«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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sábado, 8 de noviembre de 2025

‘Astérix en Lusitania’, la serie se conserva muchísimo más fresca que el pescado que vende Ordenalfabétix.

Fue mi amigo Rafa Valero el que a los once o doce años me mostró el primer álbum de Tintin
que leí, ‘El cangrejo de las pinzas de oro’. Un tiempo después fue otro amigo, Guillermo Camps, quien me hizo leer ‘Astérix legionario’, presentándome al pequeño héroe del bigote amarillo, siempre acompañado por su inseparable Obélix, junto con los demás locos de la aldea gala (nunca tuve claro del todo si los locos eran los romanos o los propios galos). Eran las dos series de moda en mi infancia y juventud, acompañados, claro está, por Mortadelo y Filemón. Esto de Astérix, más o menos, vino a coincidir con el tiempo en que estudiábamos el bachillerato, últimos años sesenta y primeros de los setenta. Por un lado, estaban los alumnos de ciencias, los de la física, la química y las matemáticas, y, por otro, los de letras, los del latín y el griego, que éramos nosotros, los «letreros», una especie ahora en riesgo de extinción. En un colegio religioso como el nuestro estaba mejor visto ser «letrero» que aprendiz de científico, químico o matemático. Si, además, te gustaba el básquet, miel sobre hojuelas. O eso me parecía a mí.

martes, 27 de septiembre de 2022

Teresa Valero: «En ‘Contrapaso’ he intentado provocar a los lectores jóvenes para que se interesen en averiguar cómo era la vida de sus mayores».

Nº 639.- Madrid, 1956. Lénoir, hijo de un comunista muerto en la Guerra Civil, y Emilio Sanz,militante falangista, investigan para la sección de sucesos de ‘La Capital’ crímenes que chocan con la imagen idílica que el dictador quiere dar del país. Su temeraria necesidad de revelar la verdad tras un supuesto suicidio los llevará a enfrentarse a la represión de la dictadura y a desvelar una oscura trama que implica a algunos de los médicos más prestigiosos del régimen. Teresa Valero nos ofrece en ‘Contrapaso’ un ejemplar thriller social que muestra las mentiras de un franquismo capaz de estrangular con sus tentáculos cualquier forma de disidencia. Hasta aquí lo que la contraportada del álbum nos cuenta. Pero ‘Contrapaso’ es mucho más que esto. ‘Contrapaso’ es una sinfonía de tonos grises, el color de la derrota; una intriga negra; un retrato de época con imágenes; el sabor amargo de la posguerra en el Madrid de los años cincuenta, donde, en apariencia, no sucedía nada, pero en verdad ocurrían muchas cosas. Muchísimas. Demasiadas… A pesar de los inmaculados deseos del dictador. Era sábado, poco después de las cinco de la tarde, cielo nublado, sentados alrededor de una mesa, cuando tuve la oportunidad de conversar con la artista madrileña, todo un lujo propiciado por Álvaro Pons, el alma máter de las XI Jornadas de Cómic de València, que tuvieron lugar en el Centro Cultural La Nau del 23 al 27 de septiembre de 2022, organizadas por el Aula de Còmic del Vicerectorat de Cultura i Societat de la Universitat de València y la Asociación Valenciana del Cómic. El piloto encendido de la grabadora marcó el inicio de nuestra conversación.

Teresa, ¿de dónde arranca tu afición por el cómic?

Como todos los niños de nuestra generación, la de los años sesenta y setenta, me crie leyendo cómics. En su día libre, mi padre compraba su periódico y a nosotros nos traía ‘Lily’ y ‘Pulgarcito’, que luego nos intercambiábamos. Dejé de leer cómic en mi primera adolescencia. Me creí aquello de que los cómics eran para niños y me volqué en la literatura. Pero en 1991, cuando empecé a trabajar en la animación, mis compañeros me volvieron a introducir en el mundillo de la historieta. Ellos eran muy aficionados al cómic y me pasaban los que más les gustaban.

¿Se puede vivir del cómic en España o hay que aplicarse también en   trabajos alimenticios?

En el extranjero se puede vivir mejor, pero en España, ahora mismo, solo dos o tres dibujantes logran vivir de su trabajo. Yo no lo he conseguido y he tenido que trabajar también en la animación. De todos modos, tal y como están las cosas en este momento, empeñarnos en conseguir una única fuente de ingresos es un error. Como española soy muy de coproducciones. Me gustaría que los profesionales pudiéramos hablar de tú a tú con las editoriales de varios países para obtener diversos canales de financiación y gestionar nuestros derechos audiovisuales de una manera más activa. Nuestro trabajo ha de ser digno y debemos cobrar lo que nos pertenezca y, si para ello, hay que poner a más de un país en danza, mientras nuestra obra siga siendo nuestra, hagámoslo. Sin olvidar que al mismo tiempo hemos de luchar por conseguir una mayor implantación del cómic en nuestro país. Creo que ese es el camino a seguir.

Acabas de citar el cine de animación. ¿El cómic y la animación son dos formas de trabajo muy diferentes? ¿Se retroalimentan?

Todo tiene sus pros y contras. La animación te da mucho oficio, porque se trabaja muy rápido y cambias con frecuencia de estilo, lo que te provee de una variedad de recursos que resultan interesantes para el cómic. Te proporciona también una visión espacial muy buena, porque eres capaz de poner la cámara en cualquier lugar y conseguir una sensación del timing de la narrativa, aunque a veces nos cuesta un poco trasladarlo al cómic. En algunas historias, como ‘Contrapaso’ eso te beneficia. Sin embargo, para otras me gustaría explorar más los propios recursos del cómic, que creo que son más ricos. Otra cosa que te ofrece la animación es la capacidad de trabajo, algo que viene muy bien para el cómic porque con las viñetas trabajas como un galeote. Pasas muchas horas sentada ante el papel hasta que obtienes lo que te gusta.

viernes, 27 de noviembre de 2020

'Un tributo a la tierra’ de Joe Sacco


En 2010 Canadá creó la llamada Comisión de la Verdad y la Reconciliación. A primera vista, este nombre denota preocupación por conocer ciertos hechos, desconocidos o quizá falseados, y por recomponer y restañar heridas. Ahora bien, ¿por qué la administración canadiense se vio en la obligación de constituir esta Comisión?

Joe Sacco, un estadounidense nacido en Malta en 1960, autor de cómics que a estas alturas no necesita ningún tipo de preámbulo, acaba de publicar ‘Un tributo a la tierra’ (Reservoir Books-Penguin Random House), su trabajo sobre el genocidio sufrido por los indios dene, a causa de la explotación de su territorio por empresas petrolíferas y las repercusiones que ello ha tenido – y tiene – en su cultura y modo de vida. Sacco es toda una referencia en el cómic periodístico universal, un género de costoso cultivo porque requiere un gran despliegue de recursos técnicos. Sus obras anteriores  (‘Gorazde’, ‘Palestina’ o ‘Notas al pie de Gaza’) fueron una buena prueba de ello y ‘Un tributo a la tierra’ también lo es.

La narración se plantea como un viaje que el propio Sacco realiza junto con Shauna Morgan, su guía, subidos a un todoterreno del que sus propios amigos dudan de que sea capaz de permitirles su llegada al Noroeste de Canadá, un territorio en el que los propios ríos, helados, permiten avanzar como si de una carretera se tratase durante el duro invierno. La estructura gráfica que utiliza el autor maltés (Malta siempre tiene resonancias importantes en el mundo del cómic, baste recordar a Corto Maltés, el singular marino de Hugo Pratt), es la de páginas unitarias, sin márgenes, en las que el concepto de viñeta tradicional queda superado. La presencia de recuadros en la obra se limita a primeros planos de las personas que Sacco entrevista. El dibujo es marcadamente realista, en blanco y negro, minucioso, si exceptuamos los «cameos» del propio dibujante, cuyo rostro aparece caricaturizado, en claro contraste con el del resto de personajes que desfilan por las doscientas ochenta páginas del cómic. El resultado final es el de un extenso reportaje televisivo o un documental, salpicado por las voces de los entrevistados y la del propio narrador. Hay mucho de transmisión oral y de experiencia vivida in situ en ‘Un tributo a la tierra’.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Recuperando El Kiosco de Dolan: «La familia Cebolleta y la familia Ulises: una comparación irremediable»

Este artículo fue publicado en el Diario SIGLO XXI y en la extinta web El Kiosco de Dolan el 9 de abril de 2009. 

La colección Clásicos del Humor de RBA sigue su particular (y exitosa) singladura entre los amantes del Cómic. Ahora le ha tocado el turno a todo un clásico - perdonen la redundancia porque todos los de la colección lo son, de ahí su nombre -, con solera contrastada: ‘La familia Cebolleta’, una creación del fallecido dibujante Manuel Vázquez (Madrid, 1930-1995) para la revista ‘DDT’. En sus páginas se concitan los seis miembros de este clan peculiar: Rosendo, el protagonista; Leonor, su esposa; la hija, Pocholita, que desapareció pronto del núcleo familiar; Diógenes, el hijo; el abuelo, sin nombre propio, popularmente conocido como "el abuelo Cebolleta", y el loro Jeremías con ciertos efluvios a profeta bíblico.



Portada del cómic.

A lo largo del tiempo, los roles de los personajes van definiéndose poco a poco hasta quedar nítidamente fijados hacia 1967, uno de los momentos más brillantes de la serie. Rosendo, el padre, oficinista de profesión, sólo vive preocupado por huir del tráfago familiar, leer el periódico, especialmente la sección de deportes, y pagar las facturas domésticas; Leonor, teóricamente, conduce el hogar, pero su verdadera vocación es gastarse los duros que ingresa en casa el cabeza de familia; la hija, Pocholita, es mujer de curvas imponentes y modelitos de diseño, cuyo objetivo principal es maridar con alguien; Diógenes, el hijo, alterna blancos y negros en sus historietas: buenas notas y fracasos escolares, travesuras y bondades; el abuelo Cebolleta, con su sempiterna pierna vendada a causa de una pertinaz gota, vive instalado en el pasado y en perpetua lucha para encontrar algún incauto a quien contar sus batallitas, "y yo con mis cipayos del 7º de Borneo". En realidad, hace lo mismo que centenares de ancianos: buscar comprensión y oídos pacientes; por último, Jeremías, el loro verde (¿borde?) de la familia, además de hablar, piensa, razona, apostilla y fuma puros. Todo un prodigio entre las aves prensoras.

martes, 1 de agosto de 2017

El cómic en Babelia

El pasado fin de semana, el suplemento cultural Babelia dedicó unas páginas al mundo del cómic español, en un pequeño monográfico denominado El siglo de oro del cómic español. Con tal motivo publicó un par de artículos titulados El Mundo en una Viñeta de Tereixa Costenla y Un cambio radical de Álvaro Pons, muy recomendables ambos, así como una relación de los veinticinco mejores cómics publicados en España a lo largo del siglo XXI, que lleva por título 25 joyas gráficas del siglo XXI. Los interesados pueden encontrar aquí un rincón para leerlos.

domingo, 5 de marzo de 2017

Dos artículos interesantes: uno sobre el espía Kim Philby y otro sobre el dibujante Wil Eisner.

El diario 'El País' de hoy, 5 de marzo de 2017, en su apartado de Cultura lleva un interesante artículo de Guillermo Altares sobre el libro de próxima aparición 'Un espía en la trinchera. Kim Philby en la Guerra Civil española', escrito por el periodista Enrique Bocanegra y editado por Tusquets, en el que habla de este espía, en realidad doble agente, que, en algún momento, fue contratado para asesinar a Franco.

Dentro de este mismo apartado, nos encontramos con otro artículo, éste escrito por Borja Hermoso, Will Eisner: del superhéroe al cómic literario', en el que habla del genial artista del cómic norteamericano, aunque este término, cómic, no fuera del agrado del propio Eisner.
que lleva por título '

A disfrutar con su lectura, si les place.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Álvaro Pons, escritor, articulista, crítico y proselitista de cómics: «Hay que valorar cada tebeo en su época y contextualizar»

Le entrevisté por primera vez hace casi nueve años. Entonces fue una gozada hablar durante media hora con una persona que entiende y conoce al dedillo la historia del cómic nacional y de importación.  Alguien que, además, goza de una muy buena memoria para el recuerdo y el detalle preciso. Les hablo de Álvaro Pons (Barcelona, 1966), profesor y vicedecano universitario, crítico, articulista, escritor y, sobre todo, lector de tebeos. Más de tres mil días después vuelvo a sentarme a su lado para ver cuál ha sido la evolución del cómic desde 2008. Es sábado, luce un sol que el día anterior fue lluvia, y la cafetería del Hotel Plaza Parque Central de Valencia, con el fondo de la Pantera Rosa y la plaza Manuel Sanchis Guarner en obras, es un escenario tan bueno como cualquier otro para escucharle. Y en esta ocasión, la conversación duró una hora que pareció no tener sesenta minutos, porque los segundos se desgranaron silenciosos, raudos y sin avisar. No hay nada como una charla interesante para que el tiempo avance contra reloj.

Álvaro, trabajas en la universidad, ejerces de padrazo, ¿de dónde sacas tiempo para leer y comentar tanto tebeo?
Tengo la suerte de que dispongo de un horario muy bueno y soy muy disciplinado. Es verdad que la facultad me ocupa mucho tiempo, porque además de las clases soy vicedecano y ando metido en diversas historias, pero aún así me permite compaginar la vida familiar y laboral con la lectura. Excepto los tres primeros años de la vida de mi hijo, en que dejé de hacerlo, cada noche leo un tebeo completo y no me acuesto sin acabarlo.
Supongo que empezarías a leer cómics muy pronto…
Empecé a leer antes de ir a la escuela. Mi primer recuerdo aparece hacia finales de los años sesenta, con los tebeos de Dumbo, cuando me veo pidiéndole a mi padre que me enseñara qué es lo que decían las palabras de las viñetas. Así que, cuando entré en párvulos, ya sabía leer. Si saco cuentas, llevo más de cuarenta y cinco año leyendo.

domingo, 15 de enero de 2017

Los tebeos de la Editorial Novaro

Al llegar a cierta edad nos convertimos en una suerte de islotes rodeados por la nostalgia. De repente, nos entra como una fiebre ciega por recuperar aspectos de nuestra vida pasada que, en un momento determinado, nos hicieron sentir felices. Dentro del territorio del cómic, de los tebeos, cuando éramos pequeños los aficionados al género nos nutrimos con las publicaciones de una empresa mexicana, que llegaron a los kioscos de España allá por los años sesenta del pasado siglo. Me estoy refiriendo a la editorial Novaro que, a través de sus múltiples series (western, dibujos animados, superhéroes, vidas ejemplares, etcétera), ilustró con sus viñetas policromadas muchos de nuestros mejores ratos libres, sentados en sillas de enea o en el santo suelo, mientras la canícula estival, o el rigor invernal, bailaban a nuestro alrededor. 

Pues bien, Diábolo Ediciones acaba de publicar el volumen 'Cuando Bruce Waye se llamaba Bruno Díaz', escrito por Jorge Gard, en el que recoge la historia de aquellas colecciones de tebeos hoy difícilmente encontrables. Así que, nostálgicos del mundo uníos, aquí está la posibilidad de recuperar un buen pedazo del pasado que fuimos.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Feliç Any Nou 2017 - Feliz Año Nuevo 2017

Durante los últimos años de la Dictadura y primeros años de la Democracia, situada en el Pasaje Russafa (Gran Vía Marqués del Túria de València), había una librería llamada Telio, regentada por Francisco Tadeo Juan, que cerró hace ya mucho tiempo. En ella se podían encontrar libros y tebeos que, por aquel entonces, estaban prohibidos en España o que, sencillamente, eran difíciles de conseguir. 


Con la portada de su boletín correspondiente al mes de marzo de 1980, con la imagen amistosa del Guerrero del Antifaz dibujada por Gago, El Eco de las Voces y El Kiosco de Dolan aprovechan para desear a todos sus lectores un FELIZ AÑO 2017.

PAU, SALUT I AMOR PER A TOTS VOSALTRES.


martes, 19 de julio de 2016

Recuperando 'El Kiosco de Dolan': El fútbol visto por caricaturistas y dibujantes

Ni siquiera recordaba haber escrito este artículo que apareció en el Diario SIGLO XXI el día 14 de abril de 2008. Por su relación con la siguiente entrevista que se publicará en El Eco de las Voces, lo inserto a continuación.

Mientras de pequeños veíamos a Carpanta pasar hambre, a Mortadelo sacar disfraces de su enlutada chistera y al Capitán Trueno repartir mandobles mientras Goliath oficiaba de cascanueces, un espectáculo deportivo crecía y crecía a lo largo y ancho del pentágono peninsular: el fútbol. Once tipos vestidos con calzón corto, cuyos nombres repetían hasta la saciedad sus seguidores, se enfrentaban a otros once igualmente ataviados, igualmente memorizados sus nombres por sus incondicionales, dentro de un rectángulo de césped, seudónimo de la hierba bien afeitada, que solía medir unos cien metros de largo y otros setenta de ancho, aproximadamente. El fútbol, nacido en los colegios ingleses, comenzó a popularizarse en Inglaterra hacia 1863, cuando se produjo la fundación de The Football Association, una mezcla de escuelas y clubes que decidieron reunirse para establecer un reglamento definitivo, las famosas Trece Reglas. El juego alcanzó un enorme desarrollo hasta tal punto que hacia 1870 ya existían jugadores profesionales.

El fútbol llegó a España a través de obreros ingleses que venían a trabajar a nuestro país hacia el año 1890. Dicen que el balón entró por Huelva, pero no parece demostrado del todo. Pronto alcanzó un notable impulso y, concluida la Guerra Civil, a falta de otras cosas en qué entretenerse a causa de la coyuntura dictatorial que nos gobernó durante cuarenta años, el balompié se convirtió en centro de dimes y diretes, de especulaciones, de tertulias y de algún que otro escándalo. A todos nos suenan nombres legendarios de aquellos años: Ramallets, Kubala, Di Stéfano, Luis Suárez, Zarra, Gento, Wilkes, Puchades, Puskas, Gaínza, Collar, Iríbar, Gorostiza, Eizaguirre, Amancio ... Por si faltaba algo para completar el cuadro, España se deshacía de Inglaterra, la pérfida Albión, en el mundial de Brasil de 1950 con el ¡Goooooooooooooool! de Zarra (y de Matías Prats padre), el Real Madrid ganaba cinco copas de Europa de una sola tacada, y otra más de propina algunos años después, y en 1964, en Chamartín, España conquistaba la Copa de Europa de Selecciones Nacionales ante la URSS. La democracia orgánica del General (léase testicular) derrotaba al comunismo oficial lejos de las trincheras.

viernes, 10 de junio de 2016

'València línia clara', cómic valenciano al IVAM

La mesa instantes previos al comienzo de la charla
Ayer jueves quedó inaugurada la exposición 'València línia clara' en el IVAM. La muestra, comisariada por Álvaro Pons, reúne un buen puñado de carteles, álbumes, cómics, dibujos, páginas de historieta y otros elementos pertenecientes a la generación de dibujantes de cómic valenciano que eclosionaron en los años ochenta. En la charla previa a la inauguración, además del propio Álvaro Pons, estuvieron presentes los dibujantes Daniel Torres, Manel Gimeno, Miguel Calatayud, Sento y Mique Beltrán, actuando como presentador del acto José Miguel G. Cortés, director del IVAM. La exposición estará abierta hasta principios del próximo mes de octubre de 2016. A continuación unas cuantas fotografías del acto. 

viernes, 6 de mayo de 2016

Premios del Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2016. EL DIBUJANTE JOSEP MARIA BLANCO GANA EL GRAN PREMIO DEL 34 SALÓN INTERNACIONAL DEL CÓMIC DE BARCELONA

Este viernes, 6 de mayo, se ha celebrado la entrega de los premios del 34 Salón Internacional del
Cómic de Barcelona
, ​​que han reconocido la trayectoria profesional de Josep Maria Blanco. El dibujante catalán ha recibido el Gran Premio del Salón por su recorrido en el mundo del cómic en las votaciones realizadas por los profesionales. La obra de Blanco se remonta a los años 50, donde destacan sus maravillosas en la revista TBO.

En cuanto al resto de los premios elegidos mediante la votación de los profesionales,El Fantasma de Gaudí, de El Torres y Jesús Alonso, se han llevado el premio aMejor Obra de Autor Español; mientras que Una aventura de Spirou. El botones de verde caqui, de Yann y Olivier Schwartz, ha sido proclamada como la Mejor Obra Extranjera.

El joven autor leonés, Javi Castro, ha recibido el galardón Autor Revelación Premio Fundación Divina Pastora; mientras que Nimio se ha erigido como elMejor Fanzine.
En cuanto a la categoría por votaciones popular, la de Mejor Cómic Publicado en España en 2015, decidida mediante una votación a través de la web de FICOMIC, ha tenido como ganadora la obra de Alessandro Barbucci y Christophe Arleston,Ekho. Mundo Espejo 3. Hollywood Boulevard. En la ceremonia se han entregado también dos premios honoríficos a los autores italianos Paolo Eleuteri Serpieri yLele Vianello.

martes, 22 de marzo de 2016

El terror se cobra nuevas víctimas. Hoy, Bruselas


Esta mañana el terror ha golpeado nuevamente territorio europeo. En esta ocasión ha sido Bélgica la damnificada. A estas horas de la tarde, los muertos habidos entre el aeropuerto y el metro belga alcanzan ya la cifra de treinta, sin contar los heridos. Este blog se suma al dolor de todas sus familias con la viñeta, triste en el recuerdo, de su más ilustre reportero del mundo del cómic, Tintin, en la que, vestido con el atuendo de los montañeros y con la mochila a cuestas, llora por la desaparición de su amigo Tchang en el lejano Tibet. Hoy, el periodista del Petit Vingtième se sentiría mucho más triste que entonces. Sin duda.

jueves, 17 de marzo de 2016

Recuperando El Kiosco de Dolan: 'Gil Pupila. Integral 4'

Esta crítica sobre 'Gil Pupila. Integral Volumen 4' se publicó en el Diario SIGLO XXI el día 17 de enero de 2011.

‘Gil Pupila. El integral. Vol 4’ de Tillieux y Gos: Un clásico espléndido

No sé que andaría haciendo yo allá por los años 70, todavía sin afeitar y estudiando bachilleres, sin leer la revista francesa ‘Spirou’. Y eso que tenía un amigo, Pedro Carrasco, no el boxeador sino otra persona con el mismo nombre, que era asiduo lector de la publicación francobelga. Probablemente su afinidad con el idioma galo le indujese a frecuentar este tipo de tebeos en lugar de otros más propios del terruño o, simplemente, le gustase esa publicación y sus personajes, que sería la causa más probable. Fuese cual fuese el motivo, yo no la leí entonces. Y lo bien cierto es que la reedición a cargo de PlanetaDeAgostini de la integral de los álbumes de Gil Pupila me ha venido muy bien para perseverar en esa aventura, que he iniciado hace poco, de recuperar el tiempo pasado en la medida de lo posible. Los años, mis improbables lectores, no perdonan. Y, a veces, la nostalgia gasta malas pasadas (o buenas, como en este caso).

sábado, 5 de marzo de 2016

Recuperando 'El Kiosco de Dolan': 'Gil Pupila. Integral 1, 1956-1960'

La reseña sobre 'Gil Pupila. Integral Volumen 1' se publicó en el Diario SIGLO XXI el día 22 de febrero de 2010.

Gil Pupila, Integral 1, 1956-1960’ de Maurice Tilleux. La recuperación de un clásico.

Maurice Tillieux, nacido en Lieja en agosto de 1921 y fallecido en Francia en 1978, fue desde
pequeño un admirador del cine mudo. Cuando se apagaba el proyector y se desalojaba la sala, volvía a su casa para reproducir en su cuaderno mediante dibujos las escenas, mudas, cómicas, blancas y negras, que había visto un rato antes en la pantalla. Así comenzó a forjar su talento en el campo de la historieta, un talento que, al parecer, él mismo nunca reconoció a causa de una frustración infantil, ya que en la escuela, a juicio de sus profesores, había un alumno que dibujaba mejor que él. Su nombre: Bodenne. Tillieux manifestó en numerosas ocasiones que jamás consiguió superar a su compañero por mucho que se esforzó en ello. "Nunca he dibujado bien" o "¡Bodenne era siempre el mejor!" fueron dos frases que guardó en su memoria a lo largo de toda su existencia. Durante un tiempo trató de trabajar en la marina mercante, pero a pesar de haber conseguido el grado de alférez de navío, no llegó a hacerse a la mar por el estallido de la II Guerra Mundial. Más adelante, la lectura de algunos clásicos policiales, le inclinó a la escritura de novelas de este género con las que no obtuvo excesivo éxito. Tras colaborar en publicaciones como ‘Bimbo’ y ‘Jeep’, Maurice Tilleux desembocó en ‘Spirou’, revista fundada en 1938 y dirigida por Jean Dupuis, donde comenzó a realizar pequeños trabajos gráficos. Su descubrimiento, mediada la década de los años cuarenta, del universo de Hergé le hizo abrazar la línea clara, en la que poco a poco se mostraría como un maestro consumado. Entre los años 1949 y 1956 dibujó 65 relatos completos protagonizados por un tal Félix, el precedente del personaje que nos ocupa hoy: el detective Gil Pupila.

domingo, 28 de febrero de 2016

Paco Roca, Premio Nacional de Cómic 2008: «’La casa’ era un proyecto emocional y necesitaba abordarlo enseguida»

En algún lugar, Paco Roca ha dicho que, tras la muerte de su padre, un día se puso a escribir sobre él y solo fue capaz de completar dos folios. Esas dos páginas dieron mucho de sí, tanto que constituyeron el embrión de su último cómic, ‘La casa’, en el que desde la ficción el dibujante valenciano explora la relación que mantuvo con su padre a lo largo de su vida. La idea para hacerlo le sobrevino en un momento clave, donde coincidieron la muerte de su padre, el nacimiento de su primera hija y la conclusión de una de sus mejores entregas: ‘Los surcos del azar’. El desencadenante de la obra es un chalet que su progenitor construyó poco a poco y que se convirtió en el centro de la vida familiar. Mi encuentro con Paco Roca tuvo lugar un lunes de febrero en el Excel.lent Café de Valencia, mientras Nacho Marín tomaba fotos para la entrevista y un grupo de estudiantes, aposentados en la mesa contigua, bullangueaban sin control e invadían nuestra conversación con gritos de jolgorio inapelable, de los que solo nos aislaba un curioso mueble, atravesado de arriba abajo por un mozo perchero. En verdad, escaso parapeto para tan ruidosa algarabía.
Paco, casi al mismo tiempo, dos dibujantes valencianos, Daniel Torres y tú, habéis publicado sendos trabajos que comparten el mismo título: ‘La casa’. Aunque los contenidos son distintos, ¿es simple casualidad o conocíais de antemano vuestros respectivos proyectos?
Es una pura casualidad ¡y de las grandes!, porque coincidimos dos dibujantes valencianos, que publican en el mismo mes sus trabajos y los dos se llaman ‘La casa’. Cuando me enteré de la circunstancia, era tarde para cambiar, porque la campaña de promoción estaba ya en marcha y, además, no se me ocurría ningún título mejor. Los otros que pensé eran demasiado pretenciosos.

sábado, 27 de febrero de 2016

Recuperando El Kiosco de Dolan: 'Calle de la estación, 120' de Tardi-Malet

La crítica de 'Calle de la estación, 120' de Tardi-Malet se publicó en Diario SIGLO XXI el día 22 de mayo de 2009.


Tardi-Malet: ‘Calle de la estación, 120’, un cómic para recordar, releer, paladear...


La editorial Noma acaba de reeditar otro clásico del cómic negro: ‘Calle de la estación, 120’ del dibujante francés Jacques Tardi (Valence, 1946). Basada en un polar de otro autor francés, Leo Malet (Montpellier 1909-1996), la acción se enmarca en los primeros años de la II Guerra Mundial, en el campo de prisioneros del Stalag XB, donde encontramos al protagonista habitual de toda la serie de álbumes del binomio Malet-Tardi, el detective Néstor Burma (siempre he pensado que quedaría mejor Bruma, dado el carácter deductivo y reflexivo del personaje, pero todo esto no son sino elucubraciones mentales del que suscribe). En el Stalag XB, un prisionero sin nombre, al que todos llaman Glóbulo, es incapaz de suministrar sus datos personales al soldado del registro. Glóbulo ha perdido la memoria y divaga por el campo hundido en su amnesia. Aunque algunos piensan que el hombre no es sino un simulador, los meses pasan y el tipo continúa igual, con sus ojos desmesuradamente abiertos, como buscando una luz que ilumine la oscuridad que envuelve su mente. Una noche, antes de morir aferrado a las solapas del abrigo de Néstor Burma, Glóbulo pronunciará sus últimas palabras: un nombre, Hélène, y una dirección: calle de la Estación, 120. Nada más. Tiempo después, Burma, junto con otros prisioneros, es trasladado en un tren de repatriados a Lyon. Al llegar a la estación de Perrache, el detective privado encuentra a su antiguo ayudante, Bob Colomer, quien al reconocerle le grita las mismas palabras que Glóbulo en el campo de prisioneros. Pero ya no tiene tiempo de decir nada más. Justo en ese momento, aprovechando los atronadores compases de La Marsellesa, interpretada por una banda militar formada en el andén, Colomer cae cosido a balazos. Burma salta del vagón, pero será en vano. Su colaborador ha muerto. A lo lejos, la imagen de una mujer, labios pintados, cabellos largos, gabardina con solapas en guardia y pistola en mano, será lo último que recuerde el detective. Estupendo inicio argumental, pero el aspecto gráfico no le va a la zaga, con dos páginas, las primeras, mudas: sólo viñetas con encuadres panorámicos del campo de prisioneros, como si del arranque de un largometraje se tratase.

viernes, 26 de febrero de 2016

Recuperando El Kiosco de Dolan: 'El tabaco y los cómics'

El 28 de junio de 2010 escribí un artículo titulado 'El tabaco y los cómics', que se publicó en Diario SIGLO XXI.

El tabaco y los cómics

Con el sombrero calado hasta las cejas y el cigarrillo estrujado entre los labios, Luca Torelli, más conocido por Torpedo, se enfrenta a la ventanilla del banco. En lugar de la pistola lleva un fajo de billetes en la mano. Torpedo no piensa atracar. Hoy se dispone a ingresar, cosa insólita donde las haya. Una sonrisa de alivio recorre el rostro del cajero. El humo del cigarrillo, ajeno a la balacera que, silenciosa, se aproxima, asciende hasta el techo de la sucursal bancaria. El cigarrillo también es ajeno a la que se le avecina en los próximos meses, porque parece ser que la Ley antitabaco, que prohibirá fumar en los espacios públicos cerrados en España, entrará en vigor a principios del año 2011 o, incluso, antes. Curiosamente, los establecimientos donde el tabaco se expende actualmente, léase bares, restaurantes, estancos y algún otro lugar, podrán seguir vendiéndolo, pero no permitirán el consumo en sus instalaciones. ¡Vaya por Dios! Pero volvamos al comienzo, porque el objeto de este artículo no es reivindicar o condenar el tabaco y su uso y disfrute o padecimiento, sino constatar su presencia en el universo del cómic. 

Recuperando El Kiosco de Dolan: 'El muertero Zabaletta' de Agrimbau y Ginevra

La crítica del álbum 'El muertero Zabaletta' se publicó en Diario SIGLO XXI el día 24 de junio de 2008.

‘El muertero Zabaletta’, de Agrimbau y Ginevra. El título no dice todo, apenas nada

¡Qué espléndido cómic! ¡Cómo luce! ¡Qué lindo! Lo bien cierto es que el viernes pasado, lluvioso por la mañana y ventoso por la tarde, me dejé gobernar por mi olfato. Buscaba una sorpresa, algo distinto con lo que regodear mis ojos y mis meninges, bien alejado de todo lo que las listas especializadas del universo comiquero anunciaban como piezas más cotizadas del Salón Internacional del Cómic de Barcelona. No albergaba ideas preconcebidas, aunque los parámetros de mi subconsciente, evidentemente, se mantenían alerta, latentes, despiertos bajo una apariencia de sueño engañoso. Zabaletta, el muertero, me asaltó solo. Primero, en forma de pasquín propagandístico, no más grande que una postal de esas que enviábamos durante las vacaciones para decir "llegué bien" o "tuve buen viaje" o "esto es precioso, chata". Después de la escaramuza preliminar, vino la conquista verdadera, el ataque abierto, frontal, franco, con forma de tapa dura y 48 páginas de espesor, magníficas, gozosas: las medidas canónicas del cómic franco-belga. Para disfrutar, porque el título no decía todo, apenas nada de lo que había dentro.


sábado, 20 de febrero de 2016

Recuperando El Kiosco de Dolan: 'El TBO de siempre'


La reseña de 'El TBO de siempre' se publicó en Diario SIGLO XXI el día 29 de julio de 2009.


‘El TBO de siempre’: un propósito loable, un resultado irregular, unas buenas reproducciones, unas magníficas historietas 


Bajo el epígrafe ‘El TBO de siempre’, Ediciones B viene publicando unos libros espléndidamente encuadernados, tapa en color, ilustrada, y lomo negro entelado, al uso de los antiguos Tintines de la Editorial Juventud, provistos con un importante montón de historietas del TBO. La calidad de las reproducciones y del color es buena. El tono del papel, que nunca fue igual ni parecido al de otras revistas de entonces (Pulgarcito, Tiovivo o DDT) está muy logrado e incluso envejece como lo hacían las antiguas páginas de la publicación. Cada uno de los volúmenes lleva un subtítulo: ‘Al servicio del lector’, ‘Una apuesta original’ o ‘Retorno a la tradición’ son algunos de ellos.