«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar» (Jesús Carrasco, Intemperie)
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miércoles, 7 de junio de 2017

Mikel Santiago: «Me va mucho más escribir sobre sentimientos y temas familiares que hacer crítica social»

Nº 518.- Pillé a Mikel Santiago recién estrenada su digestión. Una «fideuà» no demasiado copiosa había dejado huella en su estómago. Azotado además por un constipado irritante, comenzó nuestra charla sobre su tercera entrega, ‘El extraño verano de Tom Harvey’, en la que el escritor bilbaíno, bajo el esquema de una novela-problema tradicional, trata de desentrañar la muerte de Bob Ardlan, un famosos pintor asesinado en su mansión del Tremonte. Fideuà, alergia y novela negra, tres elementos tan buenos como cualquier otro para charlar de literatura policial durante un rato.
Mikel es la primera vez que te entrevisto, así que la primera cuestión surge sola: ¿qué significa para ti escribir?
Escribir es un acto de libertad, es la profesión soñada y no por el hecho de escribir sino por hacer algo creativo, autónomo, donde dejas caer tus reflexiones sobre la vida, que luego alguien lee y disfruta.
Tú también eres músico, o lo has sido, ¿existen muchas similitudes entre componer una canción y escribir una novela?
Quizá la parte de la letra de una canción sí se parezca a escribir una novela, porque las escribía ante el ordenador con una taza de café en la mano, pero la música desde luego que no. Para componer una melodía he de ponerme en modo rollo depresivo y tomarme unas cuantas cervezas.  
Sigamos por la senda musical. Al igual que tú, Tom Harvey, el protagonista, es músico de jazz, ¿qué tenéis en común?
Hay algo de eso que llamamos un alter ego, de estar cómodo con una cierta parte de los protagonistas. Yo no hago sagas, al menos de momento, pero sí tengo claro que al lector le gusta reencontrarse con cosas familiares y hay aspectos de las novelas en las que me gusta que se reconozca esa salsa especial que se crea para facilitar la lectura.
Antes de ‘El extraño verano de Tom Harvey’ habías escrito thrillers, ahora sin embargo te embarcas en una novela-problema tradicional, ¿a qué se debe el cambio?
Sin duda por razones de higiene literaria. En mi primera novela me encontré a mí mismo; en la segunda profundicé por la misma senda; y en esta tercera fui un poco más consciente y me pregunté hacia dónde me dirigía. Mi intención es que la gente sepa que soy un escritor que ambiciona jugar en un campo más amplio, lo que también supone un reto no sólo para mí sino también para los lectores. Aspiro a que me escuchen y lean, quiero que mi aventura literaria sea como un teatro que selecciona la programación y a mí me encanta variar mucho. Si lo consigo o no es algo que veremos más adelante.