«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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jueves, 12 de abril de 2018

Vicent Sos, entrenador del C.Bm. Castellón: «En tiempos de crisis, trabajar los fundamentos del balonmano es lo que mejor funciona»

Vicente Sos
Nº 543.- Vicent Sos Soler, profesor de instituto y entrenador del Club Balonmano Castellón, es un técnico
de la casa. De toda la vida. Lo conocí hace mucho tiempo, en los años ochenta del pasado siglo, cuando se desempeñaba como preparador del desaparecido S.P. Castellón. Ha caído mucha agua desde entonces, pero él, con los avatares propios del oficio de existir, continúa vinculado al deporte del cuarenta por veinte y ahora en primera línea, ya que fue el artífice, junto con sus jugadoras, del ascenso a la División de Honor-Liga Guerreras Iberdrola, la máxima categoría del balonmano nacional femenino.

La temporada en la nueva división está resultando dura y, a falta de seis jornadas para terminar la competición, ha llegado la hora de hacer balance, hablar de esta experiencia y también de las posibilidades reales del equipo castellonense para mantenerse una temporada más en la División de Honor.

Vicent, ¿cómo te introdujiste en el balonmano?
Empecé un poco tarde, en octavo de Básica, con trece años. Un día, al salir del colegio, vi a mis compañeros hablando con un señor al que no conocía de nada. Veinticuatro horas después estaban jugando al balonmano y me animaron a que me uniera a ellos. Y eso hice. Aquel desconocido era Juan Carda, árbitro de balonmano y de fútbol ya fallecido, un enamorado de nuestro deporte, que nos animó a todos a practicarlo.

Por lo tanto tu etapa de formación fue breve.
Sí, estuve tres años jugando en el Colegio Obispo Climent y luego formamos el primer equipo juvenil del antiguo S.P. Castellón, que ya tenía como presidente a Rafa Martí. Fueron dos temporadas muy divertidas, muy bonitas, pero luego llegó mi lesión y lo tuve que dejar. Eso ocurrió en 1986.

Y diste el «salto» de la pista al banquillo, un salto breve, apenas unos pasos, pero importante.
Comencé a entrenar porque mis amigos también lo hacían. Recuerdo que Manolo Mundina, Ramón Mas y yo, sentados en una cafetería, nos repartíamos los equipos que íbamos a entrenar cada uno. Hice el curso de monitor y el territorial y, en 1991, Ramón Mas y yo decidimos marchar a Madrid para estudiar el Nacional. Sin duda, fue una de las mejores decisiones de mi vida. Luego me casé y estuve unos años de parón, hasta que me llamaron del Balonmano Onda para el equipo de Primera Nacional. De ahí pasé al Puerto de Sagunto y ahora al C.Bm. Castellón.

¿Esta es la primera ocasión que entrenas un equipo femenino?
No, no, el S. P. Castellón comenzó a funcionar sólo con el balonmano masculino, pero el entrenador Quique Ramil decidió crear un equipo femenino sénior con las alumnas del instituto y después otro cadete, al que entrené durante dos años en Liga Autonómica. Después estuve con los chicos y ahora he vuelto con las chicas..