«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Lara Moreno, escritora: “Escribí la novela para combatir el desasosiego que existe con respecto al sistema que vivimos”

‘Por si se va la luz’, de Lara Moreno, editada por Lumen, nos habla del regreso al campo como forma de supervivencia, tema absolutamente vigente en plena crisis,  y de la relación entre los distintos personajes de la novela, sus sistemas de dependencia humana y los cambios que surgen por los inevitables roces de la convivencia. El argumento sitúa la acción en un pueblo abandonado en un lugar desconocido de nuestro país al que llegan Martín y Nadia, una pareja de treintañeros urbanitas que han decidido romper con todo para intentar sobrevivir lejos del complejo sistema urbano y neoliberal en decadencia en el que se han convertido las ciudades. Ambos se enfrentan al pequeño pueblo como si hubiesen retrocedido un siglo: hay luz eléctrica y hay agua corriente, pero no mucho más. Desde hace mucho tiempo lo habitan tan solo tres personas. La llegada de los nuevos habitantes traerá luces y sombras a la comunidad, hasta llegar a un sorprendente final. Con Lara Moreno compartí la sobremesa en un céntrico establecimiento de la ciudad de Valencia, hablando de su primera novela y de lo que para ella significa el mundo de la literatura.


Lara, aunque ya has publicado cuentos y poemas, ahora debutas con una novela, ¿qué es para ti escribir?

Podría decir algo tan básico como que escribo porque no tengo más remedio, pero ahora lo hago como consecuencia directísima de mi amor por la lectura. Escribo mejor que hablo, con lo que no quiero decir que escriba bien sino que es una forma de expresión con la que siempre me he sentido muy cómoda, que me sale de modo natural. Escribir ha sido siempre mi gran pasión, mi gran deseo. La experiencia de hacer una novela ha sido satisfactoria y estimulante. He pasado cuatro años escribiendo y corrigiendo.
¿Te ha resultado muy difícil publicar tu opera prima, cosa complicada en estos tiempos?
La verdad es que yo no he sufrido la aventura de publicar. He tenido mucha suerte porque no me ha costado nada, lo cual me sorprendió mucho.
‘Por si se apaga la luz’ no viene recomendada por críticos literarios, sino por los profesionales del libro, por los libreros, ¿qué significa este aval para ti?
Nunca había visto a libreros hablar de libros. Me parece algo muy original, cercano y real en el sentido de que los libreros son elementos esenciales del mercado literario, son los que están a pie de calle y conocen a sus clientes. Todo partió de una estrategia de la editorial Lumen que allá por el mes de mayo hizo una edición del libro y la movió únicamente entre ellos. Ahí comenzó la difusión de la novela.
Dice una librera que “Lara irrumpe, ansiosa y atrevida, con frescura de tintes clásicos… Sería un pecado perderse esta nueva voz”. Eso huele a literatura pura, ¿eso es bueno o  malo?
Entiendo que la literatura como cualquier otra cosa pura poco tiene que ver con el mercado. Es verdad que ha habido gente que ha vivido de su literatura pero, en mi caso al menos, tengo completamente fuera de mi cabeza que no voy a vivir de escribir y lo hago con libertad absoluta.
El libro habla del regreso de la gente al campo. En España la gente vive mayoritariamente en ciudades pero también lo hace en pueblos.
Desde el principio hay que tener bien claro que no es una cosa tan rara. De hecho hace veinte o treinta años todo el mundo hacía lo contrario y se iba a vivir a las ciudades. La vida sigue en los pueblos como siempre. Comparan mi libro con el de Jesús Carrasco, que no he leído, porque también transcurre en un pueblo, pero en mi novela la propuesta es un poco más radical, porque se desarrolla en un lugar abandonado que solo habitan tres personas. Mi análisis va más allá y la acción se plantea en un futuro, suponiendo que entonces las ciudades estén un poco más devastadas.
¿‘Por si se va la luz’ es una novela reivindicativa?
Esta escrita con intención literaria. Todo lo que atraviesa la literatura es un discurso a posteriori. Mi intención era hacer literatura, escribir una novela, hablar de unos personajes y de un círculo cerrado. Quizá puede haber algo, no totalmente intencionado, relacionado con el malestar y el desasosiego que existe con respecto al sistema que nos toca vivir. Como no se me ocurría cómo combatir ese desasosiego desde dentro, decidí hacerlo escribiendo la novela e imaginándome un mundo “ideal” aunque sea un poco sórdido.
¿De dónde sale el título: ‘Por si se va la luz’?
El título de la novela es una frase que aparece en el primer capítulo, aunque cuando la escribí no sabía que sería el título. A partir de la amenaza de que se vaya la luz, de que se acaben los recursos, empieza toda la cadena de metáforas que están contenidas en la luz. Veo también la luz como algo que todos llevamos dentro.
En la narración alternas la primera y la tercera personas, ¿por qué?
Al principio yo estaba acostumbrado a escribir cuentos, un género en el que escoges el primer narrador que te sale. Pero en una novela has de plantearte varias posibilidades antes de comenzar y la primera persona es una de esas posibilidades porque te ofrece mucha libertad. Tenía claro que pretendía que fuese una novela coral, porque acababa de leer un par de ellas y me habían gustado mucho. Me interesaba que cada capítulo tuviese una voz distinta, así me daba la impresión de que cada vez se abría y cerraba algo. Además se parecía un poco a la técnica del cuento. Empecé con la primera persona, luego la alterné con la tercera para darle un poco más de distancia a la narración y espontáneamente salió el resto.
¿Y dónde queda Lara Moreno en la novela?
No es una novela autobiográfica. A priori nunca he escrito nada que sea técnicamente autobiográfico, excepto cuando hago poesía que es un género más personal. Sin embargo, una vez pasado el tiempo, he releído mis relatos y me reconozco en ellos. En esta novela, quizá por ser la primera, ningún personaje soy yo, pero sí que hay una gran parte mía en ellos. Yo vivía en un pueblo de la Sierra de Madrid y de allí he captado el frío, el olor y el calor de este territorio, pero nada más porque a los personajes he buscado colocarlos en situaciones que jamás me habían sucedido a mí.
En el libro hay mucho silencio, es una novela que no suena.
Me interesaba mucho el silencio, la soledad, la radicalidad del aislamiento que viven los personajes. Cuando viví en la Sierra allí nevaba mucho y la nieve tiene un silencio espectral. Creo que cuando agudizas los sentidos descubres mucho silencio.
La última: ¿esta novela solo es un paso más en tu evolución como escritora?
Sí es un paso más, pero me apetece mucho escribir novela y ya he comenzado otra. El género de la novela es muy absorbente y requiere mucha disciplina, así que mientras escribía ‘Por si se va la luz’ no hacía relatos.
 
SOBRE LARA MORENO

Lara Moreno (Sevilla, 1978) ha publicado los libros de relatos ‘Casi todas las tijeras’, ‘Cuatro veces fuego’ y los poemarios ‘La herida costumbre’ y ‘Después de la apnea’. Sus cuentos están recogidos en varias antologías, entre las que hay que citar ‘Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual’ y ‘Antología del microrrelato español. El cuarto género narrativo’. Es editora free lance e imparte talleres de escritura.