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No ha podido comenzar mejor el año 2026 musicalmente hablando. El New Year's Concert from Vienna con la Orquesta Filarmónica Vienesa dirigida por Yannick Nézet-Séguin ha significado un cambio de rumbo, ya veremos si con continuidad, un baño de frescura necesario a todas luces. Porque la música clásica, sin perder un ápice de su calidad intrínseca, puede resultar divertida, es divertida de hecho, y participativa.
El director canadiense ha escogido unas partituras muy dinámicas y animadas, muy apropiadas para comenzar el año con optimismo y vitalidad, algo que buena falta nos hace a todos. Ya llegará en la Semana Santa el tiempo de las pasiones, misas y oratorios de Bach y otros compositores para ponernos serios y estupendos.
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Además de incluir piezas divertidas como el 'Galope del ferrocarril a vapor de Copenhague' de Hans Christian Lumbye, donde la orquesta ha exhibido un elenco de instrumentos poco frecuentes: pitos, campanas de tren, planchas de madera o rascadores metálicos, sin olvidar las gorras de jefe de estación, Nézet-Séguin ha recuperado 'La marcha egipcia' de Johann Straus hijo, que hacía muchos años que no sonaba en el Musikverein, alegre, movida y con mucho ritmo, y en la que, además, los músicos han intervenido también como cantores. Hay que destacar igualmente la incorporación al repertorio de dos partituras de Josephine Weinlich, austríaca, y Florence Price, afroamericana, con las que son ya tres las compositoras que han visto interpretadas sus obras en este concierto tan emblemático.
Desde el primer compás se ha podido observar que este Uno de Enero la música caminaría por otros derroteros. Yannick Nézet-Séguin ha dirigido sin el auxilio de la partitura, de memoria, repertorio bien aprendido, con batuta o con sus dedos, incorporando a su código de señales giros de cabeza, amagos como si de un boxeador se tratase, expresividad en sus ojos y contorsiones de su cuerpo, denotando que, además de una buena condición física, las notas fluyen por sus venas y habitan su cuerpo. En el tradicional parlamento, el director ha pedido paz: paz en los corazones de cada uno, paz en el entorno de las personas y paz entre los países de este mundo.
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El final ha sido tremendo, cuando al comenzar la 'Marcha Radetzki', sin el director en su peana, este ha aparecido por una puerta lateral de la sala y ha empezado a dirigir al público en sus aplausos de acompañamiento. Se ha olvidado de la orquesta, que sabe tocar sola como ha ha demostrado en muchas ocasiones, y ha manejado a los asistentes a su antojo. Una culminación apoteósica que le he erigido en la verdadera figura de este New Year's Concert 2026. Ojalá que no se demore mucho una nueva participación suya en este evento tan indispensable. Igual que el debut de alguna directora al frente del elenco vienés en una cita tan señalada como esta. Lo dicho. Los filarmónicos vieneses han escogido la buena senda, pero hay que perseverar, darle continuidad y avanzar con paso firme hacia nuevos modelos, sin por ello perder la tradición que tanto les gusta a ellos y a nosotros. Por último, no puedo olvidar los ya imprescindibles comentarios de Martín Llade, con su toque poético incluido, que ya lleva nueve años al frente de la retransmisión del concierto por parte de RTVE. Happy New Year/Feliç Any Nou/Feliz Año Nuevo!!!
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