«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

martes, 3 de marzo de 2026

Marina Sanmartín: «Para mí la literatura significa trastocar la realidad, malearla y proyectarla hacia el futuro»

Nº 713. 

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Diecinueve de febrero. Jueves. Poco antes del mediodía. Contacto con Marina Sanmartín. Una valenciana afincada en Madrid, pero que hoy se encuentra en León para promocionar ‘La doble desaparición de Abril del Pino’ (Salamandra), su nueva novela, y asistir a un club de lectura. La periodista, escritora y librera, no necesariamente por este orden, vive con intensidad la promoción de su libro, en el que nos cuenta una historia que acontece durante los días navideños, alumbrada por guirnaldas de colores, escaparates brillantes, sonrisas y sueños de felicidad. En medio de tanta algarabía, la autora de novela negra más leída y vendida del país, Abril del Pino, se esfuma sin dejar rastro. Su ático no presenta síntomas de haber sido ultrajado y de su paradero nada se sabe. Se encargará de la investigación del caso José Manuel Castillo, un inspector de  policía que atraviesa una situación delicada en lo personal. Sus pesquisas le llevarán hasta la librería Las Palabras Mágicas, regentada por Ágata Caballé. Pocos días atrás, la misteriosa sociedad literaria Rame-Tep ha celebrado allí su cena anual con la escritora superventas como invitada de honor. Desaparece justo entonces y Castillo comienza sus pesquisas. Tras los saludos preliminares y el reconocimiento de lugares comunes, la ciudad de València y alrededores, conecté la grabadora y Marina Sanmartín y quien suscribe comenzamos nuestra conversación telefónica sobre su nueva propuesta policial, ante la atenta mirada del piloto rojo de la grabadora, siempre encendido.

Marina, qué hace una valenciana como tú en un Madrid como ese?

Llevo aquí desde dos mil uno y lo cierto es que todo surgió por azar. Yo estudié periodismo en el CEU de València y al terminar comencé con el doctorado sin ánimo de ejercer la profesión. Pero mi familia se empeñó en que lo intentase y, pásmate, yo que he sido y soy de letras puras toda mi vida conseguí una beca de periodismo científico. Viví un año en Madrid y, aunque descubrí que el periodismo informativo no me gustaba nada, descubrí también que la ciudad me encantaba, tal vez porque fue el primer lugar donde me sentí independiente. Y allí me quedé. Pero visito València muy a menudo para ver a mi familia y a mis amigas.