«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 9 de mayo de 2015

"Pólvora negra", de Montero Glez: la escritura limítrofe entre lo civil y lo criminal.

Hace ya siete años, en 2008, Montero Glez conquistó el Premio Azorín con su novela ´Pólvora negra'. Publiqué su crítica en Diario SIGLO XXI y había perdido el link, que recién acabo de recuperar. Lo que dije sobre el libro entonces tiene plena vigencia ahora, quizá sólo cambiaría mis referentes como protagonistas de novelas negras. Pero nada más.

Por allí viene Durruti con una carta en la mano,
a contarle las miserias de este pueblo soberano,
por allí viene Durruti con un libro en el morral,
     donde apunta los dineros que ha robado el capital.

(Montero Glez canta en Youtube)




‘Pólvora negra’. Con esta novela Montero Glez acaba de obtener el Premio Azorín edición 2008.
Dicho de otro modo: ‘Pólvora negra’ es el triunfo de la escritura limítrofe entre lo civil y lo criminal. Es evidente que esta última entrega no guarda demasiadas similitudes con toda su obra anterior. Ni con el Charolito, que sólo podía fiarse de su polla, ni con el Luisardo, que columbraba la radiografía de un fulano en el acto, ni con Roque, el contrabandista gaditano. No. ‘Pólvora negra’ presenta dos Monteros distintos. Uno, menos Glez: el de la primera parte. Parece como si el madrileño, al principio, hubiese sentido no temor, pero sí cautela ante una narración basada en hechos reales. Es la primera ocasión que Montero toca género histórico, mejor entrecomillo lo de "histórico", que se enfrenta a él. Y, quizá, aunque la ficción permite licencia sin cuento, un cierto rigor, una cierta fidelidad a lo acontecido nunca está de más. Por ello, entre las palabras "A las ocho y media ..." y "Chelo se aproximó", o sea, la parte I, hay como un respeto o, conociendo a Montero Glez, quizá mejor como un "andar con pies de plomo" o en su propia jerga "con zapatitos de cemento". Pero, franqueado este umbral, y después de la frase "Hasta entonces todo había salido como miel sobre hojuelas, que dicen en los Madriles", Montero se suelta la melena – es un decir, porque calza pelo corto y patilla cigarril – y es más Glez que nunca. La narración gana en viveza y naturalidad. El relato, ahora, nos devora, nos consume y exprime nuestra atención. Mateo Morral, el anarquista, y Pedro Beltrán, el teniente de policía, cobran relieve y empiezan a actuar, a moverse, a ser lo que son en un Madrid de doseles y flores, de tranvías y modistillas, de pensiones y tabernas, de camareras y obreros, de soplones y putas y de "vivas" al rey, es decir, el territorio capitalino de principios del siglo XX, siempre apetecible, siempre interesante, que Montero Glez documenta perfectamente. Imaginando semejante escenario, a uno le entran ganas de acudir a la primera librería que le salga al paso y comprarse uno de esos tochos inmensos, preñados de fotografías antiguas: la Puerta del Sol, la carrera de San Jerónimo, las calles Carretas, Montera y Arenal, etcétera, etcétera.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Las entrevistas de la Fira del Llibre (IV): Montero Glez, escritor: “El escritor atornilla al lector a través de las metáforas”

Montero Glez es un tipo delgado hasta la extenuación, de mirada próxima pero profunda, huesudo, calmado, reflexivo. Lo descubrí por la televisión. Corría 1999, creo, Fernando Sánchez Dragó le entrevistaba para ‘Negro sobre blanco’. Le dedicó medio programa, pregunta a pregunta. Respuesta a respuesta, Montero armaba cigarrillos de consumo inminente. Hebra a hebra. No pasó inadvertido. En absoluto. Escuchándole sabías, sin haber leído nunca una sola línea suya, que sus novelas eran distintas a las de los demás. Tenían que serlo.

CHAROLITO Y LA SED DE CHAMPÁN

El Charolito sólo se fiaba de su polla. Era lo único en el mundo que jamás le daría por el culo”, así arrancaba la primera obra de Montero que cayó en mis manos: ‘Sed de champán’, cuyo título procedía de un verso de Pedro Luis de Gálvez. El Charolito, qué fantástico personaje, igual que el Roque, la Sole, la Milagros o el Luisardo sin ir más lejos, que pueblan las playas, las calles o los tugurios dispuestos por el magín del escritor madrileño. Lo que no admitía dudas era que aquella frase, su primera frase, despertaba a un lector que, quizá relajado, se acercaba a su propuesta literaria. Era un aviso. Las páginas que seguían a la primera no eran una cosa cualquiera, no. Después de ese comienzo, agazapadas, se avecinaban metáforas únicas, escenas salvajes y obscenas, y una jerga barriobajera de primer nivel, que se abría paso a navajazos. Y eso, costumbre que le honra, lo hace y lo ha hecho en cada una de sus sucesivas entregas. Pérez Reverte, en su artículo dominical del 20 de noviembre de 2005, llegó a afirmar de él que “Le envidio la prosa a ese hijo de puta. Lo juro”. Por supuesto un escritor así no puede dejarte indiferente. Qué va. O lo tomas o lo dejas. A los editores, supuestos lectores avezados, les pasa lo mismo, no les deja fríos ni indiferentes y, afortunadamente, le editan. De vez en cuando, le premian, como ha ocurrido ahora con su novela ‘Talco y bronce’, con la que Montero Glez ganó el pasado mes de diciembre el VIII Premio Logroño de Novela 2014, editado por Algaida.

sábado, 25 de abril de 2015

La foto esperada.

Desde 1999 intentando conseguir esta foto. El viernes, en Valencia, se produjo. Por fin. Entrañable, Montero Glez, irrepetible figura de las letras en lengua castellana.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Montero Glez, Premio Logroño de Novela 2014.

Roberto Montero Glez acaba de conquistar el Premio Logroño de Novela 2014 por su obra 'Talco y bronce'. El Eco de las Voces, que siente un especial cariño hacia su persona y su forma de narrar, se alegra un montón. Montero, que dejó su Madrid natal para vivir en Cádiz hace un tiempo, fue el primer escritor que entrevisté para Diario SIGLO XXI, allá por el año 2005 creo recordar, y tuvo la santa paciencia de responder a mis preguntas. Ahora espero repetir la experiencia, aprovechando la promoción de la novela ganadora (espero que se deje conducir hasta la capital del Turia). 

Si alguien no conoce las peripecias del Charolito, ni ha leído 'Sed de champán', 'Manteca colorá', 'Cuando la noche obliga' o 'Pólvora negra', no sé que está esperando. Su escritura, la de Montero Glez, no tiene parangón en todo el panorama literario de la lengua castellana. Léanlo y compruébenlo. ¡Enhorabuena, Montero!

Herme Cerezo


sábado, 14 de abril de 2012

Un par de notas sobre Montero Glez

Llevaba tiempo sin leer nada de Montero Glez. En el Babelia de hoy, 14 de abril de 2012, ha publicado un curioso artículo titulado '4' 33"' ('Cuatro minutos treinta y tres segundos'), sobre la partitura musical del mismo título que en su día compuso John Cage. Como siempre, el escritor madrileño sorprende por el tema y, también, porque su verbo como articulista guarda muy poca relación con su voz narrativa.

Se da la circunstancia de que, además, tampoco sabía nada de su ajetreo diario y, navegando por Internet, descubro que recientemente acaba de ganar el Premio Llanes de Viajes 2012 por su libro 'Huella jonda del héroe' y sólo se me ocurre felicitarle. Las novelas de Montero Glez siempre han sido bien acogidas en EL ECO DE LAS VOCES y, por tanto, este galardón tiene idéntica consideración. ¡Enhorabuena, Roberto!

Herme Cerezo

martes, 17 de marzo de 2009

Montero Glez, escritor: "Encuentro más literatura entre los escombros que en un campo de golf"


Montero Glez siempre me ha atendido fenomenalmente.Trabé contacto con él tras leer su novela 'Cuando la noche obliga', allá por el año 2004, y comentarla para el suplemento cultural 'Cuadernos' del diario Mediterráneo de Castellón de la Plana. Montero no me conocía de nada y, sin embargo, desde el primer momento me mostró su confianza y me lo hizo todo fácil. Siempre le estaré agradecido por ello. Fruto de este trato cordial han sido numerosos correos, varias reseñas de sus libros y la entrevista que viene a continuación.


Desde su refugio sureño y tras la publicación de su novela 'Manteca colorá', el escritor Montero González ha tenido la amabilidad de conceder a Siglo XXI esta entrevista exclusiva, junto a la que publicamos la singular fotografía que nos ha remitido para la ocasión.

Lo tuyo es hablar sobre el mundo canalla, ¿piensas hacer incursiones en otros ámbitos? Soy poco futurible. Sin embargo, encuentro más literatura entre los escombros y los basureros que en un campo de golf. Se me ha etiquetado como la voz del lumpen pero yo no vengo del lumpen. Lo que hago es dotar al lumpen -una extra clase- de conciencia de clase. Convirtiendo así el lumpen en una clase extra. El lumpen no tiene conciencia de clase, yo se la pongo. Ese es mi juego literario.

Aunque mantienes tu estilo, creo que único en la piel de toro y en el Estrecho de Gibraltar, lo veo más firme, más asentado, ¿es así? Para mi no se puede separar fondo de forma, argumento de estilo. Si tienes una historia que contar y no la cuentas con el estilo que la historia merece, entonces esa historia la malogras. Las historias que yo cuento sólo se pueden contar de una forma. Por lo mismo puedo presumir de haber conquistado mi propio estilo. Folklore Cósmico lo he bautizado.

Tienes la extraordinaria habilidad de imprimir un ritmo increíble en tus textos. ¿Cómo lo haces? Gracias por la felación. He de decirte que el ritmo no es espontáneo y que —en el caso de Manteca Colorá— deseché algo así como el doble de páginas. Lo que me interesaba era mantener el esqueleto de la trama. Luego, mientras estaba en ello, conocí a un guitarrista flamenco, un gitano que me dio la fórmula. Nunca hay que perder el ritmo, me dijo, por sacar una buena nota. Eso es lo importante, pues en el flamenco, música que amo, el ritmo es la base. Y del ritmo sale la melodía. Nada que ver con el clasicismo que pretende enseñar que la melodía y el ritmo van separados y te lo justifican poniéndote la partitura delante.

¿Existen personajes como el Coronel, el Roque o la Sole en tu entorno? Existen retazos. Al igual que Praxíteles, salvando distancias, creó su Venus a partir de trozos de otras mujeres, yo hago lo mismo.

¿Vas a promocionar 'Manteca colorá' por algunas ciudades españolas? Creo que todas las preguntas que puede contestar un novelista están escritas en su obra. Luego hago excepciones como esta, pues me caes simpático y tu trato siempre ha sido bueno. Pero el andar de aquí para allá me quita tiempo para escribir y sobre todo para leer que después de fornicar y escuchar flamenco es lo que más me gusta de la vida. Pero lo que te iba diciendo, que mis editores quieren hacer presentaciones. Sobre todo Madrid. Yo se lo pongo difícil.

Según me explicaste la otra vez, tus novelas se iban a traducir a otros idiomas. ¿Me puedes explicar cómo coño se traduce 'pisha' al holandés o al ruso? Eso se lo tienes que preguntar a mis traductores.Creo que tienes alguna otra novela, además de 'Sed de champán' y 'Cuando la noche obliga', que se publicó en su día.

¿Para cuándo una reedición? Como Roberto del Sur aparecí hace diez años con Al Sur de tu cintura. No sé que valorar más de aquello, o mi osadía por querer publicar esa puta mierda o la valentía de Blanco Chivite por editarla. Era una novela abortada aunque según Pérez-Reverte, ya apuntaba maneras. Pero lo que te iba a decir, qué coño, que Al Sur de tu cintura es Manteca Colorá diez años después. Recuerdo que la escribí a mano, como todo lo que hago. Y que por aquel entonces andaba por Madrid con una anemia galopante. Y que por las mañanas me iba hasta la Delegación de Hacienda a pasarla a máquina, entonces la informática era asunto para privilegiados y en las oficinas de Guzmán el Bueno había una fila de ellas para rellenar las declaraciones. Y allí me ponía. Luego, el editor Blanco Chivite, repitió. Publiqué Vivir de Milagro, una colección de fórmulas a la hora de solucionar problemas prácticos como cortes de luz y de agua. El otro día me ofrecieron reeditarlo. Pero me negué.

¿Se han acabado ya tus problemas con las editoriales? Nunca he tenido problemas con los editores. En todo caso algún editor ha querido tener problemas conmigo. Mira, de Blanco Chivite, mi primer editor guardo una bella memoria. Igual ahora me pasa con Mario Muchnik que es un editor muy especial pues como él ya no quedan. Su labor es de mérito, Chatwin, Cortázar o Alberti son sólo algunos nombres. Lo que hace él es poner en contacto al autor con su obra, nada que ver con otros que su única labor consiste en poner en contacto al escritor con el público. Siguiendo con los editores quiero destacar a las hermanas Tey, unas macizas que sólo citarlas me ponen cachondo. Y también es agradable en su trato Aurelio Major con el que trabajé un reportaje para la revista Granta. No me puedo olvidar tampoco de la gente de Random House Mondadori, de Maria Casas y de Juan Díaz, personal joven, con brío y que apuestan y arriesgan en cada libro mío que reeditan. Ni de Menchu Solis, que ha tenido mucha paciencia conmigo. Luego están los extranjeros, Anne Marie en Francia, con la que río mucho por teléfono. Cada vez que llamo se pone. Y si lee esta entrevista pues le mando un beso. Muac.

¿Has conseguido ya vivir de la literatura o todavía las pasas putas? Mira, nunca se pasan putas. Cuando escribo lo paso bien. Ayer mismo, viendo la película que Huston dedicó a Lautrec hay un dialogo memorable entre el pintor y la modelo, en el cual Lautrec explica que Leonardo pintó a la Gioconda por encargo. Y que luego el marido como no le gustó el retrato se lo devolvió. Y que fue el tiempo el que hizo de aquel cuadro una obra de arte. Entonces la modelo le pregunta a Lautrec qué de qué le sirvió a Leonardo pintar a esa mujer. Y Lautrec responde que para disfrutar mientras la pintaba. Creo que no puedo contestar mejor a tu pregunta.

Por último, ¿cuáles son tus escritores favoritos? No creo que tengas sitio para poner a todos. Pero vamos a intentarlo. Te diré los escritores en castellano: Valle, Baroja, Quevedo, Aldecoa, Ferlosio, Marsé, Mendoza, Muñoz Molina, Antonio Iturbe, García Márquez, Onetti, Rulfo, Cortázar, Jodorowsky, Vargas Llosa, Ribeyro, Arlt, Elmer Mendoza, Iwasaky, Mallorquí, creador del Coyote, Blasco Ibáñez, Marcial Lafuente Estefanía, Galeano, Vázquez Montalbán, Rafael Azcona, Cabrera-Infante, González Ledesma, Gabriel Ruiz Ortega, Fernando Vallejo, Pedro Lemebel y Eduardo Galeano. Ah, y Sánchez Abuli, creador del Torpedo de los tebeos y que a mi me ha influido mucho, sobre todo a la hora de cerrar el capitulo final de Manteca Colorá. Si lee esta entrevista que sepa que le debo una juerga.

El Eco.


(Esta entrevista fue publicada en SIGLO XXI, el 6-12-05).