«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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lunes, 31 de agosto de 2015

Sheila Segura Grau, jugadora del Handbol Canyamelar València: “En España, las jugadoras profesionales de balonmano solo tenemos la categoría. Hay muy pocas que viven exclusivamente de este deporte”

Junto con su equipo Handbol Canyamelar València, la jugadora de balonmano Sheila Segura Grau (Valencia, 1993) se proclamó el pasado sábado 29 de agosto, campeona de la Copa Generalitat Valenciana, edición 2015-2016, tras vencer al Elche C.F. Mustang por 21 a 18, en la final celebrada en el Pabellón Internúcleos de Puerto de Sagunto, donde, además, fue elegida como la MVP de su equipo durante el partido. Fácilmente reconocible en la pista por su moño enhiesto y las rodilleras caídas hasta los tobillos, Sheila conversó conmigo durante unos minutos justo al finalizar el último entrenamiento previo a la final. La cita tuvo lugar en la grada más alta del Pabellón Municipal de Benetússer, mientras el sol, aburrido, comenzaba su retirada diaria. La charla, que fue amena, divertida por momentos e interesante, reveló una personalidad muy diferente de la que se observa semana a semana desde los graderíos de las canchas de balonmano: risueña y reflexiva, fuera; de fuerte carácter y personalidad dentro. Con las cosas de comer no se juega. El balonmano para Sheila es casi un precepto, una religión, un modo de vida.

LA ETAPA DE FORMACIÓN

Se inició en el balonmano dentro de las alevines del Colegio Eres Altes de Ribarroja «con un preparador que se llama José Luis Cerdá, que más tarde me llevó al Cementos La Unión de Ribarroja, donde comenzó a entrenarme Salva Tos. En ese centro permanecí hasta que fui juvenil de segundo año». Su incorporación al deporte del cuarenta por veinte fue fruto de la casualidad. «Dentro de las actividades extraescolares que hacíamos de pequeñas, mi prima decidió apuntarse al balonmano. Así que para que ella no fuera sola a los entrenamientos opté por inscribirme yo también. A la temporada siguiente mi prima no continuó, pero yo sí lo hice hasta el día de hoy». Su familia vio con buenos ojos y la dieron su apoyo para que se dedicase al balonmano, un deporte del que Sheila ya no podría prescindir porque para ella «el balonmano lo es todo, mi vida entera gira a su alrededor». Además de los dos técnicos ya citados, otros entrenadores le inculcaron sus conocimientos durante el proceso de formación de la jugadora valenciana. «Cada uno ha aportado su granito de arena en mi carrera y no puedo olvidar a Silvia del Olmo, Alfonso Adánez o Jenaro Félix, que me convocó para las selecciones españolas de las categorías inferiores. En Elda, con José Ignacio Prades aprendí bastante sobre el trabajo específico del puesto de extremo. También entrené, aunque durante poco tiempo, con Ángel Sandoval y ahora llevo tres años con Susana Pareja, que me ha enseñado muchas cosas».