«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Gustavo Dessal, psicoanalista y escritor: “El discurso de la seguridad, como contrapunto a la incertidumbre, se ha convertido en obsesión para la opinión pública”

Herme Cerezo / SIGLO XXI, 26/10/09


Mark Gallaway ve su vida destrozada la noche que su novia y su compañera de piso son asesinadas. El desentrañamiento de estos crímenes es el impulso que mueve ‘Principio de incertidumbre’, publicada por RBA, la última entrega de Gustavo Dessal (Buenos Aires, 1952), escritor y psicoanalista. Tras la presentación de la novela realizada por la escritora Carmen Botello en La Casa del Libro de Valencia, del coloquio, de la firma de ejemplares, de los aplausos y de los corrillos de última hora, pude conversar unos minutos con el autor argentino, en cuyas respuestas se mostró como hombre de verbo calmo y meditado, amable, entregado a su trabajo y sin desdeñar un puntito de erudición.


¿El diván es un buen sitio para tramar estructuras literarias?
No, creo que no, al menos en mi caso. Como paciente, en el diván uno está demasiado ocupado de sí mismo y, como escritor, permanece muy concentrado y precisa de una mirada que lo despegue de lo que escribe.

Eres psicoanalista y los psicoanalistas viven de su única fuente de información: la palabra hablada. Sin embargo, tú has dado el paso a la palabra escrita, ¿por qué?
Bueno, palabra hablada o escrita, ambas comulgan del pozo del lenguaje y eso demuestra que la literatura y el psicoanálisis tienen puntos de contacto. En este sentido yo no di el paso porque ya escribía antes de dedicarme al psicoanálisis. Publicar sí que es algo más reciente para mí, pero escribir lo hice desde mi infancia.

Hablemos un poco de esa relación: literatura y psicoanálisis.
Se ha escrito mucho sobre ello. A mí, el psicoanálisis, mi propia experiencia durante diez años como paciente, me ha ayudado a sostener mi escritura, porque escribir presenta momentos de placer, pero del mismo modo encierra otros instantes de enorme dificultad. Y en el propio acto de la creación literaria supongo que también me ayuda, aunque trato de que mi escritura no resulte contaminada de un modo grotesco por el psicoanálisis.

¿Escribir ficción te permite profundizar más en el conocimiento del cerebro humano?
Creo que si, escribir y también leer. La buena literatura ha hecho que muchas cosas, que pululaban por mi cabeza sin sentido, se cerrasen y ocupasen el lugar adecuado. También me ha permitido comprender mejor ciertos aspectos de mis pacientes. De pronto, la frase de un autor me hizo entender algo que antes no cuadraba desde el punto de vista de un psicoanalista. Los escritores abren el camino para la comprensión de aspectos fundamentales de la naturaleza humana, nos hacen avanzar en el conocimiento, mientras que el psicoanálisis les otorga su aspecto conceptual. Por otro lado, el psicoanálisis, en ocasiones, permite una lectura particular de los textos que proporciona una mirada diferente, específica. Es un punto de vista que destaca ciertos aspectos que, en ocasiones, la crítica no detecta.

‘Principio de incertidumbre’ arranca fuerte: una concursante masturba a un cerdo en un programa de televisión, ¿ficción o realidad?
La escena con la que empieza la novela ocurrió en realidad y he omitido algunos detalles para no hacerla todavía más impactante. Sucedió hace unos ocho años en una cadena de la televisión británica. La noticia apareció en los periódicos y fue el disparador de mi novela.

Con este tipo de programas todo se puede esperar, ¿llegaremos a ver un asesinato en directo por televisión?
No sé si acabaremos viendo asesinatos en directo por televisión o no, pero te recodaré algo que leí este verano. En Brasil, un famosísimo presentador de programas televisivos fue detenido al descubrirse que contrataba sicarios para asesinar y que sus cámaras fuesen las primeras en llegar al lugar del crimen. Consiguió filmar el momento de ejecución de varias personas y la opinión pública anduvo mucho tiempo preguntándose cómo podían ser tan rápidos. Ahora ya se sabe cómo.

¿Por qué escogiste el género negro para vestir este ‘Principio de incertidumbre?
La escena con la que arranca el libro, de la que hablábamos antes, quedó flotando en mi cabeza, pensando que tendría que usarla en una novela. Rápidamente esta imagen hizo que mi mente se encontrase describiendo la escena de un crimen y la trama fue empujando mi escritura. La novela negra posee la virtud de que con pocos trazos te ilustra una época, en este caso la actual. El lector que busque en ‘Principio de incertidumbre’ una novela de género, la va a encontrar, pero también tropezará con una historia subyacente, ya que el protagonista, que trata de esclarecer los hechos, terminará enfrentándose con algo con lo que no contaba.

De tu respuesta, deduzco que hay dos historias, dos planos distintos en la novela.
Sí, en la novela hay un doble viaje: por un lado, un viaje real físico, que el protagonista efectúa para resolver el misterio de los crímenes y por otro lado, hay también un viaje interior.

Veo que, al comenzar a escribir, sólo conocías el principio de tu historia.
Efectivamente, así es, únicamente tenía el punto de partida. En general, la mayoría de lo que he escrito ha funcionado así. Sé dónde comienzo pero ignoro a dónde voy a ir.

Por cierto, ¿qué es el principio de incertidumbre?
El principio de incertidumbre es algo intemporal que ha existido siempre. La Humanidad durante muchos siglos encontró ciertos dispositivos para no enfrentarse directamente con la incertidumbre, por ejemplo, la religión que permite transformar la incertidumbre en un destino preconcebido. Pero alguno de estos recursos actualmente se ha disuelto, de tal manera que cada uno ha de resolver por sí mismo este problema. El discurso de la seguridad, como contrapunto a la incertidumbre, se ha convertido en obsesión para la opinión pública. Es muy difícil sustraerse a la búsqueda de la seguridad. Al comienzo del capitalismo, la seguridad era un asunto público y el estado garantizaba un marco de convivencia. Hoy esta situación se va rompiendo. Ahora, el estado sólo se preocupa de cuestiones como el terrorismo y, más adelante, terminaremos como en EE.UU., donde cada uno se garantiza la seguridad por sus propios medios. Otro modo de solucionar esta incertidumbre radica en los cambios. Vivimos una vida cambiante: cambiamos de ciudad, de trabajo, de pareja. Forma parte de la globalización. Y eso nos hace creer que con estos cambios resolvemos la cuestión. Pero no es así, porque hay algo que viaja siempre con nosotros, que no va a cambiar.

Hay muchas elipsis en tu novela, ¿tiene que poner mucho de su parte el lector para leerla?
El lector ha de poner algo de su parte, pero no exige un esfuerzo tan grande que le disuada de continuar. Los lectores hasta ahora me han transmitido todo lo contrario: la lectura fluye y el hecho de tener que estar atentos y esforzarse les ayuda en ello. Y eso le da un cierto encanto.

Concluimos, ¿dónde está Gustavo Dessal en ‘Principio de incertidumbre?
Gustavo Dessal Está diluido. En casi todos los personajes hay algo mío. Soy de la opinión que toda escritura es autobiográfica: el autor está presente siempre, aunque no haya intención de estarlo. Me he camuflado en pequeños rasgos, en gestos, en manías, en gustos o, por el contrario, en aversiones.