«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

domingo, 24 de mayo de 2026

‘Dos mujeres desnudas’ del francés Luz

El historietista francés nos atrapa con una narración sin artificio. Valiente y honesta. Atrevida. Una obra maestra difícil de superar.

Pocas veces he tenido que tomar distancia y reprimir las ganas de escribir sobre un cómic tras su lectura. Esta es una de ellas. Leer ‘Dos mujeres desnudas’ del francés Luz, editado por Reservoir Books y traducido por Carlos Mayor Ortega, me supuso algo parecido a una bofetada. Una bofetada de belleza. Punto de vista y concepto. El tema escogido por el francés y, sobre todo, el modo en que lo narra, me dejó perplejo. Estupefacto. Maravillado. Precisaba de una pausa, una tregua, un periodo de calma para asimilar todo lo que terminaba de leer. Sentarse a escribir en ese momento hubiera servido de poco, apenas para amontonar un puñado de impresiones sin mucho concierto ni orden.

Las ocho o diez páginas iniciales ofrecen al lector una suerte de mancha, como si el papel sobre el que el dibujante trabaja se estuviera desgarrando o tiñendo. Poco a poco, estos desgarros, estos tintes, cobran forma y tenemos frente a nosotros, frente a los lectores, al pintor Otto Mueller, armado con su pincel que conforma el contorno y los detalles de un lienzo: el cuadro ‘Dos mujeres desnudas’ (1919), que dan título al álbum. Y a partir de ahí, todo cambia.

lunes, 18 de mayo de 2026

Santiago Díaz: «Jotadé es un personaje que me procura tranquilidad. Me divierte mucho darle vida»

El escritor madrileño habla sobre su nueva novela, titulada ‘El amo’, donde prosiguen las peripecias de Jotadé, su policía gitano.

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nº 718. Antes del mediodía. Es un caluroso lunes de mayo, tengo a Santiago Díaz a mi izquierda, con un ejemplar de su nueva novela, ‘El amo’, publicada por Alfaguara, en la que continúan las andanzas y desandanzas de Jotadé, ese peculiar inspector de policía, gitano de nacimiento, visto con recelo en la comisaría, visto con recelo entre los suyos, que no terminan de tener claro qué pinta un policía calé, rodeado por tanto payo. ‘El amo’, no lo olvidemos, se enmarca en una trilogía y continúa la historia que dejó entrever en el desenlace de su anterior entrega. Con un arranque impactante, marca de la casa, asistimos al hallazgo del cadáver de una adolescente en una parada de autobús del extrarradio madrileño, desaparecida misteriosamente años atrás, y asesinada tras dar a luz. Es la última de una larga lista de secuestradas a las que han matado justo después de ser madres. Bajo ese planteamiento, Santiago Díaz da rienda suelta a su imaginación a lo largo de cien capítulos cortos, que prometen una lectura ágil, puesto que los zarandeos a los que somete al lector cautivan su interés por seguir leyendo, una página tras otra. Es otra marca de la casa, la misma que esperan sus incondicionales, que en esta ocasión agotaron la primera edición en preventa, antes de llegar a las librerías, un fenómeno poco habitual. València, Hotel Meliá de la Plaça de l’Ajuntament. Cierto trasiego de huéspedes y ruido de trolleys. Es lo suyo. Una mesa cuadrada, Papel y bolígrafo, dos aguas minerales y la grabadora echando humo, con el piloto rojo encendido.

Santiago, es lógico que aspires a vender muchos libros. Eres escritor y vives de ello, pero que la primera edición se agote antes de que una novela pise la calle, no es muy frecuente.

Fue una sorpresa. Cuando me llamaron para decírmelo, no lo entendía, porque aún faltaban once días para ponerla a la venta. Y ocurrió porque las reservas en las librerías fueron enormes, tanto que, para cubrir la demanda, tuvieron que sacar una segunda edición. Te puedes imaginar la alegría. Pero eso no significa que llegues más tranquilo a la fecha de publicación, porque luego te entran otras dudas como preguntarte si, realmente, estás a la altura de la expectación despertada.

Pienso que, si ocurre eso, es porque los lectores confían en ti a ciegas.

Exacto, y ese creo que es un poco el problema, lo que te hace sentir esa presión: están confiando en mí sin haber leído una palabra, con lo cual las expectativas son muy altas. Y me siento muy afortunado, porque parece que la gente está satisfecha con el libro. De hecho, hay una frase muy puñetera que leo en algunas reseñas, que dice: «Acabo de leer la última novela de Santiago Díaz y no me ha decepcionado»… Esas palabras significan más presión sobre el escritor, porque presupone que el crítico esperaba decepcionarse, cosa que no ha sucedido afortunadamente. En todo caso, es una presión que a los escritores nos encanta.

Un buen guion, capítulos cortos y acción trepidante: ¿esas son tus señas de identidad literaria?

Es el sello de lo que aprendí en mi etapa como guionista y es lo que funcionaba, lo que necesitaba hacer entonces para que los espectadores no se fueran a otra cadena. Y eso mismo lo aplico en las novelas. Por eso hay mucha acción, mucho giro, mucho diálogo; es, creo, una marca de guionista.

domingo, 10 de mayo de 2026

Xavier Alern: «Opus One és un grup pensat per a interpretar la música de Mike Oldfield»

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Nº 717. Xavier Alern és un músic català, professor de la Universitat Autònoma de Barcelona fins l'any 1923, actualment treballa al Conservatori dels Pirineus, que fa molts anys que viu immers al món de la música. Després d’experiències amb la música antiga i renaixentista, a principis de la dècada actual se li va acudir pegar-li una volta a la seva carrera i retre-li un homenatge a un músic, universalment famós i ara retirat, o això crec jo, la qual música sempre li va agradar: Mike Oldfield (Reading, Anglaterra, 1953). En uns pocs dies Xavier va certificar la seva idea amb la creació d’un projecte musical anomenat Opus One, on un bon grapat de músics de primer nivell es fixaren com a propòsit únic tocar les obres del músic anglès. I així han anat fent concerts amb peces tan conegudes com Tubular Bells, Ommadawn i Hergest Ridge. Dins d’aquests concerts, el passat 27 d’abril Opus One va tocar al Teatre de la Rambleta de València, quasi ple de gom a gom, molts aplaudiments i repetició de bisos, on interpretaren Tubular Bells i una selecció de temes «oldfinians» més curts, però ben coneguts. En acabar l’acte, mentre els músics plegaven els seus instruments, aparaularem una entrevista telefònica per a uns dies després. Aquesta és la transcripció de la nostra conversa, duta a terme la tarda del darrer dimecres del passat mes d’abril. Hi havia uns quants temes interessants al damunt de la taula. La gravadora els va registrar tots. O això crec jo.

Xavier, crec que des de la teva infantesa t’agradava la música. Què significa la música per a tu?

Doncs mira, no ho sé. En aquella època no tenia clar què volia fer. La meva opció primera va ser Belles Arts, però al final per un seguit de circumstàncies em vaig decidir per estudiar música. Però no ho tenia molt clar, perquè també volia fer Filosofia, que la vaig estudiar després. Òbviament, a hores d’ara, ja la música és la meva vida, per dir-ho d’alguna manera. Encara que jo tinc moltes altres coses que també m’agraden, però pot ser que la música és a la que més m’hi dedico professionalment.

També has sigut professor de música. Actualment, es pot viure de la música a l’estat espanyol?

És molt complicat. Aviam, poden viure únicament de fer música els grans intèrprets i, en el cas de la música moderna, els professionals que estan molt valorats i toquen constantment, ara amb un grup, després amb un altre, avui amb un artista, demà amb un altre. La resta, és a dir, més o menys tots, trampegen entre la docència i els concerts. És clar que com més concerts menys docència i a l'inrevés.