Tras la derrota del ejército napoleónico en Bailen, el Rey, José Bonaparte retrocedió con su Estado Mayor hasta Vitoria. La victoria de las tropas españolas, ayudadas por las gentes de Jaén y el sofocante calor, había supuesto el primer revés sufrido por los franceses. El emperador no iba a consentir que aquello quedara impune, la honra y el prestigio de la grande armée, estaban
en juego. Doscientos cincuenta mil soldados franceses llegaron a España
comandados por el mismísimo Napoleón Bonaparte desplegándose inmediatamente por
todo el país. Los sitios de Zaragoza y Gerona fueron dos ejemplos de
resistencia española, pero todo era inútil contra el ejército que había vencido
en Austerlitz y conquistado media Europa, aniquilando a enemigos bien
pertrechados e invadiendo gran cantidad del territorio peninsular. Tras vencer en las afueras de Madrid al último contingente español, Napoleón llegó
a la capital restituyendo en el trono a su hermano José y dejando libre el
camino hacia Sevilla. Los nobles hispalenses, ante la inminencia de la invasión
y el ruido de saqueos y pillajes, decidieron poner a buen recaudo sus bienes
más preciados, encargando para esta misión al notario maese Rodrigo de Vega. Con
este planteamiento de partida, Manuel Sánchez-Sevilla ha escrito su tercera
novela, ‘El tesoro del alcázar’, editada por Algaida, que promocionó por
Valencia hace unas fechas.Blog de literatura, entrevistas, libros, cómics, balonmano, recuerdos y otras cosas.
«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 14 de diciembre de 2016
Manuel Sánchez-Sevilla: «La novela histórica debería servir de puente entre la ficción y lo que ocurrió en la realidad»
Tras la derrota del ejército napoleónico en Bailen, el Rey, José Bonaparte retrocedió con su Estado Mayor hasta Vitoria. La victoria de las tropas españolas, ayudadas por las gentes de Jaén y el sofocante calor, había supuesto el primer revés sufrido por los franceses. El emperador no iba a consentir que aquello quedara impune, la honra y el prestigio de la grande armée, estaban
en juego. Doscientos cincuenta mil soldados franceses llegaron a España
comandados por el mismísimo Napoleón Bonaparte desplegándose inmediatamente por
todo el país. Los sitios de Zaragoza y Gerona fueron dos ejemplos de
resistencia española, pero todo era inútil contra el ejército que había vencido
en Austerlitz y conquistado media Europa, aniquilando a enemigos bien
pertrechados e invadiendo gran cantidad del territorio peninsular. Tras vencer en las afueras de Madrid al último contingente español, Napoleón llegó
a la capital restituyendo en el trono a su hermano José y dejando libre el
camino hacia Sevilla. Los nobles hispalenses, ante la inminencia de la invasión
y el ruido de saqueos y pillajes, decidieron poner a buen recaudo sus bienes
más preciados, encargando para esta misión al notario maese Rodrigo de Vega. Con
este planteamiento de partida, Manuel Sánchez-Sevilla ha escrito su tercera
novela, ‘El tesoro del alcázar’, editada por Algaida, que promocionó por
Valencia hace unas fechas.
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