«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

domingo, 16 de septiembre de 2018

Miguel Ángel Hernández: «Creemos que lo sabemos todo de todos y no conocemos nada de nadie»


Nº 553.- Miércoles por la tarde. 12 de septiembre. La cita era en la Llibreria Ramon Llull de València, ese espacio de ficción tapizado de libros, estanterías, jazz, cuadros y mesas, que Almudena Amador regenta en la calle de la Corona, en pleno barrio del Carmen, junto al Mercado de Mossén Sorell, un rincón de los de toda la vida, de los que cambian poco aunque les laven la cara. Había quedado con Miguel Ángel Hernández (Murcia, 1977), el autor de ‘El dolor de los demás’, una de las mejores novelas publicadas en el estado español en lo que va de año, una historia extraída con dolor, golpes de teclado y malos sueños, de las entrañas del escritor murciano, que la protagoniza. El argumento es breve y duro a la vez. Viene incluido, íntegro, en el primer párrafo del capítulo 1: «Hace veinte años, una Nochebuena, mi mejor amigo mató a su hermana y se tiró por un barranco». Miguel Ángel Hernández tenía dieciocho años, igual que Nicolás, su amigo cuando ocurrió aquello. A esa edad – y probablemente a cualquiera – un suceso así, marca huella para siempre y deja también una deuda en la memoria. Probablemente esa deuda, esa herida, esa cicatriz todavía abierta, sean responsables de la escritura de esta novela. Miguel Ángel, gorra calada, vaqueros, deportivas y camisa oscura de un azul por determinar, fue puntual. Nos sentamos a la mesa donde unos minutos después presentaría ‘El dolor de los demás’. Sobre ella una botella de agua y dos vasos de cristal. Pulsé el rec de la grabadora, se iluminó el pilotito rojo y comenzamos a charlar, a compartir lecturas y alguna sensación literaria. Como siempre la primera pregunta era obligada: Miguel Ángel, ¿Qué significa escribir para ti?
Para mí es un acto de comunicación. Como digo en las presentaciones y a mis alumnos de los talleres literarios, no escribo para mí mismo sino para comunicar algo. Escribir es una forma de iniciar un diálogo para establecer una relación con otras personas, algo tan natural como el hablar. Además, como en general tengo poca capacidad de improvisación, la escritura me permite tomarme el tiempo necesario para reflexionar sobre lo que quiero decir.

Tus anteriores novelas (‘Intento de escapada’ y ‘El instante de peligro’) versaban sobre el mundo del arte, ésta resulta más personal y en ella haces introspección y te conviertes en protagonista.
A simple vista parece un cambio, pero en el fondo no lo es tanto. Significa un cambio en cuanto a la apariencia. Las dos primeras novelas tienen como referencia el mundo del arte o del ensayo, pero en ambas hay una presencia muy fuerte del yo, que se parece mucho a mí pero que no termina de ser yo del todo y me parecen más autoficción. Sin embargo, esta última es mucho más autobiográfica, en el sentido de que la ficción no está presente, pero si el yo. ‘El dolor de los demás’ tiene mucho que ver con que últimamente he estado escribiendo, unos diarios públicos, donde el yo, sin tapujos, está muy presente. En el fondo se trata de un proceso de descubrimiento y de interiorización del discurso del arte. Pero si te fijas, en ella también encuentras las mismas reflexiones que en las anteriores: la memoria, la violencia de las imágenes, el modo en que el pasado llega al presente… Es la culminación de un proceso que he ido naturalizando.

domingo, 15 de julio de 2018

‘El asesino tímido’ de Clara Usón. Autobiografía parcial con disfraz de novela


En su novela, ‘Valor’ (2016), Clara Usón abordaba una estructura basada en tres historias: la de una directora de sucursal de una caja levantina; la de Fermín Galán, un joven militar; y la de un sacerdote fanático del campo de concentración de Jasenovac. Si nos remontamos un poco más atrás, en ‘La hija del este’ (2012) trataba una situación real, la relación entre Mladic, uno de los generales más sangrientos de los Balcanes, y su hija. Ambas obras tenían en común que trataban sobre el mundo de la familia y las relaciones familiares. En una entrevista que mantuve con la propia escritora tras la publicación de ‘Valor’, comentó que «una buena parte de casi toda la literatura está construida en torno a las relaciones familiares, que constituyen un maná literario inagotable en el que se muestran las grandes contradicciones del ser humano». Hoy, en 2018, en su reciente entrega ‘El asesino tímido’, editada por Seix Barral, la escritora barcelonesa aprovecha la oportunidad para incidir en este mismo territorio y, valiéndose de la historia real de una actriz de destape de los últimos años del franquismo, Sandra Mozarovsky, supuestamente relacionada con las más altas esferas en la España de la Transición, nos cuenta su entorno familiar, especialmente centrado en la difícil relación que sostuvo con su madre y también con su padre, si bien, con este último su enconamiento se manifestó a través de su pertinaz pugna por demostrar que una mujer podía dedicarse perfectamente a cualquier profesión, en su caso la abogacía, oficio en el que se desempeñó durante quince años simplemente por este motivo. Estamos por tanto, ante una autobiografía novelada.

La vida de Sandra Mozarovsky se presenta en ‘El asesino tímido’ como una trama policial irresoluble, un caso oscuro. A los dieciocho años la actriz nacida en Tánger, hija de padre ruso y madre española, ya llevaba a cuestas un buen puñado de películas de las catalogadas como de destape, algo que la desmoralizaba porque siempre le asignaban este tipo de papeles. Corrían los años en los que los españoles peregrinaban a Francia, pero no a Lourdes sino a Perpignan, para ver películas eróticas. En su intento por reconstruir la trayectoria de la artista, Usón recurrirá a revistas de la época (Diez Minutos, Pronto y alguna más), a búsquedas por Internet y al visionado de sus películas Con todo ello tratará de responder, o no, las preguntas que ella misma se va formulando a medida que avanza en su labor de desbroce. La muerte de Mozarovski, acaecida en Madrid, anduvo rodeada de incertidumbre y misterio, ya que en plena madrugada cayó a la calle desde un balcón, mientras regaba las plantas. Esto es lo que dice la versión oficial, de la que Clara Usón recela con fundamento y se pregunta si se deslizó ella sola al vacío o si la ayudaron a ello.

miércoles, 4 de julio de 2018

Kike Parra Veïnat: «El personaje es el elemento principal de mis cuentos, igual que para otros autores lo son el fondo o la voz»


Nº 552.- En ocasiones uno tropieza con escritores que no conoce o de los que
nunca ha oído hablar, uno de esos tipos que apenas mete ruido y que, sin que tú sepas nada – tampoco tienes por qué saberlo – ya guarda en su mochila unos cuantos libros de relatos publicados, cuatro en el caso que nos ocupa. El mercado de la literatura es inabarcable y quizá por eso reserva estas recompensas para los buscadores de tesoros. En esta ocasión, la recompensa se llama Kike Parra Veïnat, que no hace mucho ha puesto en circulación por las librerías de este país su nuevo volumen de cuentos ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’, editado por Relee Red Libre Ediciones. En los ocho relatos, un prólogo (de Jon Bilbao) y una nota final que lo integran, resuenan los ecos de John Cheever, Richard Fox, Tobias Wolff, Raymond Carver y del palentino Gonzalo Calcedo que, además, prologó su anterior entrega (‘Me pillas en mal momento’). Con Kike Parra compartí una tónica un viernes a primera hora de la tarde, mientras en una pantalla lejana algún comentarista ponderaba las virtudes y defectos de uno de los primeros partidos del Mundial de Fútbol Rusia 2018. Como nunca antes le había entrevistado, la primera pregunta de mi voluble cuestionario era obligada: Kike, ¿qué significa para ti la escritura?
Tenía diez o doce años cuando comencé a escribir. Creo que me puse a ello por mi hermana, que era muy estudiosa, sacaba siempre sobresalientes y leía sin parar. Ella tenía una gran imaginación y yo deseaba imitarla, por eso contaba cuentos, chistes y anécdotas. El hecho de vivir rodeado de muchos libros y lápices creo que me llevó a ello. A fecha de hoy, creo que escribo para saber realmente cómo soy y cómo me enfrento al día a día. Llevo una vida que es la que los demás piensan que debe tener Kike Parra, pero hay otra vida, que es la que en realidad me gusta, y escribir me ayuda a poner un poco de orden en ambas.
He leído que te reconoces a ti mismo como un mentiroso desde siempre. Onetti decía que la obligación de los escritores era mentir, ¿la escritura te ha dado patente de corso para hacerlo?
Desde que publico libros miento menos. En aquella entrevista me preguntaron por qué tenía tanta imaginación y les expliqué que mis padres eran muy protectores y que, si yo quería sacar la cabeza del nido para respirar, había de mentirles a menudo. Eso me indujo a pensar que, si tenía imaginación para mentir, también podía usarla para escribir.

sábado, 23 de junio de 2018

‘Filek. El estafador que engañó a Franco’ de Ignacio Martínez de Pisón. Un libro bien alejado de la ficción.


‘Filek’, subtitulada ‘El estafador que engañó a Franco’, es por ahora la última entrega del escritor aragonés Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960). Editada por Seix Barral, ‘Filek’ recoge las andanzas de un tipo peculiar, Albert von Filek, un auténtico sinvergüenza, un obstinado timador de nacionalidad austríaca y de profesión químico, que engañó descaradamente al mismísimo Dictador. Claro que, para que ello sucediera, se produjeron unas circunstancias extremadamente propicias, la más importante el terco empeño del victorioso golpista por encontrar un tipo de combustible que, en los atroces tiempos de la posguerra y de la II Guerra Mundial, permitiese a España subsistir de modo autosuficiente y alcanzar el triunfo inapelable de la autarquía económica tan anhelada por el gobierno franquista.

Filek, al que Martínez de Pisón descubrió a través de la biografía de Franco escrita por Paul Preston, presumía de orígenes nobiliarios y militares. Su pasado venía jalonado por una serie de estafas de mayor o menor calado. Allí por donde había pasado, perduraban dolorosas huellas de su «buen» quehacer delictivo. Por esta circunstancia, visitó las cárceles republicanas españolas, en cuyas celdas trabaría conocimiento con Ramón Serrano Suñer, con quien compartiría la tensión y los nervios del miedo a ser fusilado en alguna de las frecuentes sacas que condujeron a la muerte a buen número de prisioneros. Concluida la Guerra, su pretendida amistad con el cuñadísimo del Dictador actuaría como pasaporte para que este timador huérfano de cualquier tipo de escrúpulos cumpliera parte de sus objetivos y estuviera a punto de alcanzar el éxito total.

domingo, 17 de junio de 2018

Florencia Etcheves: «En el negocio de la explotación sexual, la mujer queda tipificada como un objeto»


Nº 551.- La espera, al otro lado del hilo telefónico, se demoró un poco. La avalancha de
Fotografía Guillermo Otero (cedida por Ed. Planeta)
medios informativos madrileños interesados en hablar con Florencia Etcheves
 fue grande. Poco antes de las siete de la tarde pude teclear su número en el móvil y conversar con ella. El motivo de la entrevista fue la publicación en España de su tercera novela, ‘Cornelia’, editada por Planeta, en la que relata el secuestro de una adolescente por una banda de delincuentes especializada en la trata de mujeres para la explotación sexual. El libro forma parte de la serie de novelas protagonizados por dos policías, un hombre, Francisco Juánez, y una mujer, Manuela Pelari, que se enfrentan a todo tipo de crímenes y violencias en la Argentina actual. En ‘Cornelia’, Florencia Etcheves ha dejado el mensaje, mejor tal vez la advertencia o el aviso, de que ninguna mujer está exenta de riesgos y que todas son vulnerables por el mero hecho de serlo. Después de los saludos protocolarios, comenzó nuestra charla. La grabadora, piloto rojo encendido, registró atenta nuestras palabras.
¿Qué significa escribir para Florencia Etcheves?
Escribir es encontrar un nuevo canal donde poner mi voz. Trabajé veinticinco años en la televisión como periodista de sucesos y no había tiempo para pensar, había que salir al aire rápidamente. En los libros puedo elaborar mucho más lo que quiero decir y exponer mi voz de un modo mucho más reflexivo.
¿En tu caso la escritura tiene un valor terapéutico?
Absolutamente terapéutico. Al principio fue bastante traumático, porque yo tenía a mi alcance todas las posibilidades de inventar, mientras que en el periodismo, de donde yo procedo, eso no era posible, porque allí inventar es una mala palabra, es como traicionar a la profesión. Durante un tiempo me sentía culpable y me costó mucho superar esa sensación, pero una vez me acostumbré me di cuenta de que la escritura de ficción me hacía feliz. Esa capacidad de matar o revivir gente, según lo requiera la historia, me parece un ejercicio fabuloso y lo estoy pasando bien.
Y ¿cómo surgieron Manuela Pelari y Francisco Juánez, los protagonistas de ‘Cornelia’ y de las otras novelas tuyas?
A mí me gusta escribir varones, me cuesta mucho escribir mujeres, porque al ser mujer tengo que alejarme. Varones me resulta más fácil, hablo con ellos, les pregunto, trato de sacar cosas suyas y de narrar cómo los percibo yo. Todo lo referido hasta ahora tiene que ver con Juánez, pero ocurrió que, cuando ya tenía avanzada la primera novela, mi hija que se llama Manuela, me preguntó si en el libro había algún personaje con su nombre. Y la verdad es que no había. Me agarró el sentimiento de madre culposa y me inventé un personaje, cortito, con su mismo nombre para que ella estuviera contenta. La sorpresa fue que, al entregarle el libro a la editora, le gustó mucho y me pidió que le diera más cancha, porque le encantaba la dupla Juánez-Manuela. Manuela Pelari comenzó a crecer y se erigió en la protagonista. Así que mi hija, al final, fue la que ganó.

viernes, 8 de junio de 2018

Manuel Etayo Ortigosa, entrenador del Club Balonmano Morvedre: «Con su trabajo, las jugadoras del Balonmano Morvedre han hecho fácil lo difícil»


Nº 550.- Se le ve feliz. No puede negarlo, ni ocultarlo. Tampoco quiere. La sonrisa le delata. Y también ese tono moreno, optimista, que, sin duda, ha adquirido en las playas cercanas a Sagunto, al abrigo de cuyo castillo romano, Manu Etayo Ortigosa (Murieta, Navarra, 1973) ha cosechado uno de los más brillantes éxitos deportivos de su carrera, conduciendo al Club Balonmano Morvedre de regreso a la División de Honor del balonmano femenino estatal, tras proclamarlo campeón de la Liga División de Honor Plata. 

A Manu le saluda una trayectoria impecable: treinta y un partidos disputados; treinta victorias; un empate; y cero derrotas. «Primero  decían que nuestro grupo era cómodo y que a veces bajábamos los brazos… Siempre han intentado restarnos un poco de mérito, pero estas chicas, con su trabajo constante a lo largo del año, han convertido lo difícil en fácil, lo imposible en factible. Hubo partidos que se complicaron, pero ellas los sacaron siempre adelante. Este tipo de reacciones, en un equipo tan joven, tiene un enorme mérito». Todo está muy reciente, aún no ha transcurrido una semana cuando hablamos en la cafetería de un conocido centro comercial, con el falso lecho del río Turia al fondo, frondoso y verde. Pero cuando recuerda lo ocurrido, al entrenador navarro le brillan los ojos. «Joder, me emociono otra vez, igual que el domingo pasado. Llegar a donde hemos llegado me ha removido todo el cuerpo. Desde el primer momento hemos vivido muchas cosas importantes, hemos llegado a un punto de cohesión muy grande y hemos deseado tanto el éxito que la alegría es enorme, sobre todo para ellas».

BALONMANO MORVEDRE: PLANTILLA JOVEN, ENTRENADOR CURTIDO

Efectivamente, como Manu Etayo ha subrayado, el C.Bm. Morvedre cuenta con una plantilla muy joven. Vean el modelo: dos jugadoras con veintinueve años; otras dos con veintisiete; y el resto del plantel con edades que oscilan entre dieciocho y veinticinco. Una mezcla que se ha demostrado altamente eficaz. «Sí, ahora diría que es la receta perfecta – se ríe –, pero lo más importante es la calidad humana de cada una de ellas y cómo han congeniado entre sí. Fuera de la pista se han comportado como una familia de verdad. Han quedado para hacer cosas juntas, para dar una vuelta, para comer, para cenar... Y esa complicidad repercute luego, positivamente, durante los partidos. En ese sentido, he de destacar que Noelia Olcina ha desempeñado un papel muy importante, porque nos ha ayudado a hacer grupo, algo que constituía una de mis obsesiones antes de venir aquí».

domingo, 3 de junio de 2018

María Fernanda Ampuero: «Escribir un cuento requiere una tensión brutal. Hay que narrar muchas cosas en muy poco espacio»


Nº 549.- María Fernanda Ampuero (Guayaquil, Ecuador, 1976) pasó por la Fira del Llibre de València tal vez de un modo fugaz. Primero participó en un acto sobre cuentos en el aula abierta de la feria, invadidas las palabras de los autores por el sonido de un grupo rockero, empeñado en que la gente menuda bailase y cantase sin importarles lo que los cuentistas intentaban explicar a su audiencia, tampoco muy numerosa. Esta ciudad no termina de aprender nunca y deja escapar interesantes minutos culturales que no menudean en su agenda cultural anual. Al acabar, la escritora ecuatoriana se acercó a la caseta de Organización para conversar sobre su primera incursión en el mundo literario, donde ha debutado dentro del género del cuento, con el volumen titulado ‘Pelea de gallos’, editado por Páginas de Espuma.

Como señala la contraportada del libro, ‘Pelea de gallos’ narra desde diferentes voces el hogar, ese espacio que construye –­o destruye– a las personas, aborda los vínculos familiares y sus códigos secretos, las relaciones de poder, el afecto, los silencios, la solidaridad, el abuso... Es decir, todos los horrores y maravillas que se encierran entre las cuatro paredes de una casa: el espanto y la gloria de nuestras vidas cotidianas. A todo ello sólo cabe añadir que María Fernanda Ampuero, periodista de profesión, ha escrito unos cuentos estremecedores, latinoamericanos, polifónicos, como si llevara publicando  ficción toda su vida y no hay que olvidar que estamos ante su ópera prima. ‘Pelea de gallos’ consta de ciento quince páginas y trece cuentos, trece, un número interesante, pero también maldito. «Quizá haya un elemento de fetiche ahí – dice María Fernanda –, pero tampoco fue una obsesión alcanzar ese número. Salió así y estoy contenta por ello».
¿Por qué escribe María Fernanda Ampuero?
No sé por qué lo hago, supongo que tengo preguntas y respuestas y también algunas puertas cerradas en mi vida, a las que no puedo entrar y esa es una forma de abrirlas. Pero escribir no es una actividad placentera, ni tampoco una especie de catarsis para cerrar una herida, simplemente se trata de la pulsión de ver qué se oculta detrás de algo.

domingo, 27 de mayo de 2018

Donna Leon: «A Brunetti le interesa la muerte por su profesión, pero prefiere la vida»


Nº 548.- Junto con el irlandés John Banville, sin duda Donna Leon fue la gran animadora de Valencia Negra 2018. Ambos eran cabeza de cartel, pero la escritora norteamericana, en directo, ante el público y también con la prensa, se reveló como un auténtico torbellino, una inagotable fuente de ideas y explicaciones, mímica incluida, que deleitaron a todos los que tuvimos el placer de escucharla, primero a través de una entrevista y después en su presentación, celebrada en el Teatro Talía de València, completamente abarrotado de seguidores del género negro y de la creadora del commissario Guido Brunetti.

Nuestra breve charla tuvo lugar en la FNAC de St. Agustí, una vez concluida la rueda de prensa. Donna Leon, con su nuevo título publicado en nuestro país, ‘La tentación del perdón’, editado por Seix Barral, bajo el brazo y recién aterrizada de un viaje de dos semanas a través de Alemania y Suiza, tenía ganas de respirar un poco de aire libre. «Me siento como un prisionero al que acaban de liberar», dijo. La presente edición de València Negra estaba dedicada a la memoria del fallecido librero, y también escritor, Paco Camarasa, nacido en València donde regentó las librerías La Araña y Pablo Neruda, y del que la escritora norteamericana guardaba un buen recuerdo. «Lo conocí hace quince años en su librería barcelonesa de Negra y Criminal, era un tipo estupendo, divertido, con buen sentido del humor»

domingo, 20 de mayo de 2018

Fira del Llibre de València 2018 (2). Aroa Moreno Durán: «Tras la caída del Muro de Berlín no se produjo una unificación sino una anexión»

Nº 547.- La trama de ‘La hija del comunista’, primera novela de Aroa Moreno Durán, editada por Caballo de Troya, se centra en la figura de Katia, hija de exiliados españoles en el Berlín Oriental, y narra las penurias de su niñez, la nostalgia irreductible de su madre y el comunismo inasequible al desaliento de su padre, al tiempo que nos muestra las pequeñas alegrías del día a día, un día a día marcado por la construcción del Muro, que trazará una frontera sociológica e ideológica, aunque también de hormigón, entre las dos partes de la capital berlinesa. En un momento dado, Katia conocerá a Johannes, un joven del otro lado y decidirá huir con él, abandonar su casa y su familia. Años más tarde, tras el fracaso de su unión, intentará regresar, recuperar el pasado, destruir el Muro que, inevitablemente, levantó con su huida y que ahora se mantiene en pie. La escritora madrileña pasó por la Fira del Llibre de València. En la caseta de la Organización, entre firma y firma de ejemplares, desgranamos una conversación sobre la novela, la extinta RDA y el futuro literario.
Aroa, ¿qué significa escribir para ti?
Esta es una pregunta básica, pero que obliga a pensar con detenimiento la respuesta. Escribo por necesidad, para pasármelo bien. Disfruto mucho haciéndolo y también con los momentos previos a la escritura en sí, cuando mi cabeza va cocinando lo que llevo entre manos, cuando me pregunto cómo voy a armar la novela... Y siempre termino formulándome la misma pregunta: ¿qué hace la gente que no escribe?
¿Es diferente publicar en una editorial como Caballo de Troya, donde cada año cambia la directora de ediciones, que hacerlo en otra más tradicional?
Estoy encantada con Caballo de Troya. Esa idea del cambio anual de director me parece estupenda, aunque a priori pueda catalogarse como un poco arriesgada. Está dando buenos resultados y además es hermoso que cada director deje su impronta, su sello, en la colección. A mí me correspondió Lara Moreno, una escritora literariamente muy grande y a la que admiro mucho. ‘La hija del comunista’ encontró en ella una segunda lectura y enseguida comprendió lo que era la novela, lo que requería y lo que yo deseaba contar. Ahora, lo que sucede es que Lara ya finalizó su trabajo, me he quedado sin editora y no tengo una casa a la que volver.

domingo, 13 de mayo de 2018

Fira del Llibre de València 2018 (1). Marta Sanz: «Me interesa una visión del amor basada en el compañerismo y la empatía, no asentada sobre una lucha permanente de poder, que permite mirar más allá y ser solidario con una realidad más amplia»


Nº 546.- Gris. El 29 de abril de 2018 amaneció gris en València. El sol apenas consiguió perforar la frontera nubosa en algún instante. Era la hora punta de la mañana en la Fira del Llibre, 53ª edición. Muchos, muchos visitantes. Unos curioseaban, hojeaban libros a peso; otros preguntaban por algunos títulos, tal vez inencontrables; bastantes conversaban en animados corrillos; por último un número indefinido de paseantes saludaban, alborozados, fortuitos encuentros sin duda postergados en el tiempo. En la caseta de Organización, detrás de una mesa rectangular, blanca, suficiente, Marta Sanz firmaba su nuevo libro publicado en Anagrama, ‘Amor fou’, una novela arrebatada al olvido editorial. Sentado junto a ella, entre pregunta y pregunta de sus lectores, entre firma y firma,  hablamos de esta historia que tiene como protagonistas a Lala y Raymond, y también a Adrián. Una historia triangular, dos relatos de amor, trazados en  escenarios distintos, un cuaderno de agravios y unas reflexiones en voz alta, que se unen y desunen, que se atacan y defienden. Raymond, desde su observatorio, vigila la felicidad conyugal de Lala, su antigua novia, y Adrián, su nueva pareja. No puede soportarla y decide intervenir en ella con su mirada evocadora y su presencia disfrazada. Pero hasta las pequeñas maldades pueden tener horrendos efectos secundarios… Entre nuestra conversación, la de Marta y la mía, no la de Lala y Raymond, se ha instalado definitivamente el color gris. Por un momento, pensé que vivía en 1950 y entrevistaba en blanco y negro. La portada de ‘Amor fou’ también es gris.
Marta, ¿por qué una reedición de Amor fou ahora?
‘Amor fou’ nunca había sido publicada en España. La escribí en dos mil cuatro con la idea de que se trataba de una novela distópica a medio o corto plazo, ya que la ambienté en torno a los años dos mil once y dos mil doce. Sin embargo, me encontré con la sorpresa de que la compraron dos editoriales y ambas la guardaron sin publicarla. En dos mil catorce, la editorial estadounidense La Pereza, que entonces comenzaba a funcionar, se puso en contacto conmigo para ver si tenía algún texto en plan altruista y se la regalé. La edición no fue demasiado perfecta, pero más tarde Anagrama encontró el libro, le gustó y lo ha publicado ahora en España. Por lo tanto, podemos decir que se trata de una reedición relativa.
¿Había mucho que retocar en la novela?
Después de haber transcurrido tanto tiempo, cuando relees un libro observas que, desde el punto de vista estilístico, ya no eres la misma escritora. Por otro lado, he tenido que cambiar algunas referencias temporales, porque en su concepción ‘Amor fou’ era una novela distópica y ahora es una novela realista. He introducido también algún cambio en el final del texto.

domingo, 6 de mayo de 2018

Benjamin Black, ganador Premio València Negra 2017: «Black es un artesano; Banville intenta ser un artista, cuando ni siquiera sabe lo que significa eso»


Nº 545.- Llegó con puntualidad irlandesa, es decir, anticipadamente, a la cita con la prensa valenciana. Los organizadores de València Negra lo tenían todo dispuesto y previsto. Benjamin Black, o John Banville, tanto monta, Premio València Negra 2017, apareció por el fórum de la Fnac Sant Agustí con chaqueta y camisa azul oscuro, indefinido, un pantalón gris y el acostumbrado pañuelo granate asomado al bolsillo superior de su americana. Él éxito de sus novelas, bajo cualquiera de sus dos firmas, Banville o Black, es enorme, aunque bien es cierto que su masiva popularidad la ha alcanzado merced a la serie de novelas protagonizadas por el patólogo forense Quirke. Tranquilo, con rictus expectante, amable, el escritor atendió a los fotógrafos y posó de todas las maneras imaginables: de pie, sentado, pensativo, risueño, con un libro, con dos…
A continuación dio comienzo la rueda de prensa. En la mesa Jordi Llobregat, director del festival; los representantes de Bromera y Alfaguara, Gonçal López Pampló y María Fasce, respectivamente; la traductora, María Jesús Plasencia, y el propio autor. Como preámbulo, Banville quiso dejar claro que no le gusta la catalogación y que no establece diferenciaciones entre sus novelas, policiacas o no, porque «no existe un género mayor o menor, sólo hay buena o mala literatura. Lo demás no importa. Daría todas las novelas de Camus o de Sartre a cambio de una sola de Simenon». Después de una hora exacta de preguntas y respuestas, Black propuso concluir el acto: «Como diría Jane Austen: “ustedes ya han disfrutado bastante”. Si les parece bien lo dejamos aquí». Se levantó la sesión y llegó el turno para las entrevistas.
¿Por qué escribe Benjamin Black o qué significa la escritura para usted?
Respirar… Para mí escribir es respirar. La escritura me ayuda a entender la realidad, a interpretarla. A veces mi mujer me pregunta a qué me dedicaría si dejase de hacerlo: ¿a la política, a ayudarnos a todos…?

jueves, 19 de abril de 2018

Jorge Eduardo Benavides, ganador del XIX Premio de Novela Fernando Quiñones 2018: «El mundo de las editoriales, de los agentes y de la literatura en general es un ámbito muy femenino»


Foto P. Cosano. Grupo Anaya
Nº 544.- Habíamos pactado la entrevista unos días antes, recién pasada la
Semana Santa. Es primera hora de la tarde cuando tecleo su teléfono. Timbrea varias veces. No demasiadas, es cierto. «¿Qué tal? ¿Cómo le va?», responde puntual Jorge Eduardo Benavides, el escritor peruano (Arequipa, 1964) que, con su novela ‘El asesinato de Laura Olvido’, editada por Alianza Literaria, ha conquistado el Premio Fernando Quiñones 2018. Mientras concluimos los saludos, conecto la grabadora, hacemos una prueba y comenzamos la conversación.
En primer lugar, enhorabuena por el galardón.
Muchas gracias.
¿Por qué es importante para Jorge Eduardo Benavides haber ganado el Premio Fernando Quiñones 2018?
Bueno, los premios son importantes porque significan el reconocimiento a un trabajo específico, en este caso una novela. El Premio Quiñones lleva el nombre de un autor al que he leído a lo largo del tiempo y conquistarlo aporta la visibilidad que a veces se echa en falta con una publicación habitual.
¿Y qué significa para usted el hecho de escribir, la literatura en general?
Es un trabajo que a mí me gusta y al que me dedico con todo el entusiasmo del mundo. Aunque en mi caso he de compatibilizarlo con otro tipo de ocupaciones, clases, conferencias o charlas, que me permiten conseguir tiempo para escribir, no deja de ser un oficio que requiere paciencia, esfuerzo y entrega.
Su novela habla del asesinato de una agente literaria, Laura Olivo, en el Madrid de nuestros días. La principal sospechosa, Lucía Luján, ha sido detenida y permanece en prisión. Un expolicía peruano, «Colorado» Larrazábal, de origen vasco y raza negra, que ha emigrado a España y sobrevive desempeñando ocupaciones ocasionales para un compatriota suyo, el abogado Tejada, será el encargado de esclarecer este misterioso crimen.

jueves, 12 de abril de 2018

Vicent Sos, entrenador del C.Bm. Castellón: «En tiempos de crisis, trabajar los fundamentos del balonmano es lo que mejor funciona»

Vicente Sos
Nº 543.- Vicent Sos Soler, profesor de instituto y entrenador del Club Balonmano Castellón, es un técnico
de la casa. De toda la vida. Lo conocí hace mucho tiempo, en los años ochenta del pasado siglo, cuando se desempeñaba como preparador del desaparecido S.P. Castellón. Ha caído mucha agua desde entonces, pero él, con los avatares propios del oficio de existir, continúa vinculado al deporte del cuarenta por veinte y ahora en primera línea, ya que fue el artífice, junto con sus jugadoras, del ascenso a la División de Honor-Liga Guerreras Iberdrola, la máxima categoría del balonmano nacional femenino.

La temporada en la nueva división está resultando dura y, a falta de seis jornadas para terminar la competición, ha llegado la hora de hacer balance, hablar de esta experiencia y también de las posibilidades reales del equipo castellonense para mantenerse una temporada más en la División de Honor.

Vicent, ¿cómo te introdujiste en el balonmano?
Empecé un poco tarde, en octavo de Básica, con trece años. Un día, al salir del colegio, vi a mis compañeros hablando con un señor al que no conocía de nada. Veinticuatro horas después estaban jugando al balonmano y me animaron a que me uniera a ellos. Y eso hice. Aquel desconocido era Juan Carda, árbitro de balonmano y de fútbol ya fallecido, un enamorado de nuestro deporte, que nos animó a todos a practicarlo.

Por lo tanto tu etapa de formación fue breve.
Sí, estuve tres años jugando en el Colegio Obispo Climent y luego formamos el primer equipo juvenil del antiguo S.P. Castellón, que ya tenía como presidente a Rafa Martí. Fueron dos temporadas muy divertidas, muy bonitas, pero luego llegó mi lesión y lo tuve que dejar. Eso ocurrió en 1986.

Y diste el «salto» de la pista al banquillo, un salto breve, apenas unos pasos, pero importante.
Comencé a entrenar porque mis amigos también lo hacían. Recuerdo que Manolo Mundina, Ramón Mas y yo, sentados en una cafetería, nos repartíamos los equipos que íbamos a entrenar cada uno. Hice el curso de monitor y el territorial y, en 1991, Ramón Mas y yo decidimos marchar a Madrid para estudiar el Nacional. Sin duda, fue una de las mejores decisiones de mi vida. Luego me casé y estuve unos años de parón, hasta que me llamaron del Balonmano Onda para el equipo de Primera Nacional. De ahí pasé al Puerto de Sagunto y ahora al C.Bm. Castellón.

¿Esta es la primera ocasión que entrenas un equipo femenino?
No, no, el S. P. Castellón comenzó a funcionar sólo con el balonmano masculino, pero el entrenador Quique Ramil decidió crear un equipo femenino sénior con las alumnas del instituto y después otro cadete, al que entrené durante dos años en Liga Autonómica. Después estuve con los chicos y ahora he vuelto con las chicas..

domingo, 8 de abril de 2018

Bm. Castellón, primer club castellonense en la División de Honor del balonmano femenino-Liga Guerreras Iberdrola.


Nº 542.- Sólo faltan seis jornadas para concluir la liga de División de Honor femenina de balonmano. Por arriba de la tabla la cosa está más que reñida. Arde. Tres equipos se disputan el título: Rocasa Gran Canaria, Mecalia Atlético Guardés y Súper Amara Bera Bera. Cualquier tropiezo, cualquier punto perdido, puede decantar la balanza hacia un lado u otro. Y lo mismo ocurre por abajo. Arde también. Villaverde, Handbol Canyamelar, Bm. Castellón y Ants Bfit Muchoticket tratan de eludir los dos últimos lugares que conducen a la pérdida de la categoría. Las jugadoras del Bm. Castellón, en su primera temporada en la elite del balonmano nacional, pugnan por la permanencia. De momento, parecen salvadas, pero un solo punto de diferencia, que es su ventaja actual sobre el Canyamelar, su inmediato perseguidor, parece poco bagaje. El final de curso se anuncia duro y terrible. Van a ser seis semanas proclives a las sorpresas que proporcionan victorias o derrotas inesperadas.

Desde finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, la ciudad de Castellón de la Plana no conocía lo que es el balonmano femenino de primer nivel. En aquella época, el histórico Medina, procedente de la no menos histórica Sección Femenina, participaba en lo que se llamaba Primera División Nacional, embrión de la actual División de Honor Femenina–Liga Guerreras Iberdrola, con una estructura competitiva completamente distinta a la actual. Tras lograr el ascenso durante la temporada anterior, el Bm. Castellón, trata de consolidarse en la categoría. Una empresa difícil, muy difícil, porque el presupuesto es corto y el equipo se nutre fundamentalmente de su cantera, de su trabajo con la base, bien alejado de cualquier posibilidad de incorporar jugadoras extranjeras. Por eso su esfuerzo, su obstinación por mantener en primera línea al balonmano castellonense todavía alcanza un mayor valor. Sin duda. Hace unos días, tres jugadoras del primer equipo, tres guerreras de la División de Honor, se prestaron a contar esta experiencia. Lo hicieron en torno a una mesa, en un desayuno sabatino. Ellas son: Noelia López, Noelia Sales y Nerea Fernández. Las tres, cómo no, proceden de la cantera local.

domingo, 25 de marzo de 2018

Patricio Pron: «Vivimos un momento importante en cuanto a la reivindicación del cuento como género literario»


Nº 541.- Después de mucho tiempo sin entrevistar a nadie por andar metido en otras escrituras, concerté el encuentro con Patricio Pron (Rosario, *osario según su preferencia, Argentina, 1975) con innegable interés no exento de curiosidad. Si uno se adentra en la lectura de ‘Lo que está y no se usa nos fulminará’, su nueva colección de cuentos, llega un punto, página 145, en el que ha de enfrentarse al relato ‘Este es el futuro que tanto temías en el pasado’, donde el escritor rosarino, ¿tal vez *osarino?, habla de sí mismo, en una suerte de autorretrato sin óleos pero con tinta. Cargado de humor, saturado de presentaciones, entrevistas y conferencias, cuenta que llegó un momento en que decidió contratar los servicios de un actor, o una actriz, o de ambos a la vez, de edades diferentes a la suya, incluso superiores, para que le suplantasen en esos eventos que tanto le agobian, o cansan, o aburren, o de todo un poco. Así que quien se preparaba para conectar la grabadora, el mismo que llevaba mucho tiempo sin entrevistar a nadie, anduvo unos días cuestionándose si vendría Pron u otro ser vivo, asalariado por supuesto, con el necesario discurso para atender sus preguntas.
Por tanto, el primer tema a tratar resultaba obvio: ¿estaba Patricio Pron en València o había enviado a uno de sus contratados para representarle? ¿Era Patricio Pron quien protocolariamente intercambiaba frases de cortesía conmigo o era otro individuo?
Es una magnífica pregunta que no estoy autorizado a responder, así que me temo  que vamos a dejar la incertidumbre abierta durante un tiempo.
¿Qué significa la literatura, la escritura para Patricio Pron?
Para muchos de nosotros [Pron bebe agua], hay algo específico que constituye nuestra identidad y es la relación que existe entre las palabras y el mundo. No somos capaces de comprender nuestro lugar en el mundo si no es a través de nuestra relación con las palabras y el efecto que éstas surten. En mi caso, la producción de literatura lo es todo, no sólo una forma de expresión sino también de posición política, el deseo de contribuir a una discusión amplia sobre lo que somos y lo que deseamos ser. Con mis textos trato de involucrar al lector, de convertirlo en participante activo de una conversación y de que la escritura no sólo sea beneficiosa para mí sino también para quienes me leen.