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Nº 719.- De vez en cuando, los recuerdos
de mi pasado balonmanero afluyen a mi vida diaria. Años atrás, el deporte del
cuarenta por veinte ocupó una porción significativa de mi existencia. Fueron
buenos tiempos como entrenador, agradables, y no se olvidan con facilidad. Por
eso, cuando acordé la entrevista con la escritora islandesa Yrsa
Sigurdardóttir, inevitablemente esos momentos regresaron. Islandia, un país con
una población bien pequeña, ha aportado siempre enormes talentos al balonmano,
tanto a nivel de selección como de jugadores de club. Por eso también, mientras
desplegaba los bártulos para iniciar nuestra conversación, le pregunté a Yrsa
qué significaba el balonmano en su país y cómo lo hacían para «fabricar» tantos
buenos jugadores y jugadoras. Y me contó que allí los niños se iniciaban bien
pronto, a los seis años, cuando comenzaban la escuela; que en cada barrio había
clubes a los que, al terminar sus clases, acudían para instruirse en las artes
de este duro juego de defensa y ataque con y sin balón. «Los atraen con
meriendas de pizza, bingo y helados, pero eso solo es al principio. Luego, la
dinámica del entrenamiento va aparcando las meriendas y se centra en la
técnica». Ella no ha jugado al balonmano; se limitaba a verlo entrenar. Pero su
hija, sí. Yrsa Sigurdardóttir acudió a València Negra, edición 2026. Se
encontraba en plena promoción de ‘El castigo’, editada por Destino, su nueva
novela traducida al castellano, protagonizada por Freyja, una astuta psicóloga
infantil que aparece en sus novelas, y el detective Huldar, de la policía
islandesa. El argumento es sencillo, pero sugerente: en 2006, un grupo de niños
entierra una cápsula del tiempo en una escuela islandesa. Diez años después,
esa cápsula es desenterrada, junto con una carta que predice la muerte de seis
personas. Al principio, todo parece una broma infantil, pero las iniciales de
los nombres que figuran en esa carta coinciden con las de una víctima real. Hotel
Inglés de València. Es mediodía. El sol aprieta. Terraza de la cafetería Le
Marquis. Frente a nosotros, la fachada del palacio del Marqués de Dos Aguas. De
alabastro lechoso. Conecto la grabadora, piloto rojo ya listo, y comenzamos
nuestra charla, una charla que sería imposible sin la colaboración de Azucena
Bermúdez, la traductora que la editorial ha puesto a disposición de los
periodistas.
Yrsa, profesionalmente, Vd. es
ingeniera civil. Por qué comenzó a escribir?
De pequeño, mi hijo no leía.
Busqué libros para él, y los que encontraba no me parecían suficientemente interesantes;
pensé que él jamás leería ese tipo de libros, igual que los demás niños. Así
que, por eso, decidí comenzar a escribir.