A Manu le saluda una trayectoria
impecable: treinta y un partidos disputados; treinta victorias; un empate; y
cero derrotas. «Primero decían que
nuestro grupo era cómodo y que a veces bajábamos los brazos… Siempre han
intentado restarnos un poco de mérito, pero estas chicas, con su trabajo
constante a lo largo del año, han convertido lo difícil en fácil, lo imposible
en factible. Hubo partidos que se complicaron, pero ellas los sacaron siempre
adelante. Este tipo de reacciones, en un equipo tan joven, tiene un enorme
mérito». Todo está muy reciente, aún no ha transcurrido una semana cuando
hablamos en la cafetería de un conocido centro comercial, con el falso lecho
del río Turia al fondo, frondoso y verde. Pero cuando recuerda lo ocurrido, al
entrenador navarro le brillan los ojos. «Joder, me emociono otra vez, igual que
el domingo pasado. Llegar a donde hemos llegado me ha removido todo el cuerpo.
Desde el primer momento hemos vivido muchas cosas importantes, hemos llegado a
un punto de cohesión muy grande y hemos deseado tanto el éxito que la alegría
es enorme, sobre todo para ellas».
BALONMANO MORVEDRE: PLANTILLA JOVEN, ENTRENADOR CURTIDO
Efectivamente, como Manu Etayo ha
subrayado, el C.Bm. Morvedre cuenta con una plantilla muy joven. Vean el
modelo: dos jugadoras con veintinueve años; otras dos con veintisiete; y el
resto del plantel con edades que oscilan entre dieciocho y veinticinco. Una
mezcla que se ha demostrado altamente eficaz. «Sí, ahora diría que es la receta
perfecta – se ríe –, pero lo más importante es la calidad humana de cada una de
ellas y cómo han congeniado entre sí. Fuera de la pista se han comportado como
una familia de verdad. Han quedado para hacer cosas juntas, para dar una
vuelta, para comer, para cenar... Y esa complicidad repercute luego,
positivamente, durante los partidos. En ese sentido, he de destacar que Noelia
Olcina ha desempeñado un papel muy importante, porque nos ha ayudado a hacer
grupo, algo que constituía una de mis obsesiones antes de venir aquí».