No es una narración introspectiva, pero sus páginas esconden reflexiones muy particulares... Les hablo de ‘Miss Marte’ (Alfaguara), la segunda novela de Manuel Jabois (Sanxenxo, Pontevedra, 1978), periodista y escritor, que indaga sobre Mai, una chica muy joven con una niña de dos años, Yulia, que llegan al pueblo de Xaxebe a comienzos de un verano. Allí conocerá a Santi, se enamorarán y, al cabo de un año, celebrarán una boda que concluirá en tragedia, cuando en plena fiesta Yulia desaparezca misteriosamente. Veinticinco años después, una meticulosa periodista, Berta Soneira, decide filmar un documental sobre aquel caso irresoluto, que cambió la vida a los habitantes del pueblo. Hoy, ahora, son las seis de la tarde. Brilla el piloto rojo de la grabadora. Marzo estrena su primer día. Manuel Jabois y quien esto suscribe, comenzamos a hablar sobre ‘Miss Marte’ y el universo que la rodea.

Manuel, aunque llevas ya varios libros de periodismo publicados, esta es tu segunda novela de ficción. A la hora de escribirla, ¿ha pesado mucho el éxito de ‘Malaherba’, tu anterior entrega?

Sí, sí que ha pesado. Realmente tenía mucha ilusión por la buena acogida de ‘Malaherba’ y por todo lo que trajo consigo, referido a lectores, presentaciones, críticas, etcétera. Si no hubiera sucedido así, probablemente no hubiera escrito otra o hubiera tardado más en hacerlo, porque mientras la escribía me lo pasé bien y el hecho de pasárselo bien siempre repercute en las ganas de repetir la experiencia. No soy una persona muy segura de sí misma y, cuando la publiqué, no tenía ni puñetera idea de lo que iba pasar. Por lo tanto, el hecho de que funcionase y se leyese mucho influyó en mi autoestima y escribir con autoestima es mucho mejor que hacerlo sin ella.

sábado, 20 de febrero de 2021

Jesús Carrasco: «En ‘Llévame a casa’ suceden montones de pequeños movimientos y heroicidades, que no son nada y lo son todo a la vez. Es una novela doméstica y cotidiana»

Jesús Carrasco 
(C) Ivan Giménez – Seix Barral
Nº 616.- Juan Álvarez ha conseguido independizarse lejos de su país cuando la muerte de su padre le obliga a regresar a su pueblo natal. Y a sus fantasmas. En principio, piensa solucionar pronto los trámites y regresar a Edimburgo cuanto antes, porque allí tiene su vida hecha. Sin embargo, una noticia que le da su hermana trastocará sus planes. Y el futuro cobrará otro color. De repente, Juan Álvarez se verá al cuidado de una madre, a la que no conoce demasiado y con la que no cree tener muchas cosas en común. Estas cuatro pinceladas, cuatro trazos simples, ofrecen una primera aproximación al argumento de ‘Llévame a casa’ (Seix Barral), la nueva novela de Jesús Carrasco (Olivenza, 1972), un libro muy esperado tras el éxito de ‘Intemperie’ y ‘La tierra que pisamos’, sus dos entregas anteriores, no en balde el escritor pacense ha pasado cinco años sin publicar, pero no sin escribir. Y cinco años son muchos días y muchas noches, una porción de la vida. A través del teléfono, según establece el covid-19, pude sostener una conversación, que a continuación transcribo, con el escritor pacense sobre su novela. Faltaban diez minutos para las trece horas del tercer martes de febrero, segundo año de la pandemia, día soleado en València, tal vez demasiado tranquilo y sosegado. En todo caso, aburrido y tristón. La tecla rec de la grabadora se pintó de rojo, como si se maquillara, y comenzó a registrar nuestras palabras.

Jesús, en cinco años has escrito tres novelas. Has descartado dos y te has quedado con una. ¿Qué tiene de particular 'Llévame a casa' para haber sido la escogida y ser publicada?

Bueno, no es exactamente así. No es que tuviera tres novelas encima de una mesa y decidiera sobre una. Lo que ocurrió es que acabé las dos primeras y me di cuenta de que no estaban para ser publicadas. Había que introducirles bastantes modificaciones y, en aquel momento, era una tarea que no me sentía con fuerzas para acometer. Y en algún punto me resultó más fácil comenzar un nuevo proyecto, partir de cero, antes que desarmar y volver a armar lo que ya tenía escrito. En cuanto comencé, me di cuenta de que aquello iba a funcionar bien. De hecho, su escritura surgió muy fluida, muy fácil, y en poco tiempo lo tuve listo.  

¿Hubo alguna imagen o alguna frase que incentivara su escritura?

No, no las hubo. Lo que sí había fueron quince o veinte páginas que encontré de un texto iniciado unos años atrás. Faltaban doscientas ochenta páginas más, pero las vi enseguida y me animé a escribirlas. Comencé con el personaje de Juan dándole vueltas a su rollo y, cuando me di cuenta, llevaba poco más de un mes escribiendo y estaba casi terminando. Fue una cosa muy eléctrica, casi no tuve ni que tomar decisiones. Me senté a escribir y apareció la novela.

domingo, 14 de febrero de 2021

Laura Ferrero: «Me gustan los relatos con finales abiertos que consiguen que el lector construya otro desenlace distinto».

Nº 615.- El cuento parece un género marginado en España, mientras que en otros países goza de un prestigio más que notable. Laura Ferrero (Barcelona, 1984) acaba de publicar ‘La gente no existe’ (Alfaguara), un puñado de diecisiete relatos en los que hay amor y desamor, ausencia y culpa, esperanza… Sus historias narran lo íntimo, lo cotidiano, lo real. Las palabras de Laura Ferrero se deslizan suaves ante los ojos del lector, engrasadas, le atrapan en silencio y, cuando viene a darse cuenta, siente una sacudida, un pinchazo que tardará en olvidar. A través del teléfono, con la grabadora a pleno rendimiento, pude conversar durante unos minutos con la escritora barcelonesa sobre estos relatos. El reloj había sobrepasado en una hora el mediodía del 10 de febrero de 2021, segundo año de la pandemia, una circunstancia que a Laura le gustaría olvidar pronto. «Es un desastre, tengo ganas de que vuelva la vida de antes, si es que consigue volver, y que este vocabulario bélico de toques de queda, que nos invade y al que solo le faltan las cartillas de racionamiento, se marche definitivamente». Así que mejor olvidarse del covid-19 y centrarnos en el contenido de ‘La gente no existe’.

¿Qué significa la escritura para Laura Ferrero?

Escribo desde niña. Yo leía libros propios de mi edad, como las ‘Torres de Malory’, y me puse a escribir como si fuera una respuesta a estas ficciones. Y definitivamente, se me quedó esa forma de utilizar las palabras para entenderme a mí misma y también para explicarme el mundo que me rodea.

¿Por qué empezaste a escribir cuentos?

La novela es la reina del sistema literario y yo reivindico el cuento. En nuestro país parece un género casi de segunda. A mí los relatos me sugieren otra forma de contar las cosas, porque para escribirlos dispones de poco espacio y has de condensar bastante, sin irte por las ramas. Esta condensación me interesa mucho, sin menospreciar a la novela, que también tiene sus complicaciones.

domingo, 7 de febrero de 2021

Luis García Jambrina: «El Camino de Santiago es como un pequeño universo que encierra la vida»

Luis García Jambrina (Fotografía cedida por la editorial)
Nº 614.- Dos mil veintiuno, con pandemia incluida, es año Xacobeo. Ocurre esto cada
vez que el día 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, cae en domingo. El escritor Luis García Jambrina (Zamora, 1960), profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca, rinde su tributo particular a esta efeméride con la publicación de ‘El manuscrito de barro’ (Espasa), la quinta entrega de la serie de novelas protagonizada por Fernando de Rojas, el autor de ‘La Celestina’, que también fue jurista. García Jambrina ha convertido a De Rojas, de cuya vida desconocemos casi todo, en un detective, en un pesquisidor en el decir de la época, que debutó en la ficción con ‘El manuscrito de piedra’. A partir de entonces, este pesquisidor nacido en la puebla de Montalbán, se ha visto inmerso en varios misterios, tejidos con el velo literario de una hibridación entre el género histórico y el policiaco. En esta ocasión y por encargo del arzobispo de Santiago, Juan Pardo de Tavera, tratará de descubrir el origen de una serie de crímenes, que ocurren en el camino compostelano. Contará para ello con la valiosa ayuda de su Watson particular, o de su Sancho, que viene a ser lo mismo, Elías do Cebreiro, clérigo y archivero de la catedral de Santiago. Corre el año mil quinientos veinticinco cuando «un peregrino es asesinado poco antes de llegar a la ciudad de Burgos; se trata de una más de una serie de extrañas muertes que se vienen produciendo en las diferentes etapas del Camino Francés…» Con este comienzo, tan prometedor para los amantes del género, arranca ‘El manuscrito de barro’. Aplicado el protocolo preceptivo para entrevistas desde la irrupción del covid-19 en nuestras vidas, apreté la tecla
rec de la grabadora, y Luis García Jambrina y quien suscribe, teléfono móvil mediante, manos libres accionadas y bloc de notas preparado, comenzamos a charlar sobre esta novela y sobre algún que otro asunto literario. Corría el segundo día del mes de febrero del año dos mil veintiuno.

Luis, ¿por qué escribe o qué significa la escritura para Vd.?

Creo que en una persona lo más natural es la lectura, pero llega un momento en que uno siente la necesidad y la vocación de escribir. Y cada vez esta necesidad puede más, de tal manera que para mí la escritura se ha convertido en algo fundamental desde el punto de vista psicológico y también fisiológico. Eso se ha demostrado en este último año, ya que en los meses más duros del confinamiento yo me agarré a la escritura y, de este modo, pude sobrellevar mejor la situación y no pensar. En una coyuntura tan prolongada en el tiempo como esta, resulta indispensable tomar distancia y gracias a la escritura puedo sumergirme en otros mundos y realidades paralelas.

domingo, 24 de enero de 2021

Ian McGuire: «Me interesaba saber si podemos escapar del pasado, a nivel individual y también político»

Ian McGuire
(Fotografía (C) Paul Wolfang Webster.
Nº 613.- La conexión ha sido fácil. Rápida. Es el signo de las entrevistas literarias de 2021, segundo año del covid-19, segundo año de la pandemia. En la pantalla del portátil brillan dos ventanas no muy grandes. Rectangulares.  Por la de la izquierda, rodeado de libros sobre un fondo de paredes blancas, se asoma Ian McGuire, el escritor británico que termina de publicar ‘El abstemio’ (Seix Barral), novela que aborda la lucha entre dos hombres: James O’Connor, un policía irlandés que trabaja en una comisaría inglesa, y Stephen Doyle, un mercenario, contratado por una fraternidad feniana para vengar la ejecución de tres compatriotas en Manchester. Los hechos suceden en 1867, dentro del amplio marco de la lucha por la independencia de Irlanda. McGuire y su esposa viven confinados en su casa de Manchester. «Por ahora la situación es mala en Inglaterra – dice desde la ventana de la izquierda –. Todo permanece cerrado, los colegios, las tiendas, excepto las de alimentación, las cafeterías… Es bastante horroroso y, como todo el mundo, tengo unas ganas locas de que esto acabe y podamos volver a la normalidad».

¿Por qué escribe Ian McGuire?

Es una buena pregunta y seguramente muchos autores deben contestar lo mismo. Escribir es algo que sientes la necesidad de hacer. No es una opción, es una pulsión. Llevo escribiendo tanto tiempo que me resulta difícil concebir la vida sin hacerlo. Uno escribe por muchos motivos y algunos de ellos no son admirables. Escribir es comunicar, expresarse, compartir las propias experiencias. Es también un intento de crear algo que le aporte algún placer al lector. Esa es la belleza de la escritura y es lo que yo siento.

¿Cómo se tropezó Vd. con la historia que da pie a ‘El abstemio’?

Fue por casualidad. Mientras leía algo que necesitaba para concluir mi anterior novela, me topé con el incidente de la ejecución de los tres irlandeses y del asesinato que la precedió. Me sorprendió porque llevo mucho tiempo viviendo en Manchester y, aunque en su momento fue algo crucial para la vida de la ciudad, yo no lo conocía. El hecho de que se hubiera olvidado y de que no se hubiera estudiado me excitó la curiosidad, porque me parecía que daba perfectamente para escribir una novela. Sin duda era una buena oportunidad para reactivar el asunto. Por otro lado, cuantas más vueltas le daba, más me parecía que era un tema que conectaba con el presente, porque, aunque se trata de una historia de 1867, guarda mucha sintonía con temas actuales como la violencia política o la existencia de personas dispuestas a cometer un acto violento para defender sus ideas o un nacionalismo. Y eso me llevó a pensar que era una historia que funcionaría bien para el público actual.

¿’El abstemio’ es una novela histórica disfrazada de thriller o un thriller disfrazado de novela histórica?

Ambas cosas, creo. Estas etiquetas no sé si encajan bien con mi novela, porque en todo lo que escribo últimamente tiro de varios géneros y los combino. En parte es un thriller, en parte es novela policiaca y novela literaria también. No digo que esas etiquetas no sean útiles, pero tampoco hay que tomarlas muy en serio. Combinar todos esos elementos, si sabes cómo hacerlo, me parece bueno a la hora de escribir.

Las novelas, especialmente las históricas, requieren un proceso de documentación. ¿Cómo disfruta Vd. más: documentándose o escribiendo?

Personalmente prefiero el momento de la escritura, me gusta más. Hay algunos autores que disfrutan con la investigación y yo lo pasó bien, sí, pero lo que realmente me satisface es escribir, darle forma a una historia, conseguir que vaya cogiendo cuerpo, trabajar los personajes, decidir qué va a pasar con ellos… En ocasiones, a medida que avanzas, te ves obligado a parar, porque te das cuenta de que hay una parte de la historia sobre la que no sabes suficiente y vuelves a recabar información. Ese momento resulta un poco frustrante para mí, así que sin duda disfruto más escribiendo, sin olvidar que documentarse es fundamental para construir una novela histórica.

jueves, 14 de enero de 2021

María Oruña: «La leyenda de los nueve anillos la llevaba mucho tiempo en mi mente»

Nº 612.- 
Fotografía cedida por la editorial.
Cuando comenzamos nuestra charla telefónica el segundo lunes del mes de enero de  2020, la escritora María Oruña me cuenta que está sentada en su estudio de Vigo, cerca del mar y junto a una chimenea encendida. El frío que campea, victorioso, por la Península Ibérica durante estos días, no le afecta mucho por tanto. «Aquí raramente llega la nieve, apenas la vemos», dice. La conversación, por tanto, transcurre de punta a punta, del este al oeste de nuestro país. Y su origen es ‘El bosque de los cuatro vientos’, la última novela publicada por la escritora viguesa, editada por Destino y que ha alcanzado un importante éxito tanto de ventas como de crítica.
 En ella, su protagonista, Jon Bécquer, un inusual antropólogo, que se dedica a localizar piezas históricas perdidas, invierte sus vacaciones en la búsqueda de nueve anillos de otros tantos obispos gallegos, enterrados en el monasterio de Santo Estevo, cuyo paradero se desconoce y a los que se les atribuyen numerosos milagros. En su devenir, Bécquer trabará amistad con Amelia, la restauradora del archivo diocesano de Orense, con la que desarrollará un medio romance de incierto desenlace. Al mismo tiempo, en el libro conoceremos a Marina Vallejo, la hija del doctor Vallejo, médico del monasterio de Santo Estevo, que llegó a tierras gallegas en el año 1830. Dos historias paralelas que discurren por el mismo terreno, pero no durante la misma época. ‘El bosque de los cuatro vientos’ arranca con la muerte, en extrañas circunstancias, de Alfredo Comesaña, un actor que trabaja en Santo Estevo como guía turístico. Su fallecimiento le proporciona al texto un innegable tinte policial.

María, ¿qué significa para ti la escritura?

Supongo que es como una catarsis, un refugio. Cuando escribo creo que soy mejor que en la vida real, porque doy lo máximo de mí misma, o al menos lo intento. Me sumerjo en un mundo aparte, sin normas, en el que yo impongo el juego. Desde luego la escritura es siempre un refugio que me invento y que es real mientras escribo, ya que me introduzco en cada escenario y permanezco ajena a todo lo que sucede a mi alrededor.

¿Hubo alguna imagen o alguna frase que diese pie a la escritura de ‘El bosque de los cuatro vientos?

En todos los libros que escribo me sucede lo mismo: hay una frase, un palpito, que no sé de dónde procede, que siempre me ronda. En esta novela fue la leyenda de los nueve anillos. Desde hacía muchos años la tenía metida en mi cabeza y me preguntaba qué podía haber pasado con ellos y, sobre todo, por qué nadie se había puesto a buscarlos.

La novela presenta la envoltura aparente del género negro, pero la historia que cuentas funcionaría perfectamente bajo cualquier otro disfraz literario.

Nunca me identifico con la etiqueta de novela negra. De hecho, cuando publiqué ‘Puerto Escondido’ y vi que en la faja ponía novela negra, le pregunté a mi editor: ¿O sea que yo escribo novela negra? No era consciente de ello y considero que en realidad escribo literatura híbrida, un mestizaje entre la novela de misterio, la histórica y a veces la científica. ‘El bosque de los cuatro vientos’ es una novela histórica porque su contenido, deliberadamente, lo es, al igual que su ritmo, que es más lento y acompaña al lector al siglo XIX, y carece de giros imposibles en la trama. Tampoco se enclava en un entorno urbano sino rural y por eso hago intervenir a la Guardia Civil. Creo que toda mi saga de ‘Puerto Escondido’ debería ser catalogada con mayor propiedad como novela de misterio.

sábado, 2 de enero de 2021

Concierto de Año Nuevo 2021 desde Viena

Riccardo Muti - 79 años le contemplan - ha dirigido el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. La presente edición ha sido realmente especial por la forzosa ausencia de público. Resultaba insólito observar como los filarmónicos vieneses, en lo alto del escenario de la Musikverein, tocaban para un patio de butacas y palcos completamente desiertos. Un reto especialmente difícil, porque la sensación entre los intérpretes ha debido de ser bastante rara. 

El concierto en sí ha sido maravilloso. La Filarmónica de Viena ha sonado mejor que nunca - si es que semejante aserto puede decirse a estas alturas - con interpretaciones absolutamente impecables. Creo que su Danubio Azul ha sido de inmejorable ejecución, y el momento más temido, el de la Marcha Radetzky de Johann Strauss padre, lo han superado con sobresaliente, a pesar de la falta de los tradicionales aplausos de acompañamiento. 

Riccardo Muti y un solista de la orquesta, micrófono en mano, han expresado sus deseos de que 2021 sea mejor que su predecesor, al tiempo que exhortaban a los gobiernos a no olvidarse del mundo de la cultura y de la música, algo más que un mero entretenimiento, ya que son inherentes a la naturaleza humana y son necesarios para vivir. En todo caso, el covid-19 no ha conseguido paralizar la tradición de este concierto inaugural. Ya con violines, trompas, flautas y timbales en silencio, hemos podido escuchar los aplausos de los televidentes, al tiempo que la televisión austriaca proyectaba en pantalla los varios miles de fotografías recibidas en señal de soporte y acompañamiento a los músicos vieneses.

Tras Riccardo Muti, el 1 de enero de 2022, el director invitado será Daniel Baremboin (Buenos Aires, Argentina, 1942), que ya ha dirigido a la Filarmónica de Viena en algunas ediciones anteriores del concierto, y que tendrá la oportunidad de volver a hacerlo de nuevo. Le deseamos mucha suerte en su cometido y esperamos que la sala del Musikverein se encuentre repleta del enfervorizado público acostumbrado, visitantes japoneses incluidos. 







jueves, 31 de diciembre de 2020

Happy New Year 2021 - Feliç Any Nou 2021 - Feliz Año Nuevo 2021

Este año, para felicitar el año nuevo, publicamos la portada del Almanaque Humorístico del Tebeo del año 1982, dibujada por Salvador Mestres.




Happy New Year 2021 - Feliç Any Nou 2021 - Feliz Año Nuevo 2021