«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

viernes, 24 de septiembre de 2021

‘La llama inmortal de Stephen Crane’ de Paul Auster (Seix Barral)

Auster parece una caja de sorpresas interminable. Los que hemos disfrutado con su literatura, especialmente con sus primeras novelas, ya no albergamos motivos para sorprendernos con la irrepetible trayectoria del escritor de Newark. Escribo esto, porque en su nueva entrega, ‘La llama inmortal de Stephen Crane’ (Seix Barral), Paul Auster se descuelga con un libro de más de mil páginas, incluidos Notas, Agradecimientos e Índice Analítico, que es nada menos que una biografía. La biografía de otro escritor, tan norteamericano como él.

Dice Auster que su libro, recuerden que tiene más de mil páginas, «pretende servir de “introducción” a la vida y obra de Stephen Crane y se ha escrito para aquellos que lo conocen poco o nada». El entrecomillado intermedio es de quien esto suscribe. Como escritor, Paul Auster analiza la existencia de Crane desde la óptica de otro escritor, un plumífero hablando de otro plumífero, no como un biógrafo especializado y, por eso, incluye numerosos fragmentos de su obra. Su mirada se centra en su trabajo, en sus textos, e intenta reflejar la experiencia de leer a Crane, lo que se siente cuando un lector, en este caso él mismo, se enfrenta por primera vez a su literatura. Por ello, añade Auster, «no he adoptado un enfoque académico y me he mantenido lejos de la crítica literaria tradicional». En su desempeño como biógrafo hay, además, una investigación sobre los avatares de la breve, e intensa, vida de Stephen Crane, que escribió acuciado por la falta de dinero en el último tercio del siglo XIX, basada en obras de los eruditos y biógrafos que han hurgado en archivos y documentos históricos para encontrar su huella, en un intento por enlazar las distintas piezas que componen el puzle de su existencia.  

Si la peripecia vital de Crane es apasionante, no lo es menos la época que le tocó vivir. Nació en Newark, como Auster, el Día de los Difuntos del año 1871 y falleció el 5 de junio de 1900, con lo que, tal y como señala su biógrafo, tuvo un paso más que fugaz por el siglo XX, ya que solo vivió en él cinco meses y cinco días, tras fallecer en Badenweiler (Alemania), el 5 de junio de 1900, víctima de la tuberculosis. Es decir, que apenas vivió veintiocho años, siete meses y cinco días, algo menos que Wolfang Amadeus Mozart (1756-1791), cuya existencia se prolongó a lo largo de siete lustros. Y uno se pregunta si Stephen Crane significó para la literatura estadounidense lo mismo que el compositor de Salzburgo para la música europea. Según Auster, que afirma que muchos escritores norteamericanos no hubieran sido los mismos sin la literatura de Crane, la respuesta no admite dudas. Y por ello le ha dedicado tan monumental trabajo, que le ha llevado varios años de investigación, análisis, construcción y escritura.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Sergi Doria: «El año 1976 fue el de la iniciación a la vida de todos los españoles»

Sergi Doria fotografiado por Inés Baucells

Nº 629.- Son las cinco de la tarde. Primer lunes de septiembre. Fallas recién quemadas. Calor y
humedad. En resumen, bochorno. Parece que el verano no quiere terminar. Al otro lado del teléfono, puntual, está Sergi Doria, que tiene nuevo título en el mercado: ‘Antes de que nos olviden’ (Destino), la tercera entrega de su trilogía dedicada a Barcelona. ‘Antes de que nos olviden’ es una historia de las de siempre, una búsqueda salpicada con buenas dosis de humor e intriga, de esas que nos gusta leer de vez en cuando, ambientada en la Barcelona de la Transición, en los tiempos del destape, de las sectas religiosas, de los cambios políticos, poblada por personajes de turbio pasado, que ayudan a retratar a la ciudad de aquel entonces. Además de escritor, con varios títulos publicados, Sergi es profesor de la Universidad Internacional de Cataluña y de la Universidad Ramon Llull, y periodista cultural de dilatada trayectoria, que ahora trabaja en
ABC. El escritor barcelonés ha descolgado pronto y, tras las presentaciones y otros parabienes, pulso la tecla rec de la grabadora. Se enciende el piloto rojo, esa señal tácita establecida entre el artilugio digital y quien esto suscribe. Y comenzamos a conversar.

La primera vez que hablo con un escritor suelo iniciar la entrevista con la misma cuestión: ¿qué significa para ti la literatura?

Yo provengo del periodismo igual que mis primeras publicaciones. Durante muchos años hice crítica literaria y no me atreví a ponerme con una novela hasta el año 2015. Les había leído la cartilla a muchos escritores y pensé que, si yo no escribía bien, podían decir que yo era aquel maestrillo que les daba lecciones acerca de cómo escribir. Pienso que la realidad siempre supera a la ficción. De ahí que la trilogía que cierra ‘Antes de que nos olviden’ esté toda ella basada en hechos reales. Concibo la literatura como una ambigüedad permanente, donde se mezclan cosas verdaderas con otras inventadas. Creo que jugar con la verdad y la mentira es lo que le proporciona atractivo a la literatura, lo que la diferencia del ensayo o de los libros de historia.

sábado, 7 de agosto de 2021

Luis García Jambrina: «Tras su muerte, Unamuno fue manipulado para convertirlo en alguien que no era»

Luis García Jambrina (fotografía: Cristina Candel)
Nº 628.- El último viernes del mes de julio se despide con una entrevista. Faltan pocos minutos para las cinco de la tarde cuando telefoneo a Luis García Jambrina (Zamora, 1960). En colaboración con el director de cine Manuel Menchón (Málaga, 1977), este escritor y profesor universitario, afincado en Salamanca, acaba de publicar ‘La doble muerte de Unamuno’, editada por Capitán Swing, un texto de investigación, donde se recoge la muerte de Miguel de Unamuno, acaecida el 31 de diciembre del año 1936, en su domicilio particular, sentado alrededor de una mesa camilla y con las zapatillas chamuscadas por el brasero. España vive los primeros meses de la Guerra Civil y don Miguel muere en extrañas circunstancias, a causa de una «hemorragia bulbar», según el acta de defunción expedida por el juez municipal, y ante un único testigo: Bartolomé Aragón. Al día siguiente, significados militantes de Falange portan su féretro al cementerio, donde lo entierran como si se tratase de uno de sus camaradas. Esta es la versión oficial, la misma que ha perdurado, incluso para sus familiares, durante casi ochenta y cinco años. Sin embargo, ‘La doble muerte de Unamuno’ aporta un contrarrelato que, por un lado, desmonta esta versión oficial y, por otro, demuestra que Unamuno fue objeto de una operación propagandística, a través de la cual los sublevados pretendieron secuestrar su figura y su memoria. Las páginas del libro profundizan en todo lo que cuenta ‘Palabras para un fin del mundo’, la película documental sobre este mismo asunto, que Manuel Menchón estrenó a finales del año pasado, en plena pandemia. Con el piloto rojo de la grabadora ya encendido, comenzamos nuestra conversación, sostenida a más de seiscientos kilómetros de distancia, los que separan Salamanca de València.

Luis, ¿cómo surge la idea de escribir ‘La doble muerte de Unamuno’?

Surgió en el mes de agosto del pasado año. Manuel Menchón estaba muy metido con su película y el rector de la Universidad de Salamanca, que había apoyado su proyecto, pensaba que había que escribir un libro, porque se había quedado mucha documentación interesante en el tintero. Menchón no tenía tiempo para hacerlo y entonces el rector me propuso a mí, porque sabía que me interesaba el tema de la muerte de Unamuno y de sus últimos días de vida. Yo había escrito un cuento sobre este mismo asunto, que había sido publicado en varias antologías. Menchón y yo nos reunimos en Salamanca. Hablamos, vimos que sintonizábamos bastante y de ahí brotó el libro, que debía profundizar un poco más que la película, por las lógicas limitaciones cinematográficas, y lo cierto es que su escritura ha sido un trabajo muy intenso.

martes, 27 de julio de 2021

Men Marías: «Cuando llegaron los norteamericanos, Rota tenía cuatro calles cubiertas de charcos cuando llovía, era un sitio muy pequeño»

Men Marías (Fotografía: Luis Rodríguez)
Nº 627.- Los termómetros han subido. Otra jornada bochornosa. A través del teléfono móvil, me cuenta la escritora Men Marías que en su Granada natal «de un momento a otro comenzará a salir fuego del suelo». Discurre el miércoles 21 de julio. Mediodía. En València, además, la humedad pegajosa dicta su ley. Así que esta entrevista parte con dos puntos en común: la literatura y el calor. Men acaba de publicar ‘La última paloma’, editada por Planeta, un thriller con una estupenda aceptación por parte de la crítica y de los lectores. La acción se centra en el horroroso asesinato perpetrado en la persona de Diana Buffet, una joven cuyo cuerpo aparece salvajemente mutilado y con unas enormes alas cosidas a su espalda. El suceso acaece en la población gaditana de Rota, frente a la base naval norteamericana, un territorio singularmente opaco. Pronto entrarán en escena Patria Santiago y Sacha Santos, los dos guardiaciviles encargados de esclarecer este crimen, que huele a psicópata omnibus lateribus. Antes de que la grabadora se derrita, pulso el rec, se ilumina el piloto rojo y comenzamos a conversar.

Men, suelo empezar mis entrevistas con la misma pregunta: ¿por qué escribe un escritor? Sin embargo, tu caso es distinto, porque en la Nota de la Autora del final de ‘La última paloma’ podemos leer: «Escribir es una cuestión de crueldad para con uno mismo y la crueldad, como cualquier forma de dolor, no es necesariamente mala. La rechazamos de manera instintiva porque no la entendemos…»

La verdad es que escribir es exactamente eso. Yo no creo en el tópico de escribir para uno mismo, algo que me parece un acto de ego a los que se presta cualquier actividad artística. Pienso que se escribe para los demás, igual que trabajan un cirujano o un abogado. En este sentido, lo que hay que ofrecer al público es algo muy honesto y para que el texto sea honesto uno ha de esforzarse mucho, detectar qué heridas le están sangrando y escribir desde ahí. Por eso, para mí se trata de un acto de crueldad, porque va dirigido hacia esa parte tuya en la que no quieres estar.

Tu verdadero nombre no es Men Marías, ¿por qué utilizas seudónimo para escribir?

Por nada especial. Yo no me escondo detrás de un seudónimo, aparezco en fotos y vídeos sin ningún problema. Lo he hecho simplemente porque me sentía más cómoda dentro de ese nombre. Al final, igual que uno se cambia de ropa, ¿por qué no se ha de cambiar de nombre?

¿Cómo surge la idea que dio pie a esta historia?

Tenía muy claro que quería escribir una novela con un contenido más bien turbio y que aconteciera en la parte sur de Andalucía. Fue de esta manera como di con Rota.

‘La última paloma’ es un thriller bastante claro, ¿por qué te interesa este género?

Me interesa porque es un lugar perfecto para analizar el comportamiento humano. El thriller es el género que más se presta a buscar las motivaciones que tienen los personajes para cometer ciertos actos, catalogados como criminales. Trato de observar las causas por las que las personas son como son o si, por el contrario, es que ya nacieron así.

¿Al comenzar a escribirla conocías ya el desenlace de la historia o te has dejado llevar por la propia inercia del proceso creativo?

Soy una escritora-mapa. Soy muy maniática y hasta que no sé qué es lo que va a suceder en cada escena no escribo ni una sola palabra.  

¿La novela está basada en hechos reales?

Sí. Estamos ante una historia de ficción basada en el pasado de Rota, del que no hay nada de documentación. Todo lo que he podido encontrar me ha llegado a través de información oral. El gran choque cultural, que supuso la llegada de los norteamericanos al pueblo, me lo han contado los vecinos de la zona y el asunto de la desaparición de mujeres es real, lo que ocurre es que nunca se ha investigado.

Supongo que la falta de información a la que aludes se debe precisamente a la presencia de la base.

Sin lugar a duda. Todo lo que tenga que ver con los norteamericanos es de difícil acceso.

¿Hubo muchas desapariciones de mujeres como la que sucede en ‘La última paloma’?

Sí, efectivamente, hubo casos de desaparición de mujeres en Rota. Muchos. Y nunca se investigaron. Los vecinos del pueblo me contaban que todos los días desaparecía alguna mujer y jamás se hizo nada al respecto. Fue una época de impunidad absoluta.

La protagonista de ‘La última paloma’ es Patria Santiago, sargento de la Guardia Civil, un nombre que se presta a juegos de vocabulario.

Lo cierto es que el nombre de Patria lo había escuchado como sustantivo común, pero una señora mayor me enseñó una orla de su facultad donde figuraba una compañera que se llamaba así. Me llamó mucho la atención especialmente al adjudicárselo a un personaje como ella, que se siente un ser tan desarraigado. Además guarda relación con el emblema de la Guardia Civil: «Todo por la patria».

sábado, 17 de julio de 2021

David Pascual: «’Gordo de Porcelana’ es la novela más dura y delirante que he escrito nunca»

Nº 626.- Es el último miércoles del mes de junio. València. Por la calle Calixto III motocicletas y coches entablan un duelo ruidoso. ¡A ver quién ruge más fuerte! Después la grabadora registrará las palabras salpicadas por estos sonidos. Preocupado por encontrar el número de la calle que busco, he llegado al lugar de la cita un poco de rebote, a pesar de que mi infancia discurrió muy cerca de donde me espera David Pascual, el autor de ‘Gordo de Porcelana’, editado por Temas de hoy, un libro que pesa 355 gramos y contiene 47.705 palabras, aunque en un principio debió tener muchas más. ‘Gordo de Porcelana’ es una novela de aventuras – contraportada dixit –, la historia de la peor familia del mundo y del peor recuerdo de una amistad entre dos adolescentes sin futuro. La protagonista es Dolo, una mujer rota, crecida en un ambiente difícil, que alternó los psiquiátricos con las prisiones y que dibuja un anime, que da título al libro y se ha vendido en Japón con notable éxito. Además de eso, entre las páginas de la novela se cuelan personajes de la Transición (Felipe González), de la farándula (Lola Flores), así como relevantes momentos sociales (las privatizaciones o la herencia de los GAL). Stricto sensu, no me atrevería yo a calificar ‘Gordo de Porcelana’ como novela, pero sí como un artilugio literario, cocido a fuego lento en una olla en la que cabe casi todo. El piloto rojo encendido de la grabadora, nos indica que podemos empezar a conversar. Y eso hacemos, mientras coches y motocicletas perseveran en su petardeo.

David, ¿qué significa para ti escribir?

Aunque no llevo muchos años en esto, de pequeño dibujaba cómics. Llegué a publicar en la revista Camacuc, porque mi idea era ser dibujante. Pero al entrar en la facultad dejé de dibujar y empecé con las perfomances, unas perfomances en las que la parte textual y narrativa estaban siempre muy presentes. Siempre he leído mucho y abrí un blog donde colgaba relatos cortos. Viví un tiempo en Buenos Aires y allí conocí a una editora, a la que le gustó lo que hacía y decidió publicarme. Desde ese momento, la literatura se convirtió en la principal de mis actividades y aunque haga otras cosas, tengo claro que lo mío es contar historias.

En los créditos del libro aparece un corrector de estilo. Para alguien con una forma de escribir tan definida como la tuya, ¿es necesario su trabajo?

En realidad, ‘Gordo de Porcelana’ no ha sufrido muchas correcciones. Pero sí es cierto que el libro era muy expansivo y llegó a tener muchas más páginas que en la versión definitiva. En este sentido trabajé bastante con los editores para eliminar alguna parte. Podríamos decir que ha sido más una colaboración en la toma de decisiones que de corrección de estilo.

¿Cómo te tropiezas tú con esta historia, porque la similitud con el caso Alcàsser, que he escuchado en algunos medios, parece muy leve?

Sí, bueno, a este libro le di muchas vueltas. Es el que más me ha costado escribir de todos. De hecho mi anterior novela, ‘Transirak’, constituye el primer bloque de lo que iba a ser esta. Sobre el caso Alcàsser leí bastante, puesto que me propusieron participar en un proyecto que luego no se llevó a cabo. Vi el documental de Netflix sobre este tema y hubo dos cosas que me llamaron mucho la atención: una, que por primera vez se ponía el foco en la actitud mantenida por los medios de comunicación en el caso; y dos, que también por primera vez se entraba en el tema familiar de los Anglés. Creo que en su momento no se efectuó un análisis real y serio de lo ocurrido. En el documental observé la imagen de la hermana de Anglés, llegando al juzgado, vestida con una peluca mientras la gente la abucheaba. Yo flipé con eso, porque nadie se planteó que había que proteger a las mujeres que habían vivido con la persona considerada como el monstruo más grande de la España negra de entonces. Antes al contrario, se las había criminalizado. Fue ahí donde vi que había una historia que merecía ser contada. Como personaje, la hermana del monstruo era un personaje muy atractivo y, sin investigar nada, empecé a desarrollar la historia para ver cómo había conseguido sobrevivir en aquella situación.

Si tuvieras que catalogar ‘Gordo de Porcelana’ en una librería para su venta, ¿en qué género la incluirías?

Para mí es una novela de personajes dentro de la narrativa contemporánea. Es verdad que esto es la historia de un crimen, pero no es una novela negra. El crimen tiene un peso muy importante en la narración, pero no se aborda por sí mismo, ya que se narra la metralla que circula a su alrededor. He evitado casi por completo los hechos luctuosos y he cambiado también los personajes.

lunes, 5 de julio de 2021

Victoria Prego: «Todos los políticos de la Transición cumplieron sus compromisos e hicieron honor a su palabra»

Victoria Prego (Fotografía Ignacio Encabo El Independiente)
Nº 625.- Recuerdo la Transición como un tiempo incierto. Acababa de entrar en la Universidad. 
Franco recién había muerto y decretaron una semana de luto oficial. Cada viernes la plaza de San Agustín de València era tomada por los autobuses, furgonetas y jeeps de la Dirección General de Seguridad. Por las esquinas patrullaban los temidos grises, calados los cascos y con las porras dormidas en el cinto. Aguardaban la hora de su intervención. Cada viernes las proclamas de «Llibertad, Amnistia y Estatut d’Autonomia» eran coreadas por los manifestantes en los cuatro rincones de la plaza y por las calles aledañas. Cada viernes la cosa terminaba igual: porrazos, cargas, carreras, heridos y detenidos. Fueron días oscuros, llenos de nubarrones, pero también de esperanza, en los que los de mi generación trazábamos nuestros proyectos de vida. O eso intentábamos. ¿Podríamos convertirlo en realidad? En ese tiempo sucedieron muchas cosas: se elaboró una Ley para la Reforma Política, se convocaron las primeras elecciones democráticas desde la II República, se legalizó a los partidos de izquierda, incluido el Partido Comunista, y a las organizaciones sindicales, se aprobó una constitución y comenzó a funcionar un régimen democrático en una España que no terminaba de escaparse de la Dictadura. En aquellos años una periodista, la madrileña Victoria Prego, informaba en la televisión de lo que acontecía en la calle y en los cenáculos políticos. Su voz sonaba fresca y novedosa. Luego se marchó al extranjero y regresó para contar en documentales todo aquello. En 1995 publicó su libro ‘Así se hizo la Transición’ y ahora, más de veinticinco años después regresa a las librerías con la ‘Pequeña historia de la Transición’, editado por Espasa, un texto de apenas doscientas cincuenta páginas, ilustrado por Peridis, en el que ofrece un resumen muy detallado, ameno y de fácil lectura, de todo lo que aconteció en aquel periodo tan trascendental para la vida de nuestro país. Fue el último viernes de junio, antes del mediodía, cuando tras pulsar el
rec de la grabadora comencé a conversar con Victoria Prego sobre su libro y la memoria de aquellos tiempos, una memoria que hoy parece estar más viva que nunca.

Victoria, ¿qué ha significado o qué significa el periodismo en tu vida?

Empecé en el periodismo por casualidad. Mi padre, que me llamaba «meteorito» era periodista y yo estudiaba Ciencias Políticas. Como disponía de las tardes libres y tenía la Escuela de Periodismo muy cercana a la Facultad de Políticas, decidí matricularme y estudiar la carrera. Y la acabé. De hecho, la que no terminé fue la de Ciencias Políticas. Encontré trabajo en seguida, porque entonces salíamos treinta y cinco titulados y ahora salen miles. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que acerté, porque yo solo habría podido ser periodista.

jueves, 17 de junio de 2021

Valéncia Negra 2021. Víctor del Árbol: «La infelicidad me parece un sujeto literario mucho más interesante que la felicidad»

Víctor del Árbol en VLN 2021 (Fotografía: Herme Cerezo)

Nº 624.- Es junio, domingo por la mañana, la capital del Turia bosteza, perezosa, mientras el calor se
despierta. El cielo aún es gris, pero el sol ya asoma entre las nubes. Víctor del Árbol está sentado frente a su colega la escritora Rosa Ribas en la terraza del Hotel Inglés. A nuestras espaldas quedan los atlantes alabastrinos, obra de Ignacio Vergara, que flanquean el portal del Palacio del Marqués de Dos Aguas. Víctor pasó por València Negra 2021, un festival de género policiaco en el que ha participado en varias ocasiones y que le galardonó con el Premio a la Mejor Novela en la edición de 2018. Desde que irrumpiera la pandemia en nuestras vidas, esta es la primera entrevista pactada en persona, face to face. Me pregunto si me acordaré de cómo se hacen estas cosas. El escritor barcelonés tiene nuevo libro en el mercado, ‘El hijo del padre’, editado por Destino, que narra la dura historia de Diego Martín, de su padre Antonio y de su abuelo Simón. Tres personajes abocados a repetir su existencia en las tres épocas diferentes que les ha tocado vivir. Diego es un profesor universitario hecho a sí mismo, que renunció a sus orígenes, pero que es incapaz de liberarse del pasado familiar. Veinte años más tarde, la lectura del testamento de su padre vuelve a reunirle con sus hermanos y su madre y la acción se desencadena a partir de un asesinato. Mientras saco mis papeles de la mochila, algún reloj lejano, tal vez el de la Seu, marca las nueve treinta horas. Es el momento de apretar el botón del play de la grabadora y arrancar la entrevista. Iluminado, el piloto rojo me otorga su tácito nihil obstat. Comenzamos.

Víctor, la primera vez que te entrevisté, allá por 2014, me dijiste que tu objetivo al escribir era emocionar al lector, ¿sigues con la misma idea o ahora pretendes alcanzar cotas distintas?

Como en todo lo que hacemos con pasión, en la escritura intento alcanzar la mejor versión de lo que hago. El problema del arte, sobre todo en el de la palabra escrita, es que entre lo pensado y lo escrito siempre hay una fuga. El buen escritor es el que logra reducir al máximo esa pérdida, es decir, que aquello que en tu cabeza es perfecto acabe trasladándose al texto de esa misma manera. Para mí no existe distinción entre el contenido y el continente. El libro es un artefacto perfecto cuando conjuga todo eso y mi obsesión es llegar a ser el mejor escritor que yo pueda ser.

jueves, 13 de mayo de 2021

Jorge Fernández Díaz: «Remil es un héroe infame de la nueva novela negra latinoamericana. No se parece a ningún otro»

Jorge Fernández Díaz (Fotografía cedida por la editorial)
Nº 623.- Con su novela ‘El puñal’, protagonizada por Remil, una suerte de agente de la inteligencia argentina, un tipo profesional y carente de escrúpulos, Jorge Fernández Díaz
(Buenos Aires, 1960) inició la escritura de una serie de novelas protagonizadas por este sujeto. Recientemente, acaba de aparecer por las librerías la tercera de ellas, titulada ‘La traición’, editada por Destino, donde narra una trama de alto espionaje político, que destapa los vínculos secretos entre el falso progresismo, la corrupción de la clase política y los poderes de la Iglesia. En medio de este berenjenal, encontraremos a Remil, rodeado de mujeres, cuanto menos inquietantes, y sacudido por inesperados giros que obligan al lector a devorar con avidez las poco más de doscientas treinta páginas que tiene el libro. En esta ocasión no fue posible conversar por teléfono con el escritor argentino y la entrevista se construyó con tinta y papel, usando la computadora como medio interrelacional. Fernández Díaz se apuró en su trabajo y sus respuestas, tan interesantes como su novela, llegaron rápidas y sin jet lag. Lean si no.

Ya es costumbre que la primera vez que entrevisto a un escritor o escritora, casi siempre suelo comenzar por esta cuestión: ¿qué significa la escritura para Jorge Fernández Díaz? 

Desde los 12 años, cuando leyendo a Conan Doyle descubrí que ésa era mi vocación, la literatura fue un refugio de la vida. Como lector y como escritor. Y con el correr del tiempo, la ficción me permitió también contar lo incontable de la vida privada y del poder. Llegar a esos lugares donde el periodismo no consigue llegar.  

domingo, 9 de mayo de 2021

Juan Ramón Barat: «José Romeu es un personaje cautivador que lo tiene todo para convertirse en un mito»

Copyright@JuanRamonBarat
 Nº 622.- Hace unos días se cumplió el bicentenario del fallecimiento de Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena. El emperador francés anhelaba tener Europa en su puño y para eso, entre otros territorios, trató de anexionarse la Península Ibérica. En su empeño tropezó con el empecinamiento de los nativos, que no querían dejarse dominar. Resultaba imposible para el ejército nacional, si es que entonces se le podía denominar de esta manera, plantar cara a la temible Grande Armée napoleónica, así que los españoles optaron por tender multitud de escaramuzas y emboscadas, eso que en el ambiente castrense se conoce como la guerra de guerrillas. Muchas fueron las partidas que a esto se dedicaron y muchos los cabecillas que las dirigieron. Uno de ellos, José Francisco Pelegrín Romeu y Parras, natural de Morvedre, antiguo nombre de la ciudad de Sagunto, les plantó cara a lo largo de varios años con un puñado de fieles valientes. Dotado de una inteligencia táctica singular, a pesar de que no era militar de oficio, logró infligir numerosas pérdidas a los franceses a través de sus incursiones. Juan Ramón Barat (València, 1959) ha dedicado su esfuerzo a conocer la figura de este hombre y, recientemente, ha publicado su nueva novela, ‘Jaque al emperador’ (Algaida), en la que glosa y recupera las andanzas de Romeu durante la llamada Guerra del Francés. Fue un lunes de mayo, temprano, cuando mediante el teléfono, la grabadora y un puñado de notas, comenzamos a conversar sobre tan singular personaje.

Juan Ramón, ¿qué hace un poeta como tú escribiendo una novela histórica, un género que cultivas desde hace tiempo?

Como dices, en el fondo yo soy poeta. Me he dedicado a la poesía durante muchos años. He publicado poemarios y ganado premios, pero un día un amigo y editor me propuso el reto de escribir una novela sobre Joan Bautista Basset. Me puse a investigar sobre él y descubrí que era un tipo nacido en Alboraia, pueblo de mi madre, que había participado en la Guerra de Sucesión española. Pronto me identifiqué con Basset, porque se preocupaba por los humildes, los «maulets», gente campesina y labradora y me puse a escribir sobre él. El libro tuvo bastante éxito y me encontré muy a gusto con el género histórico. Para alguien como yo, a quien le interesaba la literatura y la historia, podía ser un filón interesante. A partir de ahí, fui tirando del hilo y fueron apareciendo otros personajes, como José Romeu.  

martes, 27 de abril de 2021

Suso de Toro: «Ramón Baltar fue un señor, con las connotaciones de calidad humana y de clase social que tiene esa palabra»

Fotografía P.Cosano/Anaya
 Nº 621.- Esta es una entrevista distinta. Sucede de vez en cuando. Todo se puso en funcionamiento mientras tecleaba el número telefónico de Suso de Toro (Santiago, 1956), al tiempo que pulsaba la tecla rec de la grabadora. Mi llamada venía motivada por la publicación de ‘Un señor elegante’ (Alianza Literatura), el nuevo libro del escritor gallego, un texto de difícil clasificación, donde nos encontramos con el retrato de Ramón Baltar, un resistente, un republicano irredento, un amante de la cultura gallega y también un cirujano que gozó de gran prestigio en Galicia, desde la República hasta los albores de la democracia. Pero, como reza en la portada del libro, Ramón Baltar fue un personaje sorpresa, con una cara A y una cara B marcadamente diferenciadas, alguien que consiguió mantener inalterable su situación y principios mediante una seguridad y entereza increíbles, a pesar de que los vientos que soplaban en la Dictadura de Franco fuesen peligrosos, represivos y beatos. ‘Un hombre elegante’ es un libro que impone su ritmo de lectura, porque invita a cuestionarse e informarse sobre muchas cosas del pasado. Como no podía ser menos, la entrevista también impuso su propio tempo, un tempo distinto al que el entrevistador había previsto a priori. Comenzó como siempre, con saludos protocolarios y noticia del clima de Santiago de Compostela, «agradable y levemente caluroso» aquella tarde, según Suso de Toro. A los pocos minutos comprendí que lo mejor era olvidar el cuestionario propuesto. Que la charla fluyese sola. Y eso hice.

Suso, entre otras cosas, ‘Un señor elegante’ es un libro que nos habla del nacionalismo gallego, un movimiento político no demasiado conocido hasta hace poco tiempo.

En verdad, como hizo con tantas otras cosas, el franquismo no solo eliminó con la muerte y el exilio un proyecto cívico propio, pensado desde Galicia, sino que además nos privó de esa parte del relato, del conocimiento de esa realidad. Precisamente, en Galicia el libro se está revelando como una fuente de información novedosa para muchas personas, porque la versión que nos contaron fue la del NO-DO, la de un país que se desangró y sufrió una emigración masiva, que destruyó el tejido social gallego. A finales de los años cincuenta, los nacidos aquí se asomaron al nacionalismo, dentro de un movimiento asociado al de liberación de los pueblos del tercer mundo, de ideología marxista-leninista. Sin embargo, lo hicieron habiendo interiorizado también la visión de que los gallegos éramos un país atrasado, pobre y casi iletrado, que fue como Franco planificó nuestra sociedad, eliminando a sus cuadros dirigentes e imponiendo una dirección franquista.

En la página 24 de ‘Un hombre elegante’ podemos leer: «escribimos literatura de lo que no sabemos, para conocer. Y con la literatura llenamos los huecos de la vida tal como nos llega». ¿Es este tu caso? ¿Qué significa para ti la escritura?

Bueno, siempre enfoco un libro como una tarea a realizar, como un trabajo. Cuando escribo historias imaginadas, con personajes ficticios, lo que hago es desvelar, como decía Platón, algo que preexistía. Es como si los personajes se me manifestaran. Sé de qué va la historia, pero no lo sé todo de ellos ni de la trama. En este caso, escribir es una suerte de investigación y de desvelamiento. Pero en ‘Un hombre elegante’ es distinto, porque los personajes eran seres que habían vivido y la historia a contar eran cosas que habían sucedido. Así que mi cometido consistió en hacer el trabajo puramente policial: investigar lo ocurrido, saber cómo fueron esas personas a las que yo no había conocido en vida. Para ello disponía de documentación y, sobre todo, del testimonio de sus descendientes, Y precisamente ahí me encontré con algo muy específico, complejo, como era obligar o conducir a los descendientes en un proceso casi psicoanalítico de reconocimiento de quiénes eran sus padres y sus abuelos. Es un trabajo delicado, porque si cualquiera de nosotros hiciera lo mismo, se sorprendería del resultado. Ellos fueron muy valientes en verdad, porque es una situación incómoda, y en algún caso me ofrecieron miradas distintas.  

jueves, 8 de abril de 2021

Lorena Franco: «Escribo las novelas que, como lectora, yo devoraría en veinticuatro horas»

Fotografía cedida por la editorial.
 Nº 620.- Nora Roy, una paciente del psiquiátrico Vera de la Cruz, asesina a su psiquiatra y a una
de las enfermeras del centro. Nadie se explica cómo fue capaz de hacerlo y de huir sin ser descubierta. Peor aún: nadie conoce su paradero. Otra mujer, Eva, alquila una habitación de su piso a Charlotte, una parisina discreta y poco habladora. Una noche Eva conocerá a Adrián en una discoteca y acabarán en su piso en lo que, aparentemente, suena a una cita prometedora. A la mañana siguiente, Adrián no está, Charlotte ha desaparecido y las paredes de su cuarto están teñidas de sangre. En medio de todo esto, se cruza la periodista Alicia Bastán, que ha publicado un libro de éxito titulado ‘El psiquiatra’, que le da una vuelta de tuerca a la trama. Esta es la sinopsis de ‘Todos buscan a Nora Roy’ (Ed. Planeta), la nueva novela de Lorena Franco, una escritora que debutó en el mundo de las letras a través de Amazon, donde alcanzó el respaldo de miles de lectores. A través del teléfono, conversé con la propia Lorena Franco unos días antes del inicio de la Semana Santa. Apenas un par de timbrazos bastaron para que la escritora barcelonesa descolgase − es un decir, porque ahora se aprieta la tecla verde de los móviles −, se iluminase el piloto rojo de la grabadora y comenzásemos nuestra charla.

Lorena, una mujer joven como tú, pero con dieciocho títulos ya publicados debe tener poco miedo al folio en blanco, ¿no?

Ese temor y respeto a la página en blanco existe cada vez que termino una historia y quiero empezar otra, porque yo necesito sumergirme en una nueva historia de manera continua. Sin embargo, cuando tengo la primera imagen de lo que quiero contar, las palabras me salen de muy adentro y comienzan a fluir. Solo entonces desaparece esa sensación de miedo, que a priori siempre está ahí.

domingo, 28 de marzo de 2021

Javier Cercas: «Un escritor, que no corre riesgos, no es un escritor, es un escribano»

Javier Cercas
(Fotografía Daniel Mordzinski)
Nº 619.- Son las siete de la tarde de un día de marzo. La primavera ha comenzado a esparcir sus miasmas. Las tardes se prolongan más de lo acostumbrado en el invierno. Todavía brilla la luz natural mientras telefoneo a Javier Cercas, que termina de publicar ‘Independencia’, la segunda novela protagonizada por ese peculiar mosso d’esquadra que es Melchor Marín, al que ya conocimos en ‘Terra Alta’, su anterior entrega. En esta ocasión, Marín regresa a Barcelona para investigar un vidrioso caso: el chantaje sexual al que alguien está sometiendo a la alcaldesa de la ciudad condal. Con su inflexible sentido de la justicia y su rocosa integridad moral, Melchor tratará de desmontar esta extorsión y descubrir a las personas, o persona, que están detrás de ella. Para conseguirlo no le quedará otra opción que adentrarse en los círculos de poder, un espacio donde moran el cinismo, la brutalidad corrupta y la ambición carente de límites y escrúpulos. Cuando todo esto sucede transcurre el año 2025, y apenas resuenan los ecos del covid-19, ya diluidos en el olvido humano. Mientras pulso la tecla rec y el piloto rojo de la grabadora se ilumina, Cercas me cuenta que en algún tiempo practicó el balonmano, un deporte del que yo fui entrenador durante casi quince años. «Jugaba de central – dice – y también de lateral, ya que entonces era corpulento. Pero luego me fui quedando pequeñito, porque crecí demasiado pronto». A partir de este momento, su novela y la literatura acapararon nuestro tiempo. Era de lo que se trataba.

Javier, cuando un escritor decide dar un giro a su carrera, como hiciste tú con la novela ‘Terra Alta’, y es capaz de reinventarse, se debe a alguna causa muy justificada, ¿por qué se produjo ese cambio?

Por obligación moral. El peor peligro que puede correr un escritor, sobre todo a cierta altura de su trayectoria, es convertirse en un imitador de sí mismo y, si eso ocurre, desde ese mismo instante está muerto y yo no quiero morirme como escritor. Ya sé que la inmensa mayoría de escritores lo hace, pero a mí no me da la gana apoltronarme. Por otro lado, era un riesgo que yo quería correr, porque un escritor que no corre riesgos no es un escritor, es un escribano. Borges decía que todas las novelas eran novelas policiacas y creo que, a su manera, todas las mías lo eran porque planteaban un enigma que había que resolver. Y en eso consiste básicamente el género policial, aunque no sé si esto que escribo es policiaco y, además, me da exactamente igual. Te puedo adelantar que, en la siguiente entrega de esta serie, Melchor Marín ni siquiera será policía. En el fondo, solo hay dos tipos de novelas: las buenas y las malas, todo lo demás es palabrería.

lunes, 22 de marzo de 2021

Toni Hill: «Esta novela pueden leerla los aficionados al género negro clásico, pero también es una historia de personajes con muchos interrogantes»

Toni Hill (fotografía cedida por la editorial).
Nº 618.- Once de marzo. Me cuenta Toni Hill que en Barcelona luce un sol primaveral, un día luminoso que apetece pasear. Igual ocurre en València, la ciudad desde la que le telefoneo para entrevistarle. ¿Motivo? Podría ser cualquiera, pero en este caso es la publicación de su nueva novela, titulada ‘El oscuro adiós de Teresa Lanza’ (Grijalbo), en la que el escritor barcelonés nos habla de Castellverd, un lugar idílico, residencial, burgués, cercano a la ciudad condal,   de anchas avenidas y cuidados jardines, donde nunca pasa nada hasta que una mañana se ve invadido por unas extrañas esquelas, pegadas en los árboles, las verjas y las puertas de las casas, a las que se asoma la fotografía de una muchacha, acompañada por una cruz negra y una pregunta dirigida a nadie y a todo el mundo a la vez: ¿Quién mató a Teresa Lanza? Con el piloto rojo de la grabadora ya encendido y sin más preámbulos, comenzamos a conversar sobre este universo de ficción que, a lo largo de tres años, Hill ha tejido y destejido para contar su nueva historia de intriga.

Toni, ¿cómo te cruzas tú con esta novela?

La verdad es que fue una cosa un poco rara. Fue como el nacimiento de una imagen, la de Teresa muerta, una inmigrante hondureña que, de alguna manera, seguía yendo a las casas donde había limpiado mientras vivía. Surgió con mucha fuerza, tanta que la novela está montada en torno a ella, ya que los demás personajes nacieron porque Teresa existía.

A lo largo de tu trayectoria como escritor, has visitado distintos momentos históricos, ¿te gusta cambiar de época?

En realidad, cambiar de época solo lo hice en ‘Tigres de cristal’, pero en mi anterior novela viajé a los años setenta y es algo que me gusta, porque creo que me activa y me obliga a escribir de una forma distinta. También me interesa la actualidad y por eso siempre estoy navegando entre esas dos aguas, el pasado y el presente. De alguna manera, cada proyecto te embarca en un viaje distinto.

Has empleado un estilo calmado, mayoritariamente en tercera persona, envolviendo al lector, sin prisa por captar su atención, ¿ese es tu sello de identidad como escritor?

Creo que un poquito, sí. Siempre ha de haber un anzuelo al principio, que el lector debe morder, pero a mí me gusta que las novelas tengan su tempo, que la gente se interese poco a poco, porque así es como se involucra de verdad y puede empatizar con los personajes y comprender sus puntos de vista. Es mejor que la trama te vaya atrapando a medida que avanza la novela. Si esto no ocurre, entramos en uno de esos libros de consumo rápido y que, una vez acabados, no dejan mucho poso en el lector. Yo los empiezo a llamar libros Netflix, porque los lees y dices ¡mira qué bien!, pero al día siguiente no sabes si los has leído o no, porque todos son muy parecidos.

lunes, 8 de marzo de 2021

Un relato de Manuel Jabois

A lo largo de la entrevista sobre su novela 'Miss Marte', Manuel Jabois habla del personaje José Antonio Ventín, el director de un periódico gallego al que le aterra la actualidad, las exclusivas, las primicias, y que solo quiere publicar noticias que sus lectores ya han leído en otros medios. Jabois escribió un relato breve sobre este personaje en el periódico El País el 24 de agosto de 2015. Se titula El tiempo que hizo ayer. Y dice así:

El director Ventín deseaba publicar todos los días en portada lo que sus lectores supiesen

José Antonio Ventín era el director del periódico en Pontevedra, un hombre pálido y delgado que tenía estampa de cirio. Entraba todas las mañanas a las once con cara de funerario y se encerraba en su despacho con la cabeza hundida entre los brazos vigilando la puerta por si alguien la abría a traición. Ventín tenía una peculiaridad hermosa: detestaba las noticias. Cada vez que alguien traía una exclusiva lo primero que tenía que hacer era convencer a Ventín. El director se ponía unos anteojos extravagantemente grandes, que debieron de pertenecer a su bisabuelo, y miraba con cara de morsa al redactor. Cuando el redactor terminaba, Ventín abría la boca en tembleque.

Manuel Jabois: «Miss Marte es como una marciana que aterriza en el pueblo de Xaxebe»


Manuel Jabois (Fotografía: María Contreras)
Nº 617.- No es un libro de risa, pero es un libro con sutiles toques de humor. No es una novela policíaca, pero es una novela con una intriga bien dosificada. Tampoco es una historia de amor, pero en sus páginas late un enamoramiento de verano. No es un texto coral, pero sus personajes, principales y secundarios, son de los que dejan huella. No es una narración introspectiva, pero sus páginas esconden reflexiones muy particulares... Les hablo de ‘Miss Marte’ (Alfaguara), la segunda novela de Manuel Jabois (Sanxenxo, Pontevedra, 1978), periodista y escritor, que indaga sobre Mai, una chica muy joven con una niña de dos años, Yulia, que llegan al pueblo de Xaxebe a comienzos de un verano. Allí conocerá a Santi, se enamorarán y, al cabo de un año, celebrarán una boda que concluirá en tragedia, cuando en plena fiesta Yulia desaparezca misteriosamente. Veinticinco años después, una meticulosa periodista, Berta Soneira, decide filmar un documental sobre aquel caso irresoluto, que cambió la vida a los habitantes del pueblo. Hoy, ahora, son las seis de la tarde. Brilla el piloto rojo de la grabadora. Marzo estrena su primer día. Manuel Jabois y quien esto suscribe, comenzamos a hablar sobre ‘Miss Marte’ y el universo que la rodea.

Manuel, aunque llevas ya varios libros de periodismo publicados, esta es tu segunda novela de ficción. A la hora de escribirla, ¿ha pesado mucho el éxito de ‘Malaherba’, tu anterior entrega?

Sí, sí que ha pesado. Realmente tenía mucha ilusión por la buena acogida de ‘Malaherba’ y por todo lo que trajo consigo, referido a lectores, presentaciones, críticas, etcétera. Si no hubiera sucedido así, probablemente no hubiera escrito otra o hubiera tardado más en hacerlo, porque mientras la escribía me lo pasé bien y el hecho de pasárselo bien siempre repercute en las ganas de repetir la experiencia. No soy una persona muy segura de sí misma y, cuando la publiqué, no tenía ni puñetera idea de lo que iba pasar. Por lo tanto, el hecho de que funcionase y se leyese mucho influyó en mi autoestima y escribir con autoestima es mucho mejor que hacerlo sin ella.