«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

jueves, 9 de julio de 2020

Benito Pérez Galdós: ‘Episodios Nacionales. La Guerra de la Independencia’. Alianza Editorial.


Vivimos en 2020, año azaroso, pandémico, triste, y también el del primer centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843-1920). La reedición de sus libros, al menos de los más importantes, porque la magnitud de su obra es grande, parece un hecho casi obligatorio. Con tal motivo, Alianza Editorial acaba de lanzar la primera serie de sus ‘Episodios Nacionales: La Guerra de la Independencia’. 
Los que de esto saben afirman que la creatividad de Galdós era inagotable y los ‘Episodios Nacionales’ confirman plenamente este aserto a través de las 46 novelas que los integran, casi la mitad de su producción novelística, escritas entre 1872 y 1912 y divididas en cinco series. Con anterioridad, con su novela ‘La fontana de oro’, Galdós ya introdujo sus presupuestos sobre la novela histórica. En palabras del fallecido Donald Leslie Shaw, la intención de don Benito no era «reconstruir descriptivamente el pasado distante, sino interpretar el pasado reciente de un modo didáctico para descubrir los orígenes de los procesos ideológicos, políticos y sociales operantes en la España de la época». Y nada más reciente para él que la España del siglo XIX, concretamente los setenta y cinco años que van desde 1805 hasta 1880, que retrató en sus Episodios Nacionales, la gran novela de la historia.

La primera serie, ‘La Guerra de la Independencia’, corresponde al periodo comprendido entre el año 1805, batalla de Trafalgar, y el año 1812, batalla de los Arapiles. Curiosamente, el bloque completo fue escrito en tan solo dos años, entre 1873 y 1875. Salvo la novela que lleva por título ‘Gerona’, las otras nueve están protagonizadas por Gabriel de Araceli, que sirve como narrador e hilo conductor de las historias de esta primera serie. «Yo nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, ni menos era antes, academia de buenas costumbres». Así se define el propio Gabriel al comienzo del episodio dedicado a Trafalgar, cuyas peripecias, incontables, y su relación amorosa con Inés, salpicada de sobresaltos, se entrelazan a lo largo de la también llamada Guerra del Francés, la contienda que el escritor canario vivió de pequeño y conoció gracias al relato que le hizo su padre, un militar que participó en ella. Esta misma técnica del narrador testigo, implicado en la acción, la utilizó Galdós en el resto de sus Episodios Nacionales. Precisamente, el mayor problema técnico que presentaba una obra tan vasta como esta, un enorme friso narrativo, era el del equilibrio entre los sucesos históricos, los hechos y la ficción de unos personajes, criaturas imaginarias al completo, que desarrollaban sus vidas inmersas en esos avatares históricos.

lunes, 22 de junio de 2020

‘Fe y castigo. Inquisiciones y consistorios calvinistas en el mundo moderno’ por Charles H. Parker y Gretchen Starr-Le Beau (eds).


Además de al prometido Juicio Final, inevitable, en la Edad Moderna los cristianos fueron encausados y castigados por los tribunales eclesiásticos, con acusaciones por supuestas creencias heréticas o transgresiones morales. Todo obedeció a intensas campañas encaminadas a conseguir una mayor autenticidad de la vida cristiana, conforme con los dictados de la Biblia, tanto por parte de la Iglesia católica como de la protestante, y al mantenimiento de una preocupación por la existencia de idólatras, herejes y judíos. La consolidación por las fronteras eclesiásticas llevo a poner un mayor énfasis en la disciplina en ambos territorios, católicos y protestantes. La utilización de la confesión y la penitencia como métodos válidos para obtener la reconciliación y el consuelo constituyeron la marca distintiva del cristianismo en la Edad Moderna. Los organismos encargados de velar por sus respectivas ortodoxias fueron la Inquisición católica y los consistorios protestantes reformados (calvinistas). Precisamente de estas instituciones, de su estudio comparativo, es de lo que se ocupa el volumen editado por Cátedra, titulado ‘Fe y castigo. Inquisiciones y consistorios calvinistas en el mundo moderno’, de Charles H. Parker y Gretchen Starr-Lebeau (*eds).

En la década de 1970 numerosos investigadores revolucionaron los estudios sobre la Inquisición. Son sobradamente conocidos los trabajos realizados sobre las inquisiciones portuguesa, española e italiana. Es curioso observar cómo los historiadores de la Inquisición y de los consistorios protestantes han seguido caminos paralelos en sus quehaceres, sin que apenas hayan existido colaboraciones en común. Entre 1970-1980 los trabajos se centraron en un análisis estadístico de la información que proporcionaban los documentos de los tribunales. La cuantificación de los casos, que han llegado a nuestros días, también contribuyó a un mejor conocimiento de los consistorios calvinistas. Y en los últimos años, se han añadido nuevas opciones a la documentación de los tribunales, a través de la utilización de fondos documentales procedentes de archivos eclesiásticos y también municipales.  A pesar de todo ello, las diferencias lingüísticas y alineamientos nacionalistas han impedido obtener perspectivas integrales, transregionales e interdenominacionales.

lunes, 8 de junio de 2020

Greta Alonso: «Me interesa profundizar en los personajes, saber las causas que llevan a una persona a cometer un crimen»


Nº 603.- «He decidido no desvelar mi identidad. Vivo en un mundo ajeno al universo literario y prefiero permanecer a este lado, dando forma a mis tramas en un segundo plano. Siempre he creído que el secreto del éxito de un libro es el propio libro, no quien lo haya escrito, así que he decidido que mi novela hable por mí».  Quien así se expresa es Greta Alonso, una escritora que vive asomada al Cantábrico, cuya formación como ingeniera le ha llevado a trabajar en distintas empresas del sector. Ella es amante del cine y del deporte y hasta ahora ha escrito distintas novelas cortas y relatos, todo inédito. Sin embargo, recientemente ha decidido dar un paso más y sacar a la luz, bajo seudónimo, su primera novela, ‘El cielo de tus días’, publicada por Planeta, y cuyo punto de arranque es la aparición de un mechón de pelo junto a un inquietante anónimo, que provoca la reapertura del «caso Alicia», una joven asesinada hace quince años en un monte de Cantabria; el hecho podría confirmar una terrible sospecha: ¿y si el autor del crimen no fuera el hombre encarcelado por ello hace más de una década? El primer viernes de junio conversé durante unos minutos con Greta Alonso para hablar de su novela. Fue una entrevista telefónica, sin rostro, solo su voz, que fue registrada por la grabadora. El piloto rojo, encendido, me indicaba que ya estábamos hablando. El tema del seudónimo quedó aparcado hasta el final de la charla, con un adelanto casi al comienzo. En realidad, lo que interesaba era la sustancia de sus más de cuatrocientas noventa páginas.
¿Por qué escribe Greta Alonso?
Bueno, escribir surge de una necesidad que he sentido siempre, porque llevo contando historias toda mi vida. Lo que ocurre es que ninguna de ellas ha sido tan ambiciosa como este libro. Hasta ahora eran relatos y cuentos, nunca me había atrevido a dar el salto a la novela.
Le pediste a la editorial publicar con seudónimo y en una entrevista has manifestado que: «establecí esa condición desde el principio; de hecho, la novela ha estado a punto de no publicarse por ese motivo. Yo sufrí un episodio de estrés extremo y no supe manejarlo, entonces tengo que ir con mucho cuidado». ¿‘El cielo de tus días’ tiene un valor terapéutico para ti?
Sí, para mí escribir es terapia, algo que me permite evadirme de mi día a día, de mi rutina, de mi trabajo… Yo me introduzco en la trama y me siento totalmente ajena del exterior. La lectura, y mucho más la escritura, son valores refugio para mí.
¿Te desenvuelves igual de cómoda en la novela que en el relato?
La novela es más divertida, hay que ir encajándolo todo, aunque es verdad que hay que tener más orden en lo que haces. Me gusta que las novelas sean auto conclusivas, que se cierren, que tengan un final.
Has debutado en la escritura con el género negro, un género complejo para escribir, que se rige por sus propias normas. ¿Por qué decidiste empezar con un thriller?
Lo he utilizado porque me divierte. Me divierte ir encajando las piezas de un rompecabezas. Esto es una especie de galimatías, que una ha de resolver y yo lo he utilizado también para introducir crítica social, algo que en otros géneros es mucho más complicado de hacer. De todos modos, a la novela había que ubicarla en algún género y la han calificado como thriller, porque hay un crimen y una investigación policial, pero tiene mucho de novela literaria. A diferencia de otras obras del género negro, yo entro mucho en la psicología de los personajes y utilizo sus miedos y frustraciones como elementos de crítica social también.
Pero ‘El cielo de tus días’ encierra también una historia de amor, ¿estamos ante un thriller disfrazado de historia de amor o una historia de amor disfrazada de thriller?
Diría que son dos historias paralelas, que se entrecruzan. La historia de amor es transversal y nada romántica. Los personajes se autoengañan y no quieren admitirlo. La novela es muy real, muy cruda, y en ella vemos lo peor de las personas.

jueves, 28 de mayo de 2020

Karmele Jaio: «Me cuesta mucho irme por las ramas, me interesa lo esencial, lo relevante»


Fotografía: Jon Hernáez
Fotografía: Jon Hernáez
Nº 602.- Escrita en euskera y acogida con gran éxito entre los lectores, La casa del padre (Aitaren etxea), publicada ahora en castellano por Destino, es la nueva entrega de Karmele Jaio (Vitoria-Gasteiz, 1970). Suyas son también las novelas Las manos de mi madre y Música en el aire, así como los libros de relatos Heridas crónicas, Zu bezain ahul y Ez naiz ni, y el poemario Orain hilak ditugu. En La casa del padre nos tropezamos con tres personajes principales sobre los que se articula la trama: Ismael, un escritor bloqueado; Jasone, su esposa, correctora de todas las novelas de su marido; y Libe, hermana de Ismael y amiga de Jasone, que vive en Berlín con Kristin, su pareja. Por detrás, Jauregui, editor de Ismael y amigo de Jasone desde la universidad cuando ella escribía, sobrevuela buena parte de la trama. Les unen unas interesantes reflexiones sobre la literatura, el miedo, los roles sociales y el complejo de culpa. La conversación con Karmele discurrió por teléfono. De momento aún no es posible entrevistar in praesentia. El covid-19 brujulea por la calle a sus anchas. Cinco minutos antes de comenzar, el contacto está a punto de malograrse. Quien esto escribe no localizaba el número del móvil de la escritora vasca. Todo preparado para arrancar: ordenador,  grabadora, bolígrafo, unas cuantas preguntas, algunas notas… Y los nueve dígitos sin aparecer. Al final los encuentro, escondidos, confundidos entre palabras, saludos y despedidas, en uno de los correos intercambiados días atrás para preparar la entrevista. Así que la conversación entre Vitoria-Gasteiz y València comenzó a hacerse realidad poco antes de las once de la mañana. Afortunadamente.

Egun on, Karmele.
Egun on, Herme.
Aitaren etxea, tu novela escrita en euskera, y ahora traducida al castellano como La casa del padre, ha sido galardonada con el Premio de la 111 Akademia correspondiente al año 2019, ¿qué significa para ti este premio?
La verdad es que me hizo mucha ilusión, porque es un premio especial ya que lo otorga gente que lee. Esta Akademia está formada por lectores de todo el País Vasco, personas muy cualificadas, que se comprometen a leer la mayor cantidad posible de libros en euskera a lo largo del año para luego valorarlos. El premio, además, ha llegado justo ahora, cuando parece que todo empieza a reactivarse después de estos últimos meses en los que se han cancelado un montón de actividades, ferias y presentaciones y se han cerrado algunas librerías.
Preferentemente escribes en euskera, ¿te resulta fácil publicar en tu lengua?
Todos mis libros los he escrito en euskera y algunos los he traducido al castellano. Lógicamente, su difusión no es la misma, pero no he tenido nunca problemas a la hora de publicar.

miércoles, 13 de mayo de 2020

'La deshonra de Sarah Ikker' de Yasmina Khadra. Otra cultura, otra corrupción, otra policía


Tras haber publicado una obra extensa, entre cuyos títulos podemos citar ‘Lo que el día le debe a la noche’, ‘El atentado’, ‘Las golondrinas de Kabul’, ‘Las sirenas de Bagdad’, ‘Lo que sueñan los lobos’, ‘El escritor’, ‘Los corderos del señor’, ‘La última noche del Rhais’ o ‘Khalil’, Yasmina Khadra (Argelia, 1955), un exmilitar del ejército argelino, cuyo verdadero nombre es Mohammed Moulessehoul, termina de sacar al mercado una nueva novela, que lleva por título ‘La deshonra de Sarah Ikker’, editada por Alianza Literaturas, primera de una trilogía, cuyo escenario es la ciudad de Tánger. En ella nos presenta como protagonista al teniente Driss Ikker, un policía que se encuentra en el mejor momento de su carrera y quizá también de su vida. Goza de un feliz matrimonio con Sarah, hija de un alto cargo de la policía marroquí, y le han dado un destino cómodo, sin complicaciones, en la citada ciudad. Sin embargo, todo eso va a cambiar y ese destino idílico, ese mundo perfecto se vendrá abajo una noche, la noche en que encuentra a Sarah en la cama, desnuda y maniatada. Al ir a ayudarla, Driss recibe un fuerte golpe que le deja inconsciente. Cuando recupere la consciencia,  comprenderá que su mujer ha sido violada. A partir de ahí, el teniente sentirá desprecio por sí mismo a causa de lo ocurrido y su única obsesión será averiguar quién cometió tan salvaje agresión. El recuerdo de lo ocurrido le persigue día y noche, le roba el sueño y rompe su existencia. Para ello no le importará llevar a cabo sus propias pesquisas, al margen de los conductos policiales habituales, a pesar de que, como policía, Driss Ikker se revela como un tipo sólido, incorrupto, bien considerado por sus propios compañeros y superiores, entre los que también tiene enemigos. La policía marroquí, la de Tánger en este caso, se conduce en el procedimiento como lo haría cualquier departamento de crímenes y homicidios de una policía occidental, corruptelas de poder incluidas. Pero la cultura de las pesquisas, del operativo y de la investigación y, sobre todo los tiempos, son otros. Podríamos decir que el ambiente social sobre el que trabajan y se mueven estos agentes también son otros.

martes, 28 de abril de 2020

Michael Robinson & Salvador Sánchez Ruiz; Salvador Sánchez Ruiz & Michael Robinson

«Antiguamente veías al muerto en su cama, en casa: aprendías que vida y muerte  van de la mano. Ha habido una deriva urbanita, antinatural, de ocultar la muerte», eso decía ayer Josep París, un enfermero-cuidador de enfermos, en una entrevista que le había efectuado Víctor-M. Amela para La Vanguardia. Y es cierto, nos hemos olvidado, porque así lo queremos, de que existe la muerte, de que forma parte del oficio de vivir, de que, como dice Josep París, «vida y muerte van de la mano». Estos días en los que el covid-19 está causando el fallecimiento de tanta gente, qué pocas imágenes de entierros y féretros hemos visto. Las cámaras de las televisiones, como nuestros propios ojos, giran sus objetivos hacia otra parte. No importa cuál. Distinta, amable, falsa. Tan solo al principio, cuando hubo problemas de espacio y los cementerios amenazaban con saturarse de cadáveres, mostraron algunas fosas. Continuamos dándole la espalda a la muerte, pero la Parca, ella sola, se encarga de recordarnos que sigue ahí, que está presente. Deja su macabra firma en cualquier minuto, en cualquier hora, en cualquier día… Su tinta no se agota nunca.

En menos de veinticuatro horas se han marchado de este mundo dos personas a las que, por motivos muy diferentes, quería. Ambos me habían enseñado muchas cosas. La primera de ellas es un personaje popular, Michael Robinson. Este periodista, futbolista primero, se ha ido esta misma mañana, después de pasar los dos últimos años de su vida luchando contra un cáncer que no ha podido superar. Hasta el comienzo de la crisis del covid-19 se mantuvo al pie de cañón, a pie de cámara, micrófono en ristre, comentando los lances de todos los partidos que le asignaban, haciéndonos las delicias con sus puntos de vista sobre el fútbol, expresados con ese castellano suyo tan peculiar, tan tiznado de british accent. Michael amaba este país, el fútbol, y también su tierra inglesa, su familia, pero sobre todo amaba la vida. Y eso era lo que hacía únicos sus programas y sus intervenciones: le gustaba disfrutar de la vida y nos la hacía disfrutar a los demás. Su sonrisa era franca y contagiosa. Nunca pude entrevistarlo, aunque lo intenté en una ocasión cuando vino a Mestalla a retransmitir uno de tantos partidos suyos. No fue posible. Lo entendí. Yo colaboraba en un diario modesto y ellos, me refiero al equipo de locutores, tenían el tiempo tasado, en el que veinte minutos de conversación era una eternidad para un planning tan ajustado. Me dio igual. Seguí, he seguido hasta última hora escuchando sus palabras, incluidas las del último partido que retransmitió desde Anfield, escenario entrañable. Las he disfrutado tanto como creo que él pretendía que lo hiciéramos cada uno de los televidentes que, desde nuestros sillones, veíamos el Partidazo o la Champions o su Informe Robinson. «You’ll never walk alone, Michael»,

lunes, 20 de abril de 2020

Dia de St. Jordi en Editorial Planeta

Barcelona, lunes 20 de abril

Unos años toca vencer al dragón y otros toca …quedarse en casa. Pero Sant Jordi no se rinde y desde Planetadelibros invitamos a los lectores a entrar en nuestra casa y en la de muchos autores.

A partir de esta tarde y hasta el 23 de abril, solo hay que acceder a Planetadelibros.com para escoger una dedicatoria entre las ¡más de 200! que nuestros autores han dejado a disposición de todos los lectores…acompañadas del primer capítulo de su libro. Y como Sant Jordi no sería lo mismo sin rosas, también encontrarán las instrucciones para confeccionar una de papel.
Además, a lo largo de todo el día, Planetadelibros albergará directos con muchísimos autores, en los que los lectores podrán participar con sus preguntas


Pero hay mucho más en las RRSS de los diferentes sellos del Grupo. Como botón de muestra:
En Tusquets, autores como Almudena Grandes, Luis Landero, Fernando Aramburu o Antonio Orejudo, realizarán una lectura encadenada de un fragmento de una de las obras de Benito Pérez Galdós, para conmemorar su centenario.

En Ediciones Paidós, en el año de su 75 Aniversario, Deborah García Bello, la reconocida científica, publicará ese mismo día un e-book que resuelve mitos y aclara dudas sobre la COVID-19, titulado No tocar. La autora lo presentará en directo en sus redes a las 18:00h.

Para los valientes, un Quiz de Editorial Planeta con seis bloques temáticos basados en géneros literarios descubrirá cuánto sabe el lector de novela negra o de género romántico. Y para lectores gourmets, Planeta Gastro lanza su quiz sobre libros y gastronomía: ¿Qué comen los protagonistas de ciertas novelas?; ¿qué leen nuestros chefs?

Desde Infantil & Juvenil, cuentacuentos de Osito Tito para los más pequeños y dedicatorias con ilustraciones originales, hechas para la ocasión por ilustradores de referencia.

Y, este año, más que nunca, va por vosotros, libreros: autores como Dolores Redondo, Ana Merino, Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga y otros muchos les dedicarán sus vídeos en las redes sociales de Ediciones Destino.



Volverán los libros. Volverán las rosas. Nos vemos muy pronto en las librerías.
#DíaDelLibroEnCasa  #SantJordiEnCasa 
#KeepReadingEnCasa
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jueves, 19 de marzo de 2020

Asesinato y entierro de don José Canalejas - rodado en 1912





Esta es la película de 7 minutos de duración, que recoge el asesinato - reconstrucción ficcional - y el entierro - imágenes reales - en 1912 de José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros. Sobre este film habla el libro 'El complot Canalejas' de Julián Granado.



Julián Granado, ganador XXIII Premio de novela Ciudad de Salamanca: «Algunas grandes amistades encierran también grandes traiciones»


Nº 601.- Pocas personas de mi generación no conocerán una película de siete minutos de duración, más o menos, en la que se puede observar la reconstrucción del asesinato de José Canalejas, presidente del consejo de ministros de España en 1912. Canalejas fue tiroteado en la Puerta del Sol de Madrid, al mediodía del 12 de noviembre, mientras observaba el escaparate de una librería. El asesino respondía al nombre de Manuel Pardiñas, un hombre de filiación anarquista. Sin embargo, con la perspectiva del tiempo transcurrido, se vio que aquel fue un caso de magnicidio cerrado en falso, archivado muy prematuramente. Sobraban personajes interesados de pelajes muy diversos, incluso contradictorios, en la desaparición, física y política, del prometedor dirigente liberal ferrolano, llamado a pilotar el viraje al que se veía abocada España tras el desastre de 1898. Bajo este planteamiento, el escritor onubense afincado en Sevilla, Julián Granado, ha construido un thriller histórico, ‘El complot Canalejas’, en el que valiéndose del inspector de policía Eduardo Borrego intenta reconstruir todo lo ocurrido y esclarecer los verdaderos entresijos del asesinato. Desde nuestros respectivos enclaustramientos, el de Julián Granado en Sevilla, y el mío, en València, a través del teléfono hilvanamos una conversación sobre la novela, que la grabadora registró con su fidelidad acostumbrada.

Julián, ¿cómo lleva el coronavirus?
En casa, confinado como todos. Intento combatirlo leyendo, abstrayéndome del clima de pánico generalizado que producen los informativos, aunque ellos pretendan justamente lo contrario. Hay que tener vida, aunque sea en reclusión.
Enhorabuena por el Premio de Novela Ciudad de Salamanca, ¿qué supone para Vd. haberlo ganado?
Muchas gracias. Teniendo en cuenta la altura del galardón, yo diría que es el más prestigioso que he ganado hasta este momento. Me produjo una gran emoción y satisfacción cuando fui a recogerlo y vi como el Ayuntamiento de Salamanca y la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes cuidan y miman de un modo muy especial este premio.
Usted es médico de profesión, ¿se llevan bien la medicina y la escritura?
Se llevan muy bien porque la medicina, por lo que tiene de trato humano, aporta muchas experiencias, que luego rinden beneficios a la hora de sentarse a escribir. Por otro lado, mis pacientes saben de mi vocación literaria y a veces me permiten que me pierda por las tardes para dedicarme a la escritura [risas].
Y ¿qué significa o qué es para Vd. la escritura?
Para mí, escribir es una forma de conocer e interpretar el mundo y de intentar saber de dónde viene y a dónde va. Por eso, las circunstancias que estamos viviendo ahora, seguramente tendrán su influencia en literatura, estoy seguro de ello.

jueves, 27 de febrero de 2020

Niklas Natt och Dag: «Nunca pensé que una novela ambientada en la Suecia del siglo XVIII resultaría atractiva para nadie que no fuera sueco»

Niklas Natt och Dag (Imagen cedida por Editorial Salamandra)
Nº 600.- Premiado en Suecia como Mejor Libro del Año y considerado mejor debut por la Academia Sueca de Novela Negra en 2017, ‘1793’ de Niklas Natt och Dag (Estocolmo, 1979), publicado en España por Salamandra (castellano) y por Proa (catalán), es un intrigante thriller histórico, que viene arrasando en las listas de libros más vendidos de un buen puñado de países europeos. ‘1793’ transcurre justo un año después del asesinato, a manos de Jacob Johan Anckarström, del rey Gustavo III de Suecia, un país al que amenazan los ecos de la Revolución Francesa, donde la tensión es palpable y las conspiraciones están a la orden del día. En este suculento caldo de cultivo, iluminado por velones y salpicado por el tañido de las campanas, Mickel Cardell, veterano de la Guerra contra Rusia, descubre un cuerpo atrozmente mutilado en un lago de Estocolmo. Cecil Winge, un particular leguleyo que padece una tisis seguramente irreversible, se hará cargo de la investigación. Pero su salud es quebradiza, la monarquía hace aguas y las revueltas populares se reproducen. Cardell y Winge deberán sumergirse en el submundo de la capital sueca para esclarecer el crimen. Pero antes, se ocuparán en desembrozar un intrincado panorama en el que el mal y la corrupción, que anidan en la sociedad, se dan la mano. En ocasiones, el interés por leer una novela, en este caso ‘1793’ en su versión catalana, induce al periodista a conocer también la traducción castellana y, después, al deseo de entrevistar a su autor, quien, desde Suecia y a través de su ordenador, ha tenido la amabilidad de ofrecer respuestas a mis preguntas.

Niklas, ¿qué significa la escritura para usted?
Desde mucho antes de lo que puedo recordar, quería ser escritor. De niño, cuando estaba solo, a menudo recurría a los libros como un modo de entretenimiento. Descubrí que, mientras leía, sentía con mucha fuerza que me encontraba entre amigos y que mi relación con el autor, por muy distante que fuese, era muy estrecha e importante. De alguna manera, yo anhelaba formar parte de esa misma magia. El miedo a la mediocridad y al fracaso me impidió escribir durante mucho tiempo y no fue hasta los treinta y cinco años cuando estuve listo para alcanzar esa meta, que era un largo sueño.
¿Por qué escogió el thriller como género para escribir? ¿Considera que, con ‘1793’, usted ha pasado a formar parte de la Escuela Escandinava de Novela Negra, donde ya se encuentran Mankell, Sjöwall&Wallöö, Asa Larson, Camilla Lackberg o Jo NesbØ entre otros?
No he leído mucho sobre el género criminal escandinavo. Por regla general, la ficción de este tipo, escrita por alguien que posee un conocimiento limitado del mismo, resulta bastante genérica. En consecuencia, me siento muy halagado si se incluye ‘1793’ en compañía de los autores que usted ha citado.
Realmente, ¿se puede considerar ‘1793' como un thriller o más bien se trata de una novela histórica?
De niño, leí ‘El nombre de la Rosa’, la primera novela de Umberto Eco, solo como puro entretenimiento. Ya de adulto, cuando la revisité, no podía creer la importancia que encierra como lección de historia, la profundidad de las ideas medievales que transmite y también por el valor que tiene como libro de misterio, una página tras otra. Ingenuamente, he tratado de acometer algo similar. Por tanto, ‘1793’ intenta ser ambas cosas, pero dejaré que las etiquetas las elija el lector.
La novela ha sido muy bien acogida en España, lo que constituye una gran noticia para usted, ¿esperaba este éxito?
No, no, al contrario, estaba preparado para el fracaso. No me gusta sentirme decepcionado y tiendo a esperar mis derrotas por adelantado. Cuando comencé a trabajar en lo que podía llegar a ser ‘1793’, pensaba que, probablemente, ni siquiera terminaría el manuscrito; que, si lo terminaba, nadie tendría interés en editarlo; y que, si fuera publicado, nadie querría leerlo. Por descontado, nunca pensé que un libro ambientado en la Suecia del siglo XVIII podría resultar interesante para nadie que no fuera sueco.
¿El argumento de ’1793’ está basado en un hecho real?
Sí y no. La trama y los personajes principales bailan alrededor de sucesos históricos y de la gente que vivió en Estocolmo en aquella época. La elección de la fecha procede de un jefe de policía, poco recordado, que llegó a la jefatura en enero y fue despedido en diciembre del mismo año. Un periódico publicó que lo despidieron por ser un hombre demasiado honesto y mi novela proporciona una explicación alternativa a todo eso.

domingo, 23 de febrero de 2020

Íñigo Redondo: «Siempre trato de ponerme al servicio de las historias y averiguar las claves para que puedan funcionar»


Nº 599.- Últimamente, pocos libros han despertado la expectación desatada por la novela ‘Todo esto existe’ de Íñigo Redondo, un escritor bilbaíno, arquitecto de profesión, afincado en Madrid. Editado por Penguin Random House, pocos libros han concitado la unanimidad sobre su calidad e interés y menos aún han llevado a los críticos a orillar su contenido, a través de un pacto tácito para no desvelar un final que anuncian apabullante. «Las trampas y los efectos están extraordinariamente bien dispuestos y me dejaron estupefacto», escribe Nadal Suau en El Cultural del 31 de enero de este año. Reza la contraportada: «Esta es la historia de una fascinación mutua, la de un hombre y una chica que se cruzan cuando la vida les da la espalda. Si nadie la contara, si nadie la leyera, esta sería tan solo una más de las infinitas historias escondidas tras las ventanas de medio mundo. Corren los años ochenta y Alexéi, director de un colegio en una ciudad de Ucrania, se derrumba. Su mujer le ha dejado y sus días siguen un patrón inalterable: por las noches bebe hasta perder el sentido y por las mañanas, en la escuela, lucha por esconder sus miserias. Desde su despacho observa a los alumnos durante el recreo y se empieza a fijar en una chica que siempre anda sola. Pronto ella le revelará la realidad que esconde y él decidirá ayudarla ocultándola en su piso». Y hasta ahí puedo llegar… Al igual que han hecho los críticos, esta entrevista hablará de la novela, claro, pero en la medida de lo posible también orillará la trama y, sobre todo, su desenlace. No hay motivo alguno para hacer un spoiler gratuito. Sin olvidar que, muchas veces, la mayoría, el proceso, las circunstancias de gestación de un texto, son muy interesantes y pueden explicar en parte las novelas. Así que, a las 9.30 en punto de una mañana de lunes febreril, en la estación del AVE, el portal por donde acceden ahora casi todos los escritores de paso por la ciudad de València, apreté la tecla rec de la grabadora y empezamos a charlar Íñigo Redondo y quien suscribe. Él con su gesto afilado y expresivo. Servidor, convertido en esponja para empaparme de todo.

Íñigo, la primera pregunta es obligatoria: ¿por qué escribes?
Es una pregunta complicada… Creo que solamente escribiendo consigo llegar a algunos rincones a los que, de otro modo, no alcanzaría. A veces, cuando lees, notas que te tocan cosas tuyas, pero la única forma que tengo de acceder a esas interioridades es a través de la escritura. No consigo hacerlo de otro modo. 

sábado, 8 de febrero de 2020

Nuria Barrios: «En ‘Todo arde’ lo destructor y lo catártico van de la mano»

Fotografía Daniel Mordzinski
Nº 598.- ‘Todo arde’ es el título de la nueva novela de Nuria Barrios (Madrid, 1962). Editada por Alfaguara, ‘Todo arde’ es la historia de dos hermanos, Lolo y Lena. Lena, veinticinco años, está enganchada al crack y la heroína. Lolo, dieciséis años, es muy joven. Con la inconsciencia y la nobleza de su edad, decide ir en busca de su hermana, que lleva mucho tiempo desaparecida de casa. Sin dudarlo, viajará al poblado chabolista, donde Lena compra droga y parece vivir. En tan solo veinticuatro horas, en tan solo una noche, Lolo tratará de convencerla para que regrese al hogar familiar. Paralelamente, en el poblado discurre una lucha entre dos clanes, los Culata y los Tiznaos, y la búsqueda de un cachorro pitbull, que pertenece al jefe de uno de ellos. Como buena escritora de paso, Nuria Barrios se acercó por València para presentar su novela. Recién descendida del AVE, conversé con ella durante unos minutos. Faltaba una hora para el mediodía. Lo que sigue a continuación es lo que registró la grabadora, murmullo de platos, tazas, cucharillas y discurrir de trolleys incluidos.
Has publicado novela, cuentos, poesía, artículos, traducciones… ¿por qué escribe Nuria Barrios?
La escritura es mi forma de relacionarme con el mundo, con los demás y conmigo misma.
¿Buscaste la historia que dio origen a ‘Todo arde’ o te encontró ella a ti?
Conocía los poblados chabolistas de venta de droga desde hacía tiempo y siempre me habían parecido un escenario muy potente. Pero me parecían solo eso, un escenario, aunque también sabía que, antes o después, encontraría la forma de utilizarlo. Todo era cuestión de esperar la historia adecuada, que se fue gestando poco a poco. Entonces comprendí que los poblados son un trasunto actualizado del Hades griego, un reflejo especular. Coincide en cómo describen los griegos el inframundo, las almas de los muertos, que eran tipos grises y vacíos, la visión de Caronte, el que cruzaba la laguna Estigia con los muertos, que en la novela son los conductores que llevan a los yonquis al poblado para que compren droga. Fue así como descubrí que quería contar una historia de amor y salvación y por ahí empezó a rodar todo.

miércoles, 29 de enero de 2020

Casiodoro de Reina, traductor de la Biblia


Interesante artículo sobre Casiodoro de Reina, traductor de la Biblia que los protestantes hispanos consideran la mejor versión en lengua castellana. 

Fue publicado en Babelia el 27 de diciembre de 2019, bajo el título de Casiodoro de Reina: relevancia religiosa, grandeza literaria, y firmado por Félix de Azúa. Interesados clicar aquí.


lunes, 27 de enero de 2020

Ricardo Menéndez Salmón: «Sin los padecimientos de mi padre, probablemente yo no hubiera acudido a la literatura como fuente de conocimiento e interrogación»


Nº 597.- Las lluvias, muy pertinaces, que azotaron la ciudad de València y la Comunidad Valenciana durante la pasada semana impidieron la entrevista cara a cara con Ricardo Menéndez Salmón que, como buen escritor de paso, se dejó caer por esta villa, que no corte, para presentar su nueva entrega ‘No entres dócilmente en esa noche quieta’, editada por Seix Barral. A jarrazos, el agua celestial, inmisericorde, desvió su avión hasta Murcia. Desde allí se trasladó por carretera hasta la librería Ramon Llull, donde tuvo lugar el acto de presentación previsto. No hubo tiempo para conversar ni comentar el libro, solo para escuchar. Días después, nuestra conversación se desarrolló en la distancia y se alejó de la espontaneidad del toma y daca de la pregunta-respuesta-repregunta, etcétera. ‘No entres dócilmente en esa noche quieta’ encierra el retrato (¿confesión-reflexión-catarsis?) del propio padre de Ricardo Menéndez Salmón, tal y como él lo recuerda, «una persona siempre enferma, desde que a los treinta y ocho años sufrió un infarto que marcaría el resto de su vida y la de su familia», trazado con la maestría de las palabras que el gijonés, uno de los mejores escritores actuales en lengua castellana, ha alineado, una tras otra, en estas apenas 185 páginas.

Ricardo, al comienzo del libro, señalas que esta historia te ha venido impuesta, que no la has buscado tú, ¿quizá eso es debido a que su escritura tiene un claro carácter balsámico?
Este libro, como ninguno otro anterior en mi trayectoria, nace de una necesidad. Es cierto que todos los hacen, pero ninguno con tanta fuerza como el presente. Quizá porque, como novelista, siempre arranco de lo significativo para revestirlo con el traje de la ficción. Es decir, camino desde una idea hacia los hechos que conforman su peripecia. Mientras que aquí el trabajo ha sido inverso. Parto de los hechos desnudos, de la vida tal y como sucede, para destilar lo que de significativo encierra.

En la web de Seix Barral, te clasifican como «autor de novela contemporánea y novela literaria», esto último me suena muy raro. Independientemente de todo ello, si yo fuera el dueño de una librería y tuviera que clasificar ‘No entres dócilmente en esa noche quieta’ para orientar a los lectores, me encontraría ante un problema porque no sabría a qué género adscribirla: no es novela, pero lo parece; no es un ensayo, pero tiene rasgos; es y no es autoficción, ¿qué es, Ricardo?
Los anglosajones manejan un término que me agrada: memoir. Ahí caben títulos como ‘Stop-Time’, de Frank Conroy, ‘El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, o ‘Patrimonio’, de Philip Roth. ‘No entres dócilmente en esa noche quieta’ es una memoir, un fragmento de vida narrado con las estrategias del novelista, pero amparado por las exigencias de la experiencia. No es una novela, no es autoficción. Es muchas otras cosas: un intento de autobiografía, un ensayo acerca de la enfermedad y de qué significa ser hijo, una búsqueda en pos de los orígenes de mi escritura.

domingo, 26 de enero de 2020

España, bicampeona de Europa de balonmano

Pues sí, lo ha vuelto a hacer, lo ha vuelto a conseguir. La Selección Española de balonmano se ha proclamado, por segunda vez consecutiva, campeón de Europa tras vencer a su homónima de Croacia por 22 a 20. Triunfo trabajado, costoso, por momentos agónico, pero merecido sin duda. La Selección ha concluido las dos semanas y media de duración del campeonato sin conocer la derrota. Un solo empate, precisamente ante Croacia el pasado miércoles, y el resto victorias. ¡Enhorabuena!

El Europeo estrenaba formato con grupos de cuatro equipos de los que se clasificaban los dos primeros. Y el formato, sin duda, ha pasado factura. A pesar de la dosificación de minutos exhaustiva, que han puesto en práctica todos los entrenadores, Jordi Rivera el primero, las selecciones llegaron a las semifinales con no demasiada gasolina. En la primera de ellas, Croacia se deshizo de una de las grandes favoritas, Noruega, por un solo tanto (29 a 28), tras disputar dos prórrogas cargadas de épica. Los noruegos murieron sobre la pista, lo dieron todo. Como los croatas. 

En la segunda semifinal y también en un trabajoso partido, España hizo lo propio con Eslovenia, aunque por dos tantos de diferencia (34 a 32). Esto ocurrió el viernes y ayer, sábado, en el partido por el tercer y cuarto puesto, que terminaría con triunfo noruego sobre Eslovenia (28 a 20), ya se percibió el cansancio de los jugadores por el poco tiempo de recuperación disponible. Hoy domingo, por la tarde, el corto marcador 22 a 20 de la final no solo es el reflejo de la intensidad defensiva y de las porterías bien guardadas, sobre todo la de Gonzalo Pérez de Vargas, que también, sino del agotamiento especialmente apreciable en la fase de ataque, con bastantes imprecisiones, faltas en ataque y pérdidas. Croacia salió a dormir el juego desde el minuto 1 y a fe que lo consiguió. Hoy, por tanto, hemos visto a dos equipos, sin duda los dos mejores, que querían y no podían porque la fatiga lo imposibilitaba. En ningún momento se pudo ver un ritmo de juego trepidante, con chispa, y no porque los contendientes no quisieran, sino porque no podían. 

Los dirigentes del balonmano europeo harían bien en hacérselo mirar y, tal vez otra fórmula con un
menor número de encuentros, o un espacio de descanso más grande entre partido y partido, se me antoja recomendable. Los futbolistas, durante sus campeonatos europeos y mundiales, compiten cada 5/6 días. En el balonmano el juego tiene una mayor intensidad y continuidad. Choques, saltos, sprints, desplazamientos laterales y caídas son prácticamente constantes. Es por ello que deberían incrementar el tiempo de recuperación, especialmente en los partidos decisivos. Hay que velar por la salud de los jugadores, que son los auténticos protagonistas de este bello deporte, y también por la brillantez del juego, por encima de otros intereses. 

Herme Cerezo