Nº 555.- Dos
mil dieciocho ha visto como Santiago Posteguillo (València, 1967), el exitoso
escritor de novelas históricas de romanos, conseguía el Premio Planeta gracias
a su nueva entrega, ‘Yo, Julia’, en la que rescata del olvido la vida y memoria
de la emperatriz más poderosa ab urbe
condita, Julia Domna, esposa de Septimio Severo, una mujer que transformó
su entorno y cambió el curso de los acontecimientos. Al conquistar un premio de
literatura generalista tan importante como el Planeta, Posteguillo parece
reivindicar la normalización de un territorio literario donde él se maneja con enorme
acierto. «Soy consciente de que muchos lectores no se acercan a mis libros
porque pertenecen al género histórico, pero esos mismos lectores sí leen la
novela vencedora del Planeta y se quedan prendados de lo que escribo, tal vez se
interesen por otros títulos. Además, este galardón también es importante para
mis colegas, los escritores que cultivan la novela histórica, porque de alguna
manera se está reconociendo el impacto social que posee y su calidad literaria.
No podemos olvidar que en este género son tan importantes los hechos que se
cuentan cómo la técnica que se utiliza para hacerlo. La Historia es aséptica,
pero narrada del modo adecuado, resulta enormemente atractiva». Tampoco se
puede obviar el poso del Premio Planeta, cuya primera edición data del año
1952, que viene avalado por una prestigiosa relación de ganadores. «Si miras el
listado de autores, en el que entre otros muchos constan Vázquez Montalbán,
Terenci Moix, Miguel Delibes, Camilo José Cela, Vargas Llosa o Ana María Matute,
da un poco de vértigo, pero indudablemente te proporciona un cierto prestigio
literario, que resulta muy estimulante para cualquier escritor».
JULIA DOMNA, UN HALLAZGO
Santiago
Posteguillo, además de escritor de ficción y profesor de lengua y literatura en
la Universidad Jaime I de Castellón, se ha convertido en un experto conocedor
del mundo romano. Era inevitable. Sus novelas lo reclamaban. Y resulta interesante
conocer cómo tropezó con la figura de Julia Domna. «La presencia de personajes
femeninos en mis libros ha ido en aumento. Cuando iba a la búsqueda de una
mujer para convertirla en protagonista de una nueva novela, me encontré con la
biografía de Julia Domna, escrita por la profesora oxoniense Barbara Levick. Después
descubrí una obra teatral referida también a ella, cuya autora era Katherine
Bradley. Me prendé del personaje y no tardé en preguntarme cómo era posible que
no existiese ninguna película, ni ninguna novela sobre esta mujer. Así que,
como no podía rodar una película, pero sí escribir una novela, decidí hacerlo». Sin duda, ha habido muchas mujeres importantes en el devenir histórico, pero
como en su gran mayoría los historiadores eran hombres, han permanecido
solapadas, relegadas a un segundo término o ignoradas sin más. ¿Habrá llegado
la hora de que los propios hombres sean quienes reparen el olvido y recuperen
esas figuras femeninas olvidadas? «Creo que a estas mujeres hemos de sacarlas a
la luz pública entre todos. En ese sentido, ‘Yo, Julia’, es mi contribución a
esta tarea recuperadora».





