Ángel Gil Cheza acaba de
publicar ‘Pez en la hierba’, una novela editada por Suma de Letras en la que nos
habla de Miquel Ortells, un editor que regresa a su pueblo natal, Vila-real
para cuidar de su padre, convaleciente tras un ataque al corazón. En su antiguo
domicilio familiar, que se alza junto al río, se enfrentará a los problemas que
un día le empujaron a marchar, en especial, el divorcio de sus padres
enturbiado por el asesinato de dos niñas de trece y diecisiete años. Gil Cheza
procede del mundo virtual, quizá una de las pocas salidas que quedan
disponibles para los autores que intentan labrarse un porvenir dentro del
panorama literario actual. “La
autoedición es un camino, o lo fue, que permite llegar al gran público, que era
mi gran obsesión. Para que una editorial se fijara en mi trabajo era preciso
acceder primero a los lectores. En su momento, ingenié un montón de planes, que
no llegué a llevar a cabo, y desarrollé
la misma estrategia comercial que utilizaban los grupos de música en los años
noventa para llamar la atención sobre sus composiciones. De todos modos no hay
que engañarse: la suerte y la calidad de lo que escribes influyen mucho en el
resultado final de tu esfuerzo”.Blog de literatura, entrevistas, libros, cómics, balonmano, recuerdos y otras cosas.
«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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viernes, 19 de junio de 2015
Las entrevistas de Valencia Negra (y 4): Ángel Gil Cheza, escritor: “El choque entre mi prosa poética y el género negro fue lo que me hizo escribir esta novela”
Ángel Gil Cheza acaba de
publicar ‘Pez en la hierba’, una novela editada por Suma de Letras en la que nos
habla de Miquel Ortells, un editor que regresa a su pueblo natal, Vila-real
para cuidar de su padre, convaleciente tras un ataque al corazón. En su antiguo
domicilio familiar, que se alza junto al río, se enfrentará a los problemas que
un día le empujaron a marchar, en especial, el divorcio de sus padres
enturbiado por el asesinato de dos niñas de trece y diecisiete años. Gil Cheza
procede del mundo virtual, quizá una de las pocas salidas que quedan
disponibles para los autores que intentan labrarse un porvenir dentro del
panorama literario actual. “La
autoedición es un camino, o lo fue, que permite llegar al gran público, que era
mi gran obsesión. Para que una editorial se fijara en mi trabajo era preciso
acceder primero a los lectores. En su momento, ingenié un montón de planes, que
no llegué a llevar a cabo, y desarrollé
la misma estrategia comercial que utilizaban los grupos de música en los años
noventa para llamar la atención sobre sus composiciones. De todos modos no hay
que engañarse: la suerte y la calidad de lo que escribes influyen mucho en el
resultado final de tu esfuerzo”.
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