
Lajdar es un joven marroquí de
Tánger, un chico sin historia, un musulmán moderado, deseoso de
alcanzar la libertad en una sociedad represiva. En el instituto aprende algo de
español y el suficiente francés como para apasionarse por la novela negra.
Mientras espera a ser mayor de edad, se deleita a escondidas observando los
pechos de su prima Meryem. Con ella acaba «pecando» una vez, tan solo una, pero
más que suficiente para que su padre lo eche de casa. Abandonado a su suerte en
las inclementes calles de Tánger, Lajdar utilizará la lectura de forma
inesperada para salir adelante, plantará cara a sus pesadillas y se entregará
al amor y a su proyecto de exilio. Este es el argumento de ‘Calle de los
ladrones’, la nueva novela de Mathias Énard, editada por Grijalbo, en la que el
escritor francés se adentra en un territorio hipersensible tras el impacto de
las primaveras árabes. Mientras el Mediterráneo se incendia, Europa se
tambalea. 'Calle de los Ladrones' es la historia de un viaje iniciático
que avanza gracias a un sueño improbable en un futuro confiscado que, sin
embargo, iluminan la compañía de los libros, el amor por la escritura y la
afirmación del humanismo árabe.
Mathias, acabas de ser finalista del Premio Goncourt, el más
prestigioso de las letras francesas, ¿qué premio español se le podría comparar?
Ninguno porque los premios
literarios franceses están dedicados a obra ya publicada. Sólo admitiría comparación con el de la Crítica , pero tiene un
funcionamiento distinto. El Goncourt lo otorga una academia compuesta por diez
personas que eligen el mejor libro de la temporada según ellas y que se falla
en otoño. Elaboran una lista con varios libros y luego, cada dos o tres
semanas, eliminan títulos hasta que queda solo el vencedor. Tiene mucha
repercusión porque está envuelto de mucho suspense.