«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

martes, 24 de enero de 2023

Anne Berest: «La misión de un libro es transformarnos, pero si su contenido no nos toca profundamente, no lo consigue».

La escritora francesa presentó en la Librería Bartleby de València su novela
‘La postal’, un libro inolvidable, emotivo y real, que alguien ha bautizado como un réquiem conmovedor, en el que pasado y presente entretejen su historia ancestral.

nº 648.- En enero de 2003, apareció una extraña postal en el buzón de la casa familiar. No había firma y llevaba el sello pegado del revés. Representaba la Ópera Garnier y, en su reverso, venían escritos los nombres de cuatro antepasados de la escritora Anne Berest: Ephraïm, Emma, Noémie y Jacques, los Rabinovitch, todos ellos judíos fallecidos en Auschwitz en 1942. ¿Quién se escondía tras el envío de esta tarjeta? Veinte años después, algo se mueve en el interior de Anne Berest. Le burbujean las tripas. Ese algo la lleva a realizar una investigación exhaustiva sobre las grietas del pasado de su familia, que desemboca en ‘La postal’ (Editorial Lumen), una novela que maneja auto ficción, relato histórico, thriller y sentimientos, y que fue publicada en Francia con éxito arrollador, e inesperado, en 2021. Miles de ejemplares vendidos en poco tiempo y un montón de elogiosas críticas y galardones: Premio Renaudot dels Lycéens, Premio Selección Goncourt de Estados Unidos y Gran Premio de Novela de los lectores de la revista Elle. ‘La postal’ es una novela irrefutable, sustentada por testimonios y hechos reales, terribles a veces, contados con una sensibilidad y maestría poco comunes. Si a estas alturas, todavía queda alguien que piense que el género novelístico agoniza, solo tiene que darse una vuelta por las quinientas diecisiete páginas de esta narración para cambiar de idea. Con motivo de la séptima edición de las Noches de la lectura, organizada por l’Institut français de València, tuve la oportunidad de conversar un rato con Anne Berest. Sin la intervención de Eva Adam Picazo, doctora en Filología francesa, y de Maxime Henri-Rousseau, director de l’Institut français, esta entrevista no habría tenido lugar. La conversación se desarrolló en la librería Bartleby de la calle Cádiz, número 50, de la capital del Túria. A eso de las seis de la tarde, la grabadora comenzó a registrar mis preguntas y las respuestas de Anne, verdadera sustancia de nuestro encuentro literario. Vestida con traje pantalón de ante marrón, dedos muy ensortijados, manos explicativas, huesudas y gesticulantes, meditó con calma sus respuestas para facilitar el buen entendimiento. A menudo, las palabras de los autores enriquecen todavía más − si en este caso cabe −, el texto, porque abren nuevas perspectivas a la lectura. En esta ocasión, así fue. 

Eres guionista y escritora, ¿qué significa para Anne Berest escribir?

Es una pregunta complicada de responder. Siempre quise escribir desde que era niña, pero ignoro los motivos. Mi hermana también escribe, lo que convierte este asunto en algo familiar…

Y, si me permites añadir algo, tu madre también…

Sí, es cierto, pero ella hace artículos científicos. A lo que me refiero es que a menudo me pregunto por qué en mi familia hay dos hermanas escritoras. Y la respuesta me surgió mientras escribía ‘La Postal’: Noemí, hermana de mi abuela Myriam, cuya foto aparece en la portada, también quiso serlo. En consecuencia, creo que alguna cosa ha sucedido en nuestra historia familiar, una transmisión invisible como yo lo llamo, que hace que tengamos tantas escritoras en nuestro árbol genealógico.

Para escribir la novela partes del hecho de que una postal llegó a tu casa en el año 2003, sin remitente y con los nombres de cuatro antepasados tuyos, fallecidos en Auschwitz en 1942. ¿Hasta ese momento tú desconocías tu origen judío?

Yo sabía que era judía y que mi familia había estado en un campo de concentración, eso lo conocía, pero nunca me había interesado demasiado. Esa postal actuó de disparador y despertó mi curiosidad sobre todo ello.

Tu madre leía los capítulos del libro a medida que los ibas escribiendo. ¿Sus observaciones han condicionado tu escritura o solo le han añadido matices?

En la vida real mi madre utiliza muchos tacos, y en los diálogos del libro, al verse reflejada, me comentó que esa no era ella, porque no hablaba así. Mi madre cree que no dice tacos y tuve que quitarlos. No intervino en nada más.

miércoles, 4 de enero de 2023

Andreu Carranza: «En la guerra aflora la parte más oscura del ser humano, pero también brota lo mejor de cada persona. Por eso la vida y el amor pueden continuar existiendo»

Foto: ©
La nueva novela de Andreu Carranza, ‘La tomba de l’Ebre’ (La tumba del Ebro), es la primera parte de una bilogía sobre la guerra civil en tierras tortosinas.

Nº 647.- Para los que amamos los libros el sábado es el momento grande de la semana. Ese día
la mayoría de los diarios de tirada nacional publican sus suplementos culturales, aunque algunos lo hacen los viernes. Hace poco más de un mes, en uno de ellos descubrí una reseña muy pequeña bajo el título ‘El tesoro de Tortosa’. En ella se hablaba de una novela de Andreu Carranza, titulada ‘La tomba de l’Ebre’ (La tumba del Ebro), escrita en catalán. El escenario era Tortosa y las tierras del río Ebro. El argumento mezclaba la guerra civil española y los avatares de un tesoro sacro: el del Papa Luna. De alguna manera, estos dos temas tan aparentemente dispares despertaron mi curiosidad. Así que di los pasos necesarios para  localizar a su autor. Gracias a la ayuda de Columna Edicions, editora del libro, pude contactar con Andreu Carranza, nacido en Ascó (Tarragona) en el mismo año que quien esto suscribe, y entrevistarlo sobre su novela, cuya lectura se me hizo breve, interesante e intensa. Fue el 20 de diciembre del pasado año cuando, con el cielo nublado y una relativa calma en la avenida donde resido, me puse a conversar durante un buen rato con el escritor catalán acerca de su novela. Como siempre, el piloto rojo de la grabadora me advirtió de que estaba preparada para registrar la última entrevista de 2022. Y eso hizo a partir de las cinco de la tarde.

Compositor, músico, periodista, tertuliano radiofónico y también escritor, Andreu, ¿cuándo escribe?

Hace muchos años que escribo y publico, pero la verdad es que siempre he ido buscando ocupaciones que pudiera compatibilizar con la literatura. He trabajado en muchas cosas, pero el objetivo final mío siempre fue el mismo: comprar tiempo. Junto con la literatura, la música me atrajo desde muy joven, cuando formaba parte de algunos grupos musicales. Mientras escribo un libro, cojo la guitarra y, espontáneamente, me sale eso que llaman banda sonora. La música, por tanto, también forma parte de la literatura, van cogidas de la mano.

Sin embargo, esta novela no tiene banda sonora.

Es verdad, el lector ha de imaginársela. La banda sonora de esta novela es ese silencio que se percibe al fondo de la historia y que surge de forma natural. ‘La tomba de l’Ebre’ tiene un ruido y una sinfonía que, muchas veces, es trágica porque suenan tiros, bombardeos, balas, gente sufriendo… Pero también hay en sus páginas momentos de ternura, de sentido del humor y también de amor.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Lo mejor de 2022

Y un último apunte antes de finalizar diciembre. Como es costumbre, El Eco de las voces siempre ha escogido el mejor libro del año a juicio de quien gobierna este blog. Este 2022 hay varios títulos que señalar y recomendar. Empezamos con '14 de abril' de Paco Cerdá, ese recorrido por el día del advenimiento de la república en el año 1931. Veinticuatro horas salpicadas de personas que vivieron y sufrieron, o gozaron, tan magna fecha, narradas con un impecable tono literario. No es ficción, se acerca al ensayo y, al mismo tiempo, roza el reportaje del tiempo pasado. Un excelente trabajo de este valenciano nacido en Genovés. Sin lugar a discusión, para él es el primer puesto, el del libro del año.






Le sigue 'La ciudad' de Lara Moreno, una novela, este título sí es ficción, donde la ciudad de Madrid desempeña un principalísimo papel e impone su impronta a tres mujeres, Oliva, Horía y Damaris, tres emigrantes que purgan sus penurias diarias, malos tratos incluidos, en la capital madrileña, especialmente en los alrededores de la Plaza de la Paja. Excelente novela, plagada de metáforas, imágenes y una prosa sin duda poética. Muy recomendable.







Dentro del territorio del cómic, 'Contrapaso. Los hijos de los otros' de Teresas Valero ocupa, sin duda,
un lugar de privilegio en las recomendaciones de este blog. Ya sé que se publicó en 2021, pero quien esto suscribe lo ha leído, y ha tenido la suerte de entrevistar a su autora, en septiembre de 2022. También Madrid es protagonista de esta narración dibujada sobre los niños desaparecidos y los crímenes cometidos durante la Dictadura, y perfilada bajo la escrutadora mirada de dos periodistas antagónicos: uno, un veterano de vuelta de muchas cosas, y otro, un jovenzuelo recién llegado a la capital, más maduro de lo que a simple vista parece, que se embarcan en una investigación policial en tiempos de niebla, donde todo era blanco y negro y queda poco espacio para los tonos grises. De lectura obligada para los amantes del género. 



Por último, una recomendación. Leí 'Jo confesso' de Jaume Cabré en  2011 por primera vez. Hace
unos días comencé su cuarta relectura y he podido comprobar, con enorme alegría, que la historia del Vial, ese violín construido por Lorenzo Storioni, conserva toda su frescura y calidad literaria, sin menospreciar en absoluto la calidad humana de los personajes, especialmente Adrià Ardévol y Bernat Plensa i Ponsoda. Al mismo tiempo, el texto permite a su autor reflexionar sobre la idea del mal, como concepto general y abstracto que afecta a la humanidad. Es una novela que ha envejecido extraordinariamente bien. Existe versión traducida al castellano. Imprescindible en su biblioteca.





Feliz Año 2023

2022 se marcha y ojalá que no hubiera venido. Ha sido este un año duro, especialmente en el último cuatrimestre. El número de entrevistas de El Eco de las Voces ha descendido. Las vicisitudes del tiempo que nos ha tocado vivir así lo han dispuesto. Esperemos que los próximos doces meses sean mejores para todos o, al menos, más livianos. 

Muchas gracias a tod@s los que os habéis acercado a este blog. 

Feliz 2023!!!! 

jueves, 29 de diciembre de 2022

Nuria Barrios: «Si una traducción es buena, el lector recorre el libro de forma plácida, sin obstáculos ni reparos»

Fotografía: Asís G. Ayerbe 
La escritora madrileña, galardonada con el XIII Premio Málaga de Ensayo,
describe en ‘La impostora’ sus sensaciones y experiencias dentro del oficio de traductora, un territorio literario, atractivo e interesante, pero no exento de dificultades.  

Nº 646.- Algunos afortunados tienen la posibilidad de leer libros directamente en la lengua vernácula de sus autores. Otros no. Sin embargo, todos leemos libros traducidos de otras lenguas, gracias al trabajo de ciertas personas que, habitualmente, habitan en el limbo de lo invisible. Me refiero a  los traductores. Sin duda ninguna, la calidad de esas lecturas depende de la implicación de los traductores en su tarea, de cómo intercalan su voz entre el escritor en lengua foránea y el lector en lengua castellana.  Las editoriales les contratan, revisan su trabajo, les pagan y pasan página. Ellos, entonces, regresan a sus cuarteles de invierno, a su invisibilidad. Luego su nombre, aunque parece que esta situación ha cambiado un poco, aparecerá escrito, casi con disimulo, en las primeras páginas del libro traducido. La escritora Nuria Barrios, traductora entre otros de Benjamin Black, Premio Príncipe de Asturias 2014, aprovechó el tiempo de reclusión impuesto por la pandemia para interrogarse acerca de su trabajo como traductora. De esta manera surgió su ensayo ‘La impostora. Cuaderno de traducción de una escritora’, publicado por Páginas de Espuma, donde aborda las cuestiones específicas de este oficio literario, porque traducir también es hacer literatura, y desvela sus entresijos, sus lugares ocultos, sus interrogantes. ‘La impostora’ fue galardonada, además, con el XIII Premio Málaga de Ensayo. Sobre todo ello, un martes de diciembre, por añadidura día trece, pude conversar con la escritora madrileña a través del teléfono. Abajo, en la avenida, los villancicos desaforados de un cantante callejero, acompasados por el ritmo machacón de un piano automático y un platillo limosnero, amenizaron, por así decirlo, nuestra charla. 

Nuria, hasta ahora habías publicado poesía, relatos y novelas, ¿cómo surge la idea de escribir este ensayo?

Siempre he dicho que, en cada obra mía, no soy yo quien decido si voy a escribir novela, poesía, relato o lo que sea. Yo no funciono así. Aquello sobre lo que me dispongo a trabajar determina la forma en la que quiere ser contado. En concreto, el tema de este ensayo surgió a partir del confinamiento por la pandemia, que para mí, entre otras muchas cosas que marcaron estos meses, significó tener una sensación de incertidumbre provocada por no saber a qué virus nos enfrentábamos, ni cómo sería el mañana, ni si podría volver a ver a mis padres, ni hacia dónde irían las relaciones humanas… Ante todas esas incertidumbres llegó un momento como de iluminación, en el que me di cuenta de que esa misma sensación ya la había notado la primera vez que me enfrenté a una traducción. Esa percepción de perder mi propia lengua, de haber perdido el español y estar extraviada por el mundo, me hizo caer en la cuenta de que escribir sobre la traducción sería la herramienta que me permitiese abordar la incertidumbre. Todas las piezas casaron y vi que mi voz iba a ser un ensayo literario, en el que hablaría por primera vez desde el yo, aunque no se trataba de un yo cerrado, acotado a mi biografía, sino un yo más amplio, casi como un médium, un espejo que permitiera que todos los que lo leyeran pudieran sentirse reflejados en él.   

En ese sentido, ¿‘La impostora’ tiene mucho de desahogo o de exorcismo/catarsis para ti?

Sin duda, tiene el sentido no de catarsis, porque el final de una catarsis conlleva sanación y no creo que ninguna obra literaria tenga valor terapéutico para ello, pero sí posee el sentido de iluminación, de poner luz en la tiniebla. No hay cura ni solución, pero sí investigación, exploración y descubrimiento.  

Sería, más o menos, como un saber dónde estoy, ¿no?

Sí, es un saber dónde estoy y qué hay en torno mío. Muchas veces la incertidumbre es una niebla y la escritura, como herramienta, se comporta como los faros antiniebla de un coche, que permiten aclarar y ver a través de esa bruma aunque no la disipe. 

domingo, 18 de diciembre de 2022

Lara Moreno: «Las protagonistas de ‘La ciudad’ no son reales, pero sí están llenas de realidad»

La rica prosa de la escritora sevillana nos sumerge en la historia de tres mujeres, atrapadas entre su pasado y su presente. Un certero retrato social.  

Nº 645.- Lara Moreno (Sevilla, 1978) pasó por València para presentar ‘La ciudad’, su nueva
novela, publicada por Lumen, que retrata la vida de tres mujeres, cuyas existencias confluyen en un edificio de Madrid: Oliva, una española que mantiene una violenta relación de pareja con Max; Damaris, una colombiana que cuida a dos niños y comparte piso con su amiga Romina; y Horía, una marroquí que trabajó como recolectora de fresas en Huelva y espera con desasosiego la llegada de su hijo desde Marruecos. La narración se centra en su pasado y en el cerco al que las somete el presente. Al fondo, pero no lejos, se dibuja el contorno de Madrid, una urbe poliédrica de múltiples aristas, que alberga en sus entrañas las tribulaciones de millones de seres a diario, entre los que se encuentran las tres mujeres. Por la plaza de la Paja del barrio de La Latina, lugar emblemático para la escritora sevillana, se mueven los personajes de la novela. Allí pasean, ríen, lloran, toman copas, reflexionan y hablan de sus cuitas. Acerca de todo este crisol social pude charlar con Lara Moreno en un hotel del centro histórico de la capital del Túria. Afuera discurría un tráfico severo, irritado por las obras que, en aquel momento, se llevaban a cabo en sus inmediaciones. En la distancia, la torre de Santa Catalina se perfilaba sobre el gris de las nubes. Con el piloto rojo de la grabadora encendido, comenzó nuestra conversación.
 

Lara, han pasado diez años desde nuestra primera entrevista. Entonces era un tiempo complicado para ti, ¿estás ya en el lugar que apetecías dentro del mundo de la literatura?

Es cierto que pasé estrechuras, pero a medida que transcurría el tiempo, cada vez me afirmaba más en mi trabajo de autónoma: era editora, impartía clases en talleres, hacía tutorías de novelas por mi cuenta y desempeñaba otros trabajos que me salían, procedentes del mundo de la cultura. Pero como todos estaban mal pagados, aunque tuvieras veinticinco no se notaba, algo que no tenía ninguna gracia. En cualquier caso, ahora dispongo de un empleo estable, que se lleva el ochenta por ciento de mi tiempo. Escribo a contra vida, en mis ratos libres y tengo la misma sensación que cuando comencé: me cuesta muchísimo hacerlo. Sin embargo, he de reconocer que mi editorial se porta muy bien conmigo y no me pone pegas en los plazos de entrega. Si la novela está lista cuando ha de estar, bien, y si no, pues, no está.  

domingo, 11 de diciembre de 2022

David Roas: «La idea de que el monstruo anida en lo cotidiano, en tu entorno, es lo que produce el miedo»

El escritor barcelonés acaba de publicar su nuevo libro de relatos titulado ‘Niños’,
editado por Páginas de Espuma.

Nº 644.- David Roas (Barcelona, 1965), alto, delgado, pelo canoso, irónico, escritor, cuentista, profesor, crítico y alguna cosa más, acudió a València para participar en la IV Edición del Golem Fest y presentar su nuevo libro de relatos, ‘Niños’, editado por Páginas de Espuma. En el escenario del Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico de la capital del Túria, acompañado por el también escritor Carlos Pitillas, habló sobre la huella que dejan los miedos infantiles en la literatura. La charla supo a poco por breve, pero fue suficiente para impregnar la sala con el aroma que dejan las cosas interesantes en nuestros oídos. Y en nuestro ánimo. Precisamente ‘Niños’ trata sobre esos miedos inexplicables − ¿quién no los sintió en su momento? −, que acechan nuestra infancia. Los niños y niñas que fuimos, aquí representados por los protagonistas de estos relatos, juegan, bailan, corren, saltan, se divierten y perciben esos temores… Pero a la vez los provocan, porque ellos mismos son el terror. Horas después,  sentados en el Café La Placita, justo frente a la Iglesia de San Sebastián, David Roas y quien esto suscribe comenzamos a conversar sobre esas criaturas y esos temores. Eran las cinco de la tarde. Minuto arriba, minuto abajo. El sol comenzaba a declinar, mientras el piloto rojo de la grabadora señalaba el inicio de la entrevista.   

David, ¿escribiste los relatos que forman ‘Niños’ de manera aleatoria o, desde el primer momento, querías hablar de los miedos infantiles?

No, no, fue una decisión plenamente consciente, nada aleatoria. En mi anterior libro, ‘Invasión’, había unos relatos titulados ‘Cuentos dictados’, llamados así porque me los dictó David, mi hijo. Yo solo tuve que convertirlos en tinta y papel. En mi cabeza se quedó el runrún de que era un tema que tenía que continuar y mi mujer me animaba a seguir con ellos. Así que desde el año 2018 solo me dediqué a escribir cuentos para este libro. Alguno de ellos, como el de ‘Zoltar speaks’, hacía ya tiempo que lo tenía en mi cabeza. Es verdad que el primer relato, ‘Vinieron de dentro de’ había sido ya publicado en aquel mismo volumen, pero estaba convencido de que tenía que ser el primero de ‘Niños’, porque se refería a un embarazo. Así que le pedí permiso a mi editor para incluirlo también aquí. Por eso en la dedicatoria puedes leer «A Ana, por provocarlo. A Davichu, por inspirarlo», que son mi mujer y mi hijo.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Martín Llade: «La música es todo lo que nosotros queramos sentir y vivir a través de ella»

 Nº 643.- Martín Llade. Cada uno de enero, la suya es la primera voz que despierta nuestros
sentidos a través de la televisión. Desde hace cuatro años, él es quien retransmite los Conciertos de Año Nuevo, tradicionales, esperados y eternos, que ofrece la Filarmónica de Viena desde la
Goldener Saal del Musikverein donde tienen su sede. Durante dos horas, los profesores vieneses nos regalan valses, polcas, galopes, marchas y otras hierbas musicales para endulzar tan resacosa mañana. Llade, además, presenta junto con Clara Corrales, el programa Sinfonía de la Mañana en Radio Clásica. Cada semana, cada día, de lunes a viernes. Pero de un tiempo a esta parte Martín también escribe. Publicó una novela y ahora acaba de poner a la venta su libro de relatos ‘El horizonte quimérico. Relatos delirantes sobre la historia de la música’, publicado por Editorial Machado Libros. Son sesenta relatos en los que este donostiarra residente en Madrid nos deleita, instruye y miente acerca de algunos pasajes de la vida de compositores, intérpretes y otro personal afecto a la música clásica. Y da igual que mienta. Lo suyo es un ejercicio de literatura breve. El último fin de semana de noviembre, Martín Llade tomó parte en la IV Edición del Golem Fest de la ciudad de València. Antes de su intervención en el mismo, charlamos sobre su trabajo literario. Y también musical, claro. Intervino en la conversación Nacho Marín, que tomó fotografías y aportó algunas cuestiones de lo más interesante. Sobre la mesa tres cafés y cortados. Al fondo, un espejo, sobre el que brillaban luces colgadas del techo. En el ambiente una cierta música y sobre la mesa la grabadora dispuesta a registrar todo lo que allí se dijera.  

Martín, desde hace cuatro años eres la primera voz que me habla por televisión cada día uno de enero. Hasta su fallecimiento lo hacía José Luis Pérez de Arteaga.

Cierto. Me estrené el uno de enero de 2018 y este año volvemos a la carga. Verdaderamente es todo un honor hacerlo. Quién iba a pensar que el maestro José Luis Pérez de Arteaga nos iba a dejar tan pronto, con la cantidad de cosas que tenia para ofrecernos todavía. Escucharle era maravilloso. Aprendí mucho a su lado y siempre lo nombro, porque para mí él fue quien convirtió este trabajo en una tradición.  

¿Sustituir a Pérez de Arteaga pesa mucho?

Sustituirle, no. Siempre será irreemplazable. Él era único. Tenía su estilo propio. Fue mi modelo cuando yo era adolescente y empecé a escuchar música clásica. Nunca habrá otro como él, porque era una fuente de conocimientos infinitos, sin olvidar cómo modulaba su voz, tan particular e inconfundible, y su sentido del humor. Dicho esto, lo cierto es que percibo que la gente que escucha el concierto, unos tres millones largos de telespectadores, me ha acogido con mucho cariño, lo que para mí es importantísimo y señal de que, si esto tiene continuidad, es porque, al menos, se ofrece una transmisión digna.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Oliver Pötzsch: «A finales del siglo XIX, Viena era una de las ciudades más fascinantes del mundo»

El escritor alemán lleva vendidos más de tres millones y medio de ejemplares de ‘El libro del sepulturero’, su reciente thriller histórico.

Nº 642.- Esta es una entrevista con pasado. Por unas causas u otras, parecía condenada a diluirse en el cajón de los imponderables. Inesperadamente, los dioses de la República de las Letras se conjuraron para procurar lo contrario. En septiembre pasado, cuando Oliver Pötzsch (Alemania, 1970) visitó nuestro país por primera vez, no fue posible hacerla. Sin embargo, apenas dos meses después, los organizadores de Torrent Històrica tuvieron la brillante idea de invitar a Pötzsch al evento. Y ahí cambió todo, puesto que el escritor alemán, un hombre abierto y jovial, se prestó a ponerse frente a mi grabadora. Ocurrió todo en los estudios de la emisora de radio València Plaza, un jueves de noviembre, cuando, minutos antes, las campanas del reloj del ayuntamiento del cap i casal habían hecho sonar las doce. Más de tres millones y medio de lectores ya han disfrutado con ‘El libro del sepulturero’, la novela que presenta ahora el escritor alemán con el relato de una serie de asesinatos que suceden en la ciudad de Viena en el año 1893, un tiempo próximo al de los temidos crímenes de Jack el Destripador. En aquel final de siglo, habían aparecido nuevas técnicas de investigación criminal. La fotografía, el análisis de las huellas dactilares, del veneno o de la sangre van a revolucionar los métodos policiales. Oliver Pötzsch, que procede de una dinastía de verdugos prolongada a lo largo de catorce generaciones, aunque él ha roto la tradición. «Mis ancestros eran buenos en lo suyo y ejercían en un pequeño lugar de Baviera. Yo no he seguido sus pasos, porque no puedo ver la sangre», afirma en su lengua alemana natal. El protagonista de la novela es Leopold von Herzfeldt, al que dan soporte un singular personaje como Augustin Rothmayer, sepulturero vienés, y Julia, una empleada de la policía vienesa. Todo lo que viene a continuación no hubiera sido posible sin la indispensable ayuda del intérprete Jakob Gramss, con el que ya he tenido ocasión de colaborar anteriormente.

Mi primera pregunta sigue siendo la habitual: ¿qué significa escribir para usted?

Escribir es como viajar con la cabeza. Ya de niño me gustaba crear mundos imaginarios y echar a volar. En la actualidad tengo la suerte de que se ha convertido en la profesión que me permite ganar dinero para vivir.

Al principio trabajó como periodista, pero ahora escribe ficción. ¿Por qué prefiere la escritura de la ficción a la de la realidad?

Es una buena pregunta y nunca me la habían formulado antes. Yo no sabía cómo abordar el aprendizaje de la escritura. Entonces pensé que tal vez pasando por el periodismo aprendería a hacerlo. Por eso durante muchos años trabajé en radio y televisión y digamos que, a través de este camino, llegué a la literatura, que era mi verdadero objetivo.


lunes, 21 de noviembre de 2022

IV edición GOLEM FEST VALENCIA

Inserto la nota de prensa de la IV edición del Golem Fest Valencia 2022, que se llevará a cabo del jueves 24 al domingo 27 de noviembre de 2022 en la capital del Túria y que contará con 44 participantes. Por primera vez, el Golem Fest adquiere carácter internacional, gracias a la presencia en el evento de la célebre escritora norteamericana Cat Rambo.

Fechas: del jueves 24 al domingo 27 de noviembre.

Dónde: En el Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico.

Acceso al Festival: gratuito

Toda la información en nuestra web: www.golemfest.es

Inscripciones a los talleres y a las rutas nocturnas: www.golemfest.es

 

viernes, 18 de noviembre de 2022

El Premio Planeta 2022 pasó por València

Luz Gabás, ganadora Premio Planeta 2022
València. El Gastromercat de El Corte Inglés de la calle Colón acogió la  presentación de las novelas
ganadoras del Premio Planeta 2022. Sucedió todo el jueves 17 de noviembre, a partir de las 17.30 horas, momento en el que hicieron acto de presencia la ganadora, Luz Gabás, con ‘Lejos de Luisiana’ y la finalista, Cristina Campos, con ‘Historias de mujeres casadas’. A su alrededor una quincena de periodistas esperábamos sus palabras.

Luz Gabas, la ganadora.

La novela de Luz Gabás trata sobre los tiempos de la cesión por parte de Francia de la Luisiana a España. La atraviesan las revueltas de sus compatriotas contra los españoles, la guerra de independencia de los Estados Unidos y la lucha desesperada de los nativos indios por conseguir la supervivencia de sus pueblos. En esos momentos tan convulsos, Suzette Girard e Ishcate, indio de la tribu kaskaskia libran su propia batalla para preservar la historia de amor que les envuelve. La escritora aragonesa comenzó diciendo que «aún es pronto para valorar si este premio nos va a cambiar la vida como escritoras. Personalmente me encuentro aún en una nube. Apenas hemos tenido tiempo de pensar en nada, porque durante una semana he atendido, y respondido, a la avalancha de felicitaciones recibidas. La gente ha sido enormemente amable y qué menos que corresponder. Pero sí es verdad que no me da miedo, sino todo lo contrario, me proporciona cierta paz y serenidad para mirar al futuro».

domingo, 13 de noviembre de 2022

‘La raíz del mal’ de Håkan Nesser

Una de las cosas que me hizo acercarme a ‘La raíz del mal’ de Håkan Nesser (1950), novela recientemente publicada por Destino, fue la innegable armonía que guardaba su portada con la de ‘La noche más oscura’, su anterior entrega, aparecida en nuestro país durante el pasado año. Me parece buena idea que las portadas tengan su propia línea argumental. Son el sello distintivo de un autor. A simple vista, el aficionado al género negro identifica a qué escritor pertenece uno u otro libro y, al acercarse para (h)ojearlo, con hache y sin hache, sabe qué es lo que puede encontrar en su interior. Aunque nunca se pueda tener la certeza absoluta al respecto. Por supuesto.

‘La raíz del mal’ es novela del año 2007, pero se edita en castellano por primera vez en 2022. Pertenece a la serie protagonizada por  Gunnar Barbarotti, un inspector de origen ítalo-sueco, que forma parte de la plantilla policial de la ficticia localidad de Kymlinge, nombre inspirado en el de una estación abandonada del metro de Estocolmo. Barbarotti se muestra, por momentos, algo cansado de su profesión y  detesta las reuniones de trabajo. Divorciado y padre de tres hijos, sostiene una peculiar relación con Dios, un ser «postrado en su trono de nubes de algodón», al que pide favores a cambio de unos puntos, acumulados en una suerte de clasificación, virtual e imaginaria, que él construye en función de la respuesta divina que recibe. Ello no quiere decir, en absoluto, que el inspector sueco sea un creyente tradicional, adicto a templos y  oraciones. Todo lo contrario. Barbarotti recurre a ese peculiar Dios, que se ha inventado, en momentos claves de su vida familiar y profesional, en esas encrucijadas de la vida ante las que no sabe muy bien por dónde tirar. Le secunda en la historia, con habilidad nada exenta de gracia, la inspectora Eva Backman. Backman aporta al juego narrativo un perfil investigador relevante y una indispensable ironía, que proporciona al lector más de un motivo para sonreír. Hay un humor muy sutil establecido entre ambos.

lunes, 24 de octubre de 2022

Paco Cerdá, ganador del II Premio de No Ficción Libros del Asteroide: «En general, el 14 de abril de 1931 fue un día de esperanza e ilusión»

El escritor y periodista Paco Cerdá relata en ’14 de abril’ los acontecimientos sucedidos el día de la proclamación de la II República.

Nº 641.- Hay veces que los dioses te favorecen. Se ponen de acuerdo y te echan un cable. No siempre. Claro. De un tiempo a esta parte, por motivos que no vienen al caso, ando interesado en el género histórico. Ficción y no ficción. Documentación y especulación. Por eso me ha venido al pelo la publicación de ’14 de abril’ por la editorial Libros del Asteroide. Su autor es Paco Cerdá y por su libro acaba de ser galardonado con el Premio de No Ficción otorgado por esta misma editorial. Para una parte de mi generación, para la otra no, el 14 de abril, el día de la proclamación de la II República fue siempre una fecha señalada, no una fiesta de guardar. Ese día se inició una aventura, con aciertos y desaciertos, en todo caso zancadilleada siempre, que pudo haber significado un cambio de rumbo en nuestro país. Un nuevo modelo de vida en común. Sin embargo, el golpe de estado de 1936, cinco años más tarde, dio al traste con aquel proyecto. Paco Cerdá ha construido un texto, que se lee con premura involuntaria, con el relato de aquella jornada de 1931. Un día completo. Veinticuatro horas. Nada más. ¡Y nada menos! El 20 de octubre, a media tarde,  tuve la oportunidad de conversar con él sobre los pormenores de su magnífico trabajo. Tras establecer la conexión telefónica, el piloto rojo de la grabadora, ya encendido, me indicó que podía comenzar nuestra charla. Y eso hicimos.

En primer lugar enhorabuena por el libro y por el galardón. Paco, ¿qué significa para ti haber ganado el  II Premio de No Ficción Libros del Asteroide?

Muchas gracias. Es un honor ganar un premio y, además, engrosar un catálogo como el de la editorial Asteroide, donde figuran nombres con tanta tradición literaria como Manuel Chaves Nogales o Ramón J. Sender, que han sido referentes fértiles en ese punto de intersección que existe entre la literatura y el periodismo.

Periodista y escritor. Algunos periodistas huyen de la realidad de la información a través de la literatura. Sin embargo, en tu caso, cuando escribes continúas inmerso en la realidad, en la no ficción.

Es verdad. Lo hago porque me parece que no hay nada más apasionante que la realidad. A poco que escarbes descubres historias increíbles que nos explican a nosotros mismos. Somos lo que hemos sido, lo que vivieron y sintieron nuestros predecesores, y ese binomio entre el periodismo, que aporta el rigor en la información y la investigación, y la literatura, que aporta la exploración de sentimientos y la reflexión, permite generar un paisaje emocional, la trastienda sentimental de la proclamación de la II República Española, que, seguramente, no estábamos acostumbrados a conocer partiendo de los olvidados de la gran Historia que, en definitiva, somos todos. Es otra forma de épica, o «contraépica», muy poco frecuente a la hora de abordar una narración.  

¿Debajo de este libro, y también de ‘El peón’, tu anterior título, subyace una vocación de historiador?

[Risas] ¡Esa es buena! No me lo habían preguntado nunca, pero no es una mala pregunta. De hecho, en tu caso yo también la habría formulado. Con toda la humildad posible, creo que lo que se esconde en mi interior es una enorme vocación por contar los carriles más secundarios de la realidad/historia hasta las últimas consecuencias. Así lo hice en ‘Los últimos’ y también en ‘El peón’, donde retraté a todos esos peones que fueron sacrificados en el altar de alguna ideología durante la Guerra Fría y el antifranquismo. Es cierto que me apasiona la Historia y que el libro puede parecer el trabajo de un historiador, pero lo que late y predomina en él, según creo, es la voluntad de contar las vidas, los rostros, los nombres y los apellidos de otras personas, y no tanto la de narrar los grandes movimientos e ideologías. Eso está más pegado al periodismo, que es la historia del día siguiente, todavía sin reposar, que a la literatura. La no ficción es un género que seguramente permite conciliar esas dos pasiones que tú has detectado.  

Entiendo entonces que a ti te interesa no la Historia Oficial, la de los grandes nombres, sino el efecto que la actuación de esos grandes nombres ejerce sobre la gente y también los efectos que la respuesta de la gente produce en esos grandes nombres.

Exactamente. Todos estamos al albur de los movimientos de unos y otros. Somos como piezas de dominó. Y aquel 14 de abril se veía perfectamente cómo una masa echada a la calle resultaba imparable. Igualmente se observaba que la Guardia Civil había optado por no intervenir y pasarse al lado de los dirigentes republicanos a mitad de jornada. Y así mismo se detectaba que en el bando monárquico predominaba el abandonismo. El rey se encontraba solo, sin que ello concatenase ese «milagro» de cómo un país se levanta monárquico y se acuesta republicano. Por otro lado, frente al tópico de que la República había llegado sin sangre, este libro trata de poner sobre la mesa los nombres y apellidos de esas gotas de sangre, que el tajo del 14 de abril dejó sobre la sociedad española. Unas personas perdieron la vida y otras no, pero todas sufrieron sus consecuencias, sin olvidar la fortuna que algunos tuvieron de salir de prisión, donde estaban encarcelados como presos políticos de la monarquía. Fijarme en esos peones, en esos olvidados que no tienen quien hable de ellos, es lo que me apasiona. Son como un sismógrafo emocional, que despierta algo que todos llevamos dentro, porque tenemos mucho más en común con un telegrafista, un asistente de cámara o un reportero que con el rey o el presidente del gobierno.   

martes, 4 de octubre de 2022

Susana Fortes: «La incertidumbre está en el germen mismo de la literatura. Sin ella no hay novela»

Nº 640.- La tarde del 12 de agosto de 1979, los hermanos Nicolás y Hugo Cadavid Freire y la pequeña María Blanca Suances Díaz desaparecen en una localidad del Baixo Miño. La niña es encontrada a la mañana siguiente dentro de una cesta de mimbre en la orilla opuesta del río sin recordar nada de lo ocurrido. Pese a una intensa búsqueda, los cuerpos de los dos niños nunca aparecieron. Veinticinco años después el hallazgo de unos restos óseos en un yacimiento arqueológico apunta a que se trata de los dos hermanos desaparecidos. A partir de entonces, Blanca y el periodista Lois Lobo inician una compleja búsqueda para descubrir qué sucedió entonces. Esta es la trama, la intriga, sobre la que se asienta la nueva novela de Susana Fortes, titulada ‘Nada que perder’, publicada por Planeta. Escrita en primera persona, en su trasfondo palpitan los ecos de la Transición, del contrabando y de la memoria recobrada. Fue un martes de septiembre, no importa cuál, cuando conversé con la escritora gallega, en la cafetería de un hotel del centro de València. La grabadora, después de tanto tiempo, ya conoce su oficio y no tardó el piloto rojo en emitir la señal de partida para nuestra charla. Empezamos.

Del Londres de 1955, que aparecía en ‘Septiembre puede esperar’, has pasado a la Galicia de finales del siglo XX y comienzos del XXI en ‘Nada que perder’. Susana, ¿cómo se cruza esta historia contigo? ¿La buscaste o te llegó?

Se me cruzó como todas las demás. A mí me gusta hacer cosas nuevas. Eso que dicen que los escritores escribimos siempre la misma novela me infunde terror. Es verdad que somos reconocibles por nuestro estilo, pero esto de repetirse en un terreno donde te encuentras cómodo no me va en absoluto. Es muy probable que esta historia surgiera en un viaje que hice con mis hermanos para celebrar el cumpleaños de mi madre a la zona del Baixo Miño, donde ella había vivido. De niña había estado allí, pero en esta ocasión me impactó mucho. Es un paisaje imponente con el monte de Santa Tecla, donde hay un antiguo poblado romano, que ya estaba ocupado desde la Edad del Bronce. Recordé que mi abuela me había contado historias de niños desaparecidos, algo que me había impresionado siempre. Y fue allí donde empecé a imaginarme una furgoneta entre los pinos, una pista forestal, una mochila, unos niños, los veranos de finales de los años setenta… A partir de ahí fui tirando del hilo y salió esta narración.

‘Nada que perder’ recuerda a la serie televisiva ‘True Detective’ o a la película ‘Matar un ruiseñor’, ¿hay algo de homenaje al cine en tu novela?

Es inevitable que en todas mis novelas haya referencias al cine y a los libros. Escribes con tus vivencias personales, tus recuerdos y con todo lo que has visto, leído y oído. Además de los títulos que has citado también aparecen ‘La Odisea’ y los libros de ‘Los Cinco’. Por supuesto que no se trata de ningún canon literario, pero eso es lo que leíamos entonces. En la novela también ocupa un lugar importante la película ‘Flashdance’, que me recuerda los tiempos del colegio cuando hacíamos gimnasia rítmica y bailábamos su banda sonora. La protagonista era una soldadora metalúrgica, que siempre iba en bici y que por la noche bailaba. Ese icono se me quedó ahí para siempre.

Precisamente, ‘Nada que perder’ va a ser llevada a las pantallas, no sé si en formato de serie o de película, ¿qué sensaciones te deja ese proyecto?

Sí, va a ser llevada a una serie, pero espero que tarde un poquito aún. Quiero que la gente lea antes el libro, porque a mí me gusta que los lectores aten cabos, respiren el ambiente e imaginen los paisajes por sí mismos. Me molestan mucho los libros demasiado explicativos, que te proporcionan tanta información y son tan notariales, que no dejan hueco para que el lector ponga un poco de su parte. Antes que nada me siento una lectora y como tal quiero que me consideren un ser inteligente y reclamo ese espacio. En consecuencia, al escribir, procuro hacerlo así.

Aunque eso de poner etiquetas cada vez resulta más complicado por la hibridación de géneros, ‘Nada que perder’ parece un thriller con protagonistas muy potentes. ¿Te interesan más los personajes o la peripecia?

Sí, es un thriller algo atípico. Al final creo que los géneros son una convención y que los utilizamos para hablar de nuestras angustias y de cómo nos manejamos en la vida. Es verdad que los autores de novela negra, como los escritores nórdicos o Benjamin Black, me gustan mucho, porque siempre cuentan algo más. Sin embargo, cuando se limitan a organizar un crucigrama con el que resolver un enigma, me saben a poco. Me interesa especialmente cuando detrás de todo hay una filosofía y una construcción de los personajes. Si ellos no importan y no se analiza todo lo que les sucede, pues, apaga y vámonos.

domingo, 2 de octubre de 2022

'El libro del Sepulturero' de Oliver Pötzsch

 ‘El libro del Sepulturero’ de Oliver Pötzsch, el thriller histórico que triunfa en toda Europa con más de 3.500.000 lectores.

«El hombre del ataúd abrió los ojos y escuchó su propio sepelio». Son estas las palabras de alguien que está viendo como le entierran vivo. Siente las paletadas de la tierra y el descenso del ataúd en el hueco, excavado momentos antes. Pocas maneras más sugerentes, y aterradoras, para iniciar la narración de un thriller. Justamente así es como arranca ‘El libro del Sepulturero’ (Editorial Planeta), segunda novela publicada en nuestro país por Oliver Pötzsch (Alemania, 1970). Pötzsch es periodista y escritor. Desciende de una antigua familia de verdugos, lo que en su momento le dio pie para escribir una serie de novelas, de gran éxito en Alemania, que no guardan relación con ‘El libro del Sepulturero’.

En esta ocasión, el escritor germano elige una ciudad y una época tremendamente sugestivas: la Viena del año 1893. En aquellos momentos, la capital austriaca es una ciudad moderna, cosmopolita, próspera y con una vibrante vida cultural y también nocturna, protagonizada por la rica y alta sociedad vienesa que, de alguna manera, sirve de tapadera para ocultar una segunda cara, la de los bajos fondos, la de los vicios y la depravación, y, cómo no, la de los asesinatos. Precisamente, ‘El Libro del Sepulturero’ se centra en la aparición del cuerpo de una mujer brutalmente asesinada, un crimen ritualizado, en el Práter, el parque más importante de Viena. Leopold von Herzfeldt, joven inspector recién incorporado a la policía metropolitana, será el encargado de llevar a cabo, de manera bastante accidentada por cierto, la investigación del caso. Como todo novato, Von Herzfeldt sentirá en sus carnes el rechazo de sus compañeros, ya que procede de una ciudad más pequeña, Graz, donde ha bebido los conocimientos criminalísticos de su mentor, Hans Gross, fiscal y juez de instrucción, que ha reunido en un manual los nuevos procedimientos de investigación criminal. Este manual todavía es utilizado hoy por algunos cuerpos nacionales de policía. En la comisaría vienesa se respira entre sus miembros un cierto aire antisemita, que por momentos parece también afectar al recién llegado inspector. A lo largo del libro, el lector detectará un innegable complejo de inferioridad por parte de las fuerzas de orden vienesas con respecto a las de otras ciudades europeas, como París o Londres, mejor dotadas económicamente y que ya han incorporado las nuevas técnicas de investigación en sus operativos diarios.