

Guido Van Helten, muralista australiano, ha
pintado una suerte de Capilla Sixtina en las bodegas que el Grupo Solar de
Samaniego posee en la localidad de Laguardia (Áraba). La obra, finalizada este
pasado verano, consta de siete depósitos de vino, inutilizados desde los años
70, con una altura de 13 metros cada uno de ellos. Van Helten, un antiguo
grafitero que ha alcanzado fama internacional por sus trabajos de grandes
dimensiones, anduvo por la comarca alavesa fotografiando lugareños, cuyos
rostros pudieran servirle de modelo para la realización de estos murales
cilíndricos y que reflejasen las pasiones y las vivencias que cada uno guardaba
en su interior.
A la magnitud de la obra, realizada sobre una
grúa articulada utilizando espráis congelados, hay que añadir la dificultad existente
para obtener una buena visión en perspectiva, un efecto plenamente conseguido,
como podrá comprobar cualquier viajero que se acerque a las bodegas de Solar de
Samaniego. No estamos ante una obra polícroma, sino en blanco, negro y matices
grises, con los que ha logrado un efecto que mezcla el grabado con la pintura
al carboncillo, géneros ambos de difícil ejecución sobre todo en superficies
tan grandes.