 |
| copyrigh@CarlosRuiz B.k. |
Nº 697.- Han vuelto. La pareja de guardias civiles más conocida de la literatura policial está de regreso. Y lo hace en un escenario muy poco habitual para el trabajo de la «picolicie»: la pandemia de 2020. Un paisaje distinto, inusual, vacío, de bares cerrados, de controles policiales y una carretera con escaso tráfico, propicia para la circulación de zombis como en algún momento se apunta en la novela. El caso al que se enfrentan ahora Bevilacqua y Chamorro es el esclarecimiento simultáneo de las muertes de dos mujeres, acaecidas en extrañas circunstancias, en lugares distintos y en plena COVID, con todo lo que eso conlleva. Con estos mimbres argumentales, Lorenzo Silva ha escrito ‘Las fuerzas contrarias’ (Destino), donde asistiremos a la investigación que conducirá a la resolución de ambos crímenes y a un nuevo episodio, reflexivo y maduro, cómplice, de la relación humana y profesional que se ha construido a lo largo del tiempo entre el subteniente y la brigada. Poco antes del mediodía, en València brillaba el sol y soplaba una brisa sutil cuando tecleé el número del teléfono del escritor madrileño. Tras los prolegómenos, quizá más largos que otras veces ─hacía tiempo que no hablábamos─, comenzamos nuestra conversación con el piloto rojo de la grabadora, pilas nuevas puestas, bien encendido. Y atento.
Lorenzo, el otro día, Ascensión Rivas escribió en El Cultural en relación con ‘Las fuerzas contrarias’ que «lo mejor, con todo, es que se lee con inusitada rapidez». Después de 14 novelas protagonizadas por Bevi y Vir cómo se consigue esa fluidez narrativa?
[Risas]. La verdad es que cuando me planteo una novela de estos dos veo que el reto cada vez es más difícil. Por un lado, he de atender las expectativas creadas, que son legítimas, y, por otro, he de cambiar algo para sorprender, arriesgándome a que algún lector no encuentre en el libro lo que espera. Una narración depende del interés para mantener la curiosidad del lector y, entonces, con unos personajes de tan largo recorrido has de intentar establecer un equilibrio, casi diabólico, entre la familiaridad y lo inesperado. Ese es el desafío de cada nueva novela suya.